Detrás del desarrollo sostenible hay personas de carne y hueso

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Informe del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el Medio Ambiente

El mundo se halla a medio camino del plazo para cumplir con los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), fi jado por Naciones Unidas para el año 2015. Es la buena noticia. La mala, que aún no todos los países logran los avances necesarios. Pese a todo, el economista del Banco Mundial Zia Qureshi, autor principal del informe sobre seguimiento mundial de 2008 (ISM 2008), dice que todavía es «posible» tener éxito bajo ciertas condiciones.

El ISM 2008, preparado conjuntamente por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), lleva por subtítulo Los OMD y el medio ambiente: programa de un desarrollo inclusivo y sostenible. Presentado a la opinión pública el pasado abril, reconoce que gran parte del mundo está bien encaminado en lo que respecta a reducir a la mitad la pobreza extrema antes del plazo. Pero las perspectivas no son tan halagüeñas en los objetivos fijados para reducir la mortalidad materna e infantil y tampoco está claro el cumplimiento de las metas establecidas para la educación, nutrición y saneamiento.

Las tendencias actuales prevén que África subsahariana podría no cumplir todos los objetivos de desarrollo del milenio pese al «impresionante» crecimiento registrado en los últimos años. Por su parte, Asia meridional está «muy retrasada» en los objetivos de salud y educación. «Sin duda, detrás de las estadísticas hay personas de carne y hueso, y la falta de progreso tiene consecuencias inmediatas y trágicas. Algunos objetivos son literalmente un asunto de vida o muerte: tres millones más de niños logran sobrevivir pasados los cinco años de edad; pero hay otros diez millones al año que no lo logran», señala Qureshi.

DIFÍCIL PERO POSIBLE. «Es difícil, pero no imposible», subraya el informe del BM y el FMI. La mayoría de los países podría conseguir gran parte de los ODM. Para eso, los expertos dan la receta: que los países desarrollados y en desarrollo hagan lo suyo y colaboren en el marco del acuerdo alcanzado en el Consenso de Monterrey en el año 2002.

Propone un programa de seis puntos para avanzar y hace un llamamiento a lograr un crecimiento «más sólido» y «compartido» en África y los Estados frágiles; «más esfuerzos» en salud y educación; «integración» de los programas de desarrollo y medio ambiente; «más y mejor» ayuda; «avances» en las negociaciones comerciales y un apoyo «más contundente y concertado» por parte del BM.

En un reciente discurso el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, en el Centro de Desarrollo Mundial, pidió a los gobiernos del mundo entero que se animen a forjar un nuevo acuerdo para lograr una política alimentaria mundial con el fin de abordar el «ODM olvidado»: la nutrición.

«Aunque el hambre y la desnutrición son parte del primer objetivo, aparte de la tradicional ayuda alimentaria, estos problemas reciben sólo una décima parte de los recursos dirigidos al VIH/SIDA, otra causa de muerte. No obstante, la desnutrición es el objetivo con mayor efecto multiplicador: es el principal factor de riesgo entre los niños menores de cinco años y la principal causa de muerte de unos 3,5 millones de niños al año. Más de 20% de las muertes maternas se deben a la desnutrición», afirma Zoellick.

DESARROLLO HUMANO. El subtítulo Los ODM y el medio ambiente: programa de un desarrollo inclusivo y sostenible es muy significativo. El ISM 2008 ha querido dejar bien claro que el desarrollo para que sea sostenible debe estar íntimamente unido al cuidado y protección del medio ambiente. Es decir, que existe una clara interconexión entre medio ambiente y desarrollo. El informe del BM y del FMI anima a tomar «medidas urgentes» para luchar con éxito contra el cambio climático. Además, subraya que la «sostenibilidad medioambiental» representa una base para el avance en otros objetivos de desarrollo del milenio. Si el planeta pierde bosques, sus suelos se degradan, el aire y el agua se contaminan y no se controlan las emisiones de gases de efecto invernadero, no serán sostenibles los logros en materia de reducción de la pobreza y desarrollo humano.

Los países en desarrollo son los menos preparados para adaptarse. Pero, además, serán los más afectados por el cambio climático. Según el informe, la transición a un crecimiento resistente al clima y con bajas emisiones de CO2 requerirá «financiamiento y transferencias tecnológicas» hacia los países en desarrollo.

Los expertos del BM y del FMI explican que el crecimiento del PIB per cápita en los países en desarrollo ha contribuido «en gran medida» a reducir la pobreza. No obstante, estos países necesitarán «apoyo» externo para crecer con «sostenibilidad medioambiental» y no perder los logros obtenidos con tanto esfuerzo. «Los países en desarrollo necesitan más ayuda externa y más recursos nacionales para lograr los ODM.

Para reducir la pobreza y aumentar la inversión en salud y educación sigue siendo fundamental contar con altos niveles de crecimiento económico y un entorno macroeconómico estable», sostiene Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI.

Un banco muy especial

Es sabido que los países pobres y en desarrollo necesitan más ayuda y asesoría de las entidades internacionales para avanzar en la senda del desarrollo humano. Con frecuencia solicitan la experiencia técnica del Banco Mundial, y también su asistencia financiera, para llevar a cabo sus proyectos de desarrollo. Y lo pueden hacer, indican desde la institución, porque es «en parte un banco y en parte un repositorio de conocimientos y su posición le permite ofrecer soluciones técnicas e intelectuales para satisfacer las necesidades especiales de cada país».

Lo primero que hace el BM es un «análisis en profundidad» de los desafíos locales, basándose en la «experiencia práctica» obtenida en todo el mundo.

