Vicente Moreno: Presidente y consejero delegado de Accenture España

“Nunca nos planteamos la acción social desde un punto de vista caritativo, sino como respuesta a necesidades reales”

Vicente Moreno conoce Accenture como la palma de su mano. Tras más de veinte años en la compañía, no sólo ha formado parte del crecimiento y estabilidad del grupo en nuestro país, sino que ha sido el auténtico artífice de la consolidación de la Acción Social, a través de la Fundación Accenture. Firmemente convencido de los beneficios de la acción social y la responsabilidad corporativa, repasa el efecto de la coyuntura económica actual en la misma y revela las claves de futuro del Programa Pro Bono para ONG de la compañía.

En el actual momento de crisis que vive la economía, ¿cómo encaja la RSC? ¿Aún es tiempo de acciones sociales o más bien de búsqueda de empleo?

En Accenture, siempre hemos sido conscientes de que la responsabilidad social corporativa y la acción social no tenían, en absoluto, un tinte coyuntural, sino, muy al contrario, eran parte estructural de la compañía. De hecho, tiene que ver con el tipo de empresa que queremos ser, con el tipo de profesionales que queremos atraer y con el tipo de compromiso que tenemos con la sociedad. Asimismo, es interesante diferenciar la doble componente de responsabilidad empresarial y de acción social en la que trabajamos. Llevamos años haciendo responsabilidad empresarial, que abarca desde las relaciones con los stakeholders, es decir, empleados y accionistas, e iniciativas en pro del medioambiente hasta la política de empleados. Mientras, la acción social comprende las relaciones con stakeholders, como la sociedad en su conjunto y los empleados.

Si bien es cierto que, según el último Informe Foretica 2008, el 60% de los ciudadanos considera la RSC prioritaria en las empresas, con la cascada de ERES –Expedientes de Regulación de Empleo– y recortes de presupuesto que está cayendo, ¿no cree que la RSC entrará en un segundo plano para muchas empresas?

Yo puedo hablar de nuestra intención y, en ese sentido, reconozco que no se nos ha pasado por la cabeza cambiar o variar la contribución que venimos haciendo hasta el momento en el área de la acción social, fruto de la coyuntura económica actual. Dicha situación requiere centrarse aún más en los clientes y en sus necesidades, analizar las mejores herramientas para cuidarlos y asegurarnos su fidelidad, al tiempo que lograr que sean más eficientes desde un punto de vista interno. En resumen, estoy convencido de que no son tiempos para reducir presupuesto, ni desincentivar proyectos que forman parte del entramado estructural de la compañía. Nunca nos planteamos la acción social desde un punto de vista caritativo, sino como respuesta a unas necesidades reales que existían y que, de hecho, siguen existiendo.

Sin embargo, un reciente estudio de ESADE sobre «Nuevas tendencias de la acción social corporativa» augura que el porcentaje del beneficio neto que las empresas destinan a acción social, en torno al 1%, se reducirá este año, fruto de la crisis…

Nuestra visión es que se mantenga, tanto desde el punto de vista económico, como de inversión de horas de nuestros profesionales. Las empresas que orienten la acción social desde un punto de vista de marketing y, por tanto, no coyuntural, quizás verán reducir su presupuesto en ese ámbito. Sin embargo, no es nuestro caso, ya que para nosotros es algo absolutamente estructural.

En la última edición de Accenture Forum 2008 quedó subrayada la necesidad del cambio en las estructuras empresariales en España, con el fin de ser más competitivos a escala nacional e internacional a medio plazo. ¿Aplica también esta máxima en el entorno del tercer sector?

A diferencia del entorno netamente empresarial en el que la competencia marca la pauta, en el sector de las ONG, asociaciones o fundaciones, es clave la necesidad de mejorar la eficiencia de los procesos de negocio y reducir los costes, con el fin de que puedan hacer uso de más recursos, e incrementar la colaboración. En tiempo de crisis, estas demandas se acrecentan y es preciso que las ONG sean cada vez más eficaces.

