¿Qué planeta estamos dejando para el futuro?

Grandes retos a los cuales hasta el momento nunca se había enfrentado la humanidad están ya delante de nosotros o quizá a la vuelta de la esquina. De cómo se gestionen dependerá el futuro de la humanidad y también del planeta.
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Este artículo no tiene por objetivo, ni muchísimo menos, el proponer soluciones a esos retos sino poner el foco de atención en ellos y hacernos reflexionar a cada uno de nosotros desde lo que de un tiempo a esta parte llaman out of the box. Esa “caja” en la que solemos movernos en nuestro día a día tanto personal como profesional.

Un salir de la caja o, mejor aún, un no ver la caja y desde allí imaginar cómo será el planeta y la sociedad futura en la que vivirán nuestros descendientes, sin movernos más adelante de dos o tres generaciones posteriores a la nuestra.

Como siempre, hay diversas maneras de ver e imaginar la realidad, viendo el vaso más bien lleno o más bien vacío, o lo que viene a ser igual: de manera más optimista o pesimista.

Quizá nuestra personal manera de ver las cosas será la que nos haga pensar que el futuro será mejor o peor, puesto que los retos que acechan son en general realmente desconocidos en profundidad o en tamaño a pesar de que están siendo estudiados, y pensar en ellos genera incertidumbre e incluso enfrentamientos entre las personas, tanto si llevan puesto el “gorro” de personas de a pie, políticos, científicos, empresarios, pensadores, o lo que les corresponda.

Como el lector observará, los retos expuestos se pueden encuadrar perfectamente dentro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, pero quería simplificarlos, sacarlos de ese contexto en el que hay muchos más datos, cifras y metas.

Anteriormente ya habíamos publicado un artículo al respecto de las críticas que esos objetivos recibieron cuando fueron fijados.

Vamos ahora a dar, de manera sintética, unas pinceladas a algunos de esos desafíos sin perder de vista que no son asuntos aislados entre ellos sino que tienen fuertes dependencias y relaciones.

¿Habrá sitio para todos?

Según las estimaciones de la ONU en su informe 2015 Revision of World Population Prospects en 2015 había en la Tierra 7.349 millones de habitantes y en 2100 habrá 11.213 millones, teniendo en cuenta un descenso de las tasas de fecundidad y un aumento de las expectativas de vida.

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África será el país con mayor crecimiento respecto a la población actual. El resto de continentes, menos Europa, tendrán en 2100 más población que la actual. En el periodo 2050-2100 se dará un descenso de población en Asia, Europa, y Latinoamérica y Caribe.

Ese crecimiento desigual hará que en 2100 más del 82% de la población mundial viva en Asia o África, desde el casi 76% de la actualidad. Mientras, Europa pasará del 10% actual a la mitad.

Existirán grandes variaciones en los niveles de fecundidad entre países y regiones, y debido a que en general la fecundidad irá disminuyendo y la esperanza de vida aumentará, la proporción de la población por encima de una cierta edad se elevará.

Más allá del si habrá sitio para todos de la pregunta del título (seguro que lo habrá aunque en el futuro estén “más apretados”) quizá deberemos preguntarnos a continuación otras cuestiones derivadas de los datos que se han mencionado en este punto.

¿Habrá recursos para todos?

El aumento de población lleva asociado, como es lógico y entre otras cosas, una mayor necesidad de recursos. En algunos países y casos esos recursos irán más destinados a cubrir las necesidades más básicas de la pirámide de Maslow, mientras que en otros países, con crecimiento de las clases medias, los recursos se utilizarán además para las satisfacer las necesidades de reconocimiento y de autorrealización.

Esas necesidades pondrán aún más contra las cuerdas los recursos naturales del planeta, que ya a día de hoy están recibiendo muchos golpes.

Sin ir más lejos, estamos maltratando un recurso como el agua, utilizado tanto para las necesidades más básicas del ser humano como para la fabricación y manufactura de todo tipo de productos. Se estima que aproximadamente unos 3.900 millones de personas corren el riesgo de vivir bajo un severo estrés hídrico para el año 2050, lo que representaría un 40% de la población mundial prevista para ese año.

No se puede hablar de agua sin hablar del cambio climático y tampoco de éste sin hablar de la manera en la que generamos la energía en la actualidad.

No sólo explotando los recursos limitados del planeta como el petróleo o el carbón acabaremos con todas sus reservas, sino que además usando estos recursos en lugar de otros renovables se está haciendo un daño difícil de remediar al medio ambiente. Un daño que ya llevamos sufriendo desde hace tiempo y se acentuará en el futuro causando aún más y profundos problemas de todo tipo a nuestra sociedad.

¿Habrá sustento económico para todos?

