Apple y sus proveedores. Cuando gestionar con responsabilidad no es suficiente

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«Apple se compromete a asegurar que las condiciones de trabajo en su cadena de suministro son seguras, que los trabajadores son tratados con respeto y dignidad, y que los procesos de fabricación son responsables con el medio ambiente. Los proveedores de Apple se comprometen a cumplir plenamente las leyes, normas y regulaciones de los países en los que operan» (Código de Conducta para proveedores de Apple, ver. 3.3., 2010).

En el primer semestre de 2010 saltaron todas las alarmas. El iPad, innovador producto de Apple que venía a revolucionar el mundo de la movilidad en Internet, salía a la venta en mayo y la expectación era máxima. Días antes de la fecha de lanzamiento mundial anunciada llegaban de China noticias terribles: se estaba produciendo una ola de suicidios entre trabajadores menores de 25 años en las dos fábricas que la empresa Foxconn tiene implantadas en Shenzhen, a 40 km de Hong Kong, donde se fabricaba la nueva «tableta».

Foxconn, proveedor de Acer, Amazon (Kindle), Apple (iPhone, iPad), Cisco, Dell, Hewlett-Packard, Intel (placas madre «Intel inside»), Microsoft (Xbox 360), Motorola, Nintendo (Wii), Nokia, Samsung, Sony (PlayStation) o Toshiba, se convertía en el eslabón más débil en la cadena de suministro del iPad, producto estrella del año. La presión comercial y la tremenda demanda del nuevo dispositivo sobre los empleados de la cadena de producción parecía superar los límites de lo razonable y la hasta entonces indiferencia internacional convirtió estos hechos en noticia de alcance.

Foxconn, nombre comercial de Hon Hai Precision Industry Co. Ltd, un gran grupo industrial de alta tecnología fundado en 1974 y con sede en Taiwán, contaba en 2010 con más de 900.000 trabajadores, de los cuales algo menos de la mitad (420.000) localizados en Shenzhen. Contra lo que se pudiera haber pensado inicialmente, no se trataba de una modesta fábrica oriental sometida a las presiones de las grandes corporaciones occidentales, sino un verdadero imperio tecnológico, el mayor fabricante mundial de componentes y dispositivos electrónicos, que produce alrededor del 40% de los productos de electrónica de consumo que se distribuyen por el mundo.

Foxconn es la mayor empresa de capital privado del país, con 13 plantas de fabricación en territorio chino y con implantación en Europa, Latinoamérica y otros países asiáticos. Apple era (y es hoy en día) solo uno de sus principales clientes.

Se da la circunstancia de que tanto Foxconn como la mayoría de sus más conocidos clientes corporativos son miembros de una asociación empresarial creada en 2004 por HP y otras compañías para gestionar la cadena de suministro de la industria electrónica con criterios de responsabilidad social, la Electronic Industry Citizenship Coalition (Alianza Ciudadana de la Industria Electrónica), EICC.

El código de conducta de la EICC, un impecable modelo de gestión para una cadena de suministro en un sector con relevantes riesgos sociales y ambientales, cubre de forma casi exhaustiva los principales aspectos de riesgo en trabajo, salud, seguridad, medio ambiente y ética comercial, e incorpora las recomendaciones y reglas de los principales estándares en la materia (OCDE, OIT, ONU, SAI, OHSAS, ETI…).

Los participantes de la EICC (actualmente 66 empresas electrónicas) «se comprometen a respetar y defender los derechos humanos de los trabajadores y a ofrecerles un trato respetuoso y digno, conforme lo interpreta la comunidad internacional». Apple lo suscribe, como la mayoría de las empresas del sector.

Foxconn también. Algunos clientes de Foxconn como Nokia o Nintendo, no se han incorporado a la alianza, pero también disponen de reglas similares para su cadena de suministro en sus propios códigos de conducta. Este espíritu se recoge ampliamente en el informe 2010 de responsabilidad social y ambiental de Foxconn, que no incluye en ninguna de sus páginas la palabra «suicidio» pero sí dedica amplia atención a los servicios de atención a la salud mental puestos a disposición de sus trabajadores.

El informe anual de la EICC de 2010 recoge en sus páginas 21 y 22 de forma algo imprecisa el problema de la ola de suicidios «en una planta de fabricación en Shenzhen» (sin mencionar la empresa fabricante ni la marca relacionada por sus productos) y las acciones tomadas desde la alianza para abordarlo.

Afirman que la EICC puso en marcha inmediatamente su grupo de trabajo en salud y bienestar laboral para tratar de comprender qué factores estaban desestabilizando de aquella manera el clima laboral en la planta, y poner en marcha un plan de acción. La investigación de la EICC incluyó entrevistas con reconocidos expertos y la recogida de datos de múltiples empresas miembros de la alianza implantadas en la región.

