"La innovación social es un imperativo para resolver los problemas del siglo XXI"

Ana Mercedes Botero, directora de Innovación Social de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, explica a Compromiso Empresarial el papel de la innovación social en la resolución de los problemas sociales complejos que afectan a este mundo.
CE2 noviembre 2016
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Sede Central de CAF.

Abogada de profesión, Ana Mercedes Botero aceptó el reto en julio de 2013 de lanzar la Iniciativa de Innovación Social (IIS) de CAF. Desde entonces su labor se centra en identificar ideas, procesos y modelos para el desarrollo de soluciones útiles y sostenibles a desafíos sociales que aquejan a América Latina.

De esta iniciativa y de los proyectos que tienen en marcha habla en esta entrevista, realizada mediante cuestionario, concedida a Compromiso Empresarial.

Compromiso Empresarial: Porqué CAF decide lanzar en 2013 la Iniciativa de Innovación Social (IIS). ¿Qué razones le llevaron a orientarse en el área de la innovación social y abandonar otros enfoques más tradicionales?

Ana Mercedes Botero: Aunque parezca obvio decirlo, el mundo está cambiando. Y cambiando muy rápidamente. Y la velocidad de los cambios que vivimos es mucho más rápida que la velocidad con la que nos adaptamos a éstos.

América Latina también ha cambiado mucho en estos últimos años y a pesar de los avances en alivio de pobreza, nuestra región continúa siendo la más desigual del planeta. De ahí que sea urgente contribuir a cerrar estas brechas de inequidad; pero son tan significativas que exigirán un salto exponencial en materia de soluciones.

Se necesitan, en consecuencia, no sólo más y mejores soluciones sino sobre todo, soluciones nuevas y diferentes. Necesitamos complementar los enfoques tradicionales explorando “otras formas de hacer las cosas”. Me refiero a traer a la mesa a actores nuevos, actores no tradicionales, a movilizar la inteligencia colectiva de la sociedad civil y mejorar sus capacidades para resolver sus propios problemas.

Se rompe así el paradigma, según el cual, lo social es responsabilidad del Estado y las ONG. En el mundo de hoy, la globalización y la tecnología han disminuido las barreras de participación para muchos y hoy todos estamos llamados a ser agentes de cambio y contribuir con la transformación de nuestras sociedades.

En un pasado no muy lejano, tuve el privilegio de poner en marcha en CAF una unidad de desarrollo comunitario y cultural, mediante la cual se construyeron herramientas poderosas, innovadoras, de empoderamiento y de fortalecimiento de capacidades, particularmente, a través de la música y el deporte. Herramientas generadoras de tejido y capital sociales que hoy son programas estratégicos de la CAF.

Con el fin de continuar con el desarrollo de este tipo de nuevas herramientas, se decide abrir, en 2013, un espacio de experimentación, una especie de laboratorio que nos permita contribuir con la construcción del ecosistema de innovación social en América Latina así como ensayar, probar ideas, enfoques, dinámicas, modelos, que sean susceptibles de transformarse en soluciones útiles a problemas sociales de la región.

En la actualidad nadie discute que la innovación social se ha convertido en un imperativo para resolver los problemas sociales del siglo XXI y, en este sentido, los multilaterales como nosotros tenemos una tarea urgente. Nuestro posicionamiento regional, nuestras capacidades de financiamiento, de incidencia en política pública y de convocatoria y articulación de actores provenientes de distintos sectores y disciplinas nos permiten promoverla e impulsarla.

CE: La innovación social, al igual que el término de emprendimiento social, se ha puesto de moda en los últimos años. Ahora bien, como ocurre con algunos conceptos, se trata de un término que admite múltiples interpretaciones. ¿Qué entiende la CAF por innovación social? ¿Dónde pone los acentos?

AMB: Efectivamente, el concepto se ha puesto de moda y en este sentido es desafortunado porque de alguna manera se desvaloriza. Para nosotros, la innovación social son ideas que funcionan, que resuelven y que tienen el potencial de convertirse en soluciones para muchos, lo cual no es nada fácil.

Hay un gran déficit de innovación social en temas de alivio a la pobreza. Inclusive para muchos problemas sociales, no existe aún el conocimiento. De ahí que sea fundamental crear espacios de experimentación, que actúen como laboratorios, como la IIS de CAF, para explorar, como dije anteriormente, ideas, enfoques, dinámicas, modelos, que sean susceptibles de transformarse en soluciones útiles a problemas sociales de la región.

