Eugenio Viassa: "Las empresas españolas tienen grandes oportunidades de hacer negocios en la India"

CE21 diciembre 2007
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Eugenio Viassa Monteiro es un testigo privilegiado y gran conocedor de la India. Natural de Goa (India), se trasladó muy joven a vivir con su familia a Portugal. Allí cursó la carrera de Ingeniería Electrónica y fundó la AESE, la Escuela de Negocios con mejor reputación en Portugal. Completo su educación en la Universidad de Navarra y Harvard. En la actualidad, es presidente de la Asociación de Amistad Portugal-India, y desde la Escuela de Negocios impulsa el intercambio entre los dos países: de hecho, los alumnos del MBA de AESE tienen la oportunidad de participar en un programa pionero que tiene lugar cada verano en el Indian Institute of Management una de las escuelas de negocios más prestigiosas de la India.

Eugenio, tú conoces muy bien la India, pero también la realidad Española. En tu opinión, ¿Cuáles crees que son los motivos por los que la India sigue siendo un país tan desconocido para nosotros? Apenas hay presencia de empresas españolas en ese país, pese al atractivo innegable que tiene. ¿Es un problema de barreras culturales? ¿Estamos demasiado centrados en América Latina? ¿O quizá los sectores en que las empresas españolas son más competitivas –finanzas, turismo, construcción, textil- no ofrecen tantas oportunidades? De hecho así es: en la India casi no se nota la presencia española. En parte se debe a la historia. Cuando con el Tratado de Tordesillas, se dividió el globo en dos partes, España se quedó con Latinoamérica, Filipinas, etc., mientras que Portugal se focalizó en el Índico. Por eso España tiene históricamente tan poca presencia en la India. En cuanto a los sectores, mi opinión es que existen grandes oportunidades en todos los sectores. Desde que la economía India se liberalizó, a partir del año 1991, las instituciones financieras locales se han desarrollando magníficamente. Los bancos y demás instituciones financieras españolas no deberían perder esta oportunidad: ¡un país de 1.100 millones, creciendo al 9-10% al año de modo continuado! Las instituciones financieras inglesas, norte-americanas, holandesas están aprovechando muy bien esta oportunidad. Hace poco me comentaba un directivo de un banco de la India que esperaba un crecimiento anual que triplicase el crecimiento económico del país, es decir de un 30% al año El turismo en la India es todavía muy reducido. La India sólo recibe 5 millones de extranjeros, lo que es insignificante dadas sus enormes potencialidades, su antiquísima cultura, su monumentalidad, su arte, la forma sabia de estar y encarar la vida, su espiritualidad, su filosofía, etc. La razón se debe, en gran parte, a que faltaban las necesarias infraestructuras. Pero esto está cambiando, y en los últimos años se ha hecho un esfuerzo importante: muy buenos hoteles, transportes aéreos eficientes y a bajo coste, trenes aceptables, buenos hospitales y clínicas, comunicaciones, móviles de calidad, internet muy asequible, y ahora también una buena red de autopistas. En cuanto al sector de la construcción, en mi opinión, es un sector con un enorme potencial. El aumento imparable de la clase media ha hecho que la demanda de casas se dispare. Por ejemplo, en Gurgaon, cerca de Nueva Delhi, la edad media de los compradores de casas pasó de 55 a 32 años. Pero no sólo se trata de construcción de casas, sino de todo tipo de infraestructuras. Para los próximos 5 años hay previstas inversiones abultadas de más de 350.000 millones de dólares. Hay muchas oportunidades para empresas de construcción españolas, respaldadas por bancos, que tengan una perspectiva de medio/largo plazo: la mayoría de los emprendimientos de obras públicas, de energía, etc., se están haciendo bajo el modelo de ‘public-private- partnership’, donde el sector privado construye y explota durante el período de concesión, revirtiendo después para el Estado, y el sector público otorga las garantías y aporta un poco de capital. Hay otros sectores con gran potencial. Por ejemplo, las empresas españolas tienen mucha experiencia en conservas de pescado y en food-processing. Son sectores muy interesantes, donde hay mucho que hacer. Se dice que el producto agrícola, desde la cosecha hasta la venta, sólo incorpora un 7% de su valor en la India, mientras en China y Malasia se le añade hasta 45% de valor. Eso da una idea del enorme campo de mejora en este sector. Tanto en agricultura como en pesca, la India es muy rica, en cantidad y variedad. También hay grandes oportunidades para las empresas de calzado, de piezas para automóviles, de productos farmacéuticos, de software, etc.

