Fundapymes: las verdaderas protagonistas del cambio social: Daniel Rivadulla Barrientos, Gerente de la Fundación Hullera Vasco-Leonesa

La actual recesión que domina el panorama social y económico de España se alimenta de grandes cifras y planteamientos macroeconómicos que olvidan –¿deliberadamente?– las repercusiones microeconómicas, especialmente en las familias y en instituciones consideradas de bajo perfil (asociaciones, ONG…).

Y TODO ELLO SE DEBE AL CONVENCIMIENTO de que «grandes problemas» requieren «grandes soluciones», olvidando el hecho de que esas grandes soluciones o no existen o son impracticables, no sólo en el terreno de su eficacia (económica, social…), sino sobre todo en el ámbito de su eficiencia (de los medios).

DICHO CON OTRAS PALABRAS, las empresas que han producido lo que algunos se han atrevido a denominar nuevo «milagro económico» español de finales del siglo XX y comienzos del XXI han sido las pequeñas y medianas empresas, que se han especializado, que han creado empleo y, además, han iniciado con éxito, en los primeros años de este nuevo siglo, el camino de la internacionalización.

OTRO TANTO PODRÍAMOS DECIR en el ámbito del denominado tercer sector, en pleno auge en nuestro país desde finales del siglo XX. El crecimiento, casi exponencial, de las instituciones sin ánimo de lucro y, en particular, de las fundaciones, en todo el territorio español (por poner un ejemplo de este crecimiento, la Comunidad Valenciana contaba, al finalizar el 2008, con un total de 638 fundaciones inscritas oficialmente, de las que 34 se crearon a lo largo del pasado año) ha sido posible gracias a las pequeñas y medianas fundaciones, acostumbradas a hacer más con menos y necesitadas de evaluar constantemente su misión específica.

«Tal vez sea este el momento de preguntarnos si no serán más bien las pequeñas y medianas instituciones las que puedan elaborar la llave que abra la puerta a un nuevo paradigma social y económico por su flexibilidad y por su capacidad de innovación y de asunción de riesgos»

RESULTA A TODAS LUCES EVIDENTE que no han sido ni son precisamente las grandes fundaciones –fundaciones de cajas y bancos o fundaciones de grandes corporaciones– las que están conformando este tupido entramado de instituciones que –al igual que las denominadas pymes en el ámbito económico– me atrevería a afirmar constituyen «silenciosamente» una de las mayores tendencias de cohesión social en la España de nuestro tiempo.

EN NUESTRO PARADIGMA ACTUAL DE CONOCIMIENTO asumimos que son o deben ser las grandes instituciones (y también, en su ámbito, las grandes fundaciones) las que sobrelleven el peso de los problemas presentes y futuros, planteen las soluciones adecuadas y promuevan las iniciativas más acertadas.

SIN EMBARGO, TAL VEZ SEA ÉSTE EL MOMENTO DE PREGUNTARNOS si no serán más bien las pequeñas y medianas instituciones, de todo tipo, las que puedan elaborar la llave que abra la puerta a un nuevo paradigma social y económico, por su flexibilidad (también para aprender del fracaso), por su capacidad de innovación (también en la gestión) y de asunción de riesgos; y no las grandes entidades, públicas o privadas (bancos y estados, instituciones multilaterales y multinacionales) que lastran burocráticamente el verdadero desarrollo social y económico, tanto a nivel europeo como sobre todo español.

Ha llegado, pues, la hora de que las pequeñas y medianas fundaciones (las Fundapymes, si se nos permite) nos demuestren, sin complejos, de lo que son capaces de llegar a proponer, a organizar y a ejecutar.

DANIEL RIVADULLA BARRIENTOS, GERENTE DE LA FUNDACIÓN HULLERA VASCO-LEONESA

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