Yunus, un liderazgo real

CE28 agosto 2007
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Si liderazgo es un proceso dinámico de interacción por razón del cual se ejerce influencia sobre un grupo de personas, con vistas a la obtención de un objetivo común, la biografía del profesor Muhammad Yunus, fundador del Grameen Bank, premio Nobel de la Paz, es un testimonio vivo y ejemplar de lo que el referido concepto implica.

Liderazgo es una relación, un encuentro, un modo de entender la convivencia. Es la capacidad de suscitar confianza, de generar credibilidad, de provocar y mantener un compromiso diferencial en torno a la hondura y nobleza de una causa que da sentido a lo que se intenta hacer. En cierto modo, yendo más allá de la lógica y el sentido común, liderazgo es involucrar, seducir, enamorar.

Pues bien, sobre estas ideas gira la singladura vital de Yunus, permanentemente asentada sobre unos principios morales firmes e innegociables.

Apunto aquí algunas claves de su excepcional autoridad personal:

1 En lugar de encerrarse numantinamente en conceptos y teorías superados por una realidad desbordante, Yunus encuentra en esa misma realidad su auténtico laboratorio vital.

Las estadísticas del profesor hablan de miseria y pobreza insultantes, que en el aula son manejadas con rigor y asepsia. Dando un paso más, la escuela demoledora de la calle, aquella a la que se vio urgido acudir en una de las típicas inundaciones que azotan Bangladesh, le acercó a la tragedia diaria de personas concretas, indefensas, sacudidas, fuente primigenia de su transformación interior. Hechos y personas son las barras paralelas sobre las que se ejercitó a diario.

2 El fuerte sesgo personalista, cotidiano, anónimo, inmediato, del liderazgo de Yunus, -él se interesa por el vecino de al lado, se concentra en la aldea más cercana-, es la mejor base de lanzamiento para que su apuesta por los micro créditos llegue a todo el mundo, para que en su país millones de personas salgan de los indicadores de pobreza de la ONU.

No se construye la familia, el barrio, la ciudad, la civilización humana, pisoteando la libertad e independencia de cada ser humano. Ahí, en ese arcano singular y misterioso, concentra Yunus sus esfuerzos.

3 Enfrentado a la injusticia y miseria más abyectas, Yunus siente la visita de la frustración y la impotencia. Sus fibras más sensibles son zarandeadas por situaciones sociales delirantes. La frustración, el conflicto, no son los objetivos finales a alcanzar, pero sí pueden ser revulsivos diferenciales de un talento y energía latentes y adormecidos.

A veces no conseguimos más porque no nos indignamos, porque la abulia, el conformismo y la costumbre nos atenazan y anestesian. Yunus se indignó activamente, y hoy celebramos su gestión lúcida y valiente del conflicto.

4 Si liderazgo es transformación, es lógico que ante cualquier intento de cambio y evolución, afloren resistencias de un status quo político y cultural que no está dispuesto a renunciar a sus privilegios y prebendas.

En el universo de Yunus hay cantidad y calidad de esos frenos y resistencias. La conservadora industria bancaria, el establishment político, los intermediarios y usureros, eslabones voraces de una cadena intolerable, los maridos, ejemplos dramáticos del peor machismo, los talibanes, garantes de una ortodoxia religiosa asfixiante, todo coadyuva a un muro insalvable.

Para más inri, la mujer, la destinataria natural de los créditos, la elegida, -genial jugada, es su único socio fiable- ofrece la última y más sutil negativa. Ante tal cúmulo de circunstancias adversas, lo fácil era enfundarse en un conjunto de excusas y quejas incontestables. Yunus sortea la tentación de abandonar y encuentra en cada madre, dramáticamente necesitada, en su determinación y coraje, su socio natural e imprescindible. Paradoja, la parte más «débil» de la sociedad, es el corcho estable y resistente al que se agarra Yunus para no ahogarse en el intento.

5 Si el líder exige de sus compañeros de viaje la condición de héroes, tiene muchas posibilidades de quedarse solo. Yunus entiende desde el primer momento que la soledad y responsabilidad de cada madre, sostén de su involucración, han de ser arropadas y completadas con la fuerza de grupo. Si la cadena se rompe, si una vecina no devuelve el crédito, la aspirante no obtiene su financiación.

