¿Quieren las mujeres llegar al poder con el modelo actual?

CE31 agosto 2011
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En los últimos años han surgido diversas iniciativas, públicas y privadas, encaminadas a conseguir que las mujeres lleguen a los puestos directivos de las grandes compañías. En España, además disponemos de leyes, como la Ley de Igualdad, y recomendaciones, como las del Código de Buen Gobierno, que impulsan a las empresas a cumplir estos objetivos. Aun así, son pocas las que llegan y muchas las que se quedan en el «confortable mando medio», que supone desarrollarse profesionalmente sin renunciar a una vida personal.

Y la pregunta es: ¿tenemos que seguir empujando a las mujeres a que asciendan por una escalera cuya meta no paran de cuestionarse a lo largo del camino? ¿No sería mejor quizás intentar modificar la meta?

En España la meta hoy significa: horarios intensos, que no intensivos; comidas de networking; reuniones que comienzan a las siete de la tarde; fines de semana para reflexiones estratégicas (las reuniones dominicales con el equipo directivo no son una anécdota); vacaciones canceladas a última hora por una convocatoria del CEO… Por otra parte, el «mando medio» es un lugar estupendo de la escalera, donde muchas personas, y decimos personas, porque hay muchas mujeres pero también algunos hombres, deciden cambiar carrera por trayectoria y construirse su propia meta; combinando logros profesionales y personales; que van desde cuidar a una familia hasta atravesar el Sahara en moto.

El reto ahora está en conseguir cambiar la meta poco a poco, no con cuotas ni imposiciones; sino mediante una revolución silenciosa, que llevarán a cabo las mujeres y hombres que, desde esa estratégica posición del mando medio, consigan ir implantando una nueva cultura empresarial más racional y eficaz en su conjunto. Y si se quiere seguir legislando, quizás fuera mejor proponer «luces apagadas a las 18:00» en lugar de «mujeres de cuota en el despacho a las 21:00».

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