¿Hacia una televisión responsable?

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CE15 septiembre 2013
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La nueva temporada televisiva comienza sorprendentemente con un cambio que va más allá de los clásicos estrenos de temporada. Parece que la sensibilidad social está calando en algunos directores y productores de televisión que están virando sus contenidos hacia unos formatos alejados de la denominada comúnmente telebasura.

Porque no todo es diversión y espectáculo, que también son necesarios, las cadenas están tomando conciencia del servicio que deben prestar a sus espectadores.

La 1 de TVE ha estrenado este mes de septiembre el programa Código Emprende, un concurso con formato de docu-reality que da la oportunidad a seis emprendedores, a lo largo de siete semanas, de conseguir un premio de cien mil euros para poner en marcha su negocio.

Sin embargo, no es la financiación de una nueva empresa el objetivo principal de este nuevo programa conducido por el periodista Juan Ramón Lucas, sino transmitir, a través de un formato de entretenimiento, los valores de esfuerzo, superación personal, optimismo y trabajo en equipo, entre otros, que hay que tener si se quiere salir adelante en esta crisis económica; porque consecuencia directa del emprendimiento es la creación de empleo, otro de los objetivos que persigue este nuevo programa, que se emite los miércoles a las 23:30 horas en La 1 de TVE; también disponible en formato online en su página web: Rtve.es.

El programa de cocina de La 1, Máster Chef, que cosechó un gran éxito la pasada temporada, llega este nuevo curso con su edición infantil. El talent show presentado por la modelo Eva González se apunta a la tendencia de tele responsable, enmarcan do en un contexto de entretenimiento y diversión lecciones de cocina que tienen la misión de fomentar una alimentación saludable entre los más pequeños de la casa.

Pero la novedad más importante llega de la mano de Pablo Pineda al convertirse en el primer presentador de la televisión con síndrome de Down. El actor malagueño se pone al mando del nuevo espacio de La 2 llamado Piensa en positivo, que tratará de potenciar la integración laboral de las personas con discapacidad actuando él como vivo ejemplo.

Este programa es consecuencia directa del espacio presentado la pasada temporada por Bertín Osborne en la misma cadena llamado Un mundo mejor, donde se daba voz a las personas con discapacidad, organizaciones no lucrativas, voluntarios y empresas que trabajan por la integración.

Antena 3 ha hecho un conato de acercamiento a este nuevo aura televisiva realizando un especial sobre emprendimiento conducido por Julia Otero. El espacio llamado Ciudadanos, emitido este mes de septiembre, ha tratado de dar respuesta a preguntas ciudadanas como: ¿Qué futuro espera a los jóvenes? ¿Por qué hay que emigrar de España para encontrar trabajo? O ¿cuándo se generará empleo suficiente para la tan larga lista del paro?

Un intento, que si bien se ha quedado en pausa y reducido a programas esporádicos, denota un cambio por parte de algunas cadenas por hacer una televisión de mayor calidad y de otras tantas empresas por respaldarlo. Es el caso de BBVA y Telefónica, que patrocinan Código Emprende y Piensa en positivo, respectivamente, o los anunciantes que han huido del Campamento de verano que Telecinco ha emitido durante el pasado periodo estival; un reality que, como describe la campaña ciudadana iniciada en HazteOír.org en contra del programa, «se dedica a convertir a las mujeres en objetos de sex shop, a denigrarlas, a televisar pornografía y a convertir la televisión en un burdel».

Burger King fue la primera empresa en desvincularse del programa el pasado agosto por contener actitudes «machistas» y «denigrantes». A la cadena de comida rápida le siguieron otras marcas como Mutua Madrileña, McDonalds, El Corte Inglés, Balay, Danone, ING Direct, Minute Maid, Amena, Orange y Nestlé.

Fuertes críticas está recibiendo también el programa diario conducido por Toñi Moreno: Entre todos. Este espacio, que nacía a finales de agosto para fomentar la solidaridad y ayudar a familias desfavorecidas por la crisis a través de la colaboración de los espectadores, ha sido tachado de «amarillo y rancio» por el Consejo General del Trabajo Social. Y es que la idea de La 1 de convertir su sobremesa (de lunes a viernes, 16:15 horas) en un mercado de intercambio de ayuda; un lugar donde compartir experiencias de voluntarios y emprendedores, y una comunidad solidaria que continúa activa en su sitio web parece haber caído en la desgracia y lágrima fácil en busca de audiencia.

De cualquier manera, se perciben ciertos cambios en un sector de la televisión que se está haciendo cargo de la pieza más sensible de su responsabilidad social, los contenidos; de algunas empresas anunciantes que se posicionan al lado de los programas de calidad y de espaldas a aquellos que lo merecen, y de una parte de la audiencia, que toma cartas ante los contenidos emitidos porque, al fin y al cabo, sabe que la televisión está hecha a su demanda.

@Esther_Bame

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