Asimismo, organizó una sesión de debate en agosto de 2010 en Shenzhen, con presentaciones y un panel de seis expertos chinos representando al gobierno, la universidad y varias organizaciones no gubernamentales de servicios a los empleados. Todo este proceso permitió que la EICC desarrollara un exhaustivo informe que destacaba los principales factores de impacto en la salud y calidad de vida de los trabajadores chinos en la cadena de suministro electrónica. Este estudio situó a la EICC en una inmejorable posición para comenzar a aportar las soluciones esperadas, aunque también reveló que la posible influencia de la EICC sobre estos factores dependería de la viabilidad de distintos niveles de cooperación y la disponibilidad de recursos puestos por la industria a disposición del proceso.

La investigación de la EICC confirmó, por tanto, no solo una tremenda dificultad para entender los complejos e interrelacionados factores que afectan a la salud mental y el bienestar de los trabajadores en China, sino también la necesidad de una acción conjunta por parte de todos los agentes implicados. Uno de los principales puntos de acción hacía referencia a la necesidad de progresar significativamente en la reducción de la jornada laboral. Aunque la EICC ha estado insistiendo en este asunto desde 2009, sigue constituyendo un problema difícil de resolver para la industria y uno de los mayores focos de no conformidades en los procesos de verificación del código de conducta de la alianza.

¿Qué falló entonces? No debió de ser falta de análisis y compromiso sectorial. La EICC también establece un sistemático proceso de auditorías en las fábricas para todos sus miembros.

¿No se cumplieron las reglas adecuadamente? ¿Foxconn ocultó información en las auditorías o sus clientes occidentales no le dedicaron la suficiente atención a los problemas sociales que allí estaban tomando un nivel digno de preocupación?

Apple descubre sus cartas

Sometida a una gran presión externa, Apple se vio obligada a revelar el resultado de las auditorías que venía realizando desde 2007, particularmente en las fábricas de sus proveedores en China. El sexto informe anual sobre responsabilidad corporativa de Apple en su cadena de suministro, hecho público en enero de 2012, pone en negro sobre blanco el resultado del complejo proceso de auditorías de Apple sobre sus proveedores.

El informe, una importante muestra de transparencia que debería servir de inspiración a muchas otras empresas del sector (así como de otros sectores de alto riesgo), revela una tasa de cumplimiento satisfactorio del código de conducta en el 74% de las fábricas inspeccionadas.

Analizando los resultados por los distintos aspectos se observa una gran dispersión. Mientras que en trato justo del empleado, prevención del trabajo infantil o libertad de asociación el cumplimiento supera el 90%, solo el 38% de las fábricas respeta la limitación de horas de trabajo al máximo estipulado de 60 horas semanales por empleado, resultado que concuerda con las conclusiones del estudio de la EICC.

En su informe, Apple informa de las medidas tomadas ante no conformidades como las inspecciones médicas discriminatorias (incluyendo tests de embarazo), jornadas excesivas, imposibilidad de disfrutar de descanso semanal o vacaciones, retraso en los pagos de los salarios, incumplimiento de beneficios sociales, trabajo infantil, medidas disciplinarias abusivas (como deducciones del salario), etc. Las medidas correctivas reportadas van desde la exigencia al proveedor de pagar los salarios debidos a sus trabajadores o de detener las pruebas médicas discriminatorias a prestar apoyo y formación para mejorar los controles de asistencia a las fábricas.

Respecto al trabajo infantil, detectado en 2011 en cinco fábricas, el proveedor alegó insuficiente control para verificar la edad del trabajador o documentación falsa del mismo. Apple exigió el apoyo para la vuelta de los jóvenes empleados a sus estudios y la mejora de los sistemas de control para evitar recurrencias.

A lo largo del relato, Apple revela en su informe cuáles fueron sus exigencias para corregir estas desviaciones, pero se desconoce la respuesta de los proveedores al respecto. Solo en un caso de empleo forzoso, la compañía afirma haber suspendido la relación con el proveedor correspondiente.

¿Eran los suicidios de trabajadores un problema particular de Foxconn? Foxconn lo niega. ¿Por qué se busco desde el principio en Apple al culpable de esta tragedia? ¿Fue el lanzamiento del iPad el verdadero desencadenante del problema? ¿Por qué Apple? Lo cierto es que la difusión de los al menos doce suicidios conocidos (las cifras son confusas) en la planta de Shenzhen se convirtió en 2010 en una mancha en la imagen de marca de Apple, inmersa entonces en un lanzamiento comercial global sin precedentes, lo que motivó que el propio Steve Jobs tomara cartas en el asunto desde el primer momento, sentando las bases de un apoyo directo de la alta dirección al proceso que hoy continúa con su sucesor, Tim Cook.

