Fundación Repsol: El potencial de la energía social

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Sustentado en valores como la fiabilidad, transparencia y compromiso, Fundación Repsol responde al reto de desarrollar la dimensión social de la principal empresa del sector de la energía de nuestro país. Vasta tarea que asume con el propósito de fomentar la solidaridad, el progreso y el bienestar social.

Fundación Repsol se crea como expresión de la responsabilidad social de Repsol y de su compromiso voluntario con la mejora de la sociedad. Si bien en 1995 dio sus primeros pasos, su actual estructura y organización, con fines renovados y nuevos objetivos se puso en marcha en el segundo semestre de 2008. Las acciones se circunscriben a aquellas áreas en las que aporta un mayor valor añadido, como la energía y el medioambiente; la acción social y cultural; así como la educación y la investigación. Desde el punto de vista de la financiación, el área de acción social es la que cuenta con una mayor dotación por cubrir múltiples ámbitos de actuación.

En la actualidad, integra la gestión de los programas y actividades de carácter cultural, social, científico, educativo y de fomento de la investigación que se venían desarrollando de una manera dispersa en diferentes unidades de negocio de la compañía.

Gabriela Urosa, directora de Estudios Sociales y Comunicación de Fundación Repsol, explica el objetivo de la misma: «Acometemos proyectos sociales y culturales que contribuyan a fomentar la solidaridad, el progreso y el bienestar de las personas y, para ello, trabajamos en distintos ámbitos: ciudadanía responsable, integración social, desarrollo comunitario, voluntariado, arte y cultura y salud».

CIUDADANO R, INSIGNIA DE LA ACCIÓN SOCIAL. El pasado año, Fundación Repsol puso en marcha, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, la campaña «¡Muévete y respeta!» con el icono Ciudadano R, con el objetivo de difundir valores de respeto, responsabilidad y solidaridad entre los ciudadanos y contribuir a una mejor convivencia en las ciudades. En la actualidad, Ciudadano R ha continuado su andadura con objetivos renovados: generar conciencia sobre la importancia de valores, como el uso responsable de la energía y el respeto y cuidado al medio ambiente.

Los niños son el público objetivo de esta iniciativa, porque son el futuro de la sociedad. Para Urosa, «son los ciudadanos del futuro, abiertos a asimilar nuevos comportamientos y conductas, y a quienes debemos invitar a ser parte activa en el cuidado del entorno». Un aspecto que ha recogido la caravana Ciudadano R, espacio dotado de recursos interactivos y con diferentes áreas temáticas en el que, de la mano de monitores especializados, los más pequeños aprenden distintos aspectos relacionados con el mundo de la energía, la eficiencia energética y la sostenibilidad.

La caravana de Ciudadano R ha estado ya en Madrid, Puertollano y A Coruña, y a lo largo del año recorrerá otras ciudades, como Valencia, Sevilla, Cartagena, Bilbao, Barcelona y Tarragona. En cada ciudad se programan visitas de centros escolares de un mismo ciclo de primaria de edades comprendidas entre los 6 y 13-14 años. Además, se pueden realizar visitas libres orientadas a la familia.

En integración social, la fundación trabaja en diferentes programas como ciclos de formación, talleres literarios y de teatro y actividades deportivas, que facilitan a las personas con discapacidad su integración laboral, social y cultural. «También promovemos foros de encuentro en los que se comparten experiencias y se profundiza en un mejor conocimiento de las necesidades de este colectivo», añade Urosa. Asimismo, a través de diferentes programas de microcréditos y de becas se promueve la igualdad de la mujer y la capacitación profesional entre los jóvenes.

En lo que respecta al desarrollo, recientemente ha financiado tres acciones solidarias en Senegal, que «han permitido dotar de la infraestructura necesaria a centros educativos y de salud de tres comunidades al sur de Dakar, en una de las zonas más pobres de la sabana africana», explica la responsable de Estudios Sociales y Comunicación.

Una de las más recientes iniciativas puestas en marcha, que aglutina desde la acción social, a la protección al medioambiente, pasando por la ayuda al desarrollo comunitario es la plantación de árboles en España y Haití con el fin de acometer un proyecto agroforestal que contribuya al desarrollo y la reconstrucción de ese país. «El objetivo es plantar 29.000 árboles en Haití y otros tantos en España, donde, con ocasión de los cuatro grandes premios del mundo de motociclismo (Jerez, Cataluña, Aragón y Valencia), se prevé la plantación de 4.000 especies».

