Entra en vigor el Protocolo de Kioto

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El pasado 16 de febrero entró en vigor el Protocolo de Kioto, el primer tratado global jurídicamente vinculante. Un paso histórico en la lucha contra el cambio climático que proviene de la Convención Marco de las Naciones Unidad sobe el Cambio Climático, adoptada en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

Allí se iniciaron los pasos de un esfuerzo diplomático que hoy se materializa en un protocolo que obliga a 141 países a reducir en 5,2% los gases de efecto invernadero que producen. Estos son el dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbuross, perfluorocarburos, y hexafloruros de azufre.

Esta reducción debe producirse de 2008 a 2012 y, para que los países puedan cumplir con su compromiso, se han creado tres mecanismos que facilitaran su labor. Uno es el mercado de emisiones, en el que países y empresas pueden comprar las emisiones que otros han ahorrado.

Luego están las ayudas a terceros países para generar energías renovables o ahorrar emisiones, que permiten descontarse lo que deja de contaminar el otro. Y, por último, está la reforestación que también permite compensar emisiones gracias a la labor de los árboles en la transformación del CO2 principal agente contaminante para el cambio climático. El compromiso español es limitar en un 15 % el incremento de sus gases en el plazo establecido.

Los actuales firmantes de Kioto representan el 61% de los países necesarios para conseguir el objetivo establecido. EEUU no firmó el protocolo y representa el 36% de este esfuerzo. Conseguir su implicación y la de otros países como Australia puede determinar el éxito de esta iniciativa.

Mientras, el panorama que se presenta respecto al cambio climático es poco menos que alarmante. Las previsiones más esperanzadoras hablan de que el efecto invernadero producirá un aumento de las temperaturas medias en 1,5 y 5,8 grados de aquí a final de siglo, lo que supondría una subida del nivel del mar de 9 a 88 centímetros.

Sin embargo, las últimas valoraciones establecen plazos más cortos que exigirían un compromiso mucho mayor al de Kioto par a evitar grandes catástrofes naturales.

Por A. P.
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