Transparencia de fundaciones. De la comunicación al buen gobierno

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«Si dices basta, estás perdido», dijo san Agustín refiriéndose al transcurso de la vida. Una filosofía que bien se puede aplicar a cualquier ámbito, incluyendo el de la transparencia. Rendir cuentas a los grupos de interés es un proceso continuado donde los límites no existen, salvo aquellos que uno se quiera imponer.

Sin embargo, se hace necesario que la transparencia vaya acompañada de prácticas de buen gobierno, porque se trata de ser y no solo de parecer que la gestión de las fundaciones está en las manos correctas.

La transparencia voluntaria, aquella que sobrepasa los estándares exigidos por la ley, y definida por la Fundación Compromiso y Transparencia como «el esfuerzo por publicar y diseminar la información relevante de la organización, haciéndola visible y accesible a los diferentes grupos de interés de forma comprensible y actualizada», está en constante evolución, porque los stakeholders y sus demandas y expectativas son muchos y variados.

Sin embargo, hacer pública toda la información en la web, el medio por excelencia para rendir cuentas a la sociedad, no es garantía de estar cumpliendo con unos estándares de buen gobierno adecuados, que es al fin y al cabo lo que persigue la transparencia. Pero ayuda.

Ayuda que se publiquen las cuentas en la red, porque así se podrá comprobar la veracidad de las cifras y poner trabas a la corrupción, para evitar ejemplos como el del Palau de la Música de Barcelona; ayuda que se publique el código de buen gobierno de las fundaciones que regule los conflictos de intereses para que no se vuelvan a repetir escándalos como el de Amy Martín de la Fundación Ideas, y ayuda que se publique la misión porque se descubrirá qué organización está enfocada y tiene una meta clara que cumplir y aquella que es creada como imagen de marca o por una cuestión de peor calado.

Y es que, paradójicamente, la transparencia es la parte visible de un mundo inaccesible para la gran mayoría de los grupos de interés.

Por todas estas razones, la Fundación Compromiso y Transparencia, editora de esta revista, ha querido en la publicación de su quinto informe Construir confianza hacer más hincapié en las cuestiones relacionadas no solo con la transparencia, como venía haciendo en las anteriores cuatro ediciones, sino en las prácticas de buen gobierno.

Construir confianza 2013. Informe de transparencia y buen gobierno en la web de las fundaciones españolas toma como muestra las 50 fundaciones empresariales y 25 familiares más importantes de España. Este informe evalúa la transparencia y buen gobierno de las fundaciones españolas examinando la publicación de la información de contacto, la misión, la descripción de programas y actividades, la información sobre directivos, personal y patronato, el gobierno, la información económica y la medición de resultados.

La misión: apuntar y disparar

La principal novedad de este nuevo informe ha sido la reformulación del indicador de la misión. Desde que comenzara a publicar la Fundación Compromiso y Transparencia estos estudios periódicos de evaluación de transparencia de fundaciones en 2009 no ha cesado de señalar, aludiendo al buen gobierno más allá del criterio de transparencia, que la mayoría de las fundaciones confunden la declaración de la misión con la enumeración de sus fines, objetivos y actividades, y que esta falta de diferenciación entre conceptos pone de manifiesto «una grave carencia de foco estratégico», señala el informe de 2013.

La problemática que denota la deficiencia de la mayoría de fundaciones empresariales (72%) y familiares (88%) en la formulación de la misión es que «los programas que ejecutan no responden a una estrategia clara», se trata, en muchos casos, dice el informe, «de un conjunto de actividades dispersas que no parecen guardar más relación entre sí que el hecho de estar coordinadas desde la fundación».

Otra de las problemáticas que se presentan ante la falta de una misión claramente definida es que «se desconoce, en muchos casos, cuál es la propuesta de valor concreta de la organización. Las acciones emprendidas parecen responder más a necesidades coyunturales que a la existencia de una propuesta consciente guiada por una visión a largo plazo», siendo precisamente en el largo plazo donde se obtienen los mejores resultados.

La nueva explicación del indicador de Misión no se fija solamente en la publicación o no de la misma atendiendo a un criterio puro de transparencia sino en el hecho de que esté bien formulada y cumpla con su cometido. En este sentido, la misión tiene que explicar las siguientes cuestiones: 1) Propósito de la organización. Cuáles son las necesidades, problemas u oportunidades que justifican la existencia de la organización; 2) Foco: Cómo pretende la organización dar respuesta a esas necesidades, problemas u oportunidades, y 3) Beneficiarios: Cuál es la población o grupo primariamente atendido.

