Cinco bancos españoles se comprometen con el medio ambiente

Los consumidores reclaman bancos responsables con sus ahorros, pero cada vez más exigen también respeto al entorno social y medioambiental de los proyectos que financian. Por eso cinco bancos españoles se comprometen con los Principios de Ecuador para minimizar sus riesgos.
Lidia Soria9 noviembre 2015
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La crisis económica europea y española han puesto a los ciudadanos en estado de alerta permanente hacia la actitud de los bancos. Cada vez son más exigentes con quienes controlan sus finanzas y los bancos lo saben. Las noticias de rescates bancarios con dinero público o los desahucios no ayudan tampoco a la banca a mejorar su imagen.

La población necesita bancos responsables, que por un lado realicen inversiones sostenibles que no pongan en peligro los ahorros de sus clientes y, por otro, que respeten el entorno social y medioambiental del lugar donde se vayan a realizar los proyectos que financian. Para controlar estos criterios en los bancos de mayor tamaño, se crearon los Principios de Ecuador como un referente para minimizar los riesgos en la financiación de proyectos.

Se hace cada vez más necesario incrementar la confianza y la reputación del sector bancario. Y no podrá hacerse si no es de la mano de la RSC. La sociedad así lo demanda. Un banco transparente, que informe puntualmente de sus actividades, que se preocupe de financiar proyectos que no tengan impactos negativos ni en la sociedad ni en el medio ambiente, y que responda con franqueza a todas las dudas de sus clientes para que estos puedan tomar decisiones fundadas.

Los Principios de Ecuador

Se trata de un marco de gestión de riegos que han adoptado 80 instituciones financieras de 35 países en todo el mundo para determinar y controlar el impacto social y medioambiental de sus proyectos. Su objetivo, desde su creación en 2003, es establecer un estándar mínimo para apoyar que la toma de decisiones sea responsable.

¿Para qué proyectos? Para aquellos que requieran una inversión global superior a 10 millones de dólares, para préstamos corporativos ligados a proyectos de inversión y que tengan un importe global por encima de 100 millones de dólares, y también para préstamos puente y las actividades de asesoramiento para la financiación de proyectos.

Estos principios son voluntarios e impulsados por diferentes entidades del sector financiero en coordinación con la Corporación Financiera Internacional, agencia dependiente del Banco Mundial. Así, las empresas que quieran acceder a una financiación de su proyecto por parte de alguna entidad bancaria, adheridas a estos principios, deben cumplir estos requisitos.

Con su rúbrica, los bancos se comprometen a implementar principios sostenibles en materia social y medioambiental en sus políticas internas, todos sus procedimientos, así como a la hora de financiar proyectos. No podrán, por lo tanto, otorgar préstamos a aquellas empresas que no cumplan con estos principios o que no vayan a ser capaces de cumplirlos.

En este sentido, los Principios de Ecuador han conseguido atraer la atención a la responsabilidad social de las entidades para poder mejorar la calidad de vida de las comunidades, que incluye desde mejores condiciones para poblaciones indígenas, o criterios laborales, así como la consulta con las comunidades locales de un proyecto concreto que quiera ser financiado, o minimizar el impacto medioambiental. Ya no basta la evaluación económica y financiera de la banca para financiar un proyecto empresarial de gran magnitud.

¿Quién los firma?

Por ahora son 80 entidades en todo el mundo quienes se han comprometido con estos Principios. En España son cinco las entidades que figuran en la lista como firmantes. BBVA, Banco Popular, Banco Sabadell, Banco Santander y CaixaBank son las únicas entidades españolas que han apostado por cumplir con los Principios de Ecuador.

El primero en sellar este compromiso fue BBVA en mayo de 2004, seguido de CaixaBank casi tres años después. En el ejercicio 2009, el Banco Santander también se sumó a firmar estos compromisos y dos años después, el Banco Sabadell. El último de los cinco bancos españoles en sumarse a los Principios de Ecuador fue el Banco Popular, que se unió en mayo de 2013.

A nivel europeo, un total de 34 entidades han firmado los Principios de Ecuador. Las españolas suponen casi un 15%, aunque la lista europea la lidera Países Bajos, con seis entidades comprometidas con estos requisitos (ABN Amo, ASN Bank, FMO, ING Bank, NIBC Bank y Rabobank).

Después de los Países Bajos, España y Reino Unido se sitúan en la segunda posición con más entidades firmantes de estos Principios, aunque apenas cuenten con cinco bancos cada nación. Con cuatro entidades aparecen primeras potencias como Alemania o Francia y, después con dos entidades, los países nórdicos Noruega y Suecia. La lista la completan Bélgica, Dinamarca, Italia, Portugal, Escocia y Suiza con un banco dentro de este marco responsable.

