El deporte, más allá del entretenimiento y la salud

3

En las primeras reuniones editoriales nos planteábamos que el deporte era una pieza importante en nuestra sociedad, pero no solo en términos de salud o de entretenimiento, sino también para las empresas, por la visibilidad que aporta a la marca a través del patrocinio, y para los más desfavorecidos, pudiendo trasladarles a ustedes un puñado de buenas iniciativas en el mundo deportivo de un corazón enorme.

Pero ha superado sobradamente nuestras expectativas, llegando a pensar en la práctica deportiva como una piedra angular para el mundo en que vivimos.

Y no debemos estar desencaminados cuando la Unesco reconoce el deporte como derecho fundamental e investiga su potencial para impulsar el cumplimiento de los Objetivos del Milenio: «Todo ser humano tiene el derecho fundamental de acceder a la educación física y al deporte» (Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte, artículo 1. Unesco, 1978).

En los artículos Deporte y RSC: La jugada perfecta y ¿Se comprometen los clubs de fútbol con la sociedad? podrá descubrir la manera en que las empresas han integrado sus políticas de RSC en el deporte y el deporte en sus políticas de RSC; la marcada orientación social con la que nacen los primeros equipos de fútbol en Inglaterra o la cantidad de proyectos interesantes que surgen en torno al mundo deportivo.

Pero el potencial del deporte y sus iconos va más allá, llegándose a teorizar sobre su papel como elemento de paz y unidad en el mundo.

Ya lo dijo el mismísimo papa Francisco (que, como como buen argentino, se reconoce futbolero) en un encuentro con los jugadores de los equipos nacionales de Italia y Argentina, antes de un enfrentamiento amistoso: «La popularidad de los futbolistas es también una responsabilidad social, porque el deporte de equipo es gratuidad y camaradería. […] Quien lo practica debe hacer crecer a la sociedad, servir de ejemplo, contribuir al bien común».

Iker Casillas puede ser el vivo ejemplo de este compromiso. El guardameta recibió en 2009 la medalla de oro de la Real Orden del Mérito Deportivo del Consejo Superior de Deportes (CSD) por su «trayectoria profesional y por su comportamiento y decidido compromiso con la sociedad y con los más desfavorecidos», explicaba el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. Y es que Casillas siempre tiene un buen gesto hacia los demás.

Tanto desde su fundación, trabajando por mejorar la calidad de vida de los niños, como en el campo de juego; siempre ha destacado por ser el capitán de todos en su equipo, el Real Madrid, y en el conjunto nacional. Por este motivo recibió también junto con Xavi Hernández el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012 por su actitud conciliadora, comportamiento deportivo y juego limpio. «Premiamos la grandeza de espíritu, la excelencia personal […] Todos esos valores redundan en beneficio del deporte», pronunció el Príncipe Felipe en el discurso de entrega.

Volviendo a las palabras del Papa, los dirigentes de los clubs de fútbol también tienen un papel importante en el juego: «Que no se dé la preeminencia a los aspectos económicos y comerciales y se refuerce, en cambio, el carácter auténticamente deportivo. Cuando los equipos van por este camino el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelve a verse a las familias en las gradas».

Gradas que pueden ser de estadios, bares o salones de casa cuando se trata de animar al equipo nacional. El buen juego de una Selección Española luchando junta por un sueño, ha provocado que por momentos España haya sido una. ¡Otra de las bondades del deporte! Sorprendidos hemos sido testigos de cómo la bandera rojigualda ha salido a la calle en cada competición y se han escuchado cánticos al unísono de orgullo nacional: «Yo soy español, español, español». Una cuestión que no se pasa por la cabeza de nadie, en este Estado, una vez finalizados los torneos. No está bien visto lucir bandera de manera gratuita.

También la prensa extranjera se hacía eco del papel que juega el deporte en la sociedad fragmentada que es hoy España. «El pequeño centrocampista español [Xavi Hernández] no es meramente el supremo pasador del deporte, el catalán también ha mostrado el camino a los españoles para sentirse orgullosos tanto de su región como de la nación española. Xavi representa a una España que es a la vez regional, nacional e internacional», señalaba en 2012 el periodista deportivo Simon Kuper en el periódico Financial Times.

Y es que, por su potencia como elemento de cohesión nacional y su contribución a mantener el mundo en paz, pero también por su capacidad integradora de colectivos en riesgo de exclusión, su importancia en la salud y prevención de enfermedades, su relevancia en la educación en valores de los más pequeños, su poder para generar empleo y desarrollo en las comunidades y su capacidad de entretenimiento, el deporte se puede decir que juega en muchos campos de nuestra vida.

Contenido incluido en numero 49 PDF

 

3
Comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.