¿Dónde aprender a ser directivos responsables?

CE27 agosto 2007

En este escenario, ser directivo implica algo más que pedir informes rigurosos con mediciones e indicadores del impacto medioambiental o de las actividades y relaciones que la compañía desarrolla con la comunidad. Poder incardinar las exigencias sociales y mdioambientales con la carrera por la consecución de mayores beneficios cada vez resulta más complejo.

Ningún ámbito de la gestión puede ya permanecer aislado de los cambios que ocurren en el mundo. Por ejemplo, a los ingenieros industriales se les pide que diseñen productos que no contaminen, a los gestores de las ONG se les exige que las gestionen bajo una lógica de mercado, los consumidores actúan en ocasiones como férreos activistas reaccionando por una causa.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando a un directivo se le exige que sepa diseñar una estrategia social para su empresa, que lleve a cabo acciones de mejora en la comunidad donde se ubica su compañía? El valor que las escuelas de negocio han sabido aportar a la formación de directivos es algo que ya nadie discute. La tarea de pulir, en ocasiones, o de hacer aflorar en otras, lo mejor de nuestros directivos es una labor a la que se han destinado grandes esfuerzos por parte de muchas instituciones educativas en todas partes del mundo.

Casi como un estribillo se repite aquí y allá que estas escuelas están para formar líderes, unas veces, y otras veces para dar impulso a aquellos directivos senior que buscan complementar y adquirir nuevos conocimientos en su ya dilatada carrera profesional. Parece oportuno, por tanto, reflexionar sobre qué está ocurriendo con este método educativo, ¿están reaccionando las escuelas de negocio ante los cambios anteriormente mencionados?

Hasta hace bien poco, ha existido cierto reparo en afirmar que las escuelas de negocio preparaban a sus alumnos para afrontar la gestión de la Responsabilidad Corporativa, motivado en parte por la creencia de que la responsabilidad no se adquiere, sino que, como las virtudes, se nace con ella.

No obstante, el tesón de algunos investigadores y docentes ha terminado por evidenciar que del ejemplo también se aprende, y si es más dudoso afirmar que gracias a un curso determinado uno se ha convertido en alguien más responsable, sí podríamos decir sin tanto pudor, que gracias al estudio de casos significativos, un directivo puede aprender cómo no ser irresponsable.

Sea como fuere, parece que el estudio de casos prácticos desde una perspectiva de responsabilidad social no resulta perjudicial, sino más bien al contrario, complementa el proceso formativo.

Quizá sea este uno de los motivos que en los últimos dos años ha llevado a la «movilización» de las principales escuelas de negocio del mundo en una carrera por ostentar los mejores cursos en materia de Responsabilidad Social Corporativa.

PROMOTORES DE LA RESPONSABILIDAD. La materia de Responsabilidad Empresarial, Responsabilidad Social Corporativa o llámese como se prefiera, acapara cada vez mayor peso en los programas de formación de directivos en todo el mundo. Es una recién llegada pero ha recibido una enorme acogida.

Recientemente, con motivo de la reunión celebrada por el Pacto Mundial de Naciones Unidas, se reunían en Ginebra representantes de las principales escuelas de negocios del mundo con el objetivo de participar en la presentación al secretario general de Naciones Unidas, el señor Ban Ki-Moon, de los nuevos principios para la Formación de directivos en Gestión Responsable.

Estos principios, diseñados para introducir las cuestiones medioambientales y sociales tanto en la investigación académica como en la formación de ejecutivos, han calado súbitamente en una inmensa cantidad de instituciones de formación a todos los niveles.

El Instituto Aspen viene elaborando desde 1998 un ranking bianual que evalúa el grado de incorporación de las áreas sociales y medioambientales en los proyectos de investigación de las escuelas de negocios, así como en sus programas de formación.

En su último informe, de 2005, se puede observar cómo de todas las escuelas que en él aparecen, el número de estudiantes que han solicitado recibir cursos específi- cos de materias sobre responsabilidad social, sostenibilidad o gobierno corporativo se ha elevado hasta el 54%, mientras que en el informe anterior, de 2003, la demanda era del 45%, y en 2001 del 34%.

Según Aspen, esta tendencia parece que continuará incrementándose. Y el primer indicador de que esto es así es el incremento del número de escuelas que participaron en el informe.

«Lo más destacado -afirma Rich Leimsider, miembro del Programa Empresa y Sociedad del Instituto Aspen-, es el elevado porcentaje que algunas materias relativamente nuevas, como sostenibilidad o responsabilidad social, han alcanzado en currículos como el del MBA».

Durante la preparación del informe 2007, que se publicará en otoño, el Instituto Aspen ha recibido información de cerca de 3.500 cursos de todo el mundo donde se imparten materias sociales y medioambientales, el doble de la información recibida en el informe anterior. «Resulta increíble pensar que una nueva materia haya irrumpido con semejante fuerza en docenas de escuelas- continua Leimsider-, estamos ante un significativo y rapidísimo cambio en el mundo académico».