En el famoso documento de Goldman Sachs sobre los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) del año 2003, ya se apuntaba que la India sería el país con el crecimiento económico mayor en los próximos 50 años. Para el 2013 se prevé que su economía sea superior a la italiana, y en el 2040 que sea la tercera economía mundial. Tú llevas siguiendo muy de cerca esa economía, ¿te parece que las predicciones de Golmand Sachs llevan camino de confirmarse? Lo que he comprobado en estos últimos años es que las previsiones sobre la India siempre se han quedado cortas. Además, en muchos países en rápido desarrollo la economia que se mide no es toda la economia; hay una parte significativa que no entra en la contabilidad. De modo que las previsiones de Goldman Sachs me parecen muy modestas. Probablemente en términos de purchasing power parity, la India ocupe muy pronto la 3ª posición mundial. Por otra parte, las altas tasas de crecimiento económico parecen bastante estables: el año pasado fue de un 9,4% y este año 2007/08 la previsión es que podría llegar al 10%. Además, la India cuenta con un recurso humano muy cualificado y una clase empresarial bien formada, que está comenzando a mirar fuera del país. El número de adquisiciones en Europa y USA por empresas o ciudadanos de la India está creciendo y llegando a valores muy importantes. No hablo sólo de las más espectaculares, como la de Arcelor por Mittal, o la de Corus por Tata, sino de otras muchas, de docenas de adquisiciones de pequeñas empresas en el sector farmacéutico, en el del acero, componentes de coches, químico, textil, energía eólica, de software, etc. En los 9 primeros meses de este año las empresas de la India adquirieron 150 compañías extranjeras valoradas en $18,1 billones de dólares: cuatro veces más que todo el año 2005. El empuje empresarial se ha notado especialmente en algunos sectores como el software, las IT y la telefonía móvil: en menos de diez años la India ha alcanzado más de 200 millones de teléfonos móviles, (sólo en el mes de agosto se vendieron 8,31 millones más), cuando en 1991 tan sólo existían menos de 35 millones de teléfonos fijos. El transporte aéreo es otro de los sectores en auge. Actualmente la India es el segundo mercado de transporte aéreo más competitivo del mundo, después de Estados Unidos, con más de 8 compañías nacionales con precios muy bajos y una excelente calidad.

La India se ha transformado en la back-office de las grandes empresas multinacionales. Cuando se habla de «deslocalización» se señala acusadoramente a ese país, que supuestamente se está aprovechando de los bajos costes de su mano de obra para competir mundialmente. ¿Se trata de un problema de costes más bajos, o hay algo más que explique el éxito de la India en sectores tan competitivos como el del software y las nuevas tecnologías de la información? Cuando se habla de deslocalización, lo primero que se piensa es en costes bajos. Y, ciertamente, hay muchas razones para eso. Los empresarios van donde les cueste menos fabricar. La India siempre ha tenido gente muy bien preparada en sus Universidades: en Ingeniería, Matemáticas, Física, Química, etc. El problema es que, hasta que no se produjo la apertura económica en el año 1991, el Estado dominaba y controlaba todo el sector de la economía. Así, muchos de los que estudiaban en la Universidad, al terminar no encontraban trabajo a la altura de sus competencias y emigraban, con preferencia a países de habla inglesa, especialmente USA, donde eran bien recibidos por su excelente preparación técnica. Ten en cuenta, por ejemplo, que en los siete Indian Institute of Technology (IIT) entran cada año menos de 4.000 alumnos de un total de 220.000 candidatos. La reputación de los ingenieros y técnicos indios se consolidó definitivamente con ocasión del llamado «efecto 2.000». Muchas empresas, especialmente de los Estados Unidos, acudieron a la India para solucionar este problema técnico y los buenos resultados animaron a muchas compañías a mirar más de cerca a la India. Una de las empresas pioneras en hacer outsourcing en India fue la GE, que rápidamente pasó de la manufactura para el software a los contact centres y más tarde a proyectos de I&D. Hoy en día más de 270 empresas de Fortune 50o tienen outsourcing de trabajos en la India.

¿Compite la India sólo en costes? Definitivamente no. Si no hay capacidad para dar soluciones adecuadas, con calidad y fiabilidad elevadas, el outsourcing se terminará yendo a otro país. De las más de 137 empresas de software con certifi- cación de Nivel 5 SEI-CMM (Software Engineering Institute- Capability Maturity Model), más de 80 eran de la India, lo que da una idea clara de que interesa mucho más la calidad que el precio. Si no fuera así, IBM no habría decidido desplazar a la India gran parte de su división de Business Solution, que supone cerca de 90.000 empleados.

Muchas veces se ve a la India exclusivamente como un país al que externalizar (outsourcing) algunas operaciones, olvidando que nos encontramos con un mercado de 1.000 millones de potenciales consumidores. Si tuvieras que elegir algún sector atractivo para las empresas españolas en el mercado indio, ¿cuál elegirías? Tienes mucha razón. Y además buena parte del crecimiento en estos momentos resulta del consumo interno. No toda la producción es para exportar. Por eso, la economía de la India no está a merced de la economía de los Estados Unidos o de Europa. Ya tiene su propia ‘personalidad’. Hay una gran apetencia por muchos productos occidentales, sobre todo entre la gente joven que ve la TV y quiere tener acceso a las mismas marcas que en Europa o USA. Además, muchos de los productos de gran consumo y de moda de Europa o en USA se están fabricando en la India. En mi opinión, las empresas de confección con marca propia (como Zara, Mango, Cortefiel, Pull&Bear, etc.) tienen grandes oportunidades en la India. Y al contrario, existen en la India muchos servicios complejos que se pueden importar como: informes de imaginología (reports de TAC, PET, etc.) para diagnóstico médico, análisis clínicos complejos, 2ª opinión médica sobre diagnósticos y mejor tratamiento; preparación de power points, de software ‘customizado’, elaboración de contabilidad personal y de empresas, trascripción de fichas medicas; estudios financieros sobre empresas; turismo de salud, para tratamiento de enfermedades o para cirugías variadas, etc.