Aterrizando más los retos en los países desarrollados, nos encontramos como pasa en Europa y concretamente en España con una población cada vez más envejecida como se ha comentado antes y con un alto porcentaje de desempleo.

Nos asomamos a un futuro laboral que crece en sofisticación y tecnificación y en el que, con la irrupción de la inteligencia artificial, multitud de trabajos y profesiones pasarán a ser realizados por máquinas, dejando fuera del mercado laboral a una gran parte de los actuales o futuros trabajadores.

También el mercado de trabajo sufre ya en la actualidad un desajuste entre las necesidades formativas de los nuevos puestos de trabajo y la educación y preparación que tienen los que serían potenciales trabajadores.

Todo esto nos depara un horizonte muy cercano en el cual la edad de jubilación se irá acercando en algunos casos casi a la de defunción (siendo esta así mismo cada vez más alta por la más alta esperanza de vida), en el que la edad media de las plantillas laborales tenderá a ser también más alta, y en el que mucha de la gente que pierda su trabajo por la automatización de las tareas no se reciclará en trabajos más intelectuales y por tanto no se reincorpore al mercado laboral.

O quizá llegaremos al punto en el que directamente las máquinas hayan llegado a una sofisticación tal que haga que no sean necesarios los humanos para la mayor parte de la producción de bienes y servicios.

Nuevos paradigmas empresariales y económicos serán necesarios para poder asegurar el bienestar de la sociedad y que no se acrecienten todavía más las desigualdades entre pobres y ricos, o entre jubilados, trabajadores y personas desempleadas.

Esos nuevos paradigmas y cambios podrían venir por ejemplo en forma de nuevos impuestos a aquellas actividades que sean realizadas por máquinas y también a través de una renta universal para todos los ciudadanos que les asegure tener cubiertas sus necesidades.

Sin menospreciar ni mucho menos otros retos de la humanidad, los cambios que se prevén necesarios en la manera en que se distribuye la riqueza me parecen de especial relevancia.

Si no se llega a un consenso general a nivel global sobre cómo tratar este problema, las desigualdades sociales podrían desembocar en una grave crisis social a nivel mundial de dimensiones y consecuencias incalculables.

¿Cómo se moldeará el futuro?

Más allá de este horizonte de incertidumbre con muchas posibilidades de fallos y problemas (la probabilidad de que ocurran y sus impactos la dejo a consideración de cada lector) hay quien piensa que la humanidad, a través del progreso y nuevos desarrollos y avances principalmente científicos y tecnológicos, será capaz de hacer frente a todos estos problemas.

Siendo optimistas podemos pensar que además muchas soluciones teóricas o prácticas ya están sobre la mesa o funcionando y que sólo queda llevarlas a la práctica rápidamente o simplemente potenciarlas mucho más de lo que se hace en la actualidad.

Siendo pesimistas podemos pensar que muchas veces no solemos actuar hasta que le vemos las orejas al lobo, y que entonces suele ser demasiado tarde, haciendo las cosas mal y de manera descoordinada.

Las “múltiples orejas” de este lobo hace tiempo que ya las hemos visto aparecer a lo lejos, la cuestión es si nos defenderemos de él a tiempo o nos acabará mordiendo a nosotros y/o a los que vengan detrás.

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Comentarios

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  1. Andrea Narváez

    Buen Día

    Creo que este tema sobre las perspectivas del futuro viéndolo desde el punto de vista de la sostenibilidad, deja muchas inquietudes, en especial las relacionadas al crecimiento poblacional, la escasez de recursos como los alimentos y el agua, la pobreza y los efectos negativos sobre el ambiente principalmente la contaminación hídrica y cambio climático. Es a partir de esta problemática que debemos empezar a analizar como incorporar estos factores al desarrollo de proyectos con una visión integradora e interdisciplinaria y con la misión de lograr un desarrollo sostenible.

