Transparencia, el mejor eslogan

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El pasado año la Fundación Compromiso y Transparencia publicó el informe Transparencia, el mejor eslogan 2011, el primer estudio en España que analizaba la transparencia en la web de los partidos políticos con representación en el Congreso.

En aquel primer informe decíamos que los partidos políticos “son organizaciones que reclaman transparencia a diestra y siniestra, pero actualmente constituyen uno de los sectores más opacos de la sociedad. Con frecuencia se presentan como los paladines de la ética y el cumplimiento de la ley, pero, a diferencia de otras organizaciones, ignoran los códigos y prácticas de buen gobierno más elementales. En sus programas defienden el esfuerzo y la meritocracia en la designación de puestos y funciones, pero sus procesos de selección parecen más gobernados por el pago de favores y lealtades personales. Predican la austeridad y la claridad en el manejo de los fondos, pero ninguno de ellos informa del origen y destino de sus fuentes de financiación”. Lamentablemente, a pesar de haber transcurrido un año y de los crecientes escándalos sobre financiación de los partidos políticos, esas palabra siguen siendo más actuales que entonces.

Es cierto que durante el año 2012 se reformó la Ley Orgánica de Financiación de Partidos Políticos introduciendo mayores exigencias de control y transparencia en la información, pero de nada sirve modificar las leyes si luego no se establecen mecanismos para exigir su cumplimiento. Es más, el reiterado incumplimiento de las leyes por los propios autores de las mismas sólo contribuye a socavar aún más el estado de derecho y los fundamentos del orden político.

Resulta injustificable que de los dieciocho partidos con representación en las Cortes, sólo cuatro proporcionen información económica sobre el origen y destino de sus fondos, ninguno someta sus cuentas a la evaluación de una auditoría externa, ninguno haga público el informe de supervisión del Tribunal de Cuentas, ninguno publique información clara y veraz sobre sus afiliados y simpatizantes y únicamente cuatro hayan desarrollado criterios sobre prácticas de buen gobierno.

No hay, ni puede haber, excusas para permitir que los órganos de gobierno de los partidos políticos mantengan los actuales niveles de opacidad. Pero si esas omisiones son difíciles de justificar, más sorprendentes resultan las declaraciones del presidente del Tribunal de Cuentas exonerando a los partidos de someter sus cuentas a una auditoría externa, con el peregrino argumento de que la supervisión económica-financiera le corresponde a dicho Tribunal.

Además de que el Tribunal de Cuentas lleva un retraso de siete años en el cumplimiento de sus obligaciones de fiscalización, sólo se entiende que un organismo, cuya composición y funcionamiento dependen de aquellos mismos que van a ser sometidos a examen, pueda tener temor a que un tercero refuerce el control de las cuentas.

Por esa razón, con independencia de que reaccionen o no los responsables de los partidos políticos o los organismos encargados de fiscalizarlos, desde la Fundación Compromiso y Transparencia vamos a seguir llevando a cabo, con carácter anual, esta labor de supervisión e informando de los resultados a la sociedad. Por eso lanzamos la segunda edición del informe Transparencia, el mejor eslogan 2012.

La transparencia, el buen gobierno y la rendición de cuentas de las instituciones no son áreas con contenidos fijos e inmutables, sino que comportan un compromiso de mejora continua. Por esa razón, este año hemos querido incluir dentro de nuestro análisis el examen de las fundaciones políticas, unas organizaciones que, pese a las constantes advertencia de instituciones internacionales como Transparencia Internacional, siempre quedaban fuera de la labor y supervisión, cuando de todos es conocido que estas organizaciones han servido y siguen sirviendo, en muchos casos, de instrumento para canalizar ingresos de dudoso origen y pagar favores de difícil justificación.

El resultado del análisis de este primer año muestra unos niveles de opacidad altísimos. El camino que les queda por andar a las fundaciones políticas para acercarse a estándares de transparencia mínimamente aceptables es de muy largo recorrido.

Para poder seguir realizando y ampliando nuestra misión necesitamos la ayuda de muchas personas. Impulsar la transparencia en nuestras instituciones es una tarea que nos concierne a todos y que, en la medida en que cuente con un mayor respaldo de la sociedad, contribuirá a restaurar más rápidamente la confianza en las instituciones. Por ese motivo, este año quisimos solicitar la ayuda de muchas personas, a través de una campaña de microdonaciones en la red (crowfunding) en la plataforma Microdonaciones.net, para poder elaborar este informe. La respuesta a nuestra petición ha sido extraordinaria, superando, con creces, nuestras expectativas, lo que demuestra la preocupación y el compromiso de la ciudadanía por estos temas.

No nos queda sino manifestar a esas 63 personas, que con generosidad y entusiasmo han respondido a la solicitud, nuestro más profundo agradecimiento y renovado compromiso por seguir impulsando la misión de nuestra fundación. Respuestas como estas son un aliciente para seguir trabajando y un signo de esperanza en nuestra sociedad civil.

@jmcavanna
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