La representación española en estos estándares internacionales, una de las principales guías en materia de responsabilidad social corporativa para las entidades financieras, alcanza cinco bancos y un total de 104 proyectos.

BBVA

En BBVA se utilizan los Principios de Ecuador como el punto de partida para aplicar las mejores prácticas de financiación responsable, que se encarga de difundir desde todos los niveles. En 2014, realizó 44 operaciones de Principios Ecuador por un importe financiado por el banco de 1.867 millones de euros, de un valor total de 170.265 millones. Respecto a años anteriores, en 2012 el banco financió 59 proyectos y en 2013, un total de 28. En tres años, la entidad ha financiado 131 proyectos con arreglo a estos estándares, con una financiación de 5.139 millones.

«Para garantizar la integridad en la aplicación de los Principios de Ecuador en BBVA, la gestión de los mismos se integra en los procesos internos de estructuración y admisión de operaciones y se somete a controles periódicos por los departamentos de Auditoría y Control Interno», señala la compañía. En este sentido, recuerda además cómo también aplica estos estándares a proyectos financiados con otros productos financieros, como los bonos de proyecto, la cesión de derechos de crédito y las garantías vinculadas a proyectos.

En su página web ofrece más información detallada de los proyectos, entre los que destaca dos parques fotovoltaicos. Uno situado en la provincia Chañaral de Chile, con una capacidad instalada de 75 MW, para proveer de energía la mina de cobre Los Pelambres. Y un segundo, de capacidad nominal de 250 MW, ubicado en California (Estados Unidos), para satisfacer las necesidades de más de 55.000 hogares y compensar la emisión de 229.500 toneladas equivalentes de CO2 al año de la atmósfera.

CaixaBank

A lo largo de 2014, CaixaBank ha evaluado ocho proyectos en base los Principios de Ecuador, cuya inversión total ascendió a 2.383 millones de euros y en los que CaixaBank ha participado con más de 230 millones de euros. Uno de ellos no tenía riesgos problemáticos, cuatro tenían riesgos limitados y tres se presentaban con mayores riesgos sociales y medioambientales.

También ha revisado cinco operaciones sindicadas, cuyo importe global se situó en 360 millones de euros. De estas, dos entraron en el grupo intermedio y tres en el grupo con más impactos. Por otro lado, la entidad decidió voluntariamente aplicar los Principios de Ecuador a los bonos proyectos que son superiores a siete millones de euros.

A lo largo de 2014 ha impartido formación a los profesionales sobre los Principios de Ecuador y en 2015 continuará con las sesiones formativas, ampliando la gestión del riesgo social y medioambiental a otras operaciones de financiación. En este contexto, la entidad informa que los proyectos «con riesgos e impactos potenciales elevados e irreversibles para los que no se prevé que se pueda establecer un plan de acción viable, o los que contravienen los valores corporativos, son rechazados».

Banco Sabadell

El Banco Sabadell impulsa la inversión directa y la financiación de proyectos de energía renovable, que en 2014 ascendió a 141 millones de euros. La entidad adoptó los Principios de Ecuador el 28 de septiembre de 2011 para asegurar que los temas sociales y ambientales reciben plena atención en la financiación de grandes proyectos.

En el primer año Banco Sabadell ha financiado con 519,89 millones de euros 22 proyectos bajo los Principios de Ecuador, de los cuales el 96,6 % correspondió a instalaciones de generación de energía renovable.

Concretamente, a 28 de septiembre de 2012, la entidad había financiado un proyecto de riesgo mínimo, once de riesgo medio y diez de riesgo más alto. En 2013, se firmaron ocho proyectos (cinco de riesgo reversible y tres de riesgo mínimo) que incorporan los Principios de Ecuador, de los que el 76% corresponden a energía renovable. Los datos de 2014 estaban pendientes de auditoría al cierre de este artículo.

Banco Popular

El Banco Popular ha elaborado un Plan Director de Responsabilidad Corporativa Horizonte 2020, con una dimensión medioambiental interna y externa. Respecto a la parte interna, esta política busca reducir y gestionar la huella medioambiental que se derive de su actividad, y en la externa, los compromisos del banco para preservar el medio ambiente a través de la formación y la sensibilización o el apoyo a iniciativas ambientales.

