La nueva Política de Pesca Común, la esperanza de conseguir océanos sostenibles

El sabor que dejan los estudios sobre la gestión de los mares es agridulce. En el Mediterráneo la situación es muy grave, con una sobreexplotación rozando máximos. Y aunque en el Atlántico o el Báltico las cifraas no son tan extremos distan mucho de ser deseables. Así, saltan las alarmas para preservar el ecosistema marítimo, la riqueza y la salud de la gastronomía.
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Los mares del norte y el oeste de la Unión Europea van mejorando y dando pasos hacia la sostenibilidad, pero la sobrepesca en el mar Mediterráneo sigue dando más de un quebradero de cabeza. Las ‘buenas noticias’ del océano Atlántico, el mar del Norte o el Báltico señalan que cerca de la mitad de las pesquerías alcanzaron el año pasado niveles sostenibles.

El 50% no suena como un porcentaje muy ambicioso, aunque es un cambio casi radical si se tiene en cuenta que en el año 2009 apenas alcanzaban el 14%.

En cinco años se ha mejorado en estos mares en un 257% el estado de las poblaciones de peces, lo que pone de manifiesto que hay cabida para la sostenibilidad y hay esperanza para cambiar una situación dramática hacia un desarrollo más equilibrado.

Los datos del Mediterráneo han urgido al nuevo equipo de Medio Ambiente de la Comisión Europea a duplicar los esfuerzos en él. “Necesitamos desarrollar planes de gestión comunes y planes regionales más efectivos. Nuestros esfuerzos en el Mediterráneo deben redoblarse”, señaló casi de forma inmediata el comisario europeo de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca, Karmenu Vella.

El comisario maltés ha hecho de la sostenibilidad su bandera desde que asumiera el cargo el pasado mes de octubre. “Si nuestros océanos no están saludables, nuestra economía estará enferma”, consideraba el comisario. En un discurso pronunciado en Irlanda, en el marco del Festival del Mar 2015, Vella esgrimía todos los aspectos positivos de los océanos y las oportunidades que ofrecen.

“Es nuestra profunda convicción que Europa debe hacer un mejor uso del extraordinario potencial de nuestros mares y costas para el desarrollo económico, para la mejora no sólo de nuestro entorno sino del bienestar de los ciudadanos europeos… Me dicen que el marco de gobernanza de los océanos ya no sirve, que existen reglas pero que deben aplicarse mejor con nuestros socios internacionales, para conseguir mejorar la salud de nuestros mares. Estoy convencido de que necesitamos un proyecto de gobernanza global de los océanos”, señalaba el comisario.

En este contexto, recordaba que asegurar la salud de los océanos es una responsabilidad común, dado que como reto global necesita una respuesta global. Por ello, ha pedido opinión a todos aquellos que tengan algo que ver con la economía marítima, ya sean negocios locales de turismo, pescadores, ONG, investigadores o ciudadanos particulares, para conocer qué puede hacer la Comisión para asegurar los beneficios del mar en el futuro.

Será este otoño cuando se presenten los resultados de una consulta pública abierta para recabar  información sobre las posibilidades de pesca de la flota comunitaria. Los resultados de las posibles cuotas se presentarán antes de finalizar el año, para después negociar con la totalidad de los 28 los Totales Admisibles de Capturas (TAC) definitivos en 2016.

La nueva Política de Pesca Común

La Política de Pesca Común (PPC) es una normativa que regula cómo, cuánto, dónde y quién puede pescar en Europa. Ha sido necesaria para controlar el número de barcos, su capacidad y técnica de pesca, así como la imposición de límites de cuotas.

La PPC existe desde los años setenta, pero se ha ido actualizando con el paso de los años. Sin embargo, haber regulado la pesca desde hace más de 35 años y afrontar unos niveles lamentables en cuanto a sobreexplotación pone de relieve que no ha servido de mucho.

Pero, la última actualización de la PPC, aprobada el pasado 1 de enero de 2014, se ve con buenos ojos y con mucha esperanza porque entre sus objetivos destaca la sostenibilidad desde una vertiente medioambiental, económica y social. Y para conseguirlo impondrá límites a las capturas hasta 2020, de forma que las especies puedan continuar con su reproducción de forma natural y se asegure su existencia.

