Juan José Barrera: “Para que las prácticas de RSE sean creíbles, deben ser reportadas y verificadas, no vale con decir que se es responsable socialmente”

0

La Responsabilidad Social Empresarial está totalmente inscrita en la agenda de la Administración española con varias iniciativas que cumplen ya más de un año de funcionamiento. La subcomisión parlamentaria dedicada a este asunto, el foro de expertos del Ministerio de Trabajo y la inclusión de la RSE en el Diálogo Social son los tres focos de reflexión y encuentro entre el Estado y los agentes implicados en el desarrollo de la RSE en nuestro país.

Por otro lado, una reciente comunicación de la Comisión Europea sobre esta materia contribuye a un clima en el que las instituciones públicas nacionales y supranacionales buscan sintonía con la empresa para hacer de la RSE un atributo que distinga a las compañías europeas.

Juan José Barrera, director general de la Economía Social, del Trabajo Autónomo y del Fondo Social Europeo, representa a la Administración española tanto acogiendo al Foro de Expertos en el Ministerio de Trabajo como siendo miembro del grupo de alto nivel que trabaja en el seno de la Unión Europea. En el ecuador de esta legislatura, con el último informe del Foro de Expertos publicado, es momento de tomar el pulso de la situación de manos de uno de sus protagonistas.

Después de este tiempo de trabajo a fondo en la RSE ¿Cómo valora la situación actual de la Responsabilidad Social Empresarial en España?

En 2004 vimos que había una gran dispersión entre las empresa que actuaban en materia de RSE y las organizaciones no gubernamentales. En algunos casos había contactos pero no había posiciones en común.

Con la creación del foro hemos observado que se ha producido una toma de posiciones común. De hecho, entre los miembros del foro hay determinadas entidades que cuando les enviamos un documento a debate nos contestan colectivamente, cosa que antes no ocurría. Eso es un paso importante.

Segundo, se ha roto la confrontación entre lo que realizaban las entidades empresariales y lo que demandaban las organizaciones no gubernamentales por parte de las empresas en materia de RSE.

Hemos observado que eso ha reducido la distancia, ha desaparecido gran parte de la confrontación y el resultado está en que de las tres primeras sesiones ha habido un primer documento consensuado por todos y un segundo documento presentado el 8 de marzo que también ha sido acordado.

Hay una tendencia a buscar acuerdos en común. En este terreno todo el mundo ha entendido que no se va a llegar a nada por medio de posiciones totalmente enfrentadas.

El Gobierno Español ha decidido asumir un papel activo en la promoción de la RSE ¿Cuál es ese papel?

Queremos propiciar una política de fomento de la RSE acordada entre las distintas partes.

Según se está tratando este tema en la Unión Europea, hemos entendido que estas son actuaciones voluntarias y complementarias a las obligaciones legales; y es más importante estimular y promocionar la RSE consiguiendo que todas las partes interesadas estén de acuerdo más que crear obligaciones. Cosa que no es incompatible con normas para la defensa del medio ambiente, para los derechos humanos, defensa del consumidor….

Pero cuando hablamos de RSE hablamos de algo más. De lo que las empresas con otras partes interesadas acuerdan libremente y que supone un avance mucho mayor de lo que puedan establecer los Gobiernos y los Estados. Ahí nosotros queremos participar propiciándolo.

La ley de igualdad introduce acciones encaminadas a facilitar la incorporación laboral de la mujer y su desarrollo profesional. En cierto modo ¿no se está legislando sobre aspectos que las empresas debieran desarrollar de forma voluntaria dentro de sus programas de RSE? ¿Esto no alimenta la desconfianza de las empresas hacia la futura política de promoción de la RSE del Gobierno?

En este tema se ha dramatizado mucho porque cuando se lee lo que se dice en el proyecto de ley no se plantea una obligación total para el empresario. Lo único que le planteamos como obligación es la creación de un plan de igualdad pero no determinamos qué plan. Lo que se dice es que tiene que desarrollar una política en este campo pero a la vez se le dice que se le va a estimular, a favorecer, apoyar… Pero no se está especificando, en ningún momento, cómo tiene que ser ese plan.

Sí que haga un seguimiento de los objetivos planteados y se vea cómo va avanzando en ellos. Lo que se hace con esto es transmitir un mensaje a las empresas de que hay que trabajar en este campo y ver que medidas se pueden adoptar. Otra cosa es cómo lo quieren llevar a cabo.

