ISR: La inversión sostenible y socialmente responsable

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Este aumento del volumen de las inversiones con criterios de sostenibilidad y responsabilidad social puede vincularse a las importantes transformaciones que se han ido consolidando en los últimos treinta años del siglo XX respecto a los valores de la sociedad. El crecimiento y la consolidación de nuevos movimientos sociales, por ejemplo, han puesto en la agenda internacional la necesidad de plantearse las consecuencias medioambientales y sociales de los modelos de crecimiento económico.

En este contexto, cada vez está más extendida la idea de que “no ser socialmente responsable y buscar la sostenibilidad” puede resultar perjudicial para la cuenta de resultados de las empresas. Puede que esta consideración responda a una actitud reactiva, preocupada meramente por una gestión de la reputación empresarial, sin embargo, en esos casos, no deja de evidenciarse.

Cuando la empresa adopta una actitud más proactiva e innovadora, y asume que la responsabilidad social y medioambiental no sólo forma parte de las políticas sectoriales o de comunicación de las empresas, sino que puede —y debe— formar parte del núcleo central de la estrategia, el proyecto y los valores empresariales, el planteamiento es bien distinto.

Las inversiones con criterios de sostenibilidad y responsabilidad social apuntan progresivamente a potenciar una visión de la actividad económica que incorpore unos valores éticos, sociales y medioambientales.

El United Kingdom Social Investment Forum (UKSIF) define estas propuestas de la siguiente forma: “Las inversiones socialmente responsables permiten a los inversores combinar los objetivos financieros con sus valores sociales, vinculados a ámbitos de justicia social, desarrollo económico, paz y medio ambiente”.

Para poder aplicar estos principios a la realidad, en primer lugar se establece una metodología en cuanto a la preselección de las carteras de inversión a partir de unos criterios ético-sociales lo que permite la inclusión o exclusión de títulos del mercado en dichas carteras. De esta forma, la citada preselección posibilita a los inversores elaborar universos de inversión adaptados a sus valores.

Aplicando esta metodología, los fondos de inversión éticos y con responsabilidad social invierten en el mercado financiero a partir de un análisis de las actuaciones empresariales que no se limite exclusivamente a los criterios y técnicas económico-financieros, sino que incluya una preselección de la cartera de inversiones desde unos parámetros éticos y socialmente responsables.

ORIGEN DE LAS INVERSIONES SOCIALMENTE RESPONSABLES. Los antecedentes históricos de las inversiones socialmente responsables se remontan al siglo XIX; en los países anglosajones, como Estados Unidos y Reino Unido.

En estos dos países esta clase de inversiones estaban vinculadas a las actividades financieras de algunas comunidades religiosas, como la integrada por los cuáqueros, que excluían de sus inversiones todas las que estaban vinculadas al tráfico de esclavos o a la producción de alcohol. En Estados Unidos otros colectivos religiosos también excluyeron ciertas industrias de sus inversiones.

El primer fondo de inversión ético y con responsabilidad social, tal como lo entendemos hoy, fue creado en Estados Unidos en 1971. El Pax World Fund respondía a las demandas de los inversores de excluir aquellas empresas norteamericanas que estaban vinculadas económicamente al mantenimiento militar de la guerra del Vietnam.

En el Reino Unido, los antecedentes de los fondos de inversión éticos y con responsabilidad social vieron la luz en la década de los setenta. Surgieron como consecuencia de las actuaciones de los grupos sociales que pedían la exclusión de la cartera de las empresas británicas que mantenían inversiones en Sudáfrica, a pesar del boicot declarado por las Naciones Unidas al régimen de apartheid del Gobierno sudafricano.

Este movimiento provocó la desinversión de fondos institucionales, sobre todo los vinculados a las iglesias británicas, que estaban invirtiendo en importantes empresas del Reino Unido. No obstante, a pesar del empeño de estas iniciativas desarrolladas en la década de los setenta, hasta 1984 la institución financiera Friends Provident Group no lanzó al mercado el primer fondo de inversión ético y con responsabilidad social: el Stewardship Fund.

En general, en Europa todo apunta a que la ISR está dejando de ser una opción minoritaria vinculada a inversores conscientes de sus valores éticos, sociales o sostenibles, para pasar a ser una metodología cada vez más utilizada en los mer cados fi- nancieros convencionales. Esta tendencia se observa sobre todo en los países pioneros, como el Reino Unido, Suecia, Francia y Bélgica, pero también se da en otros.

Cada vez son más las instituciones de inversión colectiva y agencias de rating ISR que incorporan en sus análisis financieros los riesgos sociales, medio ambientales y de gobernabilidad corporativa de las empresas, pues consideran que ésta es una información fundamental para analizar la sostenibilidad financiera de las empresas y la gestión del riesgo.