Nosotros como laboratorio que somos ponemos el acento en la búsqueda de oportunidades para la inclusión -empleo productivo, suministro de servicios esenciales- y en el fortalecimiento de capacidades visibles e invisibles, en particular de los colectivos más vulnerables.

En un ámbito más macro, forjamos alianzas a nivel global y regional para impulsar tendencias de cambio y contribuir con la construcción de ecosistemas de innovación social.

El proyecto 'Pan de Libertad, empresa social que transforma vidas' ha lanzado su primera colección de la marca social Out.

CE: ¿Nos podría poner algunos ejemplos de iniciativas o proyectos que la ISS este apoyando y, sobre todo, en los que vaya a centrase en el futuro?

AMB: En el ámbito macro que acabo de mencionar, un buen ejemplo es nuestra alianza estratégica con el movimiento de las Empresas B (B Corp); empresas que utilizan la fuerza del mercado para dar solución a problemas sociales y ambientales, ampliando el deber fiduciario de sus accionistas a sus grupos de interés y reintroduciendo la ética en el mundo de los negocios.

Con este movimiento trabajamos en toda la región en la promoción y desarrollo de marcos jurídicos favorables a estas empresas; en el desarrollo de una red académica que contribuya con la difusión del modelo B, y en la difusión de herramientas para el sector privado de medición de impacto y de benchmarking social y ambiental.

En el ámbito micro paso a describir varios ejemplos que de forma innovadora, generan empleo productivo y suministran servicios esenciales en la base de la pirámide:

1. Dada la crisis penitenciaria que existe en la región y que se expresa en los altos niveles de reincidencia, de vulneración de los derechos humanos y de los altos costos que representa para el Estado y la sociedad, ensayamos la cocreación de un modelo de empresa social en el interior de los penales, de la mano de las personas privadas de libertad y de las autoridades -como una forma de rehabilitación no tradicional-, que se fundamente en un equilibrio entre productividad y bienestar -tranquilidad emocional- alejándonos del modelo tradicional de la maquila.

Es un modelo de fortalecimiento de capacidades materiales e inmateriales, que desde un enfoque de derechos, tiene el potencial de generar y perpetuar cambios que faciliten la generación de ingresos y la capacitación para el trabajo así como el rescate y fortalecimiento de su dignidad, autoestima y resiliencia. Estamos presentes en cárceles en Asunción (PY), Lima (PE), La Paz (BO) y cuatro ciudades en Colombia.

2. Exploramos la adaptación a América Latina de un modelo de empleo para invidentes, que aprovecha sus altas habilidades sensoriales en la detección temprana del cáncer de mama; cáncer que más mujeres mata en la región.

De forma innovadora, el modelo transforma una discapacidad en una capacidad y se orienta a visibilizar y aliviar dos problemas sociales: de un lado, un problema de salud pública, el cáncer de seno, que tiene un costo económico, social y emocional alto para el sistema de salud, la sociedad en general, las mujeres y sus familias, y de otro, un problema de poca empleabilidad e integración cultural/social de personas con discapacidad, un sector de la población tradicionalmente excluido del mercado de trabajo.

La experiencia que tenemos en Cali, Colombia, ha sido muy interesante y reveladora. Existe ya interés por parte de México para hacer una réplica de esta experiencia.

3. En materia de servicios esenciales para la población en la base de la pirámide, estamos implementando, en varios países, una metodología novedosa de educación financiera -como herramienta de inclusión financiera que supera al microcrédito- sostenible y diseñada para la autogestión, mediante el cual una organización local captura fondos colectivos de la comunidad para ser distribuidos dentro del mismo grupo en forma de crédito, ahorro e inversión para financiar sus necesidades sin tener que recurrir al sistema formal.

Se educa en lo financiero y en lo social. No hay talleres formales, es una forma de “aprender haciendo” transformando sus visiones y valores en materia de ahorro, inversión y ganancias, al tiempo de convertirse en una herramienta poderosa de generación de capital social y liderazgo de la cual se disparan otros procesos de desarrollo comunitario.

4. Igualmente, en materia de servicios habitacionales, estamos transfiriendo la metodología del Weatherization Assistance Program (WAP), política pública de los EEUU, a través de un proyecto piloto en Montevideo (UY) y Bariloche (AR) que sustentabiliza o climatiza hogares de sectores vulnerables con impacto en varias dimensiones, además de generar múltiples externalidades positivas.

En el proyecto se forman a personas desempleadas o subempleadas como auditores y sustentabilizadores de viviendas, quienes realizan auditorías en viviendas de bajos recursos identificando pérdidas de energía y riesgos a la salud y la seguridad (humedades, hongos, fugas de gas, fugas de dióxido de carbono, plomo en la pintura, etc.).