La propuesta de Apple para evitar los suicidios incluía la subida de los sueldos de los trabajadores. Por su parte, Foxconn defendía que los riesgos no eran en sus instalaciones mayores que en otras plantas de fabricación del país, y bajo las presiones de su cliente puso en funcionamiento sistemas de vigilancia para evitar los suicidios. Incluso insertó cláusulas de exención de responsabilidades (para la empresa) en los contratos de sus trabajadores en previsión de que estos quisieran usar la amenaza de suicidio como medida de presión.

En el punto de mira

Sea porque Apple genera la mayor parte de la producción en las plantas de Foxconn, sea porque sus productos tienen un impacto mediático mucho mayor que los de la competencia, lo cierto es que las graves irregularidades del grupo tecnológico chino acaban siempre pasando factura a Apple. Si en 2010 fue la ola de suicidios en Shenzhen, en 2011 el sobresalto volvía a los medios de comunicación debido a varias explosiones producidas por el uso incontrolado de polvo de aluminio, en Chengdu (cuatro muertos y 18 heridos) y en la fábrica del iPad en Shanghai (59 trabajadores heridos y 23 hospitalizados).

En 2011 se conoció además que otro proveedor de Apple, Wintek, también gran empresa tecnológica, fue triste noticia por los daños causados a 137 de sus trabajadores por obligarles a emplear n-hexano, un disolvente neurotóxico elegido para pulir las pantallas táctiles de los iPhone al evaporarse casi tres veces más rápido que el alcohol y permitir así una producción mucho más acelerada del smartphone de moda.

Sin embargo, poco se sabe de cómo las dudosas prácticas de Foxconn y otros proveedores tecnológicos chinos con sus trabajadores afectan a otras marcas del sector de la electrónica, que parecen estar cómodamente ocultas a la sombra del gigante de la manzana, diana perfecta de las acusaciones al ser la compañía de mayor valor accionarial, estimado actualmente en unos 350.000 millones de euros (500.000 millones de dólares).

Poco se acusa a Microsoft, por ejemplo, de su responsabilidad en la amenaza de suicidio colectivo en enero de 2012 de más de 150 empleados de la fábrica de Foxconn en Wuhan, donde se produce la consola Xbox, motivada por los incumplimientos flagrantes de los compromisos adquiridos por la empresa con sus trabajadores y cambios radicales en las líneas de producción.

En este caso, la intervención del alcalde de Wuhan impidió la tragedia.

Apple publicó su primer código de conducta para proveedores en 2005, siguiendo la estela de otras empresas del sector que ya lo venían haciendo. Informada en 2006 de las violaciones de los derechos humanos en las fábricas en China, Apple comenzó al año siguiente a realizar auditorías a sus proveedores, encontrando numerosos incumplimientos severos del código de conducta en las casi 600 auditorías realizadas en los últimos cuatro años. Según informa la compañía, cuando una auditoría desvela una violación del código de conducta, Apple exige al proveedor inspeccionado que subsane la incidencia antes de 90 días bajo amenaza de suspender la relación comercial. Sin embargo, a pesar de los cientos de incidencias detectadas en las auditorías, los informes publicados por The New York Times revelan que solo se ha cancelado la relación con menos de siete proveedores desde 2007, lo que demuestra la alta dependencia de la compañía de estos proveedores críticos.

Conocimiento de los impactos propios, puesta en marcha de planes de acción, integración en foros multistakeholder, código de conducta, auditorías, verificaciones, comunicación… Parece que Apple no podría hacer más para controlar estas irregularidades en «la fábrica de la tecnología».

¿Puede? El profesor Antonio Vives aportaba el pasado enero algunas interesantes pistas en su blog. La clave está en que los aspectos auditados con mayor incumplimiento por parte de los proveedores son los que tienen un mayor impacto económico: horas de trabajo, sueldos y beneficios sociales. Es decir, las auditorías revelan que la presión sobre los proveedores de Apple para reducir sus costes debe de ser muy fuerte. Tan fuerte, que parece que un análisis económico serio del escandallo del producto podría revelar vías de solución más efectivas que las abordadas hasta ahora, que siendo valiosas y ejemplarizantes no terminan de atajar el problema en su raíz.

Por otra parte, se le exige a Apple más transparencia (aún) y verificaciones independientes. En su informe 2012 de responsabilidad en la cadena de suministro, Apple revela el nombre de los 156 proveedores que, frente a las decenas de miles de proveedores gestionados por la compañía, están seleccionados como los que facturan a Apple más de un 97% del gasto operativo directamente relacionado con su cadena de producción. Son estos (y no otros) en los que se debe fijar la atención en respuesta a esta demanda concreta de transparencia en su gestión.

