El arte de la transparencia

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España es uno de los países con mayor riqueza cultural y artística del mundo y gran parte de ese patrimonio esta custodiado en nuestros museos de bellas artes y arqueológicos. Pero como pone de manifiesto el informe A través del espejo, si bien en los últimos años nuestros museos han realizado un importante esfuerzo por acercar sus grandes colecciones a la sociedad, mediante las posibilidades que ofrece la Web 2.0, ese esfuerzo no siempre se ha visto acompañado por un tesón similar por dar cuenta pública sobre sus principales áreas de gestión.

Efectivamente, aunque la mayoría de las colecciones exhibidas en los museos constituyen bienes que pertenecen colectivamente a todos los ciudadanos, o han sido donados por una persona o personas con el mandato expreso de que sean conservados y expuestos a la luz pública para provecho de toda la sociedad, y su estructura es financiada vía impuestos, son muy pocos los museos que cumplen el mandato de rendición de cuentas públicas (accountability).

UNA VEZ MÁS EL MUNDO ANGLOSAJÓN, en este caso Gran Bretaña, es el área cultural que más progresos ha hecho en el ámbito de la transparencia. Los museos británicos no sólo son las entidades artísticas más innovadoras y mejor gestionadas, sino también las más transparentes.

ENTRE LOS POCOS MUSEOS ESPAÑOLES que han entendido la importancia de la transparencia destaca por encima de todos el Museo Dalí de Figueras, una de las pocas entidades que vive sin subvenciones ni ayudas públicas. Y en este caso, como en el de los museos británicos, no sólo resulta ser el más transparente sino también el mejor gestionado. Ningún museo español se acerca a las cifras que ofrece el Museo Dalí desde el punto de vista de la gestión: grado de satisfacción, coste por visitas, rentabilidad, etc. Un análisis precipitado podría llevarnos a concluir que la razón que explica su buena gestión y su mayor grado de transparencia se encuentra en el origen privado del Museo Dalí. Sin duda eso ayuda, pero público no es necesariamente sinónimo de mala gestión. Prueba de ello es que en Gran Bretaña la mayoría de los grandes museos, como el British Museum, la Tate Modern o la National Gallery, son públicos y están extraordinariamente bien gestionados, además de ser un ejemplo de transparencia y rendición de cuentas.

LA ESPECIAL RELACIÓN QUE EXISTE entre los museos y la administración pública británica explica en gran parte la eficacia del modelo. Para comenzar, sus museos sólo parcialmente dependen de la financiación estatal, y dado que la financiación pública no cubre todas las necesidades de las instituciones, éstas han de conseguir los fondos vía la financiación privada. De ahí que los departamentos de patrocinio, captación de fondos y merchandising se hayan desarrollado tanto.

A diferencia de los patronatos de los museos españoles, que siguen siendo órganos puramente decorativos, los boards británicos constituyen auténticos órganos de gobierno que cumplen escrupulosamente el mandato de rendición de cuentas públicas.

Además, las subvenciones se encauzan de manera muy diferente a la praxis española. El principal órgano rector de los museos a nivel gubernamental es el Deparment of Culture, Media and Sports (DCMS), equivalente a nuestro Ministerio de Cultura. Este organismo fija las políticas y objetivos que deben cumplir los museos cada tres años y éstos acuden a solicitar los fondos presentando un proyecto en el que tienen que justificar cómo piensan cumplir esos objetivos.

Por tanto, a diferencia de los museos públicos españoles, no se les asigna una cantidad fija con cargo a los presupuestos, sino unos objetivos que deben cumplir y justificar para poder tener acceso a los fondos. Por último, el DCMS ha dado gran autonomía a la gestión de los museos a través de los patronatos (boards).

A diferencia de los patronatos de los museos españoles, que siguen siendo órganos puramente decorativos, los boards británicos constituyen auténticos órganos de gobierno que cumplen escrupulosamente el mandato de rendición de cuentas pública. Como señala el informe A través del espejo, la mayoría de las webs de los museos británicos informan de quienes son los miembros de su board, su currículo, cuándo fueron elegidos, qué término de mandato tienen y, por si esto no fuera suficiente, facilitan el acceso a todas las actas de las reuniones del órgano de gobierno. Ciertamente, los museos británicos han sabido conjugar como nadie una atractiva oferta artística haciendo, al mismo tiempo, de la transparencia un arte.

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