La convivencia intergeneracional entre los trabajadores de las empresas, la prioridad de la RSC en 2015

CE20 octubre 2014
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Por quinto año consecutivo, la Fundación Adecco presenta el informe Directivos y RSE, un estudio que ha dado voz a 150 directores de responsabilidad social empresarial y recursos humanos de grandes empresas españolas.

En esta ocasión, el análisis ha querido dar protagonismo a las tendencias futuras que se vaticinan en el ámbito de la RSC: cuáles serán los aspectos más desarrollados (fortalezas) y qué cuestiones se quedarán más atrás (debilidades).

El aspecto que ha presentado un mayor volumen de interés ha sido la convivencia intergeneracional, dicho de otro modo, la búsqueda del equilibrio entre los trabajadores mayores de 45 años y los menores de 30. Así, un 52% de los directivos destaca que ésta será una prioridad el año que viene, pronosticando un alto desarrollo.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: «Muchas empresas están reaccionando ante el envejecimiento que está experimentando nuestra pirámide poblacional, comprendiendo que es necesario aprovechar el talento disponible de las personas mayores de 45 años. Pero los jóvenes sin experiencia tampoco pueden ser discriminados, ya que, de su incorporación laboral, depende la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Por todo ello, es imprescindible encontrar el equilibrio entre ambas fuerzas laborales si no queremos que nuestro sistema colapse».

La predisposición de las empresas para potenciar la convivencia intergeneracional, se entiende cuando se observan las cifras de envejecimiento de la población española. Y es que este fenómeno se presenta especialmente acelerado en el caso español.

El índice de envejecimiento poblacional elaborado por el INE, arroja un incremento vertiginoso de las personas de más edad, en detrimento de las más jóvenes. Esta tasa refleja el porcentaje que representa la población mayor de 64 años sobre las personas menores de 16 años, en un país determinado a día 1 de enero. Tomando como referencia este indicador, es destacable cómo ha alcanzado su máximo histórico en 2014 (112%).

Dicho de otro modo, actualmente hay 112 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Echando la vista atrás en el tiempo, se observa un rotundo cambio de tendencia: la tasa de envejecimiento se situó en 1975 en el 35,9%, es decir, había 35 mayores de 65 años por cada 100 menores de 16. En otras palabras, la tasa de envejecimiento se ha triplicado en los últimos 40 años.

Ante este récord de envejecimiento, es necesario incentivar políticas que se adecuen a los tiempos actuales, para así garantizar la sostenibilidad del sistema.

Según Mesonero: «Cuando en España se fijó edad de jubilación en 65 años, difícilmente los trabajadores podían jubilarse. La esperanza de vida era menor y, en muy pocos casos, las personas que llegaban a esa edad estaban en condiciones de trabajar. Hoy, más de 50 años después, la edad de jubilación prácticamente no se ha modificado, habiéndose introducido un alargamiento de la vida laboral hasta los 67 años».

Sin embargo, y a pesar de esta prolongación de la vida laboral como medida clave para garantizar la sostenibilidad del sistema, muchos mayores de 45 años siguen encontrando obstáculos en su acceso al empleo. «A estas alturas ya no tiene sentido discriminar por edad a una persona mayor de 45 años, pues muchas veces está en el ecuador de su vida profesional. Afortunadamente, los datos del informe arrojan que las empresas comienzan a ser cada vez más conscientes de ello y a tomar medidas para garantizar un futuro mejor», recalca Mesonero.

Otras de las fortalezas de la RSE para este 2015 serán la política de calidad y medioambiente (39%), seguida por la formación a empleados (32%), o la contratación de personas con discapacidad (aunque muy de lejos, con un 20%).

Las debilidades de la RSE

El informe también ha podido profundizar en las cuestiones que tendrán un menor desarrollo durante 2015. Los ítems que han tenido una menor atención por parte de los encuestados son los siguientes:

– Sistema de homologación de proveedores. Uno de los aspectos que más se está intentando posicionar en el marco de la RSC, es la extensión de dicha responsabilidad a toda la cadena de valor.

