Microfinanzas, clave para los negocios en la BOP

En mi última tribuna argumentaba que las microfinanzas no son la panacea para combatir la pobreza que habían proclamado, y que realmente para un problema tan complejo y multifactorial como la pobreza no hay soluciones únicas sino la suma de muchos elementos que actúan en la misma dirección.
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Ahora me gustaría abogar por las microfinanzas como instrumento imprescindible a la hora de crear negocios sostenibles en la base de la pirámide (BOP) y por ende en la lucha contra la pobreza.

Las microfinanzas, además de tener un papel clave a la hora de financiar los negocios de las personas en la base de la pirámide, tienen la capacidad de proveer acceso a estos clientes a productos y servicios necesarios que mejoran tanto la calidad de vida como el volumen y la distribución de gastos de las familias de la BOP. Y en consecuencia combatir la pobreza.

Las familias de la base de la pirámide no sólo tienen ingresos extremadamente bajos sino también extremadamente volátiles. Esa incertidumbre no les permite afrontar inversiones, por pequeñas que sean y aunque éstas tengan un retorno positivo en un corto espacio de tiempo o incluso aunque las puedan pagar, no saben si necesitarán ese importe para algo esencial en un futuro próximo.

En consecuencia, las personas en la base de la pirámide tienen que postergar casi sine die inversiones que les mejorarían la vida: Compra de linternas solares, purificadores de agua, materiales de construcción para la mejora de vivienda, medidores eléctricos, teléfonos móviles, y un sinfín más.

Como ejemplo me gustaría hablar de D-light, empresa que ha vendido 34,5 millones de lámparas solares a personas de la base de la pirámide en 40 países. Las lámparas cuestan desde 8 dólares la más sencilla a 40 dólares la más cara, que incluye cargador de baterías.

La lámpara practicante elimina el coste de fuentes de energía como keroseno o biomasa, que representa un porcentaje importante de su ingreso mensual, entre un 10-15% en algunos casos.

Además, el uso de keroseno o biofuels para generar luz implica un alto peligro para la salud tanto por los gases nocivos que emite, como por el riesgo de quemaduras así como implicaciones medioambientales. Por otro lado se estima que el incremento de horas de luz produce un importante aumento de productividad para la familia tanto en los negocios como en el estudio.

Aun así, sin la financiación del producto, éste no sería accesible para la mayoría de familias en la base de la pirámide.

Como cuenta en el Huffington Post Teresia, cliente de d-light, “cuando vio la experiencia de una amiga con su d-light se convenció inmediatamente de pedir un microcrédito para comprar una”.

A pesar de su ínfimo ingreso decidió comprar la más cara, la de 40 dólares. Sus cálculos fueron rápidos, la cuota mensual de un microcrédito para la linterna es de 3,50 dólares, menos que lo que gastaba en keroseno al mes y una vez repagado el préstamo su coste energético será cero.

Sin el microcrédito, Teresia nunca hubiera podido juntar los 40 dólares para comprar su linterna solar.

cemexIgual ejemplo tenemos en el programa de Cemex Patrimonio hoy. Éste provee materiales de construcción a las familias de bajos ingresos, pero con una serie de beneficios añadidos que hacen el producto accesible para estas familias, entre ellos el pago semanal o quincenal y la financiación, además de una asesoría integral de vivienda que les permite hacer un uso óptimo de los materiales y los tiempos de construcción.

Por ello, a la hora de diseñar la oferta de valor de productos para la base de la pirámide es clave la búsqueda de alianzas con entidades microfinancieras que puedan proveer la financiación del producto.

Uno de los principios más extendidos por las microfinancieras es que los préstamos, para tener efecto sobre la mejora de ingresos de la familia y a su vez combatir la pobreza, tienen que tener fines productivos, y no financiar consumo. Repasando estos ejemplos yo me atrevo a decir que la financiación de productos que les mejore su calidad de vida, disminuyendo sus costes, mejorando su productividad y su salud, tiene un efecto directo sobre su ingreso.

El Banco Mundial acaba de lanzar los resultados de un nuevo estudio sobre los hábitos de consumo en 92 países emergentes en su Global Consumption database, una de las colecciones de datos más completas, que nos ayudará a generar y cuantificar oportunidades en este segmento. Entre sus principales conclusiones señala que “la asequibilidad y el acceso a la financiación son clave para el éxito de los negocios inclusivos”.

Por mucho que de momento no se pueda demostrar, la relación directa entre el efecto del microcrédito en la reducción de la pobreza es claro; éste tiene un papel imprescindible en dos frentes claves: Financiación de negocios generadores de ingresos y financiación de productos reductores de costes.

Pero como dije en mi tribuna anterior, siempre que se haga de forma responsable y anteponiendo los intereses y vulnerabilidad de los clientes a los puros retornos económicos de la microfinanciera.

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