Greoffrey Heal, profesor de Responsabilidad Corporativa en la escuela de negocios de la Universidad de Columbia, afirmaba recientemente en el diario Financial Times que «hace cinco o seis años cuando les hablaba a mis alumnos sobre las cuestiones del cambio climático recibía poca o ninguna respuesta. Sin embargo, en este momento los alumnos saben que esos temas forman parte del escenario empresarial y que no pueden ser ignorados».

Las escuelas de negocios de todo el mundo están tratando de satisfacer la demanda de mayores conocimientos sobre responsabilidad social y sostenibilidad de sus alumnos. El ranking del Instituto Aspen señala que una de las escuelas que está dando una respuesta más seria y consistente a dicha demanda es Stanford, donde los dilemas sociales, medioambientales y éticos están incorporados como materias troncales, además de existir otros cursos electivos.

Entre otros centros destacados aparecen la española ESADE, la Escuela de Negocios de la Universidad de Carolina del Norte, Kenan Flager Business School o en el Reino Unido, la Nottingham Business School.

Siguiendo la estela que dejan las anteriores, algunas instituciones están dando pasos para la constitución de centros de investigación especializados y cátedras de estudio, como la Cranfield School of Management, que acaba de inaugurar el Dougthy Centre of Corporate Responsibility. «Queremos ir incorporando la Responsabilidad Corporativa donde realmente debe estar, es decir incardinada dentro del resto de materias troncales- afirma David Grayson, director del centro Doughty.

Cómo dirigir una compañía de manera responsable es una cuestión a la que no podemos dar la espalda». Los principios del Pacto Mundial, presentados recientemente, suponen el compromiso de las instituciones formadoras y educativas por promover la investigación en los diferentes centros y estimular el interés de los estudiantes por las materias mencionadas, de modo que los directivos futuros manejen estos temas en la gestión ordinaria.

«Esperamos que este proceso sea el catalizador de una cadena de efectos que contribuyan a convertir estas cuestiones en una nueva forma de pensar y dirigir entre los directivos», apuntaba Ángel Cabrera, presidente de la Thunderbird School of Global Management, y representante de la iniciativa que promueve los Principios para la formación de directivos en la Gestión Responsable.

BUENOS TIEMPOS PARA LAS ESCUELAS EUROPEAS.

Hasta hace poco las escuelas de negocio europeas, a diferencia de las americanas, no contaban con un currículo que armonizase los contenidos de los programas que se impartían en las diferentes escuelas. Con la puesta en marcha del Acuerdo de Bolonia, las instituciones europeas están desarrollando planes de convergencia con los que unificar sus contenidos bajo un mismo sistema de grados.

Esto, además de suponer una tarea difícil, también se está convirtiendo en una fuente de oportunidades, en el sentido de que tal homogeneización abre las puertas de Europa a estudiantes procedentes de todo el mundo. El decano del IESE, Jordi Canals, se muestra optimista ante el futuro de las escuelas de negocio europeas: «Considero que Bolonia contribuirá a hacer más transparentes a las instituciones, e igualmente reforzará su imagen y marca».

El mercado americano de programas master es hoy un mercado maduro. De ahí que se pueda afirmar que Europa posee instituciones que se encuentran al mismo nivel que las americanas, que tradicionalmente ostentaban los primeros puestos en los ranking de prestigio. «Comienza a darse una competencia global entre escuelas de todo el mundo que por primera vez están trayendo estudiantes americanos fuera de sus fronteras» afirma Dave Wilson, presidente del Graduate Management Admision Council (GMAC) de los Estados Unidos.

Y como no, del mismo modo los temas de responsabilidad social y medioambiental cobran cada vez mayor importancia en las escuelas europeas. «la responsabilidad social es la nueva necesidad de las compañías- afirma Ray van Schaik, presidente de la Fundación Europea para la Formación de Directivos-. No se trata de generar una sociedad que distinga entre los que son responsables y los que no lo son, sino una sociedad que sea mejor porque en ella los negocios son mejor gestionados».

Siguiendo esta línea, las principales escuelas de negocio de España IESE, ESADE e Instituto de Empresa están desarrollando iniciativas con el fin de mejorar su posición internacional.

ESADE, recientemente ha anunciado la puesta en marcha de un ambicioso proyecto de investigación que se concretará en la elaboración de la primera Guía sobre la Responsabilidad Social Corporativa en Pymes. Durante los próximos tres años, el proyecto estudiará distintos sectores de la economía catalana, comenzando este año su primera etapa por el estudio de las empresas internacionalizadas.

Posteriormente, las siguientes fases del estudio se centrarán en las pymes pertenecientes al sector automovilístico y al del turismo.Esta escuela también cuenta con el Instituto de Innovación Social, que tiene por objetivo desarrollar las capacidades de las personas y organizaciones de los sectores empresarial y no lucrativo. Mediante el fortalecimiento de las actividades propias de estos grupos pretende incrementar su grado de contribución a la sostenibilidad.