Hoy podemos encontrar productos ISR tanto en el mercado retail como en el institucional.

En el mercado retail encontramos sobre todo Instituciones de Inversión Colectiva y en el mercado institucional, encontramos fondos de pensiones e inversiones institucionales.

En concreto en España, a finales del año 2004, encontramos en el mercado español 29 Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) socialmente responsables, 11 de ellas gestionadas por instituciones gestoras en España y 18 gestionadas por instituciones gestoras extranjeras. Además, encontramos 4 IIC solidarias.

Las Instituciones de Inversión Colectiva socialmente responsables sólo seleccionan empresas que cumplen con sus compromisos de RSE, es decir, preseleccionan la cartera con empresas socialmente responsables, mientras que aquellas solidarias destinan una parte de la comisión de gestión a una organización o proyecto social, pero en la composición de su cartera de valores no realizan ninguna preselección en base a criterios de RSE.

En cuanto al mercado institucional en Europa, en septiembre de 2003, Eurosif publicó un informe (Socially Responsible Investment among European Institutional Investors, 2003 Report) que analiza la ISR llevada a cabo por los inversores institucionales en el conjunto de Europa y, de manera más concreta, en Alemania, Francia, España, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido.

El informe destaca que la ISR se halla cada vez más integrada en los fondos de pensiones europeos, así como en el mercado financiero convencional, debido a que los criterios de inversión conceden una importancia creciente a los riesgos no financieros. En este sentido, la ISR se vincula a la sostenibilidad de las empresas a largo plazo, algo muy relevante para los fondos de pensiones.

UN MERCADO EN DESARROLLO. De cara al futuro, la tendencia más importante de la evolución del mercado ISR es su clara vinculación con el mercado financiero convencional ya que se presenta como una herramienta para los analistas financieros que desean incorporar en su análisis un mecanismo complementario de valoración del comportamiento empresarial, pues les permite obtener información adicional para valorar la gestión del riesgo corporativo.

Además, incorpora elementos de análisis corporativo que inciden en la sostenibilidad y permiten una inversión a largo plazo.

Por otro lado, vincula el derecho fiduciario del accionista con el buen gobierno corporativo, pues permite a los inversores, mediante las técnicas del diálogo con las empresas (engagement) y del activismo accionarial (shareholder activism), ejercer sus derechos fiduciarios, vinculados a la propiedad de las acciones, incidiendo en las políticas corporativas.

Y por último, la ISR constituye un mecanismo que aporta más transparencia a los mercados financieros y al comportamiento empresarial. La ISR demanda a las empresas transparencia informativa y comunicación externa de sus polí ticas y prácticas corporativas, así como de la gestión y la relación con sus stakeholders.

Estas utilidades hacen que los analistas financieros tengan cada vez más en cuenta los análisis o ratings de sostenibilidad de las empresas, que se utilizan como indicadores de calidad de la gestión corporativa, de evaluación del riesgo y de evaluación de las prácticas de buen gobierno corporativo.

Sin embargo, debemos indicar que en España las inversiones socialmente responsables se encuentran todavía en una situación de despegue frente a la situación que presentan otros países europeos como el Reino Unido.

El patrimonio invertido en España en fondos sostenibles es ocho veces inferior al del Reino Unido, cuatro veces menor que en Francia y tres menos que en Italia. La falta de demanda, la escasa cultura de los inversores españoles en este ámbito, la inexistencia de un proyecto multistakeholder y la falta de incentivos en las instituciones gestoras pueden ser algunas de las causas de esta situación.

Aunque debemos apuntar un horizonte más optimista gracias a las tendencias antes mencionadas y a las nuevas iniciativas que recientemente se han empezado a poner en marcha en el mercado.

Por Laura Albareda

Elementos que configuran un fondo de inversión sostenible y con responsabilidad social

Un fondo de inversión sostenible y socialmente responsable es una Institución de Inversión Colectiva, ya sea fondo de inversión o fondo de pensiones que introduce, explícitamente, criterios de preselección en las actuaciones empresariales a partir de valores éticos y de responsabilidad social y medioambiental. Para ello, incorpora en su estructura aquellos elementos que le permiten introducir sus propios criterios en los procesos de toma de decisiones.

En este sentido, un fondo de inversión ético y con responsabilidad social incluye los siguientes elementos:

1 Política de inversión sostenible y con responsabilidad social que define los criterios del fondo.

2 Preselección de la cartera-catálogo o universo de valores invertibles.

3 Equipos de investigación sobre responsabilidad social de la empresa. Bien sean equipos internos de la gestora o bien centros de investigación externos.

4 Institución de control independiente.

5 Partícipes o inversores socialmente responsables.

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