Esto es importante porque fuerza la reflexión por parte de la empresa y de los trabajadores pero no prejuzga cuál es el resultado de la misma.

Dentro de cuatro años cuando se vea como ha funcionado la ley se analizará qué hay que hacer para seguir estimulando este tema.

Ahora se reclama a las empresas una responsabilidad social ampliada que en cierto modo puede llegar a completar aquellas áreas a las que el Estado no llega. ¿Cree que la aparición de la RSE define un nuevo marco de relación empresa- Estado?

La relación de las empresas con la Administración va a seguir siendo como ha sido hasta ahora.

Siempre se va a pedir a la Administración una política económica que cree condiciones para que las empresas se puedan desarrollar, sean competitivas, desarrollen cuotas de mercado,… etc. Creo que la RSE es complementaria a todo eso. Lo que dicen las empresas en este caso es que quieren participar más allá del cumplimiento estricto de las normas en ciertos temas que consideran importantes.

¿Se habla poco de la labor de reconocimiento a las empresas que se implican en la RSE?

Esa es la política que queremos hacer, es decir, cuando nosotros planteamos promocionar la RSE el objetivo fundamental es hacer aflorar iniciativas. La estrategia europea de Lisboa define como elemento esencial el desarrollo sostenible.

No vale sólo con crecer económicamente sino que, al mismo tiempo, toda la sociedad en su conjunto y las empresas en particular tienen que trabajar para que ese crecimiento sea sostenible incluyendo otros elementos como la cohesión social, el respeto al medio ambiente….. Si queremos que nuestra sociedad sea desarrollada debe serlo no sólo por efectos económicos sino porque hacemos que toda la sociedad participe de esa ventaja, lo que es la cohesión social, que no haya una diferencia abismal entre unos sectores de la sociedad y otros.

De la nueva comunicación de la Comisión Europea lo que más llama la atención es el papel tan importante que se da a la RSE incluso en la conservación de los valores europeos ¿El planteamiento estratégico de la RSE se ha incluido en el discurso de la Unión Europea de forma más clara? ¿Cuál cree que es el mayor cambio respecto a la comunicación anterior?

La nueva comunicación ratifica los postulados sobre los que viene definiendo la Unión Europea la responsabilidad social de las empresas, y que se basan en el contexto de la Estrategia sobre el Desarrollo Sostenible, entendiendo que las empresas pueden y deben participar en su consecución.

Posiblemente el aspecto que hay que resaltar más, en esta nueva comunicación, es la consideración de que la responsabilidad social de las empresas debe ser un buen instrumento para la creación de más y mejor empleo y para favorecer la cohesión social, objetivos estos fundamentales en la Estrategia de Lisboa.

¿Cómo valora la creación de la Alianza Europea?

La Alianza Europea es un paso importante en la apuesta de las empresas por la responsabilidad social, sirviendo como un foro de compromiso de aquellas empresas, sean grandes o medianas y pequeñas, que apuestan por la sostenibilidad. Servirá como un referente hacia otros continentes, trasmitiendo la idea de que es posible compatibilizar el objetivo de crear beneficios con la realización de prácticas sociales y medioambientales.

¿Finalmente RSE o RSE?

Cuando finalicen las sesiones y se presente el documento final habrá una segunda lectura que incluye la elección del término Responsabilidad Social Empresarial. Esto no está votado. Quien quiera decir que no está vinculado con este documento es muy libre de hacerlo. Esto es un foro de debate donde se intenta recoger todas las posiciones.

Pero cuando hemos hablado de RSE, RSE u otro término al final no es tan importante el término sino la definición.

En la definición del primer documento se hizo un equilibrio para recogerlo todo y entonces se partía de reconocer que la responsabilidad social de las empresas es primero partir del cumplimiento obligatorio por parte de las empresas de la legislación que exista en cada momento, es decir, no me hable de RSE sino parte del cumplimiento legal.

Partiendo de eso RSE son todas aquellas prácticas voluntarias realizadas por las empresas y complementarias a las normas legales que toquen aspectos sociales, medioambientales, laborales… y que, además, esas prácticas sean dialogadas con las partes interesadas.

