Consolidando el ecosistema del emprendimiento social en España

En 2012 publicó esta revista el 'Mapa de las Inversiones de Impacto en España', que buscaba analizar el estado de la inversiones de impacto en España, desde el punto de vista de la oferta de capital, así como de la demanda por parte de emprendedores sociales y de impacto. ¡Ha llovido mucho desde entonces!
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Una de las principales conclusiones del informe era la necesidad de apoyar la creación y crecimiento de empresas capaces de absorber capital comercial y filantrópico por igual, con capacidad de crecer e impactar en la sociedad.

Respondiendo a este reto, unido a la necesidad de conectar el ecosistema español a nivel internacional, en 2013 nació UnLtd Spain, el socio español de UnLtd, líder de Reino Unido en el apoyo a emprendedores sociales.

Pero no ha sido la única aparición.

Cabe destacar también la llegada a España de Bcorp, primera certificación de empresa  que garantiza la sostenibilidad organizativa, tras una importante expansión en Estados Unidos, América Latina y más recientemente en Europa y Asia.

Igualmente, interesante desde la óptica del sector público, ha sido el liderazgo constante de los británicos promoviendo la colaboración público-privada, por ejemplo, a través del desarrollo continuado de los Bonos de Impacto Social (en España, por ejemplo, de interés para la Asamblea de Madrid); o el lanzamiento del grupo de trabajo Social Investment Taskforce, nacido en el marco de la Cumbre del G8 en Londres en 2013.

En esta línea, ha surgido una interesante iniciativa que busca impulsar la integración de España en este grupo de trabajo internacional: la Red REDIS. Países como Brasil o nuestros vecinos portugueses ya lo han hecho.

En España, si nos enfocamos en la aparición desde 2012 de nuevos actores nacionales, destacan iniciativas como Ship2b o La Bolsa Social, la primera plataforma de equity crowdfunding de España, aprobada por la CNMW el pasado año.

Además, contamos con organizaciones que empiezan a acumular gran experiencia como Socialnest, Social Emprende, Momentum Project, CREAS, Eutokia o Ashoka, entre otras muchas.

Otros dos nuevos actores que se han sumado activamente al apoyo al emprendimiento social en España, son las firmas de asesoría y grandes empresas comprometidas con el desarrollo constante de Valor Compartido. Un ejemplo de ello es el recién lanzado programa Emprende inHealth, fruto de la colaboración entre Lilly España y UnLtd Spain, para impulsar proyectos sostenibles que mejoren el mundo a través de la salud.

Grandes despachos de abogados y consultoría como Daemon Quest Deloitte o bufetes como DLA Piper, Hogan Lovells o Latham Watkins, hacen una importante labor asesorando a emprendedores, así como apoyándoles en el desarrollo de sus estrategias de benchmarking e investigación de mercado.

Por último, sería interesante hacer una analogía entre España e Inglaterra donde en el año 2000, el gobierno británico observó la necesidad de consolidar el ecosistema de apoyo al emprendedor social.

En ese momento existían multitud de organizaciones dedicadas al acompañamiento a emprendedores de impacto, como sucede ahora en España. Sin embargo, su labor era fragmentada y atomizada.

El Gobierno Británico invitó a las principales incubadoras y aceleradoras a unirse entre sí para crear UnLtd UK, que dispone de un fondo a perpetuidad (endowement fund) cuyos retornos anuales son utilizados para mantener la estructura de apoyo a emprendedores de impacto.

Sin duda queda mucho camino por recorrer, donde la colaboración público-privada habrá de desempeñar un papel fundamental para la consolidación del sector en España. Por suerte, ese camino a día de hoy no tiene límites.

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