La nueva PPC tiene en su corazón por lo tanto la sostenibilidad. Dejar atrás los beneficios de las grandes corporaciones de la pesca industrial y apostar por una pesca más artesanal y sostenible, que cuide el entorno y no tenga impactos negativos ni en el medio ambiente ni en la sociedad.

Una pesca sostenible es aquella que se podría practicar para siempre porque respeta la evolución de la especie. Según datos de Greenpeace, hasta ahora este sector de la pesca sostenible sólo recibía el 20% de las cuotas de pesca a pesar de que representa el 80% de la pesca en Europa.

El primer plan plurianual de la PPC

El Parlamento Europeo aprobó el pasado mes de abril un plan de sostenibilidad para promover la pesca sostenible en el Báltico. Se trata de la primera iniciativa plurianual en el marco de la nueva PPC, que busca gestionar concretamente la pesca de tres especies: el bacalao, el espadín y el arenque del Báltico.

¿Por qué se han elegido estas tres? Porque la pesca de una de ellas puede afectar a las otras. El bacalao come espadín, y a veces también arenque. Por su parte, el arenque y el espadín se alimentan de huevos de bacalao. Por tanto, se decidió sustituir el plan para la pesca únicamente del bacalao, que se creó en el año 2008, por este nuevo plan plurianual de las tres especies.

No se podrá pescar más de lo que una especie se pueda reproducir en un año, un concepto novedoso y obligatorio en la nueva PPC, para mantener la población de todas las especies dentro de límites que no supongan peligro para las mismas.

También se ha instaurado la prohibición del descarte y se pide una gestión regional de la pesca teniendo siempre en cuenta las características de las especies y su impacto económico.

“El enfoque multiespecie debería ser mucho más efectivo que la gestión individual de cada una de las especies. Al mismo tiempo, el plan debe asegurar que las medidas de gestión reflejan la opinión científica más actualizada sobre el estado de las reservas, la interacción entre especies y las necesidades ecológicas”, aseguraba el eurodiputado polaco Jarosław Wałęsa.

Respecto a no cumplir con la prohibición del descarte de pescado, desde Bruselas se pretende sancionar, aunque por el momento no será de forma inmediata la imposición de multas.

Se ha dado un plazo de dos años para que los pescadores puedan adaptarse de forma gradual a la nueva legislación, dando así margen para acostumbrarse al desembarco de toda la pesca capturada y a no devolver peces al mar. Aquellas especies que se capturan y se desechan suelen morir y es algo que se pretende evitar con la nueva PPC.

No será necesario almacenar de forma separada el pescado que no sea de la talla reglamentaria y, en el caso de pescadores artesanales, tendrán que registrar las capturas de aquellas especies que pesen más de 50kg.

Greenpeace: la solución es la sostenibilidad al 100%

Greenpeace centra sus campañas en conseguir un modelo de pesca sostenible. Para los próximos años ha planteado un decálogo de medidas que permitan recuperar los stocks pesqueros. «Muchas especies de pescado que consumimos hoy día podrían desaparecer ya que los actuales ritmos de captura no permiten la recuperación de los stocks de forma natural».

«Además se afectaría gravemente a otras especies si mantenemos técnicas de pesca poco selectivas y el daño a los ecosistemas podría ser irreversible si no reemplazamos los artes destructivas, como la pesca de arrastre de profundidad, por otros menos agresivos», señala la ONG.

Por ello, pide:

– Evaluar de los stocks pesqueros y la capacidad de la flota

– Reducir el exceso de capacidad pesquera

– Reconvertir las artes de pesca más dañinas hacia la sostenibilidad

– Establecer cuotas pesqueras justas, mediante criterios ambientales y de empleo

– Aumentar la transparencia relativa a la información de stocks, sobrecapacidad, ayudas, cuotas y registro de buques.

– Subvención de la pesca sostenible y los estudios científicos del medio marino y los stocks pesqueros

– Acuerdos pesqueros justos y compromisos internacionales para una pesca sostenible

– Lucha contra la pesca ilegal

– Penalización a armadores, empresas, o Comunidades Autónomas que fomenten la pesca insostenible.

