Cambios en la Asociación Española de Fundaciones

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CE30 agosto 2011
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El pasado mes de junio se renovó la junta directiva de la Asociación Española de Fundaciones (AEF). En principio este hecho no debería ser noticia. La AEF viene abordando renovaciones desde su creación, pero estos cambios siempre han entrado dentro de la categoría del gatopardismo: «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».

En esta nueva etapa, sin embargo, hay algunos datos que permiten albergar cierta esperanza de cambio real. De momento se han incorporado cinco mujeres.

Es verdad que al lado de los 25 miembros que tiene la junta directiva –siempre hemos dicho que la AEF tiene una cabeza mucho más grande que el cuerpo–, pueden parecer muy pocas, pero si tenemos en cuenta que antes no había ninguna representante femenina, este pequeño salto se acerca casi a una revolución. Hay algunos otros datos positivos, que coinciden también con las nuevas incorporaciones.

La junta directiva de la AEF siempre ha estado dominada por el grupo de las grandes fundaciones familiares y empresariales. En gran parte esto sigue siendo así. Todavía hay demasiadas fundaciones familiares y empresariales y, por consiguiente, la junta directiva sigue sin reflejar las diferentes sensibilidades y la enorme riqueza del sector fundacional.

Dicho esto, la incorporación de Patricia Moreira, de Ayuda en Acción, de Carmen García, de Fundación Tomillo, y de Ana Millán, directora de Fundación Accenture y gran conocedora del sector social, puede contribuir a que la AEF comience a prestar más atención a los problemas reales de la gran mayoría de las fundaciones (organizaciones pequeñas y con un presupuesto muy limitado), que no coinciden necesariamente con los de las grandes fundaciones empresariales y patrimoniales.

Es mucho también lo que se puede hacer por mejorar la transparencia, el buen gobierno y el impacto general del sector fundacional. Que el presidente y vicepresidente primero de la AEF hayan recaído en los representantes de la Fundación Telefónica y de la Fundación Rafael del Pino, las dos fundaciones (empresarial y familiar) más transparentes de acuerdo con el último informe «Construir Confianza 2010» publicado por la Fundación Compromiso Empresarial, nos hace ser razonablemente optimistas al respecto. En cualquier caso, solo el tiempo nos dirá si nuestras esperanzas estaban justificadas.

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