Resulta ya un ejercicio muy habitual comparar el desarrollo de la economía de China y de la India. ¿En tu opinión que ventajas comparativas tendría la India frente a China? ¿El hecho de que sea un país democrático supone alguna ventaja frente a su competidor asiático? Sí, hay diferencias notables entre los dos modelos de crecimiento. China invirtió fuerte en infraestructuras y después en producción industrial en masa, con vistas a la exportación. De hecho, la cuota de exportaciones en el conjunto de intercambio de mercancías internacionales es muy elevada para China, mientras que es casi insignificante para la India. Por el contrario, la India invirtió en servicios que se podían desarrollar sin necesidad de infraestructuras; la generación de riqueza está concentrada en el sector del conocimiento, porque tenía un gran pool de científicos e ingenieros altamente cualificados. De todas las maneras, estas diferencias se están igualando. Lo que quiero decir con esto, es que, en países grandes en vías de desarrollo, todas las fuentes de trabajo son importantes y no se puede descuidar ninguna. India está invirtiendo ahora más en infraestructura y China dedicando mucho más esfuerzo al desarrollo de software, con ayuda de algunas grandes empresas Indias. Donde sí hay una diferencia importante es en el sistema político. China sigue siendo una dictadura, y la India es la democracia más grande del mundo. Como es natural, hay mucho mayor riesgo en una dictadura que en una democracia. Las dictaduras son siempre mucho más inestables. En una democracia si el gobierno cambia de color político no tiene muchas consecuencias; en una dictadura si los líderes cambian puede ocurrir de todo. No hay ninguna duda de que la democracia es un elemento de estabilidad en el largo plazo.

Pese al crecimiento espectacular que está experimentando el país en esta última década, lo cierto es que las desigualdades siguen siendo todavía muy grandes. Más del 60% de la población sigue dependiendo del campo y, aunque en los últimos años haya habido una clara mejoría, la falta de cobertura de las necesidades básicas sigue siendo muy alta. Es cierto que el país crece, pero ¿ese crecimiento está beneficiando a todos, o solo a unos pocos? ¿Cuáles serían los retos más urgentes? Es cierto, hay todavía mucha pobreza. Pero, es importante resaltar que en 1947 la India tenía más del 80% de su población viviendo por debajo de la línea de pobreza. Hoy, esa cifra se acerca al 19%, según los cálculos más optimistas, o al 35% en los más pesimistas. Se ha avanzado mucho, pero es verdad que el camino a recorrer es todavía largo. ¿Qué hacer? Pues bien, esta claro que para distribuir hay que producir. Es verdad que la economía india está contribuyendo a crear muchos más ricos, pero también muchos menos pobres. El problema no es la desigualdad sino la pobreza. Por consiguiente, hay que seguir impulsando la iniciativa privada y el papel de la empresa como motor del desarrollo. El modelo socialista de la India ha dado muy malos resultados. El Estado debe aprender que su papel no es hacer sino dejar hacer: dejar que los ciudadanos pongan en marcha sus iniciativas y destinen su dinero para crear más riqueza y más trabajo, como han demostrado que saben hacer muy bien en estos últimos años. El modelo socialista fue muy intervencionista y sólo generó pobreza y corrupción.En mi opinión, los retos del futuro Gobierno son cuatro. En primer lugar, trabajo para todos: quizá no un trabajo de calidad, pero si proporcionar fuentes de trabajo que permitan una vida digna. En segundo lugar, acceso a la salud en todo el país. No solo en centros urbanos sino también en las aldeas y zonas rurales. Los Estados deben soportar los costes de los seguros, negociando con las aseguradoras y contratando con las cadenas de hospitales. En tercer lugar, conseguir enseñanza para todos. Haciéndola obligatoria al 100% a los niños de 6 a 14 años y después, facilitando que todos los que tengan capacidad, puedan seguir los estudios secundarios o técnicos y, más tarde, los universitarios. Por último, acelerar las inversiones en infraestructuras. Termino con una cita del pensador de la Universidad de Cambridge, George Steiner, judío, sobreviviente del Holocausto, en una conferencia que impartió en la Fundación Gulbenkian el pasado día 25 de octubre de 2007. Comentó que la India va a resurgir muy pronto como una civilización plena de arte, ciencia y literatura. …»de la India vendrán los nuevos Platón y Mozart. Ha llegado su hora».

Por JMC
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