    Para esto debemos empezar a incorporar dentro de las estrategias de los proyectos los ODS (Objetivos de desarrollo sostenible), no solo como un compromiso de RSE sino como una meta tangible que le brinde beneficios a los proyectos y organizaciones, que se ven reflejados en acciones como ahorros y uso eficiente, disminución en el pago de impuestos por acceder a beneficios tributarios por buenas prácticas ambientales y/o incorporación de proyectos que ayudan al control o reducción de la contaminación y PML. Para esto propongo que dentro de las etapas de formulación y ejecución de proyectos se tengan estos componentes claros con metas realizables, recursos, procesos-actividades y responsables específicos e igualmente identificados como riesgos potenciales para la sostenibilidad de los proyectos y organizaciones dado caso no se gestionen efectivamente.
    Se deben incorporar los ODS en todos los procesos de los proyectos desde su inicio, planificación, ejecución, monitoreo, control y cierre, para esto todos los involucrados deben conocerlos, entenderlos y gestionarlos dentro de sus funciones y responsabilidades.
    Dentro de los ODS que se pueden integrar a los proyectos relacionados con el sector manufacturero tenemos:
    • El No 5, igualdad de género: Tener un porcentaje equitativo entre hombres y mujeres en los diferentes niveles de la estructura organizacional con las mismas responsabilidades, beneficios, remuneración y trato.
    • El No 7, energía asequible y no contamine: Se deben incorporar en las fases de diseño de la infraestructura equipos de bajo consumo, fabricados en materiales que no contaminen cuando su vida útil termine, sistemas de sensores para control de la iluminación e implementación de energías renovables como solares y/o eólicas.
    • El No 8, trabajo decente y crecimiento económico: Las empresas están obligadas a contratar personas bajo principios de pacto global con remuneración acorde al perfil que se requiera y brindándole todos los beneficios establecidos por ley, esto garantiza crecimiento económico ya que permite a la población tener una fuente decente y segura de ingresos para el sostenimiento de sus familias, lo cual genera diferentes encadenamientos productivos y beneficios para diferentes grupos de interés relacionados con el proyecto.
    • El No 9, industria, innovación e infraestructura: El sector privado es uno de los principales actores en el crecimiento económico de los países, sus aportes en I + D son indispensables para lograr un desarrollo sostenible desde la visión de la empresa y organizaciones. Grandes, medianas y pequeñas organizaciones han visto grandes oportunidades en la innovación como estrategia para mejorar y desarrollar nuevos productos, servicios e incluso procesos que los ayuden a marcar diferencia sobre su competencia y ser referentes en el mercado.
    • El No 12, producción y consumo sostenible: Desde mi punto de vista personal este es uno de los principales ODS a los que debemos apuntar desde el sector manufacturero puesto que debemos pensar los productos que se ofrecen desde una perspectiva “desde la cuna a la tumba”, ya que si ideamos los proyectos entendiendo desde donde vienen las materias primas e insumos, su interacción con los diferentes grupos de interés, los diferentes procesos de transformación junto a sus entradas – salidas e impactos, y por último los diferentes usos que se le dan y sus posibles destinos finales, podemos hablar de un ACV (Análisis de Ciclo de Vida), que nos permita desde la formulación poder determinar todos los controles de manejo ambiental, social y económico que les deben dar para lograr que sea un ciclo cerrado y retornar al inicio garantizando el menor impacto social y ambiental y con la mayor rentabilidad posible.
    • El No 13, acción por el clima: Todos sabemos lo prioritario que es tomar acciones para minimizar, controlar y sobre todo adaptarse a los cambios que enfrentamos y a las consecuencias que esto tiene y tendrá sobre el planeta, es por eso que dentro de las fases de desarrollo de un proyecto se debe conocer y controlar todas aquellas emisiones de GEI (Gases Efecto Invernadero) que contribuyen al cambio climático.
    • El No 14, vida de ecosistemas terrestres: La biodiversidad es uno de los servicios ecosistémicos más importantes que tenemos, sin embargo aún no les damos la gestión e importancia que se merece y simplemente nos limitamos en los proyectos a cumplir con lo exigido desde lo legal en cuanto a permisos o autorizaciones ambientales. Es el momento de cambiar el enfoque y tener una actuación real de este componente en los proyectos, desde un análisis profundo en las líneas bases, sus interacciones y posibles impactos ambientales que se generen por las actividades del proyecto, es acá en donde se debe trabajar para lograr un equilibrio entre los proyectos y los ecosistemas, realizar trabajos efectivos de compensación, protección de áreas, restauración voluntaria de ecosistemas, entre otras acciones y lo más importante la educación ambiental a diferentes grupos de interés sobre este valioso recurso.

    Parte del éxito de estos proyectos con un enfoque claro desde la sostenibilidad, es la cabeza o cabezas que lo lideran, ya que no solo deben ser seleccionados por sus capacidades técnicas, sino también por sus competencias interpersonales y su visión holística, que permitan lograr los objetivos planteados en el proyecto y el cierre exitoso del mismo, obteniendo beneficios en las tres dimensiones de la sostenibilidad (ambiental, social y económico).

    Andrea Narváez
    Ing. Ambiental

  2. Albert Vilariño Alonso

    Estimada Andrea,

    Muchas gracias por tu extenso comentario, que ofrece directrices de cómo solucionar los retos de futuro que se plantean en el artículo.

    La cuestión es hasta qué punto países, empresas y personas se pondrán (o nos pondremos) en serio con los ODS y si en un corto plazo de tiempo se ven avances claros en su desarrollo. El tiempo corre en contra de todos, y lamentablemente (o al menos en ocasiones) me da la sensación de que llegamos tarde (como casi siempre).

    Saludos cordiales.

    Albert Vilariño Alonso.