Eficiencia y sostenibilidad en las empresas: [Entre la responsabilidad social y la necesidad]

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La pregunta que en los últimos meses más se formula en los foros, debates y encuentros sobre responsabilidad social corporativa dentro y fuera de nuestras fronteras es si las empresas se están olvidando de ella ante lo que consideran una prioridad mayor: la actual situación económica. Sólo las compañías que han entendido que “sostenibilidad” es todo (y que la económica depende en gran medida de la ambiental y la social) no han detenido su avance en esta materia. Las que van más allá ven en aspectos como el cambio climático una clara oportunidad de negocio, y en la eficiencia y el ahorro energético una ventaja que no supone un coste, sino una necesidad incuestionable que además les reporta claros beneficios.

El último Informe Entorno 2009, elaborado por Fundación Entorno-BCSD España, confirma la idea de que la gestión de la sostenibilidad ha quedado «estancada» en el último año en el sector empresarial debido a la crisis económica, pero también que las empresas que cumplen el perfil de «Excelentes» han aumentado del 2,7% al 4,8% en los últimos tres años y siguen mejorando en este aspecto desde la última edición del informe, en 2006. Además, las compañías de perfil negativo se han reducido, pasando del 14,9% en 2005 al 5,3% en 2008.

Además, las medidas de ahorro y efi- ciencia energética están, sin duda, entre las más utilizadas a la hora de plantearse la lucha contra las emisiones contaminantes que provocan el cambio climático.

Ya se sabe, «la energía más limpia es la que no se consume». Y es que, además, la crisis económica ha hecho florecer entre las empresas una importante conciencia de ahorro de costes.

Teniendo en cuenta que España tiene un déficit, con respecto a los países de la OCDE, del 30% en materia de eficiencia energética, el margen de maniobra para mejorar estos costes de producción es muy elevado.

Hay otro dato en este informe que hace pensar que el proceso para continuar avanzando significativamente hacia una economía baja en carbono no se ha detenido: El 74% de las más de 800 empresas encuestadas para este informe –tres de cada cuatro– consideran el cambio climático como una fuente de nuevas oportunidades empresariales, basadas en la innovación y el desarrollo de nuevos productos y servicios. Estos aspectos, sumados a la eficiencia, pueden convertirse en los «motores» que sigan empujando el compromiso de las compañías con el desarrollo sostenible.

¿Pero qué frena a las empresas en estos momentos a la hora de abordar la sostenibilidad desde un punto de vista integral? Las dificultades técnicas, los cambios legislativos constantes y la ausencia de compromiso (y sobre todo de recompensa) del consumidor son algunos de los obstáculos que las compañías citan cuando se les pregunta por las razones de que las políticas de sostenibilidad en el sector empresarial hayan perdido fuelle.

Sin embargo, destacan algunos aspectos «impulsores» a los que se aferran para no dejar esta dirección: la mejora de la imagen y la reputación; el compromiso de la alta dirección, que consideran «determinante» a la hora de impulsar políticas de este tipo, y, sobre todo, la mejor preparación y fortalecimiento ante los riesgos y la mejora de las relaciones con las administraciones públicas.

PUESTA EN PRÁCTICA. Por sectores, la gestión de la sostenibilidad también se reparte de manera desigual. La presión legislativa, cada vez mayor, es un claro factor impulsor, especialmente en sectores cuyas actividades suponen un mayor impacto ambiental y social.

Es el caso del sector cementero, que se reconoce responsable de un 5% de las emisiones de efecto invernadero en el mundo –un 7% en España– y que, sin embargo, se muestra convencido de que el reto es utilizar una metodología sostenible para la fabricación de sus productos y gestionar los residuos para no desperdiciarlos. Las tecnologías para conseguirlo ya existen, y si a ello se suma un consumo responsable y un aprovechamiento de los residuos, el resultado será una forma más eficiente de utilizar los recursos naturales y la reducción de emisiones de CO2.