En el plano del voluntariado, una de las iniciativas más reseñables es la del Día Solidario de las Empresas (DSE). Se trata de una iniciativa que nace en 2006 para promover y facilitar la participación social de las empresas a través del voluntariado, y que pretende poner en contacto a empresas y sus empleados con las asociaciones que se dedican a ayudar a los más necesitados. Esta jornada permite a los voluntarios de las empresas participantes realizar actividades solidarias con niños, mayores, personas con discapacidad, sin techo o inmigrantes.

En cuanto a las perspectivas de futuro, Urosa ya adelanta que «a lo largo de este año, vamos a seguir apoyando este tipo de iniciativas y, en concreto, ya estamos trabajando en el IV DSE, que tiene previsto ampliar a Sevilla y Bilbao su área de actuación.

Los voluntarios participantes, en el caso concreto del III DSE, fueron todos empleados de Repsol, pero tenemos previsto ampliar en el futuro la convocatoria a familiares de empleados».

LA EFICIENCIA ENERGÉTICA, UNA APUESTA DE ‘PRESENTE’. Fundación Repsol realiza proyectos y estudios en el ámbito de la energía y el medio ambiente sobre la sostenibilidad de las fuentes de energía, la gestión de recursos y los efectos ambientales. Para ello, está presente en varios foros de debate, tanto a nivel nacional como internacional, y organiza conferencias sobre aspectos relacionados con la producción y utilización de la energía.

Uno de ellos es el Observatorio de la Energía, que se dedica a desarrollar instrumentos de medida, análisis y evaluación que permitan mejorar la gestión de la energía. En este sentido, una de las principales conclusiones del estudio realizado por el Observatorio señala que la sociedad española considera que no está suficientemente informada sobre el uso eficiente de la energía y demanda cada día más información al respecto.

Esta fundación presentó el Observatorio de la Energía como una plataforma de profesionales para promover un uso racional de la energía. La primera acción del Observatorio ha sido la creación de dos nuevos índices energéticos –el Índice Repsol de Eficiencia Energética y el Indicador Social Repsol de Eficiencia Energética– con los que contribuir a mejorar el conocimiento y las políticas destinadas a promover el ahorro y la eficiencia energética entre los ciudadanos e instituciones.

«Nuestro objetivo es poder contribuir a sentar las bases de un futuro modelo energético que mejore la competitividad y la sostenibilidad y asegure el máximo nivel de bienestar social», expone.

Asimismo, Fundación Repsol tiene muy presente la importancia de la educación. De ahí que refuerce la relación con universidades y establezca convenios de colaboración para el fomento de estudios de postgrado en áreas como la exploración y la producción, la industria petroquímica, la economía o las ciencias sociales.

UN VISTAZO AL SECTOR FUNDACIONAL EN ESPAÑA. Fundación Repsol es una organización con años de experiencia en el sector que ha logrado minimizar el impacto de la crisis económica en sus cuentas y en sus actividades. A nadie se le escapa que en un contexto como el actual, no pocas empresas están viéndose obligadas a reducir los presupuestos destinados a las fundaciones y a las acciones de mecenazgo en su conjunto. Al respecto, Gabriela Urosa reconoce: «Nos esforzamos por gestionar, de una manera eficiente, nuestros recursos, con el fin de asegurar el desarrollo de nuestros proyectos, de acuerdo con los objetivos fijados».

Un reto al que se enfrentan más de 6.000 fundaciones en España. Una cifra que no es baladí y que evidencia, en opinión de Urosa, que «en los últimos años, el número de fundaciones ha aumentado y que el sector ha evolucionado adaptándose progresivamente a las necesidades de la sociedad. Esta evolución ha ido acompañada de una creciente profesionalización de su gestión y es de esperar que esta tendencia se mantenga en el futuro».

Sin embargo, una de las tareas pendientes en el sector fundacional en nuestro país es lograr la transparencia a la hora de exponer sus estrategias y objetivos. Un aspecto que ratifica Urosa: «Aún queda camino por recorrer». Sin embargo, es un hecho que el sector fundacional cada vez más es consciente de la influencia que ejercen sus stakeholders y de la necesidad de aplicar criterios de transparencia en actuaciones.

Una de las herramientas que se están planteando sobre la mesa es la redacción de un conjunto de recomendaciones de buen gobierno para las fundaciones con el fin de permitirles elaborar su propio código de actuación. Una práctica habitual en el sector privado y público que cuenta con códigos de buen gobierno.