Tiene que haber esa comunicación cuando se está hablando de RSE para que esas prácticas no queden en un mecanismo herramienta de marketing sino que sean contrastadas con muchas partes. Si se considera a todas las partes cuando se habla de RSE se hace una política mucho más integral.

De hecho, el segundo documento viene a recoger como hay que informar, y cuándo se habla del informe se habla, no tanto de todos los aspectos a recoger, sino los objetivos que tiene que plantear ese informe que son principalmente de transparencia y de contraste y verificación por parte de las partes interesadas.

Del informe sobre la última sesión del foro de expertos dedicada al informe de RSE se extrae la conclusión de que no es posible el progreso de la RSE sin la generalización de este tipo de documentos ¿confirmaría que esto es así? ¿se considera el informe de RSE una fuente esencial de legitimidad y credibilidad para las empresas que desarrollan políticas de RSE?

Para que las prácticas de RSE sean creíbles, deben ser reportadas y verificadas, no vale con decir que se es responsable socialmente hay que informar de lo que se ha hecho para afirmar esta situación. De igual manera, cualquier informe de RSE debe ser verificado ya que así se constata que lo recogido en él es real. Además, sirve para que las empresas que verdaderamente realizan prácticas de responsabilidad social puedan comunicar a la sociedad lo que están haciendo.

También se habla del futuro desarrollo de una política pública de promoción del informe de RSE ¿El desarrollo de este tipo de informes será obligatorio o considerado en la ley sobre procedimientos de contratación pública?

Si partimos de que según la dirección en la que se viene trabajando por parte de la Unión Europea, y la última comunicación de la Comisión así lo recoge, la RSE son prácticas sociales y medioambientales, que voluntariamente realizan las empresas por encima de las normas legales que tienen que cumplir en estos y en otros aspectos, parece lógico que los informes tengan un carácter voluntario.

Ahora bien, también parece lógico pensar que aquellas empresas que quieran realizar prácticas de responsabilidad social se les pida que elaboren un informe si quieren que se les reconozca dicha situación.

Aún es pronto para determinar que políticas públicas se aprobarán para promover la RSE, aunque es claro que una de ellas será propiciar que se extienda la elaboración de informes de responsabilidad social por parte de las empresas.

¿Por qué no ha habido una nueva reunión del foro en 9 meses?

La tercera sesión fue en julio donde todos los miembros quedamos muy satisfechos del resultado de tres sesiones para elaborar un documento de nueve puntos. Se da el parón de las vacaciones y emitimos un segundo documento, elaborado por una pequeña representación de los miembros, que enviamos a debate. Entonces vuelve a surgir una nueva reflexión sobre el tema de la voluntariedad y la obligación, y eso que se trataba de los informes…

Dada esta situación valoramos si montar varias sesiones que a lo mejor fueran inoperantes o si mantener reuniones individuales con distintos grupos. Opté por la segunda opción y he estado reuniéndome con distintos grupos, limando asperezas y buscando un cierto consenso. Cuando ya creíamos que teníamos ese consenso es cuando hemos decidido celebrar la sesión.

Y los miembros lo han agradecido públicamente. Es complicado porque no se trata sólo de cuarenta personas sino que detrás de estas cuarenta personas hay un colectivo. Por ejemplo detrás de los dos miembros que representan a los consumidores está el Consejo General de Consumidores.

Ellos tienen también sus debates propios y a veces una frase que tu has redactado sin darle una importancia muy especial resulta que algunos no la ven tan claramente porque tiene sus connotaciones.

¿Por qué se han reducido el número de sesiones previstas?

Como hemos visto que la primera sesión fueron tres, la segunda ha sido larga, este proceso se nos alargaría mucho y como los miembros del foro quieren tener este documento lo antes posible para que el Gobierno decida qué es lo que quiere hacer hemos decidido concentrar todos los esfuerzos en dos sesiones. Una consistirá en hacer un informe de cuál es la situación de la RSE en España.

Pretendemos tomar el pulso de la RSE en España y de ese documento enviaremos un extracto para incorporarlo en un informe que publica periódicamente la UE sobre la situación de la RSE en los países de la Unión.

La otra sesión sería el diseño de una política de fomento y ahí entraría también la propuesta de creación del Consejo de la RSE. El planteamiento que he hecho es que debiéramos acabar el 2006 con el documento aprobado en segunda lectura.