En cuanto a los Principios de Ecuador, la entidad se suscribió en 2013, pero desde 2008 «ha formalizado un total de 15 proyectos que contemplan estos principios. La totalidad de proyectos se enmarcan en los sectores de la energía y la construcción, diez de los cuales quedan englobados con un riesgo intermedio y cinco, con un riesgo elevado. En 2014, ha suscrito una operación conforme a estos Principios, lo que supone el 100% de los Project Financie formalizados por el área de Banca de Inversión», tal y como refleja en su última memoria.

Banco Santander

El Banco Santander cuenta con unidades de negocio que identifican y analizan, con el apoyo de asesores externos los riesgos sociales y ambientales de las operaciones, que se evalúan junto al resto de riesgos. Además, imparte formación específica en esta materia a especialistas de los equipos de riesgos y de negocio y mantiene un diálogo constante con los grupos de interés, principalmente ONG, analistas e inversores.

Firmante de los Principios de Ecuador, en 2014 financió un total de 43 proyectos por importe global de 23.853 millones. La mayoría de las iniciativas estaban catalogadas como proyectos con potenciales riesgos, un total de 24 por valor de 2.914 millones.

Los proyectos que tienen riesgos pero pueden ser reversibles supusieron 16 operaciones por un importe global de 11.606 millones, mientras que aquellos proyectos que por su riesgo medioambiental tuvieron también que seguir todo el procedimiento de los Principios de Ecuador se elevaron a tres por importe de 9.333 millones.

¿Por qué hay entidades que no los sellan?

Puede haber varias razones: una, que no consideren necesario ofrecer a sus clientes su compromiso de responsabilidad con los proyectos que financian, lo cual no parece una buena estrategia teniendo en cuenta la mayor demanda de los clientes a los bancos de una gestión responsable.

Dos, que no reciban proyectos para financiar de un importe tan elevado como el que se recoge en estos estándares, de al menos 10 millones de dólares.

Tres, ser una caja de ahorros, que por su filosofía tiene ya una misión de por sí social.

O cuatro, que sean tan responsables que hayan integrado la responsabilidad social y medioambiental en el corazón del negocio y todos los proyectos que financien no supongan un riesgo para el medio ambiente. Entonces se estaría hablando de la banca ética, cuyos proyectos para financiar son en su totalidad iniciativas a las que no se podrían someter los Principios de Ecuador porque directamente no comportan ningún riesgo ni para las comunidades ni para el entorno natural.

Entidades como Triodos Bank no figuran entre sus firmantes precisamente porque ninguno de sus proyectos puede ocasionar un impacto negativo a su alrededor. Todas las iniciativas que la entidad decide financiar deben incluir requisitos de sostenibilidad. Son todos proyectos sostenibles, desde el punto de vista medioambiental, social o cultural.

Banca ética al 100%

La banca ética es otra forma de acercarse a las políticas de medio ambiente, no solo desde la perspectiva de construcción de oficinas, de exigir criterios a los proveedores o de crear campañas de sensibilización en sostenibilidad. La banca alternativa asegura a sus clientes que el dinero que invierten en el banco va directamente a financiar proyectos socialmente responsables, donde el medio ambiente, la sociedad y la cultura juegan un papel fundamental.

Triodos Bank es un banco de referencia en finanzas éticas, pero también de rentabilidad. Es un ejemplo que pone de manifiesto frente a la banca tradicional que ganar dinero no está reñido con hacer un trabajo desde la responsabilidad y la sostenibilidad al 100%. Sus clientes conocen además qué proyectos se financian con sus ahorros, en el marco de una política de transparencia transversal.

Su volumen de la cartera de crédito en España aumentó el año pasado un 6% hasta los 791 millones y el número de nuevas operaciones de financiación se incrementó en un 35% con respecto a 2013. Y entre los proyectos que más préstamos recibieron, según informa la compañía, se encuentra la agricultura ecológica, la cultura y la construcción sostenible.

Cuando se habla de construcción sostenible, la banca ética marca verdaderamente la diferencia con la banca tradicional, que busca en su mayoría un beneficio económico y a corto plazo. Conscientes de que el sector de la construcción es uno de los mayores generadores de emisiones de CO2 a la atmósfera, Triodos Bank promueve una construcción que aproveche los recursos naturales e incorpore materiales biosostenibles, medidas de ahorro energético y fuentes de energía renovables.

Los resultados de Triodos Bank demuestran que la banca ética funciona. En 2014 creció un 15% en España hasta alcanzar los 1.600 millones de euros y concedió un 35% más de nuevos préstamos. Cuenta ya con más 177.000 clientes, un 19% más. Este banco europeo, que opera en España, Países Bajos, Bélgica, Reino Unido y Alemania bajo supervisión del Banco Central Holandés y la Autoridad de Mercados Financieros holandesa, lleva 35 años trabajando por dar otro enfoque a la forma de gestionar un banco.