Desde Fundación Repsol, están convencidos de que «el sector fundacional debe avanzar también en esta línea y que es conveniente, como se aprobó en la última asamblea de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), la elaboración de una serie de recomendaciones que impulsen políticas y prácticas de buen gobierno y sienten las bases para el desarrollo de códigos de actuación propios».

Un buen gesto de transparencia

Repsol, la primera petrolera española, recoge en su última memoria de Responsabilidad Social Corporativa 2009 datos sobre el «Número de despidos relacionados con incumplimientos de la Norma de Ética y Conducta». Es la primera vez que la empresa extractiva, presidida por Antoni Brufau, hace públicos estos datos, que cifran en 38 los trabajadores que perdieron su empleo por las «medidas tomadas en respuesta a incidentes de corrupción», señala el informe.

Compromiso Empresarial puso sobre la mesa la falta de transparencia en la industria petrolífera en su número 24: «La maldición del oro negro. Transparencia y petróleo». En este análisis de la situación que viven las multinacionales y los países exportadores del producto señalaba a la falta de rendición de cuentas como el causante del enriquecimiento de las primeras y el paupérrimo nivel de vida de los segundos. Las memorias opacas sobre las cuentas financieras de las empresas extractivas y de los gobiernos de los países poseedores de petróleo hacían que el enriquecimiento estuviera concentrado en estas dos partes y que poco o nada llegara a la población, habitualmente perteneciente a países en vías de desarrollo.

Repsol ha sido la última en sumarse a la iniciativa que también han llevado a cabo otras tres empresas del sector energético del Ibex 35 de comunicar, a través de sus memorias de RSC, la existencia de posibles trabajadores corruptos entre su plantilla: Red Eléctrica, Iberdrola y Enagás. A pesar de que las empresas realizan sus memorias en base al estándar GRI (Global Reporting Initiative), que apuesta desde 2002 por el impulso de los principios éticos, varía mucho el nivel explicativo de cada una de ellas, siendo el punto de la corrupción en plantilla un dato voluntario a apuntar. Es por esto por lo que se debe reconocer aún más el reciente paso de Repsol ,y el que han dado ya Red Eléctrica, Iberdrola e Enagás, en pro de la transparencia y el buen gobierno.

Una carta de presentación ‘on-line’

Sin duda, uno de los mayores retos a los que se enfrenta cualquier fundación es la de exponer sus proyectos e iniciativas, así como objetivos y retos de forma transparente, haciendo uso de Internet.

Fundación Repsol asumió el reto hace meses y el resultado ha superado las expectativas. Estructurada, clara, objetiva y con datos contrastables, Fundacionrepsol.com «dispone de una estructura de fácil navegación, que responde a criterios de modernidad en el diseño, claridad de contenidos y máxima exigencia informativa», según Urosa.

El objetivo de la Web ha sido dar a conocer los fines fundacionales, misión y visión, así como información sobre los órganos de gobierno, estatutos, estado de cuentas y auditoría anual, siguiendo parámetros de transparencia y claridad para el navegante. «Tratamos de transmitir qué es la fundación y, en ese sentido, se ha puesto especial cuidado en la estructura, apariencia y funcionamiento del sitio web para que estén en sintonía con la claridad y transparencia que se quieren trasmitir», explica.

Además, hay que tener en cuenta que, dado los objetivos de la fundación, impulsar un futuro sostenible para la sociedad y fomentar actitudes solidarias, responsables y de compromiso, donde la colaboración ciudadana es un punto clave, «disponer de un medio de comunicación global, como es la web, es de vital importancia», resume.

En cuanto a la necesaria actualización de los contenidos de la misma, Urosa es consciente de que «Internet tiene un potencial ilimitado y de que nos debemos a nuestros stakeholders. Por eso, la mejora de la web ha de ser un proceso continuo, no sólo de actualización de contenidos, sino también de adaptación a las expectativas y necesidades de nuestros públicos de interés».

Estas reflexiones evidencian que «tan necesario es estar en la red, como tener un logo» y que la máxima de «Si no estás en Internet, no existes», cada vez se hace más realidad en un mundo tan globalizado y conectado como el que vivimos. Al respecto, la directora de Estudios Sociales y Comunicación de Fundación Repsol deja claro: «Actualmente, la página web de una organización constituye su carta de presentación, una referencia de lo que dicha organización representa y aspira».

POR MARINA SANZ
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