Cuanto más dinero de la PAC recibe una zona, peor es su estado ambiental

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WWF y SEO/BirdLife han elaborado conjuntamente el informe ¿Quien contamina cobra?: Relación entre la Política Agraria Común (PAC) y el medio ambiente en España, dentro de una campaña para cambiar la actual PAC. Este documento aporta argumentos y evidencias sobre la relación entre los pagos de la PAC y el mal estado de la zona que los recibe. También insiste en la necesidad del cambio hacia la sostenibilidad real de la agricultura, sin descuidar los factores socioeconómicos. Este informe hace especial hincapié en objetivos ambientales, entre ellos la conservación de los recursos naturales, como única forma de garantizar el futuro de la propia actividad agraria.

Se pide un cambio de la PAC para que sus ayudas estén destinadas a las explotaciones más sostenibles. Esta exigencia está respaldada por los resultados obtenidos en este estudio.

Pero también por la importancia de la PAC en términos presupuestarios o por su influencia decisiva en la forma en que agricultores, ganaderos o incluso selvicultores gestionan hasta el 80% del territorio europeo, actuando sobre la conservación de los recursos naturales, la biodiversidad o el paisaje.

Nuestro país es clave en el debate sobre el futuro de la PAC más allá de 2013. No sólo porque es el segundo beneficiario de estas ayudas, sino también porque es uno de los países con mayores valores ambientales ligados a la agricultura.

Ejemplo de ello es la enorme superficie cultivada en espacios de la red Natura 2000 o la gran diversidad de sistemas agrarios y forestales.

Los resultados del informe, basados en análisis de información geográfica (SIG) y expresados en forma de mapas, muestran que cuanto más dinero recibe una zona, peor es su estado ambiental. Según el estudio, esto ocurre porque las mayores ayudas están ligadas a sistemas de explotación intensivos en el uso de los recursos naturales (suelo y agua), fertilizantes o fi- tosanitarios. Además, existe un solapamiento entre mayor concentración de algunos pagos de la PAC y las zonas ocupadas por acuíferos sobreexplotados o declaradas como vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario. Por otra parte, se detecta claramente que sistemas de alto valor natural, como las dehesas o los ubicados en Natura 2000, quedan casi fuera de las ayudas.

Por último, si bien la actual PAC ya ha introducido algunas modificaciones y apoyos para una agricultura más sostenible, aún distribuye la mayor parte de sus fondos entre un reducido número de beneficiarios.

En concreto, actualmente el 18% de los que reciben fondos de la PAC en la UE acaparan el 85% de las ayudas. En muchos casos, estas subvenciones no sólo están destinadas a explotaciones más intensivas, sino que también se mantienen a pesar de los impactos ambientales asociados.

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