La maldición del oro negro: Transparencia y petróleo

CE1 octubre 2009
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La paradójica relación entre riqueza en recursos energéticos y pobreza en desarrollo humano, gobernabilidad y deterioro medioambiental que sufren algunos países ricos en hidrocarburos, representa un desafío complejo para los países industrializados con elevada dependencia energética.

Frente a la «maldición de los recursos» de los países del Sur, muchas veces acompañada por la corrupción y la violencia, se está creando un régimen de transparencia de los pagos por parte de las compañías extractivas multinacionales. La propuesta más interesante es la llamada Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas (ITIE). La ITIE constituye el esfuerzo más importante por impulsar la transparencia y rendición de cuentas del sector petrolero.

Desde CE consideramos que este es el reto más importante que enfrentan las empresas petroleras en la actualidad.

No obstante, el compromiso de la mayoría de las empresas petrolíferas con la transparencia sigue siendo muy tibio, como explica la experta Belén Díaz en esta entrevista.

De ahí la necesidad de abordar este tema con la seriedad y trascendencia que merece, sin esconderse en una supuesta neutralidad política ni excusarse en impedimentos técnicos inexistentes.

El tibio apoyo de España a la ITIE

España es uno de los once países que apoya a la ITIE. El gobierno español dio sus primeros pasos en el apoyo a esta iniciativa a finales de 2007, con un aporte de 1,5 millones de euros.

En 2008, FRIDE facilitó un encuentro entre miembros de la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso de Diputados y representantes del consejo directivo de la ITIE y la plataforma de organizaciones de la sociedad civil Publish What You Pay (PWYP). El evento se realizó en paralelo al seminario de difusión de PWYP y el encuentro del consejo directivo de la ITIE en Madrid. La actividad pretendió, por un lado, debatir los avances en el proceso de la ITIE y, por otro, identificar las contribuciones específicas de España y el Congreso de Diputados a la promoción de la gobernabilidad en países ricos en recursos naturales a través de la transparencia y la rendición de cuentas dentro de la ITIE.

En abril de 2009 se ha celebrado conjuntamente con Intermon-Oxfam y FRIDE la segunda mesa redonda para la «promoción coherente de políticas a favor de la transparencia del sector extractivo» que reunió a 35 participantes, entre los cuales, siete diputados españoles. El encuentro sirvió para discutir las políticas de promoción de la transparencia en el sector extractivo con especial énfasis en la participación de España en la ITIE.

Pero nuestro país tiene que continuar avanzando en su apoyo a la ITIE e implicarse políticamente de forma más activa. Siguiendo las recomendaciones del investigador de FRIDE Nils-Sjard Schulz, el compromiso de España «debería inspirar una política más coherente de todo el gobierno, implicando desde Moncloa a los ministerios de Asuntos Exteriores y Cooperación, Economía y Hacienda e Industria, Turismo y Comercio. España aún carece de un foro nacional para iniciar un diálogo profundo e informado entre el gobierno, el Congreso de Diputados, la sociedad civil y las empresas españolas».

Transparencia de Repsol: distinguir el grano de la paja

Transparencia es el término que más se repite en el Informe de Responsabilidad Corporativa de Repsol 2008: «La transparencia constituye un rasgo distintivo e identifi- cable en nuestra compañía», nos informa Brufau en la carta que abre el Informe, (página 4); la transparencia forma parte de los asuntos relevantes de las diferentes expectativas sociales (página 10); la transparencia es un elemento esencial del modelo de negocio (pagina 11); la transparencia constituye un eje del plan estratégico 2008-2012 (página 12); la transparencia es uno de los pilares del Buen Gobierno y la integridad corporativa (página 30); la transparencia es el fundamento del compromiso ético de la compañía (página 90)… y así podríamos seguir hasta cubrir las 225 páginas del extenso Informe. Pero, la verdad es que Repsol está muy lejos de vivir lo que tan extensamente predica.

De acuerdo con el Informe de Transparency International (Informe 2008 sobre la transparencia en los ingresos de las industrias de petróleo y gas), que evaluó las políticas de transparencia de las 42 compañías líderes de petróleo y gas, la empresa española sólo obtiene un simple aprobado en el cumplimiento de sus obligaciones de transparencia (página 16 del informe); una posición muy alejada de una compañía que se dice líder. Según ese mismo informe, Repsol no obtiene una nota en transparencia muy por encima de sus competidores en ninguno de los países auditados, a diferencia de otras compañías como Chevron, Shell, BP o Statoil- Hydro; sólo en Venezuela se encuentra por encima de la media, mientras que en el resto de países se sitúa por debajo y muy por debajo de sus competidoras, de acuerdo con la evaluación de TI.