Los últimos resultados de negocio dados a conocer revelan una compañía cada vez más sólida, con más de 13.000 empleados en España y una facturación de 966 millones de euros durante el ejercicio fiscal 2008, cerrado el pasado 31 de agosto. ¿Cómo ha evolucionado en la primera mitad del ejercicio fiscal 2009?

En el primer trimestre del ejercicio hemos advertido cierta desaceleración, sin embargo, tanto el área de consultoría, como de outsourcing han crecido por encima de los dos dígitos en dicho período. De hecho, consideramos que tanto el outsourcing como la externalización de los procesos de backoffice irán registrando una progresiva evolución a lo largo de todo el año, fruto de la necesidad de las empresas de concentrar ese tipo de tareas, especialmente en momentos difíciles. Por tanto, estimamos un crecimiento importante en esas dos áreas. En resumen, el outsourcing; la puesta en marcha de proyectos en grandes empresas españolas; los proyectos internacionales y la red de centros offshore en la India, Argentina y Marruecos, son los cuatro componentes de los pilares de crecimiento sostenidos para Accenture en 2009. Esto nos permite, dentro de las expectativas existentes, ver el futuro con una gran confianza.

Ahondemos ahora en el ámbito de la acción social, dentro del que se enmarca la Fundación Accenture, que nace en 2002 con el propósito de aportar la capacidad de mayor valor para la compañía, la consultoría, como apoyo desinteresado para fundaciones y organizaciones de carácter social. En este escenario, el consejo asesor de Accenture aprueba en enero de 2003 la asignación de un presupuesto consistente en un número de horas de consultoría gratuita al año. Nace así el Programa Pro Bono para las ONG. ¿Qué balance hace de estos seis años de trabajo? ¿Es consciente del impacto que está teniendo en la gestión de las ONGs?

El balance es muy positivo. El Programa Pro Bono ofrece al tercer sector los mismos servicios de consultoría estratégica e implantación de sistemas que proveemos al resto de clientes de otros sectores. Es parte fundamental de la estrategia de Accenture y en los últimos seis años hemos venido trabajando con unas 40 organizaciones. La idea surgió porque, como empresa líder en el área de servicios financieros y telecomunicación, llegó el momento de intentar ser líderes en una industria que lo necesitaba igual que las demás, como es el tercer sector. Por tanto, haciendo uso del mismo modus operandis, decidimos sumar un sexto sector a los cinco a los que ya nos dirigíamos: Servicios Financieros; Comunicaciones y Alta Tecnología; Recursos Naturales; Industria, Consumo y Distribución; y Sector Público.

Desde el principio, lo planteamos no en base al voluntariado de los profesionales, sino como una donación de la empresa a las ONG. En ese sentido, es una actividad de la organización que se compromete a poner a disposición de las organizaciones, de manera gratuita, horas de sus profesionales, con el fin de que, al igual que hemos ayudado a otros sectores a progresar en estos 40 años que llevamos en España, lo hiciéramos con el de las ONG. En la actualidad, nos consideramos el consultor líder en dicho sector.

¿Cómo funciona exactamente el proceso de provisión de servicios a ONG? ¿No tienen que asumir ningún tipo de coste?

A principios de año, recibimos las peticiones de las organizaciones y analizamos si, en base a nuestro presupuesto, es viable cumplir sus expectativas. La fórmula secre- ta del programa de consultoría de las ONG es que es exactamente igual al trabajo que hacemos con cualquier otro tipo de cliente, es decir, los mismos controles de calidad, procesos de asignación, contrato y evaluación del personal, con la única diferencia que, al final, se efectúa una condonación de la deuda, a excepción del IVA, que es lo que deben pagar las organizaciones. Por otro lado, somos conscientes de la necesidad de que sean proyectos en los que las organizaciones logren resultados visibles a medio plazo.