– Mejora de las Reservas Marinas

– Información al consumidor y etiquetado, para que pueda decidir qué tipo de pescado consume; si aquél que ha sido pescado con técnicas invasivas o si se opta por un pescado del sector pesquero sostenible.

En lo que se refiere a España, destaca el desarrollo de una gran flota industrial, promovido en parte por las subvenciones recibidas, que ha dejado atrás la posibilidad de desarrollar una pesquería de bajura y tradicional.

Desde Greenpeace se propone al Gobierno que aplique ocho líneas de actuación hasta 2024, de cara a recuperar los stocks pesqueros, crear más de 60.100 empleos netos y un aumento de la producción de 4.000 millones de euros:

1. Apoyo a la pesca artesanal y sostenible.

2. Eliminación progresiva de los artes de pesca destructivas.

3. Ampliación de la red de Reservas Marinas.

4. Avance y conversión de la pesca de altura hacia la sostenibilidad.

5. Limitación de las explotaciones de acuicultura.

6. Medidas dirigidas a la información y concienciación de los consumidores.

7. Cumplimiento de los óptimos biológicos.

8. Control de la contaminación en el litoral marino.

La PPC en cifras

El Fondo Europeo Marítimo y de Pesca cuenta con un presupuesto de 6.400 millones de euros para el periodo 2014-2020, gestionado en un 11% por la Comisión Europea y en un 89% de los Estados miembros. El objetivo es ayudar a los pescadores a conseguir que la pesca sostenible sea una realidad.

También se creó para incrementar el número de empleos que genera el sector y animar la diversificación de la economía de las comunidades costeras.

El total del presupuesto se divide en cuatro apartados. Para conseguir que la pesca y la acuicultura sean más sostenibles y rentables, se ha destinado un presupuesto de 4.340 millones de euros. Para supervisar el cumplimiento de la PPC, se han reservado 580 millones de euros y de cara a la recopilación de datos por parte de científicos para una mejor gestión de los mares, 520 millones. Por último, la denominada ‘economía azul’, contará con 71 millones de euros, para propiciar la explotación racional de nuevos recursos marinos.

La Unión Europea (UE) es el quinto mayor productor mundial de pesca, con una producción de 6,1 millones de toneladas. Representa en torno al 3,5 % de la producción global de productos de la pesca y de la acuicultura, aunque respecto a 2009 se ha reducido desde el 4,4%. Una disminución que llega por un aumento de la producción mundial y un ligero descenso de la producción de la UE.

Dentro de la UE, España (1,13 millones de toneladas, un 18,46%), Reino Unido (798.492 toneladas, 13%) y Dinamarca (770.643 toneladas, un 12,54%) son los tres mayores productores en términos de volumen.

En cuarto lugar aparece Francia, con un volumen de 650.458 toneladas, el 10,59%, y después, Holanda e Italia, con 408.684 y 376.858 toneladas, respectivamente (6,65% y 6,13%). Les siguen Alemania, Irlanda y Portugal, con porcentajes más modestos, del 4,29%, del 4,08% y del 3,65%, respectivamente.

Seis razones para salvar los mares

1. Por un lado, su indiscutible capacidad de producción de alimentos, contando con la pesca como uno de los sectores que más rápido crece.

2. El desarrollo de medicina a partir de los océanos, después de que los científicos hayan descubierto una sustancia que inhibe el cáncer de pecho.

3. Los mares pueden generar energía. El 13% de la capacidad de energía eólica ha sido instalada en el litoral el año pasado. La creación de empleo en el montaje ha crecido un 30% anual desde 2008.

4. Es uno de los destinos preferidos para las vacaciones y el turismo. El 45% de las pernoctaciones se realizan en zonas de costa. Además, la industria europea del crucero ha crecido un 3% al año desde 2008.

5. Es un importante activo económico. La economía marítima emplea alrededor de cinco millones de personas y contribuye con cerca de 550.000 millones de euros a la economía

6. Son reguladores del clima y protectores de las costas.

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