Con base en los resultados de las auditorías, los sustentabilizadores realizan pequeñas obras de mejora simples, económicas y costo-eficientes, que generan altos retornos en ahorro de energía, ahorro en el presupuesto familiar, salud, seguridad, creación de empleo productivo y calidad de vida (aislamiento de techos, reparación de goteras, arreglos del cableado eléctrico, etc.).

En EEUU las viviendas beneficiarias reducen su consumo energético hasta un 35%, y se calcula que por cada un USD invertido, se generan ahorros de cuatro USD por reducción de gasto en subsidios energéticos, atención en salud y otros.

Es importante subrayar que uno de nuestros objetivos es poder construir soluciones que puedan llegar a muchos y, a ser posible, escalables a política pública. En este sentido, en los ejemplos que describo siempre intentamos incorporar a las autoridades, en especial a las locales, en el ecosistema del proyecto con el fin de que nos acompañen y aprendan con nosotros desde el inicio de la experiencia.

CE: Una de las iniciativas que han apoyado este año es el trabajo de investigación sobre Las dimensiones faltantes en la medición de la pobreza, en colaboración con la Iniciativa de Oxford para el Desarrollo Humano y la Reducción de la Pobreza, adscrito al Departamento de Desarrollo Internacional de la Universidad de Oxford. ¿Entra dentro de las prioridades del IIS impulsar metodologías innovadoras en temas de medición?

AMB: Efectivamente es una de nuestras prioridades y al mismo tiempo es un reto enorme. El estudio realizado propone ampliar el espectro para la comprensión del fenómeno y definir nuevas dimensiones e indicadores que no aparecen reflejadas en las mediciones tradicionales y que permiten medir de manera sistemática la multidimensionalidad de la pobreza.

La ausencia de datos sobre otras dimensiones de carácter psicológico o social omiten información relevante sobre cómo las personas pobres viven y perciben su realidad, y la manera en que valoran aspectos de la vida, que resultan de gran interés para la formulación de políticas públicas y programas sociales más efectivos.

Con esta investigación, CAF y OPHI proponemos incorporar seis nuevas dimensiones a las mediciones sobre pobreza para desarrollar estrategias integrales y políticas públicas más efectivas así como acompañar a quienes diseñan políticas públicas para que promuevan iniciativas innovadoras que mejoren la vida de los más vulnerables.

Una de ellas es el empoderamiento y la agencia, es decir, la capacidad de las personas para poder tomar decisiones libremente, actuar con autonomía y tener, en definitiva, el control de su propia vida.

También entre las dimensiones faltantes se incluyen variables como la seguridad física o la “capacidad de ir por la vida sin sentir vergüenza”, dominios muy propios de la dignidad y asociados al estigma de la pobreza.

Otras dimensiones consideradas son la calidad del empleo, la calidad de las relaciones sociales a través de la conectividad social, o el bienestar psicológico de la persona.

Por supuesto, el reto es obtener datos sobre estos nuevos dominios, que nos amplíen las perspectivas y nos permitan comprender mejor dicho fenómeno. Estamos seguros que una política pública orientada en el sentido de esta multidimensionalidad de la pobreza y de su medición, sin duda contribuirá a producir cambios duraderos a favor del desarrollo humano.

'Manos que salvan vidas' capacita a personas invidentes para la detección precoz de tumores en el pecho.

CE: Una de las principales críticas que se hacen a muchos emprendimientos o innovaciones sociales es su falta de escalabilidad. Se trata de iniciativas muy interesantes que cuando llegan a la fase de crecimiento surgen problemas por la falta de un modelo económicamente sostenible. ¿A qué se debe este permanente cuello de botella? ¿Qué es lo que hay que hacer para que las innovaciones sociales consigan una escala que contribuya a generar un impacto importante?

AMB: Es una pregunta difícil que todos nos hacemos cuando trabajamos en estos temas. Las innovaciones sociales, casi por definición, crean algo por fuera de la caja, por fuera de las regulaciones existentes. Ahora hacer pilotos y prototipos es relativamente simple, pero escalar es sumamente complejo y más complejo aún, es encontrar mecanismos para financiar la escala.

Un proyecto comunitario puede recibir donaciones con ayuda de fundaciones e inclusive del sector privado si eres persuasivo. Pero casi siempre se frena cuando se habla de expansión. Cada cambio de escala, cambia también la relevancia de los actores involucrados así como también las interacciones y su importancia relativa.