El BM quiere dejar claro que «no toda la asistencia técnica está vinculada con financiamiento». Algunos países la compran directamente. El organismo financiero y asesor dependiente de la ONU también es fuente de conocimiento «gratuito» para el desarrollo. Actividad que pone directamente a disposición de los países y del público en general mediante miles de informes, indicadores de desarrollo, boletines, conferencias y sitios web. Por su parte, la Vicepresidencia de Economía del Desarrollo proporciona datos y herramientas analíticas que ayudan a los países a tomar decisiones documentadas en materia de políticas e infl uyen en los programas de asistencia.

El Instituto del Banco Mundial ayuda a los países a intercambiar y aplicar conocimientos para superar los desafíos del desarrollo, especialmente a nivel local. El fomento de la capacidad, es «crucial» para el desarrollo y su efectividad.

La red de desarrollo sostenible del BM comenzó a operar en enero de 2007, tras la fusión de las redes de infraestructura y de desarrollo social y ambientalmente sostenible. Katherine Sierra, vicepresidenta del Banco Mundial, es la responsable de la nueva red. Los principales objetivos de la fusión son: «institucionalizar los temas ambientales; mejorar las sinergias; integrar mejor las operaciones básicas, y asegurar que el banco preste más atención a la sostenibilidad a medida que aumenta sus inversiones en infraestructura».

Un mundo mejor

En 2050 la población mundial podría alcanzar los 9.000 millones de personas. Ahora viven en el planeta algo más de 6.000 millones. Casi todo el aumento poblacional se producirá en las ciudades y pueblos de los países en desarrollo. Y se producirá un crecimiento del PIB per cápita de 2% en los países ricos (el promedio durante los últimos 20 años) y de 3,3% en los países de ingreso bajo y mediano (cifra que representa el crecimiento registrado en los años 60 y 70).

Las necesidades humanas básicas de vivienda, alimentación y vestimenta podrían estar satisfechas con creces para esa mítica fecha, la que parte por la mitad el siglo XXI. Además, las personas podrían tener mejor calidad de vida y poseer mejor preparación y más capacidades. Incluso los cálculos más pesimistas calculan que la esperanza de vida en los actuales países de ingreso bajo y mediano pasaría de 64 años a 72 y la mortalidad de niños menores de cinco años disminuiría a 17 por cada 1.000 nacidos vivos (de los 85 actuales). Las tasas de alfabetización de adultos podrían reducirse a menos de 5%, una quinta parte de la actual cifra de 25%.

OPORTUNIDAD HISTÓRICA.

Muchas de las decisiones a corto plazo tendrán consecuencias en el largo plazo. Por ejemplo, gran parte de la infraestructura que se construya en los próximos 20 años seguirá en pie en 2050. El BM dice que «el mundo tiene hoy la oportunidad de tomar medidas que mejoren las alternativas de desarrollo de las futuras generaciones». Con la implantación de estrategias de crecimiento económico basadas en el desarrollo agrícola, mejora de la red de infraestructuras sostenibles que tengan en cuenta las necesidades sociales y ambientales, podemos asegurar la sostenibilidad del futuro.

El desarrollo sostenible no es una idea nueva y tanto sus características distintivas como su puesta en práctica han progresado vertiginosamente desde los años 80. Las lecciones aprendidas en materia de desarrollo agrícola e infraestructura han establecido con toda claridad que el «buen gobierno» y las «consideraciones ambientales» son factores clave que «determinan el éxito o el fracaso» de una iniciativa en terreno.

Lejos ha quedado el estéril debate que contraponía desarrollo humano con sostenibilidad ambiental y social. Lo que importa es que todos los seres humanos viven en el mismo mundo real y que los recursos naturales (bosques y servicios ecosistémicos) son para muchos países en desarrollo un motor que estimula el crecimiento y la lucha contra la pobreza. No obstante, si no se aplican estrategias sensatas, las perspectivas de crecimiento se verán amenazadas.

El factor social ha cobrado a su vez un gran protagonismo en la búsqueda de un planeta más habitable. Cada vez resulta más evidente que para que un país mantenga su desarrollo debe contar con «instituciones fuertes, transparentes y responsables», que permitan que los gobiernos funcionen de manera efectiva para satisfacer las necesidades de sus respectivas colectividades.

La Vicepresidencia de Desarrollo Sostenible trabaja con sus asociados, tanto internos como externos, en las ciudades más grandes o en las aldeas más pequeñas de cualquier rincón del mundo. Su finalidad es de ayudar a:

– Asegurar que existan oportunidades económicas viables mediante la satisfacción de las necesidades de crecimiento económico de los países pobres a través de desarrollo agrícola, rural y urbano, mayor acceso a energía, servicios de transporte, de agua limpia y saneamiento y telecomunicaciones.

– Ampliar nuestra atención en la ordenación sostenible de los recursos naturales, con programas punteros mundiales para evitar la deforestación, lograr la ordenación sostenible de la tierra, la aplicación de la legislación forestal y el desarrollo sostenible de la pesquería, haciendo partícipes a los principales agentes interesados (gobiernos, sociedad civil, ONG y el sector privado).

– Mitigar los efectos de las emisiones de carbono perjudiciales y anticiparse o adaptarse a los efectos del cambio climático, sin dejar de cubrir las necesidades de energía de las poblaciones más sensibles.

– Por medio de la responsabilidad social y enfoques participativos, mejorar el buen gobierno en todos los sectores de la economía para lograr resultados duraderos en terreno.

Carlos Cachán, director de la Cátedra Desarrollo y Medio Ambiente. Profesor de Periodismo de Investigación.
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