En cuanto a su compromiso con la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas (ITIE), lejos de «participar activamente en la iniciativa en los países donde está presente», como declara en su informe (página 102), lo cierto y verdad es que, como apunta Belén Díez, la principal experta en temas de transparencia de las industrias extractivas, «Repsol no ha participado de manera activa en las reuniones estratégicas de la ITIE (Oslo 2006, Túnez 2008 y Doha 2009) y esto es una muestra de su falta de compromiso hasta la fecha. Es verdad que en el 2003 se adhirió a la ITIE, pero en términos de compromiso real y de participación, de estar presente en los foros, de debatir las dificultades, de tomar medidas, y en definitiva, de publicar pagos, la verdad es que, hasta ahora, el desempeño de Repsol en la ITIE ha sido bastante pobre».

Uno de los problemas más urgentes relacionados con las memorias de RC de las compañias es distinguir el grano de la paja. Las empresas nos han acostumbrado a extensos informes en los que recogen todo tipo de cuestiones irrelevantes y accidentales, dejando de lado las más controvertidas y sustanciosas. Para una empresa textil el área más crítica es el control de la cadena de proveedores; para una institución financiera, la transparencia y la inclusión financiera; para una empresa de comunicación, la gestión de sus contenidos. Y para una empresa petrolera, junto con el buen manejo del impacto medioambiental, el tema más importante, por su impacto a nivel global, es la transparencia en los pagos.

La calidad de la información sobre RC no guarda relación con el número de páginas, sino con la relevancia y objetividad al abordar los temas más controvertidos.

En muchas áreas sociales y medioambientales Repsol ha conseguido ser un referente para el sector. En el capítulo de la transparencia, el más importante sin duda, la empresa española todavía está muy lejos de ser una compañía líder.

Diamantes de sangre

Los minerales, en especial las piedras preciosas, se han ganado fama de belicosos. En Angola, por ejemplo, se calcula que el movimiento rebelde UNITA ingresó unos 3.700 millones de dólares por la venta ilegal de diamantes entre 1992-97. En 1998 las Naciones Unidas declararon el embargo de los minerales procedentes de Angola, si bien este embargo no parece haber sido muy eficaz, calculándose en 1,2 millones de dólares los diamantes que diariamente atraviesan la frontera de forma ilegal. Se calcula que UNITA controla todavía el 25% del comercio ilegal de diamantes en la zona. Los efectos de la guerra de los diamante en Sierra Leona son de todos conocidos. En marzo de 1991 un pequeño grupo de rebeldes cruzó la frontera de Liberia y atacó a población civil en Sierra Leona. El grupo, Frente Unido Revolucionario (FUR), se haría tristemente famoso por su firma: la amputación de miembros (piernas, manos, labios y orejas). El balance, tras once años de conflicto, ha sido unos de los más sangrientos de la historia, si tenemos en cuenta las proporciones del país.

Decenas de miles de personas muertas de una población de cinco millones, 20.000 personas con los miembros mutilados, 10.000 niños obligados a alistarse, dos tercios de la población desplazada y 600.000 huidos. Se calcula que las FUR durante el conflicto vendían a Europa alrededor de 125 millones de dólares anuales que terminaban, ante la pasividad de la industria y de los gobiernos de occidente, en las cuentas de los «señores de la guerra» para financiar la compra de armas. En mayo del 2000 los estados sudafricanos productores de diamantes se reunieron en Kimberley, Sudáfrica, junto con un grupo de empresas comercializadoras y algunas ONG, para estudiar mecanismos que impidiesen la comercialización de los llamados «diamantes conflictivos» o «diamantes sangrientos» –cerca del 4% del comercio mundial– y adoptar medidas que protegieran la comercialización de diamantes en bruto no procedentes de esas regiones de conflicto. En diciembre del 2000 las Naciones Unidas aprobaron una resolución animando la creación de un proceso de certificación internacional.