En otras palabras, colaborar sólo con empresas (proveedores) que acrediten unos mínimos de responsabilidad. De este modo, se garantiza que la RSC impera en todos los ámbitos de la organización, incluidas sus relaciones externas.

A pesar de la importancia de este aspecto, sólo un 6% de las empresas ha destacado que potenciará este sistema de homologación en 2015.

– Refuerzo de las relaciones con la Administración Pública y tercer sector. Las relaciones con lo público y lo social tampoco serán una fortaleza en 2015, ya que sólo un 12% de las empresas lo ha valorado con una alta puntuación.

– I+D+I (14%). La investigación, el desarrollo y la innovación tampoco será una de las prioridades para las empresas en 2015. Pese a ser un factor decisivo en la contribución de las organizaciones al desarrollo y la mejora social, España sigue situándose a la cola en innovación según el Índice de Innovación Altran 2014, ocupando el puesto 12 de la UE.

La baja valoración de estos aspectos, dice el informe, “nos permite señalar que la RSE está aún en una fase introspectiva, en la que lo que más preocupa es mejorar lo que sucede dentro de la empresa”.

Según Mesonero: «Es necesario superar este estadio, pues la RSE no debe estar presente sólo de puertas para adentro, sino también en las relaciones con el exterior».

En una situación más intermedia, pero por debajo del 20% de alto interés, se sitúa la conciliación, el voluntariado corporativo y los beneficios sociales, todos con un 19%.

– La conciliación sigue siendo el gran reto de España. Las empresas deben superar la creencia de que ésta va en detrimento de la productividad, apostando por ella pues evita tiempos muertos y estrés, facilitando que los trabajadores den lo mejor de sí mismos, explica el informe.

El voluntariado corporativo será otro de los grandes aliados para que las empresas desarrollen sus políticas de diversidad. No en vano, es la mejor herramienta para que los empleados den lo mejor de sí mismos, contribuyendo a la formación de las personas que más lo necesitan (por ejemplo, con discapacidad), a la vez que se eliminan barreras y estereotipos.

– Los beneficios sociales también serán estratégicos para las empresas que quieran ser punteras en RSE. Éstos se traducen, al fin y al cabo, en incentivos que hacen de la organización un lugar deseado para trabajar.

La RSC, aún complementaria

La responsabilidad social corporativa ha de ser un elemento transversal, que impregne todas las áreas de la organización. Sin embargo, los resultados de la encuesta arrojan que aún se está lejos de alcanzar esta transversalidad.

De este modo, un 61% de los directivos comenta que la RSC no es decisiva en los proceso de decisión importantes de la empresa, sino que es un factor complementario.

Por el contrario, un 39% destaca que sí constituye un aspecto clave a la hora de tomar determinaciones.

Según Mesonero: «De manera natural, este 39% irá creciendo, porque es lo que la actual sociedad demanda. La RSC ya no descansa bajo el principio de la voluntariedad, sino que es un elemento clave para las organizaciones, si quieren adaptarse a las nuevas exigencias y cumplir las expectativas que los ciudadanos tienen de ellas».

En este sentido, un 30% de los directivos encuestados comenta que las acciones de RSE se verán reforzadas en 2015, ya que es un factor estratégico. Por otra parte, un 58% comenta que las políticas de RSE se mantendrán en la línea de los años anteriores.

Frente a éstos, sólo un 12% comenta que la RSE se verá reducida debido a la crisis o a la falta de recursos. Sin embargo, este porcentaje olvida que la RSE es precisamente una aliada para superar la difícil situación económica, recuerda en informe.

Según Francisco Mesonero: «La responsabilidad corporativa no es una varita mágica que obra milagros de la noche al día, pero es la herramienta más eficaz para sortear la crisis y conseguir efectos positivos en un medio-largo plazo. Algunas medidas sencillas de RSE pueden ser potenciar la conciliación, el trato justo a los empleados o la diversidad en la plantilla”.

“Y sus efectos positivos pueden ser muchos: la apertura hacia nuevos mercados con su consiguiente captación de clientes, la mejora de la relación con todos los grupos de interés o el incremento del orgullo de pertenencia. Factores que se traducen en una mayor productividad y, a la larga, en la creación de nuevos puestos de trabajo», concluye Mesonero.

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