¿Dónde se esconden los afiliados de los partidos políticos?

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A nadie puede sorprender que ningún partido proporcione información sobre sus afiliados, como desprende el segundo informe de transparencia de partidos políticos (Transparencia, el mejor eslogan 2012. Fundación Compromiso y Transparencia).

La desafección política crece cada año y con ella la sangría de sus afiliados. El barómetro del CIS de octubre de 2012, que fue el último que publicó datos sobre la participación en partidos políticos, muestra unas cifras muy bajas de participación: solo un 2,8% de los encuestados manifiesta pertenecer a un partido y participar activamente, un 1,6% dice pertenecer pero no participar activamente, un 91% declara que nunca ha pertenecido y un 4,4% que perteneció y ya no.

Para ocultar el descenso fulgurante de afiliados –uno de los secretos mejor guardados– los partidos han inventado una nueva figura: los simpatizantes. Para entenderlo, los afiliados pueden ser militantes o simpatizantes. Los primeros pagan cuota, los segundos no. Para ser simpatizante la mayoría de los partidos solo exigen rellenar una ficha y ser avalado por uno o dos afiliados.

Ningún partido en España ofrece cifras de sus afiliados. Algunas fuentes (El País) sugieren que el PSOE ha podido perder en los últimos años cerca de 26.000 afiliados, situándose ahora en torno a los 200.000. El PP afirma con orgullo poseer cerca de 800.000, pero son cifras difíciles de creer, incluso aplicando el generoso sistema para calcularlos que utiliza el partido de Génova, uno de los primeros que acudió a la nueva figura del «simpatizante» para incrementar su base social.

Resulta poco verosímil que si el barómetro del CIS habla de un 2,8% de encuestados que manifiestan pertenecer a un partido y el PP obtuvo en las elecciones de noviembre de 2011 un total de 10.866.566 votos, su mejor resultado en toda la historia, presuma de 800.000 afiliados. Lo más probable es que esa cifra se sitúe aproximadamente en la mitad, unos 350.000 afiliados (militantes y simpatizantes), según el escenario más optimista.

La huida de los afiliados no es un fenómeno exclusivo de España. La militancia ha caído un 20% en Alemania, un 27% en Suiza y un 36% en Gran Bretaña. De acuerdo con Aceprensa: «En el Reino Unido, el total de afiliados al Partido Conservador, al Laborista o al Liberal-demócrata se ha reducido en tres cuartas partes desde finales de los años ochenta. Los afiliados al Partido Laborista son ahora 187.000, aproximadamente la mitad de los que eran en tiempos del liderazgo de Toni Blair. La sangría es aún mayor en el caso del Partido Conservador, que contaba un millón de miembros hasta 1990 y ahora tiene entre 130.000 y 170.000″.

Si bien las razones para explicar la desbandada de los afiliados son variadas, al final todas se reducen a un único motivo: pérdida de confianza social. Ya lo advirtió Robert Putman hace dos décadas: la asociación voluntaria es un signo inequívoco de confianza social, sin confianza no puede haber un verdadero proyecto de sociedad y sin proyecto la participación en política desciende. Y es sabido que nada contribuye a fortalecer más la confianza como la transparencia y la rendición de cuentas. Si los partidos quieren recuperar a sus afiliados ya saben por dónde comenzar.

@Compromiso_Empr
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