La formulación de la misión es una de las principales tareas de debe asumir el gobierno de la fundación, así como revisarla y actualizarla con frecuencia. Va más allá de unas líneas teóricas que se escriben para justificar la constitución de una fundación. Como acertadamente señaló el maestro del management Peter F. Drucker, las misiones bien formuladas «evitan las sentencias majestuosas y llenas de buena voluntad, para centrarse, en su lugar, en objetivos de claras implicaciones para el trabajo tanto del personal voluntario como del remunerado». Y es que una misión bien formulada debe de ser motivadora, memorizable, manejable y medible.

Medir, medir y volver a medir

La inmensa mayoría de las fundaciones examinadas en Construir Confianza 2013 explican los proyectos que ejecutan, sin embargo son muchas menos las que informan de los impactos que han provocado con sus actividades.

La publicación de los resultados en la web de las fundaciones se convierte en la garantía del cumplimiento de su razón de ser, de justificar su existencia.

«Todas ellas fueron creadas para satisfacer una necesidad, contribuir a solucionar o paliar un problema, sensibilizar sobre algún tema, y son los resultados los que prueban en qué medida ese propósito, expresado en la misión fundacional, se ha hecho realidad», explican los autores del informe, Javier Martín Cavanna y Francisco Rodríguez Díaz.

Examinar los resultados de la actividad de una fundación significa, tal como señala el informe, en primer lugar, identificar los recursos (cantidades monetarias) destinados por la organización al cumplimiento de su misión; en segundo, señalar cuáles son los objetivos específicos de cada programa o actividad para poder determinar cuáles son los resultados esperados de cada actuación, y en tercer lugar, cuantificar los resultados en términos de actividades/servicios/productos desarrollados por la organización (outputs) y los posibles beneficios para la población atendida (outcomes). Este último indicador pretende recabar información sobre las distintas metodologías de evaluación que utilizan las organizaciones y sobre sus criterios de asignación de las ayudas para comprobar su eficiencia en el reparto.

A pesar de la relevancia de este indicador, son pocas las fundaciones, tanto en la categoría de empresariales como de familiares, que destacan por su aportación de datos en la web acerca de la medición de resultados que llevan a cabo (Vid. Balance y resultados).

Un caso que ejemplariza correctamente estos dos puntos esenciales del buen gobierno –misión y medición de resultados– es el de la Fundación Microfinanzas BBVA. La misión, según reza en su web es: «Impulsamos el desarrollo económico y social sostenible e inclusivo de las personas más desfavorecidas de la sociedad mediante las finanzas productivas».

En pocas líneas, la fundación de finanzas sociales del BBVA concentra toda la información que necesariamente debe contener una misión. Explica cuál es su propósito («impulsar el desarrollo económico y social sostenible e inclusivo»), a qué población atiende preferentemente («las personas más desfavorecidas de la sociedad») y cómo pretende resolver ese problema (mediante las «finanzas productivas»).

De otro lado, es la Fundación Microfinanzas BBVA la única corporativa analizada en el informe que rinde cuentas del impacto real de sus actividades. Para ello ha creado un microsite específico llamado Informe de desempeño 2012, donde ofrece una información muy pormenorizada de los resultados alcanzados. Por su parte, en el grupo de fundaciones familiares es la Fundación Botín la que destaca por ofrecer información sobre indicadores de impacto propiamente dichos (outcomes).

Balance y resultados

InfografíaConstruirConfianza2013El estudio Construir confianza 2013. Informe de transparencia y buen gobierno en la web de las fundaciones españolas, elaborado por la Fundación Compromiso y Transparencia, muestra unos resultados aparentemente inferiores si se comparan con otras ediciones.

Aparentemente, porque en esta edición la fundación ha querido subir el listón de exigencia. La redefinición de algunos de los indicadores, como el de Misión o Contacto (fusionando Teléfono y Dirección en un solo indicador) y la inclusión de uno nuevo –Evaluación de resultados–, añadido a la falta de actualización de algunos documentos importantes en la evaluación de la transparencia por parte de algunas fundaciones, hace que los resultados del presente informe puedan resultar más negativos que en años anteriores.

Debido a los citados cambios, se hace complicada una comparativa evolutiva con ediciones pasadas. Por eso resulta más conveniente analizar los datos de manera independiente, sin tener en cuenta precedentes.

El informe evalúa aspectos como la publicación de la información de contacto, la misión, la descripción de programas y actividades, la información sobre directivos, personal y patronato, el gobierno de la fundación, la información económica y la medición de resultados de las 50 principales fundaciones empresariales y 25 familiares de España.