Apple responde con esta selección adecuadamente a sus grupos de interés, y demuestra una buena coordinación entre sus directivos de responsabilidad corporativa y sus directivos de compras, además de un claro respaldo de la alta dirección. ¿Cuántas multinacionales, sean del sector electrónico o de otros, están en disposición de ofrecer al mercado ese grado de compromiso, coordinación y transparencia? No se conocen casos en los medios masivos de comunicación.

En la búsqueda de más y más transparencia y control del riesgo, Apple ha tomado una innovadora iniciativa más en 2012, convirtiéndose en la primera compañía del sector de la electrónica en incorporarse a la Fair Labor Association (FLA), una asociación sin ánimo de lucro con sede en Washington que agrupa a empresas, escuelas y universidades socialmente responsables y organizaciones de la sociedad civil, creada en 1999 en Estados Unidos con el apoyo del presidente Bill Clinton para mejorar las condiciones de trabajo en las fábricas en todo el mundo.

La FLA nació para atender las vulneraciones de derechos humanos y las graves carencias en las condiciones laborales en el sector de la moda y el calzado, y desde entonces ha desarrollado cientos de procesos eficaces de auditoría, análisis, formación y asesoría en todo el mundo. FLA desarrolló su propio código de conducta en el puesto de trabajo basado en las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y creó un proceso práctico de monitorización, remediación y verificación para conseguir el cumplimiento de esas normas, con el apoyo de los expertos de las universidades que forman parte de la asociación.

Este es otro paso más de Apple, que abre un nuevo camino al resto de la industria electrónica. Pero las críticas no han cesado, ya que la financiación de la FLA proviene fundamentalmente de las propias empresas asociadas afectadas en su reputación por sus proveedores. ¿Son independientes las auditorías de la FLA? ¿Por qué no iban a serlo? En su página web, la FLA alega que, como iniciativa multiactor (multistakeholder) que es, goza de una posición idónea para congregar los esfuerzos de agencias, marcas y responsables de fábricas para buscar conjuntamente soluciones de forma rápida, eficaz y sostenible. Su experiencia de trece años les avala.

Es seguro que Apple podría hacer más para mejorar las condiciones de los trabajadores en sus fábricas en China, que ya parecen formar parte esencial e inevitable de su propia cadena productiva, pero es de ley valorar todo lo que ha venido progresando estos seis últimos años. Y no solamente se debe valorar el impacto directo de sus acciones de control sobre los trabajadores en Foxconn y otras empresas en aquel país, sino que es justo reconocer que el sector electrónico tiene hoy un tremendo camino iniciado por Apple para gestionar sus propios riesgos.

Los consumidores, los gobiernos y los medios de comunicación deberían abrir algo más su foco y reclamar a todas esas empresas cuyos productos forman parte de la vida cotidiana en los hogares, lugares de trabajo, oficinas públicas y centros de ocio, que asuman también su propia responsabilidad y actúen. Apple, con sus luces y sus sombras, ya lo está haciendo.

Por Paloma Lemonche

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Comentarios

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  1. inmaculada

    Gracias Paloma por una exhaustiva investigacion

  2. Amaya

    Gracias Paloma.
    Qué lujo leer una reflexión tan sensata.
    Es interesante presionar a los mas grandes como estrategia para conseguir progresos de la Industria, pero no siempre es justo. El gran público se quedará con Apple= Foxconn en mente por muchos años.

  3. Angelito

    Que bien escribe ésta mujer. Y que clarito. Felicidades Paloma

  4. Pilar Gonzalo

    Gracias, Paloma. Un artículo excelente. Parece claro que la supervisión de la RS por parte de la sociedad va teniendo sus frutos. Además, en este mundo de informaciones rápidas y «de titulares», los artículos como el tuyo que informan, argumentan y proporcionan recursos al lector son muy necesarios, ya que en los detalles está la diferencia.

  5. Mercedes HVdP

    Muy interesante el artículo Paloma, te felicito por él sólo me falta una cuestión sobre Apple y su responsabilidad social, ¿sabías que en España en 2011 le salió a devolver en el impuesto de sociedades porque compra en Irlanda con un margen del 1%? A mí me parece una vergüenza (http://www.myklogica.es/2012/05/si-quieres-ayudar-a-agravar-la-crisis-compra-apple/http://economia.elpais.com/economia/2012/05/20/actualidad/1337547016_498517.html). Creo que algo estamos haciendo muy mal cuando las empresas sólo velan por su margen comercial.

    Por lo demás, lo dicho, muy bueno tu artículo.

    Saludos.

  6. MARIA

    HOLA ME PUEDES DECIR CUAL ES EL PORCESO LOGISTICO DE APPLE , COMO DISTRIBUYEN SUS PRODUCTOS CADA CUANTO TIEMPO DISTRIBUYEN ¡?¡