Por necesidad, por solidaridad, por vergüenza torera, todas encuentran en la suerte de la compañera un argumento adicional para hacer frente a los pagos. Legítimamente orgullosas, el «control» horizontal de miembros interdependientes de un equipo unido, se torna factor de estabilidad y seriedad.

6 Yunus es la feliz síntesis del rigor, capacidad analítica y densidad intelectual del profesor que es, y el olfato, instinto e intuición inefable del emprendedor innato que lleva desde su más tierna infancia. Empresario idealista, profesor comprometido, son las dos caras de la misma aventura vital.

No se puede construir un mundo sin pobreza si antes no se ha imaginado. Visionario con los pies en el suelo, el primer paso en el viaje de Yunus lo da la imaginación, y a su servicio pone el resto de sus saberes y habilidades. Como M. L. King, Yunus sueña despierto, y el grueso de sus horas de vigilia mental son consagradas a que ese sueño se haga felizmente realidad.

7 ¿De qué está hecho ese sueño? ¿Cuál es la materia prima que lo ilumina? ¿A qué sentido de la misión responde? La respuesta a las interrogantes planteadas nos habla de unos valores vividos con naturalidad y constancia. Yunus no relativiza lo esencial, no negocia la dimensión moral del liderazgo que protagoniza.

La libertad, la justicia, la solidaridad, la integrida, son los valores convocados en torno al axioma central de todo su proyecto: la sagrada dignidad de cada hombre y mujer. En su firmeza moral, en sus raíces espirituales, encuentra Yunus el ancla filosófica para bandear las peores tormentas.

8 Gestor hábil de talentos ajenos, administrador eficaz de inteligencias y saberes de profesionales que esperan una oportunidad, Yunus es un hombre de carácter. No se comprenden sus logros si uno no se detiene en los atributos de una personalidad fuerte y atractiva.

Perseverancia para seguir, paciencia para encontrar en el tiempo su aliado, humildad para aprender de los errores, un optimismo admirable, ¡tantos motivos para renunciar! y una fe indomable en la condición humana, constituyen su mejor y más valioso equipaje emocional y espiritual.

9 Consustancial al buen líder que no desea perpetuarse, que piensa en las próximas generaciones, que es capaz de trascender su tiempo, es diseñar una atmósfera profesional y moral que facilite la institucionalización del aprendizaje. El líder es como el buen jardinero, dedicado a eliminar las hierbas malas, facilita que las plantas puedan crecer y florecer.

Desde hace ya tiempo, Yunus entiende que parte de su responsabilidad tiene que ver con el día después, con preparar el recambio para un futuro sin él. Embajador eminente de su país, misionero de una idea sencilla y radical, la gestión interna del Banco descansa sobre cabezas elegidas y preparadas por el fundador. Consecuente con su esquema de trabajo, no pretende en absoluto ser imprescindible, deseo oculto de egos inseguros y narcisistas.

10 Corolario natural de su liderazgo, muchos diques y corsés mentales y psicológicos son destrozados a su paso. Si el poder manipula y encorseta paradigmas obsoletos, entendiendo por paradigma la pauta subyacente a una determinada conducta, el liderazgo cuestiona y desafía la verdad y oportunidad de su vigencia.

En un mundo crecientemente global e interdependiente, acunado en los brazos de subvenciones, tarifas, clientelismo y ayudas que se quedan en la superficie de los hechos, -muestrario diverso de un paternalismo interesado, si no de un totalitarismo sutil que recela de la libertad-, Yunus rastrea la raíz de los problemas, depositando la solución de los mismos en sus dueños, cada hombre y mujer, aspirante contumaz a una vida mejor.

Así, la caridad, valor inicial en sus primeros balbuceos, cede paso a la justicia. De la limosna se pasa al préstamo con interés, y en ese giro estriba la autoestima y confianza de ciudadanos pobres que, ya en marcha, desean protagonizar su vida. ¡Que cunda el ejemplo!

Por Santiago Álvarez de Mon
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