Para ello este instituto aporta conocimiento en los ámbitos de RSC, la ética empresarial, la gestión de ONG, y también fomenta el establecimiento de alianzas entre empresas y ONG. Ese conocimiento se difunde tanto en los programas Master que imparte, como mediante la publicación de materiales de investigación, y la organización de eventos y jornadas.

Por su parte el IESE, además de la incorporación, cada vez en mayor medida de las materias de RSC, y ética en sus programas, posee la Cátedra La Caixa de Responsabilidad Social de la Empresa, que trata de profundizar en cuatro áreas de conocimiento: el papel de la empresa en la sociedad, la integración de la RSC en el gobierno de la empresa, la difusión de la RSC a través de la empresa, y la RSC en las empresas españolas.

Además, esta escuela ha dotado el Center for Business in Society, que trata de generar conocimiento de carácter multidisciplinar e integrador mediante un enfoque humanista de la actividad empresarial y que después se imparte en los programas de la institución.

La tercera escuela de negocios española, que no en importancia, es el Instituto de Empresa. Este centro ha venido impartiendo conocimientos sobre RSC y gestión de entidades no lucrativas de manera continuada durante años.

Sin embargo, recientemente ha puesto en marcha una iniciativa denominada Social Impact, desde la que trata de generar impacto social desde tres perspectivas: el conocimiento, generado por la investigación y transferido a través de la docencia y de los actos que organiza; el compromiso de los estudiantes, antiguos alumnos, y miembros de la comunidad del IE para implementar el conocimiento; y la difusión conseguida gracias a colaboraciones estratégicas con organismos internacionales, emprendedores sociales y distintas iniciativas.

RANKING PARA TODOS LOS GUSTOS. Los ranking, ya se sabe, no deben tomarse al pie de la letra. La lección aprendida es que, en efecto, la RSC pugna por hacerse con un asiento en primera fila en la formación de directivos. Decimos que no deben tomarse al pie de la letra porque muchas veces se dan paradojas con este tipo de herramientas de clasificación.

Sirvan de ejemplo las conclusiones que se extraen de comparar el ranking de Aspen con el ranking publicado por The Economist el pasado mes de octubre, donde se proclamaba que el mejor programa MBA del mundo era el de IESE (que en Aspen aparece en el puesto número 27), según la publicación Economist Intelligence Unit, perteneciente al The Economist Group.

Este estudio, basado en 20.000 encuestas realizadas a estudiantes y graduados en programas MBA, ponía de manifiesto que los encuestados valoraban sobre todo cuatro factores: la creación de nuevas oportunidades de carrera, el desarrollo profesional y la experiencia educativa, el incremento de salarios, y por último la creación de una red de contactos.

Desde luego que cualquiera que lea estos cuatro factores puede entender que la presencia de materias como RSC, ética de los negocios o sostenibilidad en el diseño curricular de los programas, no es la variable diferencial para un nutrido grupo de estudiantes.

En el ranking de Aspen no parecen escuelas de sobrado reconocimiento como la Dartmouth, o la Chicago Graduate School of Business o el IMD, escuelas prestigiosas, cuyos alumnos son altamente cotizados en los mercados laborales. Y no digamos la escandalosa ausencia de todos los rankings de la Harvard Business School, que hace años decidió no participar en estas «competiciones», poniendo en duda el rigor de las mismas.

Las voces críticas advierten que conviene huir del triunfalismo predominante siempre que se tratan cuestiones referentes a la Responsabilidad Social. Es importante distinguir entre lo deseable y lo recomendable.

Algunos consideran que sería deseable lograr un mundo mejor, pero resulta recomendable recibir una adecuada formación, realista y ajustada, que convierta a las personas en ejecutivos eficaces, y esto entendido en sentido amplio, ejecutivos capaces de entender la realidad cambiante, capaces de satisfacer los deseos de sus clientes, capaces de innovar y de mejorar la situación de aquellos lugares donde se enclavan sus plantas productivas. Ejecutivos capaces, no soñadores.

La mejor plataforma para informarse

Beyong Grey Pinstripes (BGP) es una iniciativa promovida por el Instituto Aspen que nace con el objetivo de elaborar un ranking bianual de escuelas de negocios en relación con el grado de preparación que estas aportan en materia de responsabilidad social y medioambiental. Conforme la notoriedad de esta iniciativa ha ido creciendo, BGP ha aumentado el grado de información, llegando a aportar datos concretos sobre asignaturas, programas y centros donde se imparte la materia.

En www.beyondgreypinstripes.org se pueden encontrar desde los rankings de los diferentes años hasta la última incorporación de contenidos más recientes, que es la Base de la Pirámide. El interesado encontrará artículos definiendo el concepto de la mano de expertos de primer nivel, así como los centros donde se imparte dicha materia, los programas según cada profesor, así como los datos de contacto de cada centro.

Una información de gran utilidad, tanto para candidatos a cursar programas master que desean formación especializada, como para empresas u organizaciones que busquen formar a sus miembros o también referencias para reclutamientos.

Por Ana Agüero