Comentaba antes que la consultoría es una de las áreas que más está creciendo en Accenture. ¿En el ámbito de los proyectos de acción social, también es así o la demanda proviene de otro tipo de servicios tecnológicos?

La realidad es que es una mezcla de ambas áreas, es decir, hay tanto proyectos de consultoría estratégica, como iniciativas de implantación de sistemas CRM para captación de afiliados o rediseño de web, por ejemplo. De hecho, podríamos cifrarlo en un 50% a lo largo de los seis años en los que llevamos trabajando en proyectos de acción social. Ha habido una importante componente de implantación de sistemas y, de hecho, hay casos en los que hemos desarrollado plataformas financieras o webs en ONG o fundaciones que después hemos desarrollado en clientes de otros sectores. No se trata de inventar cosas, sino de aprovechar el know how y la experiencia que tenemos. También ha habido proyectos muy específicos, por ejemplo, de tele asistencia, que han tenido menos reutilización. También hay una parte muy importante de consultoría, sin embargo, lo que hasta el momento hemos trabajado menos ha sido la externalización se servicios a largo plazo en el área de la consultoría con ONG.

En 2008 las horas asignadas al Programa Pro Bono casi alcanzaron la cifra de 85.000, lo que supone un equipo de alrededor de 50 personas exclusivamente dedicado al mismo y alrededor de 30 ONG al año. ¿Qué previsiones tiene de aumentar estas cifras en 2009?

No debemos superar la cifra que ha mencionado de 30 ONG, porque podríamos incurrir en una reducción de esfuerzos. Hay un cierto porcentaje de ellas que va aumentando y otras que entran nuevas. La ventaja de la donación es que en la comisión del patronato decidimos honestamente dónde creemos que la sociedad puede sacar más rentabilidad en base a nuestra provisión de servicios. Los tres parámetros sobre los que se estructuró el programa son: Lo que damos (horas), A quién se lo damos (ONG) y Quién lo da (Accenture). Tres líneas de actuación que se han ido ampliando a lo largo de estos años, por ejemplo, de horas a dinero, gracias a un programa de redondeo de nómina entre los empleados; y de ONG a otras asociaciones, fundaciones y universidades.

¿Han estimado cómo irán evolucionando estos tres parámetros, es decir, cuál será la hoja de ruta de la Fundación Accenture?

Hay muchas sendas en las que crecer; el reto es averiguar hacia dónde dirigir nuestros pasos, para lo que el año pasado creamos un consejo asesor, formado por tres profesionales del sector. En cualquier caso, en la actualidad, prácticamente todos los ejes abiertos están cubiertos y la hoja de ruta para 2009 pasa por tratar de extender el Programa Pro Bono a otros países en los que el Grupo Accenture está presente, ya que, por el momento, sólo está activo en España, lo que es una prueba más del liderazgo del grupo en nuestro país, que ocupa el cuarto lugar en la corporación, tras Estados Unidos, Reino Unido e Italia. De hecho, en muchos aspectos hemos sido líderes, siendo el primer país del mundo que certificó sus oficinas según la norma ISO 14.001 y que dispone de una memoria de sostenibilidad certificada por GRI (Global Reporting Initiative). A nivel mundial, Accenture tiene una fundación con la que colaboramos, por ejemplo, con el proyecto Entre Culturas para Latinoamérica, en el que hemos desarrollado una plataforma de elearning.

Y… ¿en seis años no han surgido iniciativas en otros países del grupo para internacionalizar este programa?

En algunos países, sí se ha hecho, pero de forma puntual. La diferencia es que en España siempre hemos confiado en el Programa Pro Bono como parte estratégica de nuestro negocio y que, por nuestra dimensión y peso en la corporación, siempre hemos recibido mucho apoyo a la hora de activar iniciativas de este tipo.

¿Cómo se articula la acción social a través de la Fundación Accenture? ¿Cuál es la inversión del grupo en la misma?

