Björn Stigson: “La innovación es la clave para crear un mundo más sostenible”

CE18 octubre 2006

Björn Stigson representa a una coalición de 180 empresas internacionales que creen que la búsqueda del desarrollo sostenible es buena para los negocios y los negocios son buenos para el desarrollo sostenible. Desde esa perspectiva el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, WBCSD según sus siglas en inglés, promueve el liderazgo empresarial como catalizador a la vez que apoyan la ecoeficiencia, la innovación y la RSE como herramientas para alcanzar la sosteniblidad.

Esta plataforma empresarial cuenta con una red regional de más 50 miembros en diferentes países como España donde Fundación Entorno es la institución representante del WBCSD. Conozcamos, a través de su presidente, la visión de esta organización de prestigio mundial.

¿El desarrollo sostenible es una cuestión de supervivencia o de excelencia empresarial?

Ambas cosas. El mundo se enfrenta a retos de magnitud sin precedentes: la globalización, el consumo creciente de los recursos naturales, la degradación de los ecosistemas, un mundo con el agua y el carbono restringidos, una demografía cambiante y la falta de un gobierno efectivo. El sentimiento general es que nos encontramos en una dirección insostenible a largo plazo.

No hay futuro para los negocios prósperos si las sociedades que los rodean no funcionan. Planificando a largo plazo, las empresas realizan un acercamiento preventivo a los asuntos medioambientales, así como lo hacen con los asuntos políticos, comerciales, sociales…

Esta perspectiva requiere que los líderes empresariales realicen juicios que incorporen medidas a largo plazo a nuestra definición de éxito. Los aspectos sociales y medioambientales también forman parte de cualquier proceso holístico de medición del éxito, ya que una compañía con buenos resultados en estos aspectos atraerá a los empleados y construirá una relación de confianza con los actuales y potenciales empleados, clientes y gobiernos.

Seguir el objetivo del desarrollo sostenible hace a las empresas más competitivas, más resistentes y ágiles en un mundo que cambia muy rápido. Es una cuestión de supervivencia a la vez que una clave de competitividad.

 La Cumbre de Río del 92 hizo entender al mundo que es necesario conciliar la eficiencia económica y la excelencia medioambiental para asegurar el crecimiento económico, ¿Después de 14 años estamos más cerca de conseguirlo?

Más de una década después de la Cumbre de la Tierra en Río, la buena noticia es que la ecoeficiencia está funcionando en las empresas que lo intentan. La mala noticia es que no se está intentando a una escala lo suficientemente grande, aunque tiene sentido a nivel de negocio.

El WBCSD seguirá apostando por la ecoeficiencia, ya que el futuro pertenece a una estrategia que incremente simultáneamente eficiencia, reduzca la contaminación y mejore la rentabilidad.

Nos podría aclarar que significa ecoeficiencia y cuál es su relación con el desarrollo sostenible? ¿Cómo se pone en práctica?

La ecoeficiencia es una estrategia de gestión que enlaza el éxito financiero y medioambiental para generar un mayor beneficio con un menor impacto ecológico, por ejemplo, utilizando menos recursos y produciendo menos residuos y polución. Nosotros en el WBCSD hemos estado promoviendo la ecoeficiencia desde que acuñamos el término en 1991.

Para conseguirla, se requiere la creatividad de la comunidad empresarial para aportar nuevos productos al mercado, desplegar nuevas tecnologías y crear cadenas de valor mejoradas. Las empresas consiguen los beneficios de la ecoeficiencia a través de: la optimización de procesos, el reciclaje de residuos, la ecoinnovacion, la creación de nuevos servicios y de redes y organizaciones virtuales.

La ecoeficiencia puede ayudar a las empresas a crecer tanto cualitativa como cuantitativamente dando un mayor servicio, función y valor en vez de transformar más materiales en residuos.

¿El desarrollo sostenible implica un compromiso con la innovación?