A través de procesos de valorización energética, residuos como neumáticos fuera de uso, cables de objetos electrónicos, restos de madera o harinas animales pueden alimentar los hornos de las plantas cementeras mitigando la cantidad de emisiones a la atmósfera, ya que se reduce la dependencia de carburante fósiles como el coque de petróleo o el carbón. Según datos de Oficemen, el sector cementero español emite de media 300.000 toneladas menos de dióxido de carbono al año desde 2005 gracias al uso de estos combustibles alternativos en las fábricas.

En la planta de cemento gris de Cemex en Alicante se ha implantado una combinación de medidas destinadas a la producción industrial ecológica y, a la vez, a la explotación agrícola eficiente. El proyecto consta de varias actuaciones: la restauración de la cantera convirtiéndola en una finca agrícola, la modificación de la línea de fabricación de cemento gris incorporando modernas tecnologías de calcinación, la sustitución parcial del agua utilizada en la fabricación de cemento y en la finca agrícola por agua depurada, y el aprovechamiento de la energía que desprenden los hornos para el secado de los lodos húmedos residuales, que se utilizarán dentro del programa de combustibles alternativos desarrollado. Otros de los residuos que se utilizan en este programa son los neumáticos troceados y las harinas de origen animal.

La utilización de estos residuos como materia prima –en el caso de Cemex España, la cementera está sustituyendo el coque de petróleo (combustible tradicional) por plásticos, biomasas de origen vegetal (madera, restos de poda, etc.), aceites y disolventes, neumáticos, residuos sólidos urbanos e industriales, o lodos de depuración de aguas residuales– no afecta a la calidad del producto y las ventajas ambientales son numerosas: la primera de ellas es el ahorro de recursos naturales que son extraídos de las canteras. La segunda es la reducción del depósito de estos residuos en vertederos.

En 2008 el 10,8% de la energía térmica utilizada en la fabricación de cemento de Cemex provino de estos combustibles (112.762 t). De este porcentaje, un 7,41% se corresponde con el uso de biomasa, lo que supone una disminución de las emisiones de CO2 de más de 121.935 toneladas.

En el caso de Holcim, la compañía anunció recientemente que el 18% de la energía utilizada en sus fábricas españolas durante 2008 procedió de combustibles alternativos derivados de residuos, lo que supuso un ahorro de más de 62.000 toneladas de combustible fósil tradicional en el proceso productivo, principalmente coque de petróleo. Con la utilización de las casi 120.000 toneladas de residuos utilizadas como combustibles alternativos en sus fábricas de cemento, Holcim evitó las emisiones de casi 60.000 toneladas de CO2 y la cementera ya cuenta con instalaciones para la valorización de residuos en varias de sus plantas españolas: Carboneras (Almería), Lorca (Murcia) y Gádor (Almería).

En materia de protección ambiental y reducción de impactos, Holcim España ha invertido en los tres últimos años unos 25 millones de euros en nuevas instalaciones con el fin de reducir sus emisiones y vertidos, minimizar los residuos producidos y controlar los parámetros ambientales de operación.

La restauración de canteras y graveras es otro de los aspectos más importantes para Holcim, ya que la compañía cuenta a nivel global con lo que ha llamado «Guías de Restauración» que sirven como referencia a la hora de realizar la rehabilitación del entorno.

En mayor o menor medida empresas de todos los sectores se han «embarcado» en esta tarea. Las razones son variadas, pero, las obligaciones legales, cada vez más exigentes, y la posibilidad de ganar en materia de innovación y diferenciación en un mercado cada vez más homogéneo son algunas de las más destacadas

Para ello la compañía acaba de suscribir además un acuerdo en España con la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) para trabajar conjuntamente en la rehabilitación de canteras y graveras y promover la biodiversidad.

Otro de los ejes de actuación ambiental de Holcim es la divulgación del cuidado del entorno, tanto en el ámbito universitario como en los centros de enseñanza primaria y secundaria, a través de su Cátedra de Desarrollo Sostenible, que lleva en funcionamiento desde 2003 y en la que se abordan temas relacionados con el medio ambiente en tres áreas: cambio climático, biodiversidad y construcción sostenible.

