Milton Friedman y los españoles

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El último informe del Trust Barometer 2011, publicado por la consultora Edelman, arroja algunos datos que invitan a la reflexión. La muestra elegida para la encuesta es significativa: se trata del 25% de la población con mayor renta familiar por grupo de edad en cada país, personas entre los 25 y los 64 años, con estudios universitarios, procedentes de 23 países y que declaran un consumo significativo de medios y de conocimiento de noticias empresariales y políticas públicas.

Entre la información más llamativa se encuentran los resultados a la pregunta de si «está de acuerdo con la afirmación de Milton Friedman de que sólo existe una única responsabilidad social en las empresas: aumentar sus ganancias». Pues bien, de acuerdo con el informe de Edelman: «España es el país menos dispuesto a aceptar la declaración de Milton Friedman».

Por contra, los países que más dispuestos se muestran a aceptar la afirmación de Friedman son, por este orden: los Emiratos Árabes, Japón, la India, Corea del Sur, Singapur y Suecia. No es fácil sacar conclusiones de estos datos. Entre el grupo de «partidarios» de Friedman se encuentran países emergentes, como la India o los Emiratos Árabes, junto a otros con economías más desarrolladas, como puede ser el caso de Japón y Suecia, y, por último, algunos tigres asiáticos como Corea del Sur y Singapur.

En cualquier caso, aunque cualquier intento de interpretar la «friedmanofobia» española resulta un ejercicio de especulación extremadamente arriesgado, no resulta extraño que los encuestados «desconfíen» de un modelo de empresa centrada exclusivamente en los beneficios, cuando se encuentran en la actualidad con un país sumido en una profunda crisis debido a un modelo económico basado en la especulación inmobiliaria.

Tampoco es de extrañar que España, según el informe de la consultora de comunicación, sea el país europeo más reacio a que el Gobierno intervenga para que las empresas actúen responsablemente.

Tan sólo un 48% de los españoles encuestados se muestra partidario de la intervención del Gobierno, lo que contrasta con los altos porcentajes que arrojan países como Inglaterra (82%), Irlanda (82%) o Rusia (69%). Este dato confirma la situación anímica de un país que cada vez desconfía más de la clase política en general y del actual Gobierno en particular.

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