Entre todas, los datos más positivos los registran las fundaciones catalogadas como Transparentes, es decir, aquellas que cumplen al menos doce de los dieciocho indicadores de transparencia, entre los que deben incluir de manera obligatoria dos relativos a la información económica: estados financieros e informe de auditoría.

Este ranking está encabezado por la Fundación Atresmedia y Fundación Gas Natural, con 17 puntos, seguido de las fundaciones de Seur (16 puntos), Caser, Iberdrola, Mapfre (15), ONCE y Repsol (14), Accenture (13) y Mutua Madrileña (12). Mientras, en las familiares, solo las fundaciones Barceló y Rafael del Pino logran entrar en la categoría de Transparentes, empatadas con 12 puntos cada una.

En el análisis por los sectores empresariales a los que pertenecen las fundaciones corporativas, se desprende que son Seguros y Energía los que cuentan con más fundaciones transparentes y el Agroalimentario, de Automoción, Construcción, Distribución, Infraestructuras y Minería los que suman más fundaciones catalogadas como Translúcidas y Opacas (que cumplen menos de doce y ocho indicadores de transparencia, respectivamente).

Muy pocas fundaciones, tanto empresariales (28%) como familiares (12%), tienen publicada en su web una misión bien formulada, la mayoría sigue confundiéndola con la descripción de fines u objetivos, como se ha explicado anteriormente.El viraje de este indicador hacia una tendencia más cualitativa que impulse el buen gobierno de las fundaciones, lo convierte en uno de los que obtienen más bajo porcentaje de cumplimiento.

En el extremo contrario, son la mayor parte de las fundaciones analizadas (85% empresariales y 94%, familiares) las que hacen uso de la web para comunicar sus programas y actividades, en qué consisten (el 88% de las fundaciones empresariales y el 96% de las familiares) y cuáles son sus beneficiarios (82% empresariales y 92% familiares). Además de publicar sus datos de contacto: 82% de cumplimiento en las fundaciones empresariales y 90% en las familiares.

Una de las áreas más débiles atendiendo a los resultados del informe, pero más fuertes respecto a su relevancia, es la de Información económica. Entre las fundaciones empresariales, tan solo un 26% publica todos los contenidos relativos al área económica (estados financieros, memoria de las cuentas anuales e informe de auditoría). Del mismo modo se comportan las fundaciones familiares, que tampoco destacan por ser transparentes en su rendición de cuentas: solo el 23% las hace públicas.

En este sentido, destacan negativamente las fundaciones empresariales que cotizan en el IBEX y, de manera particular, las fundaciones vinculadas a las grandes instituciones financieras que siguen sin hacer pública su información económica: Fundación BBVA, Santander, La Caixa y Fundación del Banco Popular.

Otra de las áreas más relevantes de esta edición 2013 del informe Construir confianza es la relativa a Resultados. Evaluada por primera vez este año, registra unos datos deficientes, siendo, junto con la información económica, la gran asignatura pendiente del sector fundacional. El cumplimiento global de esta área es de un 22% en el caso de las fundaciones empresariales y del 5% en las fundaciones familiares.

Respecto a los órganos de gobierno, son cada vez más las fundaciones que se animan a publicar el nombre y apellidos del director (76% en las empresariales y 60% en las familiares) y de otros ejecutivos (50% empresariales y 44% familiares).

Tan solo en la información relacionada con el patronato se registra un aumento significativo respecto a la pasada edición. Especialmente en lo que se refiere a la publicación del perfil de los patronos, tanto en las fundaciones empresariales, que alcanza el 48%, como de manera especial en las fundaciones familiares, que aun siendo muy bajo, registra un aumento de 16 puntos porcentuales desde el pasado año, llegando al 20% en este 2013.

Alguna fundación empresarial ha comenzado a informar, de manera voluntaria y muy positiva, de las capacidades específicas de los patronos para desempeñar su cargo en el sector fundacional. Es el caso de la Fundación Iberdrola, que ha enriquecido la información sobre sus patronos añadiendo a la descripción del perfil profesional o currículo de sus miembros la «experiencia destacable para desarrollar su cargo dentro del patronato».

Finalmente, y haciendo hincapié en la misión de impulsar la transparencia y el buen gobierno de las fundaciones de estos informes, el bajo porcentaje de fundaciones (18% de las fundaciones empresariales y 4% de las familiares) que cuentan con un código que recoja las prácticas de buen gobierno aplicables al patronato pone de manifiesto la necesidad de continuar con la labor de la fundación. «Porque en el instante que te complazcas contigo mismo, te habrás parado», continúa san Agustín.

Por Esther Barrio
@Esther_Bame
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