Así cerraríamos el año con el documento del foro, el de la subcomisión parlamentaria que ya se está elaborando y la posición del Diálogo Social. El Diálogo Social verá este tema al final del proceso y creo que estarán pendientes de los informes de la subcomisión parlamentaria y del foro de expertos.

Todo será público, porque si estamos hablando a las empresas de transparencia y les estamos pidiendo que sean transparentes los primeros que tenemos que serlo somos nosotros.

Nuestras propuestas están elaboradas por un grupo de miembros del foro y son ellos los que se mueven, recogen opiniones y preparan los textos. Estas propuestas se envían y sobre ella hacen aportaciones por escrito todos los miembros. Nosotros volvemos a analizar la propuesta con esos comentarios, vemos que cosas van encajando y lo que no encaja se lleva a la reunión. Y entonces es cuando se hace la reunión del foro.

Este proceso no sabemos cuánto puede llevar pero nuestro compromiso es intentar llegar a final de año para que el Gobierno con estos tres documentos pueda decidir que política quiere hacer en esta materia en el 2007.

Por Alma Pérez

La Alianza Europea para la RSE

El pasado 22 de marzo la Comisión Europea hizo pública una comunicación relacionada con la responsabilidad social de las empresas en la que se presentaba la Alianza Europea para la RSE. El objetivo es crear una red de colaboración a nivel europeo de empresas que quieran unirse voluntariamente para hacer de Europa el «centro de la excelencia en RSE».

«Europa precisa de un clima público en el que se aprecie a los empresarios no solo por generar grandes beneficios, sino también por su contribución justa al tratamiento de determinados desafíos de la sociedad» Esta es una de las primeras y determinadas afirmaciones que se puede leer en la reciente comunicación de la Comisión Europea en relación a la RSE. El documento formula el marco de referencia en el que se va a desarrollar la posición europea en este ámbito y rompe con un silencio de cuatro años .

La Comisión reaparece así con una comunicación densa, llena de afirmaciones que posicionan a la RSE en lugares políticos importantes no sólo para la excelencia empresarial europea sino para la continuidad de los valores europeos.

Si bien las prácticas de RSE no se consideran una panacea ni independientes de políticas más amplias, si se reconocen sus virtudes para lograr objetivos políticos como mercados laborales más integrados y mayores niveles de inclusión social; inversión en el desarrollo de capacidades, el aprendizaje permanente y la empleabilidad; mejoras en la sanidad pública; más rendimiento en la innovación; una utilización más racional de los recursos naturales y menores niveles de contaminación; mejor imagen de las empresas y los empresarios; mayor respeto a los derechos humanos; reducción de la pobreza y avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Partiendo de esta perspectiva la Unión se ha propuesto «hacer de Europa un polo de excelencia de la RSE» y presenta una herramienta que encauce tan ambicioso propósito: la Alianza Europea para la RSE.

Este concepto será el paraguas que de cobertura a la colaboración entre las empresas y sus interlocutores a favor de la RSE.

Siguiendo con el espíritu voluntarista de toda la política europea de RSE, las empresas están invitadas a participar de forma libre en la Alianza manifestado su apoyo sin firmar acuerdo alguno.

Se trata de crear una red de colaboración para actuar y trabajar conjuntamente. Para articular este difuso planteamiento la Comisión establece tres áreas de actividad. Primero, aumentar la sensibilización de la RSE y mejorar su conocimiento.

La Alianza apoyará formas creativas de intercambiar y difundir las mejores iniciativa prácticas e instrumentos de la RSE. Segundo, ayudar a integrar la RSE y a desarrollar coaliciones abiertas a la cooperación. En este punto se consideran diez áreas prioritarias entre las que destaca el objetivo de ayudar a las empresas a integrar las consideraciones sociales y medioambientales en sus operaciones. Y, por último, garantizar un entorno favorable a la RSE como compromiso de la propia Comisión y los Estados miembros de la UE.

La idea es que las empresas asociadas asuman estos objetivos y constituyan un foco de evolución y desarrollo de la RSE en Europa. Como actividades iniciales se establecen reuniones de balance de la situación entre los socios y una conferencia multidisciplinar para antes de finales de 2006. Por lo pronto, 33 empresas europeas están adheridas a esta alianza.

0