Fundación Accenture: Diez años ayudando al que ayuda

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Hace diez años, la multinacional Accenture, que había dedicado todos sus esfuerzos desde 1989 a profesionalizar distintos sectores a través de la consultoría, los servicios tecnológicos y de outsourcing, decidió donar de manera altruista parte de su tiempo y personas a un sector que si bien necesitaba de sus servicios, no podía pagarlos: las organizaciones no lucrativas. Se trataba de, como les gusta decir, «ayudar al que ayuda» a través de lo que mejor sabían hacer, la consultoría.

Tras una década, aquella idea incipiente se ha convertido en el core business de la Fundación Accenture que, dirigida desde sus comienzos por Ana Millán, ha donado un total de 730.000 horas de consultoría social, realizadas por 1.500 profesionales de la casa que han participado en más de 400 proyectos procedentes de 50 ONG.

No era algo nuevo para Accenture ayudar a los más necesitados; desde sus orígenes la multinacional hacía donaciones para causas sociales, pero ¿se podía hacer algo más?

Eso debió pensar Juan Illana, uno de los socios de Accenture con más inquietud social. La respuesta la tuvo clara, su verdadero potencial no estaba en la capacidad de donar dinero, que también, sino en su propia actividad de negocio y en las personas que la llevaban a cabo.

Si realizaban consultoría, desarrollos tecnológicos y servicios de outsourcing para convertir en empresas y administraciones públicas de alto rendimiento los negocios de sus clientes, ¿por qué no podían profesionalizar el sector no lucrativo a través de su política de RSC?

Con este propósito nacía en España en el año 2003 la Fundación Accenture que llevaría sobre el terreno, a través de su programa pro bono, la implantación a las principales ONG de España de las prácticas empresariales y herramientas innovadoras que optimizasen la gestión administrativa, logística, financiera, así como la relación con los socios y la prestación de los servicios a los beneficiarios finales.

Que después de diez años contabilice 730.000 horas de consultoría social gratuita valorada en 26 millones de euros (sin margen comercial ni coste de estructura), con más de 1.500 profesionales implicados en más de 400 programas realizados para la mejora de la eficiencia de 50 de las principales ONG españolas no es obra de la fortuna o la suerte.

El secreto está en que el programa pro bono de consultoría forma parte de la estrategia de la compañía y está respaldado por el firme compromiso tanto de la alta dirección de la empresa como de sus trabajadores de donar al tercer sector el 0,7% de horas de consultoría que la multinacional es capaz de realizar.

Tan integrado en el negocio se halla el programa pro bono que un proyecto del tercer sector se aborda del mismo modo que se haría uno contratado por un cliente de pago, con la salvedad del importe de la factura –cero– y la satisfacción de aquel que presta ayuda desinteresadamente.

Completando el círculo

Fundación Accenture canaliza además de los programas de consultoría social, las donaciones monetarias de sus empleados, con el compromiso de la compañía de doblar siempre la cifra aportada por estos.

Con el programa Redondeo de nómina los empleados pueden redondear los céntimos de la nómina a diferentes unidades máximas –1 euro, 5 euros y 10 euros– para donarlos a causas sociales. En estos diez años, la Fundación ha distribuido las donaciones realizadas por 6.000 empleados, que han sumado un importe total de 10 millones de euros.

Con tres tipos de voluntariado –vacacional (fuera de España), de fines de semana junto a familiares y amigos, y profesional– la fundación ha logrado involucrar a más de 1.800 profesionales de la compañía, que han dedicado su tiempo y en ocasiones experiencia para ayudar a los más desfavorecidos.

Por Esther Barrio
@Esther_Bame
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