En al año 2001 Amnistía Internacional, ante los escasos avances del proceso, lanzó, junto con Global Exchange, una campaña para llamar la atención sobre el conflicto olvidado de Sierra Leona y el comercio de diamantes. El lema de la campaña, imitando al de la industria, recordaba que: «Una amputación es para siempre». La campaña puso nervioso a alguno que otro directivo del sector, pero no consiguió el efecto de hacer avanzar las negociaciones. Pero llegó el 11 de septiembre.

Las investigaciones del FBI demostraron que los atentados del 11 de septiembre se habían financiado con dinero procedente de la venta de «diamantes sangrientos» de Sierra Leona, así como los atentados de 1998 contra las embajadas de EE. UU. en Kenia y Sudán. En el año 2002 se aprobó por las Naciones Unidas la creación del Sistema de Certificación Kimberley, que establece un proceso de certificación internacional para garantizar el origen no conflictivo de los diamantes en bruto. Hasta la fecha 52 países han suscrito el acuerdo Kimberley.

Repsol y la ITIE

Por Eduardo García, director de Responsabilidad Corporativa, Repsol

Es obvio que la industria petrolera y gasista genera importantes recursos económicos para los países con recursos naturales, cuyos gobiernos tienen como misión gestionarlos en el mejor interés a largo plazo para sus ciudadanos.

Algunos países no parecen tener demasiado éxito en esta misión, y hay cierto consenso en que una mayor transparencia de los ingresos recibidos por la renta de las industrias extractivas, podría ser un incentivo para que la situación mejore.

La cuestión ha sido ampliamente analizada en los foros globales. Hay quien defiende que las empresas extractivas deberían publicar, unilateramente, las rentas que proporcionan a sus países anfitriones, incluyendo aquellos que han tomado la decisión de guardar reserva en esta materia. Las consecuencias que podría acarrear contravenir una decisión soberana de un país anfitrión no se pueden predecir.

El resultado de este debate ha fraguado en iniciativas internacionales que persiguen impulsar la transparencia basándose en diferentes estrategias.

Para Repsol, la iniciativa mejor posicionada para lograr el objetivo, en un contexto de respeto a los contratos y las leyes, es la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (ITIE), y por eso nos adherimos desde el mismo momento de su lanzamiento, en 2003.

ITIE es un proceso en el que el Estado da el primer paso, posicionándose públicamente a favor de la transparencia y lidera un grupo de trabajo en el que participan la industria y los agentes sociales. Este comité dispone de un plazo de dos años para acordar los cambios normativos y contractuales necesarios para emitir un informe de impuestos pagados y cobrados que debe ser validado por un tercero independiente.

El compromiso real de Repsol con ITIE puede deducirse sabiendo que, desde su fundación, apoyamos al Secretariado de ITIE financieramente; que hemos patrocinado la versión española de su guía empresarial, para ayudar a difundir la iniciativa en los países de habla hispana; que hemos participado con un ponente en el panel de expertos del seminario para la difusión del ITIE organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, con motivo de la reunión del consejo directivo de la ITIE en Madrid, en mayo de 2008; que hemos apoyado públicamente la iniciativa en la Conferencia Anual de la Asociación de Empresas de Petróleo y Gas Natural en Latinoamérica y el Caribe (ARPEL), compartiendo panel con el Secretariado de ITIE, en abril de 2009 y que hemos participado también en la reunión con miembros del Congreso de los Diputados convocada por Intermón-Oxfam y Fride, en ese mismo mes.

Jonas Moberg, jefe del Secretariado de ITIE, en su prólogo al capítulo Comportamiento Ético del Informe Anual de Responsabilidad Corporativa 2008 de Repsol, escribe: «Repsol YPF ya está involucrada en procesos nacionales de la ITIE en países como Kazajistán, Perú o Sierra Leona…» (pág. 93 del Informe).

Creemos que el beneficio que aporta nuestra actividad debe redundar en mayor prosperidad para los ciudadanos de los países que acogen nuestros proyectos de inversión. Pero, además, nos conviene que la opinión pública conozca la aportación que hacemos a su economía nacional.

Repsol aportó 2,8 euros a las arcas de los estados por cada euro de beneficio obtenido de la actividad de extracción de petróleo y gas en el año 2008. Conocer este dato es fundamental para que los ciudadanos de los países que acogen nuestros proyectos de inversión puedan tener una opinión mejor fundamentada del papel que podemos jugar en su presente y en su futuro.

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