Las finanzas sostenibles

CE27 septiembre 2007
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Las finanzas sostenibles es un término de moda en la industria bancaria. Las finanzas sostenibles adoptan un enfoque ético que supone un giro radical en el principio de funcionamiento de la industria bancaria.

UN ANÁLISIS DE LA BANCA COMERCIAL nos permite entrever que su razón de ser es la provisión del crédito como instrumento de encauzamiento de la financiación. La banca comercial aprovecha el diferencial de tipos de interés entre el dinero que obtiene de sus depositantes e inversores, y el dinero que presta a sus deudores, para hacer beneficio, un beneficio económico que hasta la fecha de hoy es piedra angular de la banca comercial y cotizada.

OTRA HISTORIA BIEN DIFERENTE SE SUPONE AL MODELO DE NEGOCIO DE LAS CAJAS DE AHORRO, que se inspiran en un buen hacer que va mucho más allá de la propia maximización del beneficio económico.

La maximización del beneficio económico es necesaria y asegura la sostenibilidad financiera y duradera en el tiempo, y asegura la supervivencia de la entidad financiera. Sin embargo no es el único eje de actuación de las cajas de ahorro, como bien demuestra su elocuente y ejemplar obra social que dedica un 27% del beneficio neto a mejorar el bienestar no solo de sus clientes, sino de una población que se enorgullece de su operativa.

EL PROCESO DE CONCESIÓN DEL CRÉDITO no incorpora a día de hoy una serie de condicionantes que estudien la viabilidad ética, social y medioambiental del proyecto que busca financiación. El proceso de concesión del crédito únicamente contempla la viabilidad económica, e incorpora el riesgo de quiebra de la contrapartida, en un análisis económico de futuros flujos de caja que concluye con la obtención de un tipo de interés asociado al préstamo en cuestión, que será tanto mayor cuanto mas acentuado sea el perfil de morosidad del prestamista.

LO CIERTO ES QUE HAY ESTÁNDARES DEFINIDOS EN LA INDUSTRIA BANCARIA que recomiendan la adopción de una serie de principios que regulen el proceso de concesión del crédito. Los conocidos como principios de Ecuador incorporan una dimensión medioambiental a la concesión de préstamos a proyectos de infraestructura, obligando a la entidad financiera correspondiente a realizar un estudio de viabilidad medioambiental que permita estimar si el proyecto que busca financiación cumple con una serie de requisitos a nivel de implementación.

UNA BANCA ÉTICA Y SOSTENIBLE DEBE INFORMAR al depositante e inversor en todo momento de a que quien se esta concediendo crédito y para que. El cliente de un banco o caja de ahorros debe penalizar a aquellas entidades que utilizan su dinero para generar beneficio de proyectos que están causando un daño colateral a nivel ético, social o medioambiental.

LAS FINANZAS SOSTENIBLES TAMBIÉN INCORPORAN UNA DIMENSIÓN DE INVERSIÓN, denominada en la jerga financiera como inversión responsable y sostenible. Del proceso de concesión de crédito hemos pasado al proceso de inversión de montantes económicos.

Una inversión que, de nuevo, suele buscar en una mayoría de casos la rentabilidad financiera a toda costa, sin pararse a pensar que hay detrás de la inversión, sin pararse a pensar si la empresa cotizada en la que se ha decidido invertir opera de acuerdo a una serie de criterios éticos y medioambientales.

EN UN RECIENTE ESTUDIO DESARROLLADO POR LA ENTIDAD BELGA NETWERK VLAANDEREN, confirma que una mayoría de grandes bancos comerciales están financiando la fabricación de bombas de racimo, ampliamente utilizadas en recientes conflictos bélicos como las guerras en Líbano o Irak, que suponen un grave peligro para la población una vez caídas, pues siembran campos y territorios de bombas sin desactivar que funcionan como si de minas antipersonales se tratara.

¿QUE RESPONSABILIDAD TIENEN NUESTROS BANCOS COMERCIALES en el proceso de concesión del crédito? Que responsabilidad tenemos nosotros como pequeños ahorradores a la hora de elegir una entidad financiera que velara y vigilara por la estabilidad de nuestros ahorros? Es hora de cerrar el grifo a aquellas entidades financieras que no conceden con cautela crédito a proyectos de dudosa credibilidad ética y medioambiental. Es hora de que los inversores vendan sus participaciones en empresas cotizadas que no generan un beneficio social.

Por Jaime Pozuelo-Monfort
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