Los cazadores de focas reclaman su “etiqueta ecológica”

Mientras que el sector de la caza de algunos animales está siendo constantemente puesto en la picota por asociaciones de activistas ecologistas, los cazadores de focas canadienses se han defendido afirmando que la caza de estos animales en sí misma no es agradable a la vista, pero es sostenible, está bien regulada y es humana (en la actualidad la caza de la foca se realiza mediante un disparo).

Un grupo de empresarios del sector aglutinados bajo el Fur Council de Canadá, han reclamado que este tipo de práctica representa la última «fábrica ecológica», y por ello ha destinado más de un millón de dólares a una campaña mediante la que trata de mostrar la realidad de un sector muy desprestigiado y atacado, y pretende combatir esta imagen con más información para el consumidor final.

La campaña afirma que se trata de una actividad sostenible y que las personas que la realizan están íntimamente ligadas al medioambiente del cual extraen su producción, y a su cuidado y conservación.

«Lo venimos haciendo desde hace siglos -afirma Jean Claude Lapierre, presidente de la asociación de cazadores de focas de Isla Magdalena, donde se realiza más del 30% de la caza de focas de Canadá-. Cazar no es algo malo, esta es la primera vez que nos vemos obligados a tener que declararlo».

En el mercado vuelve a incrementarse la demanda de pieles de foca, gracias a que después de que tras diez años de ausencia, estas pieles hayan regresado a las pasarelas de Milán y Paris, y también la demanda proviene de China y Rusia. sólo en Canadá, en 2006 el mercado de pieles de foca generó ingresos de más de 30 millones de dólares.

Por Wall Street Journal