Azúcar y sostenibilidad

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La agencia alemana de rating en sostenibilidad Oekom ha publicado un estudio que evalúa la responsabilidad social de 29 empresas mundiales pertenecientes al sector de la alimentación, y que concluye que la mayoría de los alimentos contienen «demasiado azúcar, sal y grasas», lo que eleva los índices de obesidad de la población.

El estudio analiza el comportamiento responsable de las empresas, basándose en diferentes aspectos ambientales y sociales, para lo que establecía una clasificación: desde el A+ (para las compañías más responsables) hasta la D (para las menos responsables). Unilever y Danone, por citar algunos ejemplos, obtuvieron una B, por lo que se colocaron en la mitad de la tabla.

El Informe indica que, aunque los consumidores son los primeros responsables de lo que compran, las empresas del sector también juegan un papel importante. En este sentido, una de las responsables del estudio, Isabelle Reinery, reveló que «las principales empresas del sector están repasando y formulando de nuevo la composición de sus productos».

La experta citó los casos de Unilever, «que acaba de hacer una reducción significativa de sal y azúcar en algunos de sus productos» y de Danone, «que también usará menos azúcar en el futuro, principalmente en sus productos de yogur».

De cualquier modo, el estudio constata que la mayor parte de empresas informa adecuadamente sobre los valores nutritivos de sus productos y destaca el caso del fabricante de confitería Cadbury Schweppes, que recomienda en sus etiquetas consumir sus productos con moderación.

Asimismo, recuerda que muchas multinacionales están ampliando sus gamas con productos más sanos, siguiendo «líneas sostenibles y responsables». Este es el caso de Unilever, que gradualmente está implantando formas sostenibles en los métodos de agricultura y pesca. La multinacional también colabora con la organización ecologista WWF para promover la creación de etiquetas que reconozcan la pesca sostenible.

Otras compañías incluyen en sus productos etiquetas que garantizan prácticas responsables, como el comercio justo.

En opinión de Reinery, «aunque vamos en la dirección correcta, tenemos que ir más allá. Las empresas tienen que ser constantes para mejorar la calidad de sus productos y facilitar al consumidor información útil y eficaz», señaló.

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