RECORRER EL SENDERO DE LA SOSTENIBILIDAD. No sólo el sector cementero ha emprendido el camino hacia la sostenibilidad. En mayor o menor medida empresas de todos los sectores se han «embarcado» en esta tarea. Las razones son variadas, pero, las obligaciones legales, cada vez más exigentes, y la posibilidad de ganar en materia de innovación y diferenciación en un mercado cada vez más homogéneo son algunas de las más destacadas. Asimismo, y en un momento económico coyuntural en el que es necesario «reajustar» gastos, el ahorro en todos los sentidos se impone también como razón para apostar por la eficiencia.

Es el caso de Endesa, que, en el marco de su programa de eficiencia energética, ha implantado medidas de ahorro energético en iluminación, climatización, uso de escaleras mecánicas, etc., en su sede central de Madrid gracias a las que, en el periodo 2004-2008, ahorró más de 2,4 millones de kWh de electricidad y más de 216.090 m3 de gas natural, evitando la emisión de 502 t de CO2. Los beneficios se producen por partida doble: ahorro en las facturas y refuerzo de sus políticas de sostenibilidad. La ecuación es sencilla y los resultados no dejan lugar a dudas.

Si además de ahorrar en los gastos generales de la compañía este tipo de iniciativas se acompañan de otras relacionadas con la ecoeficiencia los resultados son aún mejores. Endesa anunció recientemente un programa de compensación del 100% de las emisiones derivadas de los consumos energéticos de esta sede social, que prevé la reforestación de 700 hectáreas en tres años y un efecto sumidero que permitirá durante los próximos 25 años compensar estas emisiones en su edificio central. La previsión es que esta reducción sea del 24% en este edificio y que la fase final de la iniciativa incluya la compensación de emisiones de los clientes.

El ahorro está presente en otras compañías como Gas Natural, que mediante la implantación de un sistema inteligente para el apagado de los sistemas informáticos individuales y de los equipos multifunción ha previsto un ahorro de unos 200 kWh por PC y año, lo que representa evitar la emisión de 420 toneladas equivalentes de CO2.

En materia de reducción de emisiones la gasista cuenta además con un programa por el que aseguran plaza de aparcamiento a los empleados que acudan a sus sedes sobre dos ruedas (bicicletas o motos), consiguiendo así reducir 49.000 kilos de CO2 al año. Esta iniciativa será ampliada gracias a un proyecto que denominan ‘Parking V. A. O. por el que garantizan el parking a los coches que lleguen ocupados por dos o más trabajadores, potenciando así el uso más eficiente del vehículo privado.

El ahorro y la eficiencia se adaptan en cada empresa y en cada sector de manera diferente. En el caso de Metro de Madrid la compañía ha implantado en su red el sistema de conducción automática de los trenes (ATO) que permite regular el tráfico de trenes con criterios de ahorro energético.

Este sistema ofrece la posibilidad de enviar parámetros al tren que optimicen la forma de conducir y lo hagan lo más económicamente viable en términos energéticos. Además, todas sus nuevas estaciones se diseñan teniendo en cuenta el máximo aprovechamiento de la luz natural en los accesos exteriores (entradas acristaladas a las estaciones), y hace menos de un mes instaló casi 250 papeleras señalizadas para la recogida selectiva de residuos para su posterior reciclado, que acompañó con la campaña informativa «Recicla viajando en Metro», destinada a concienciar a los viajeros sobre la importancia y los beneficios de la recogida selectiva de residuos.

Por su parte, Acciona «inventó» hace tiempo un «plan» que denominó «Ahorro, Ropa Informal y Sostenibilidad», con el que cada verano trata de racionalizar el consumo eléctrico en climatización en todos sus centros de trabajo. Y es que, incrementando entre 1o C y 2o C la temperatura del aire acondicionado durante los meses de verano se consiguen ahorros en el consumo eléctrico de entre el 5 y el 10%. Y a cambio, una ventaja más: los empleados tienen «permiso» para acudir a la oficina con ropa más informal y olvidarse del traje de chaqueta por unos meses.