Al igual que nuestro objetivo general es dar el 0,5% de las horas de nuestros profesionales –lo que también depende de que los proyectos lo merezcan–, dedicamos a la actividad de donaciones económicas un 0,5% de la cuenta de resultados. Desde que nació la fundación tuvimos muy claro su cometido, así como la vocación de continuidad y dimensión del proyecto. Ése es realmente el valor diferencial de Accenture y el objetivo no es otro que el de transformar un sector. Eso define el marco de actuación de la empresa, independientemente de lo que decidan aportar los profesionales, a tenor de alguna situación excepcional.

Entiendo, por tanto, que los empleados que trabajan en este programa no reciben ningún tipo de beneficio extra, ¿no es así? ¿Resulta, sin embargo, un acicate para fidelizarles?

Dado de que se trata de una donación de la empresa, lo único que reciben los empleados que participan en los proyectos enmarcados dentro del Programa Pro Bono es la satisfacción personal y, por supuesto, la gratitud por parte de esas organizaciones. No se plantea como una vía de fidelización de empleados, aunque sí que es cierto puede estimularlos y motivarlos.

¿Cuál es el feedback por parte de las ONGs y otras organizaciones?

En general, creo que les ha permitido avanzar, ser más eficientes, aprovechar sus propios recursos e incluso diferenciarse dentro de su propio sector.

Accenture también colabora con la ONCE y Microsoft para la integración laboral y social de personas con discapacidad. ¿Cuáles son los términos del acuerdo? ¿Se prevé una continuidad del mismo?

Se trata de un programa de formación para personas con discapacidad que se puso en marcha el pasado año y que obtuvo mucho éxito, logrando que trece personas con discapacidad obtuvieran una certificación oficial de desarrollador de aplicaciones web sobre tecnologías Microsoft. Estas trece personas se han incorporado ya al mercado laboral y nueve de ellas trabajan en Accenture. Nuestra idea es seguir colaborando en esta línea, con el fin de ampliar este programa a nuevas tecnologías.

Para terminar, ¿cuál cree que son las claves para que, a la hora de comunicar iniciativas de RSC y acción social, éstas resulten fiables y creíbles?

En primer lugar, considero que es clave contar lo que ya hemos hecho, no lo que vamos a hacer. La clave es no tener prisas para comunicar las acciones puestas en marcha, sino definirlas desde un punto de vista estratégico y estar convencidos de que es parte estructural y no coyuntural de la compañía. En segundo lugar, creo que es importante demostrar el compromiso por parte de la empresa, antes de solicitar apoyos o ayudas complementarias de sus empleados u otros stakeholders. Y, en tercer lugar, es primordial que quienes cuenten las cosas sean los propios clientes u organizaciones y no la empresa. La clave está, sin duda, en la veracidad de los contenidos y en que forme parte del espíritu de la compañía.

Valores del Grupo Accenture

1 Compromiso con las generaciones futuras. Construir un legado para las generaciones futuras, actuando con una mentalidad responsable, ayudando a las personas a desarrollarse allí donde estén y cumpliendo los compromisos con todos sus empleados

2 La mejor gente. Atraer a las personas y fomentar su desarrollo con más talento para el negocio y conseguir que realizan el máximo esfuerzo y que desarrollen una mentalidad de superación.

3 Creación de valor para el cliente. Mejorar el rendimiento del negocio del cliente, creando relaciones win to win a largo plazo y centrándose en la excelencia en la ejecución.

4 Una red global. Movilizar el potencial de los equipos de nuestra red mundial para prestar un servicio excepcional a los clientes en cualquier parte del mundo.

5 Respeto por el individuo. Valorar la diversidad, garantizar un entorno de trabajo internacional e integrado y tratar a las personas con respeto.

6 Integridad. Inspirar confianza a través de la responsabilidad, la actuación ética y el fomento del debate sincero y abierto.

CE
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