La innovación es la clave para crear un mundo más sostenible. Como sociedad, no conseguiremos la sostenibilidad si nos centramos solamente en hacer más eficientemente lo que hacemos actualmente. La innovación es la única manera de conciliar las necesidades de una población y economía creciente sin causar un daño medioambiental inaceptable. Como principal fuente y usuario de tecnología, la empresa tiene un papel central en conseguir este reto.

El desarrollo en aspectos como el reciclaje de residuos, la nanotecnología, la tecnología de la información, la biotecnología y las energías alternativas pueden contribuir significativamente a la sostenibilidad.

¿Desarrollo sostenible y gestión del riesgo se relacionan?

El concepto de riesgo está evolucionando rápidamente, pasando de la pura conformidad corporativa o la gestión de la responsabilidad de la empresa y el riesgo financiero, a una comprensión más completa del impacto de estos riesgos menos tangibles, que pueden impactar profundamente en los mercados y la rentabilidad corporativa, la reputación y las marcas.

El riesgo ha avanzado en la agenda corporativa. Una aproximación más estratégica y global a la gestión del riesgo es un requisito para los negocios globales, basada en una nueva generación de herramientas analíticas y estructuras de gestión.

El desarrollo sostenible propone un equilibrio con la naturaleza y con el progreso social sin renunciar al beneficio económico ¿es esto posible? ¿Hay mercados potenciales para las empresas implicadas en el desarrollo sostenible?

No se puede conseguir una sociedad estable y sostenible con la prevalecencia actual de altos niveles de pobreza extrema. Muy a menudo, los dos mil millones de personas que viven con el equivalente a dos dólares al día están excluidos de los mercados existentes y no reciben ninguno de los beneficios que pueden aportarles.

Las soluciones de negocio pueden acelerar considerablemente el ritmo de los esfuerzos de desarrollo. Un creciente número de compañías están invirtiendo en nuevas ideas de negocio que conllevan claros beneficios para el desarrollo, especialmente en el sentido de crear oportunidades para la gente.

Estas ideas incluyen diseñar productos y servicios orientados a las necesidades específicas de los pobres, incrementando la recepción de recursos de proveedores locales e implicando a comunidades con bajos ingresos en la generación de productos y servicios innovadores Las empresas están directamente interesadas en evitar operar en un mundo contaminado en el que miles de millones de personas son demasiado pobres para permitirse los productos que se están creando.

Esto también significa que existe mercado para productos ecoeficientes e innovadores.

Recientes estudios indican que el cambio climático es un fenómeno real que dibuja un futuro incierto para la población humana, ¿cuáles son las mayores amenzas para las empresas en este contexto medioambiental actual y futuro?

El cambio climático es sin duda uno de los asuntos medioambientales más importantes, por diversos motivos: el problema es global, y está unido intrínsecamente a la provisión y el uso de energía, que se está convirtiendo cada vez más crucial como la columna vertebral del desarrollo económico, tanto en los países industrializados como en aquellos en desarrollo.

Además, no va a pasar de largo y no hay un fácil arreglo tecnológico.

El impacto del cambio climático en las empresas es doble: por un lado el impacto físico del clima en las empresas, y por otro, la cuestión de cómo reducir mejor las emisiones de gases de efecto invernadero.

Aquí es donde una amenaza puede convertirse en una oportunidad. Las soluciones con bajo CO2, que están desarrollando las empresas líderes en este campo, adquirirán un valor específico por su contribución a reducir las emisiones.

Al mismo tiempo, las compañías que operan con un equipamiento que produce más emisiones tendrán que afrontar los riesgos y pensar dos veces sobre el coste futuro de emitir CO2. Este coste puede venir de marcos de regulación emergentes como el comercio de emisiones basado en objetivos de reducción, o de unos riesgos de reputación más amplios que afectarán al valor de marca o el acceso al capital dentro de los mercados financieros.

Por A.P.