Además, el número y tipo de donantes en esta segunda etapa es diferente: inversión de impacto, créditos. Tampoco es fácil articular el ecosistema, es decir conectar todos los stakeholders clave en la resolución de una problemática social. Es más fácil decirlo que hacerlo. Confieso que en el mundo real, es muy complejo sentar en la misma mesa a todos los grupos de interés, cada uno con su cultura organizacional, incluidos los beneficiarios, para que acuerden una agenda común de acciones concertadas orientadas a la escala y al impacto colectivo.

También nos encontramos con creadores de innovación que no son amigos de involucrar a otros, inclusive les es difícil aceptar que ellos no son los mejores actores para dar un salto hacia adelante, es decir,  la escala. En ocasiones les preocupa que el propósito social se pierda. Igualmente algunos donantes son escépticos si se invitan a otros actores a la cancha. Ellos han tomado el riesgo gratis y ahora vienen otros que buscan utilidades financieras o quieren involucrar al gobierno, el cual muchas veces genera desconfianza. Pero si queremos ser francos, ambos son necesarios para asegurar sostenibilidad y crecimiento.

También está el miedo. Toda innovación supone cambio disruptivo y puede representar una amenaza a los intereses adquiridos, inclusive la pérdida de empleos. La gente protege lo que tiene y va a pelear contra lo nuevo.

Las innovaciones que pueden escalarse exigen mucha atención y especialmente contar con el entorno adecuado: leyes, impuestos, instituciones. Un ejemplo con el que en la actualidad convivimos es el siguiente. Una innovación como Manos que salvan vidas tiene el potencial de crear un trabajo para personas con discapacidad visual, pero nos tenemos que asegurar que sea una profesión reconocida oficialmente. Y en este momento justamente trabajamos con el Sena (Servicio Nacional de Aprendizaje) para certificar los cursos de formador de formadores y de adiestramiento de invidentes que no necesariamente se ajustan a programas existentes.

En nuestro caso, la escala de actuación tiende a ser territorialmente local y operativamente definida por un proyecto. Esto implica que para la IIS escalar significa avanzar hacia un ámbito territorial superior -de múltiples localidades, municipal, estadal/departamental, nacional, regional- y/o hacia una escala operativa de programa o política pública. Partimos de una experiencia local que, de ser exitosa, replicamos en contextos sociales similares y/o adaptamos a las condiciones de contextos sociales diferentes. A través de la réplica y de la adaptación vamos generando conocimiento, documentando, sistematizando y evaluando en la práctica la factibilidad de ampliación en términos organizacionales, financieros y, naturalmente, sociales.

Nuestro enfoque es empírico, de ensayo y error, hasta lograr una certeza razonable del potencial de escalamiento de una iniciativa. Al principio se trata de una posibilidad, sólo la experiencia nos va indicando si este potencial se puede concretar o no.

CE: En los próximos meses tienen intención de presentar la IIS en España y explorar posibles colaboraciones con algunas empresas y organizaciones españolas. ¿Qué representa España para la CAF, en general, y para la IIS en particular? ¿Qué tipo de acuerdos o alianzas le interesaría impulsar en España en relación con el área de innovación social? Y, por otra parte, ¿qué ventajas tiene para una empresa colaborar con la IIS?

AMB: España (y Portugal) son los socios europeos de CAF. A través de España se pueden establecer los puentes necesarios de experiencias innovadoras en Europa al tiempo de dar a conocer los avances de innovación social que tienen lugar en América Latina, incluidos los modelos de desarrollo promovidos por la IIS.

La IIS puede ser un aliado estratégico de las empresas españolas, socias indispensables en el desarrollo de la región, a través de su integración en nuestros proyectos como codonantes, coejecutores o como parte de sus actividades comerciales y de responsabilidad social.

Adicionalmente, la IIS, con su enfoque en la colaboración y la superación de la pobreza extrema, puede ofrecer a las empresas españolas una manera poderosa de cumplir con sus compromisos en línea con los nuevos retos marcados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Las empresas españolas pueden encontrar en la IIS un socio ideal para desarrollar sus iniciativas de valor compartido y responsabilidad social en la región y confiar en la IIS para encontrar nuevas formas de conseguir un mayor impacto con sus acciones.

Es importante también destacar que la IIS es ya una referencia para emprendedores sociales españoles con proyectos como el desarrollado por la Fundación Enlace Hispanoamericano de Salud, que dará acceso a servicios de telecomunicaciones y salud en zonas remotas del Amazonas a través de la colaboración con universidades y gobiernos regionales en un nuevo modelo de alianzas público-privado.

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