Un sistema sencillo que sin embargo ya ha demostrado su eficacia: en 2007, sólo en su sede central, se ahorraron en torno a 51.200 kWh, equivalente a 22,7 toneladas de CO2 emitidas. Con su Plan de Eficiencia Ambiental, Acciona se ha marcado el objetivo de reducir en un 10% su consumo de energía, de agua y de producción de residuos peligrosos en sus oficinas en el periodo 2008-2011. También busca incrementar en un 10% el volumen de papel destinado a reciclaje.

OTROS SECTORES. El sector hotelero no se ha quedado atrás en esta carrera. En junio la Organización Mundial del Turismo (OMT), abrió el proceso de inscripciones para las compañías que deseen participar en el programa «Soluciones energéticas para los hoteles», diseñado para impulsar la competitividad del sector incrementando la eficiencia energética y el uso de energías renovables. La iniciativa proporcionará instrumentos de fácil aplicación y de acceso gratuito para distintos tipos de alojamientos, como complejos hoteleros, moteles, pensiones y hostales, situados en zonas climáticas distintas. Y compañías como Sol Meliá se han adelantado y ya trabajan en este sentido.

El Proyecto SAVE, que Sol Meliá inició en 2005, tiene como principal objetivo reducir las emisiones de CO2 y el consumo de agua en los hoteles adheridos a la iniciativa. Un ejemplo es la instalación de la nueva iluminación de la fachada del hotel ME Madrid, para la que se ha utilizado la tecnología de lámparas LED de bajo consumo. Con esta medida se ha estimado un ahorro energético anual de 83.791 kWh que evitará la emisión de más de 37 toneladas de CO2 al año.

Por su parte, el sector automovilístico, uno de los más afectados por la crisis, también ha esgrimido la innovación en materia de sostenibilidad como arma para remontar sus cifras de ventas: además de diferenciarse en el mercado con vehículos más eficientes y menos contaminantes, esta apuesta sirve para cuidar el medio ambiente. Hasta la publicidad ha cambiado: donde antes se destacaba la potencia o el diseño ahora se destaca la reducción de emisiones de CO2 o el ahorro de combustible.

Los coches híbridos y hasta «enchufables» han dejado de ser cosa de una minoría o una idea «futurista» y marcas como Toyota tienen claros sus planes: a partir de 2020 todos sus coches serán híbridos. La apuesta es seria, porque este mismo mes la marca presentó la tercera generación de su famoso Pryus –del que ha vendido en todo el mundo más de 1,2 millones de unidades–, con mejoras como los paneles solares en el techo que permiten el funcionamiento del climatizador del coche aun con el motor detenido, control por mando a distancia y arranque sin llave, o su nuevo modelo iQ, un coche urbano y de reducidas dimensiones que llega precedido de una etiqueta: la de «minicoche ecológico», el más eficiente de la gama de los pequeños gracias a la tecnología Hybrid Synergy Drive.

Pero la reducción de emisiones no es la única solución a los efectos del cambio climático. La captura de CO2 es otra alternativa, y algunas empresas han empezado a apostar por ello: Elcogas construirá una planta piloto (14 MWt) de demostración de esta tecnología en la central de Gasificación Integrada en Ciclo Combinado (GICC) que tiene en Puertollano, Ciudad Real, utilizando la captura en precombustión –una de las tecnologías existentes–. Este sistema, presenta la ventaja de facilitar la producción simultáneamente de hidrógeno, con el fin de contribuir al uso limpio del carbón y situando a la tecnología GICC a la vanguardia de las tecnologías limpias del carbón.

La investigación y la innovación continuarán abriendo el camino de la sostenibilidad, pero el reto es cada vez mayor. La actitud pasiva del sector empresarial debe ser un hecho del pasado: posponer continuamente la acción ha dejado de estar justificado.

Si contamos con los medios y a ellos le sumamos la decisión, será más sencillo alcanzar soluciones que pasen por una economía baja en carbono. No es el momento de detenerse, sino muy al contrario, de moverse con rapidez. Ahora, más que nunca, los valores del desarrollo sostenible pueden ser la respuesta a la situación actual de crisis.

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