Además de Triodos existen otros bancos dentro de este sector responsable, como Oikocredit, que en su mayor parte apoya proyectos para el desarrollo, o la Fundación Inversión y Ahorro Responsable (Fiare), con sede en el País Vasco, que únicamente financia proyectos que tengan alguna repercusión social y lleva diez años comprometida con el «desarrollo cooperativo, los valores transformadores, la agroecología, la cooperación al desarrollo, el comercio justo y la lucha contra la exclusión social».

Coop 57 es otra cooperativa de servicios financieros, éticos y solidarios que pretende reconvertir la economía social. La financiación se otorga solamente a aquellos proyectos que promuevan la ocupación, fomenten el cooperativismo, el asociacionismo y potencien la sostenibilidad sobre la base de principios éticos y solidarios. Nació en Cataluña gracias al esfuerzo de trabajadores de la editorial Bruguera, tras perder su empleo.

Cabe destacar que la banca tradicional también se mezcla con la banca ética y que BBVA es parte de Triodos Investment Management, la filial del Grupo Triodos que gestiona fondos de inversión socialmente responsables, lo cual significa lo lejos que el banco lleva su política de RSC.

Los diez Principios de Ecuador

1. Revisión y categorización. En este apartado los proyectos que se propongan para obtener financiación se analizan y catalogan en función de sus posibles riesgos e impactos ambientales y sociales. Son tres las categorías: una, con mucho riesgo e irreversibles; dos, con riesgo limitado y mayormente reversibles, y tres, con impacto mínimo o no adverso.

Si se les etiquetaran por colores, habría proyectos en rojo, amarillo y verde, entendiendo este último color como lo más viable sin riesgos.

2. Evaluación ambiental y social. Los proyectos que se encuentren en las primeras dos categorías (roja y amarilla), se exigirá a quien quiera llevarlo a cabo un proceso de evaluación para definir los riesgos e impactos ambientales y sociales. Tiene que proponer medidas para minimizar y compensar esos impactos «de manera pertinente y adecuada a la naturaleza y a la magnitud del proyecto».

3. Normas ambientales y sociales aplicables. En este apartado, se tiene que probar el cumplimiento de las leyes y reglamentos del país anfitrión donde se vaya a realizar el proyecto, sus exigencias en cuanto a requisitos medioambientales y sociales, con el objetivo principal de proteger a la población local y el entorno natural.

4. Sistema de Gestión Ambiental y Social y Plan de Acción. Para todos los proyectos de las primeras categorías, los rojos y amarillos, se exigirá el desarrollo de un Sistema de Gestión Ambiental y Social (SGAS). En el Plan de Acción se indicarían todas las deficiencias del proyecto y los compromisos para cumplir los requisitos.

5. Participación de los grupos de interés. Para todos los proyectos que presenten mayores problemas, se exigirá la participación efectiva de los grupos de interés «de manera continuada, estructurada y culturalmente adecuada para las comunidades afectadas». Los proyectos con potenciales impactos negativos se consultarán con la comunidad en la que se pretendan desarrollar. «Este proceso deberá estar exento de manipulación externa, interferencias, coacciones e intimidación», añade.

6. Mecanismo de quejas. Para los mismos proyectos se definirá un mecanismo de quejas concebido para recibir y facilitar la resolución de las preocupaciones y las quejas relacionadas con el desempeño ambiental y social del proyecto. Se deben resolver las preocupaciones existentes, de forma transparente «sin costes, y sin represalia alguna para quienes plantearon el asunto o la preocupación».

7. Revisión independiente. Toda la documentación será revisada por un consultor ambiental independiente, incluyendo aquella que verse sobre la implicación de las comunidades en la toma de decisiones. Este asesor también propondrá un plan de acción para que el proyecto cumpla con los Principios de Ecuador o, en su defecto, indicará cuándo dicho cumplimiento no es posible.

8. Compromisos contractuales. Para todos los proyectos, prima el compromiso a través de cláusulas incluidas en la documentación de la financiación, de cumplir con todas las leyes, los reglamentos y permisos ambientales y sociales del país anfitrión en lo que respecta a todos los aspectos relevantes.

Asimismo, para los proyectos con más riesgos, se cumplirá con el plan de acción de los Principios de Ecuador durante la construcción y operación del proyecto y se proporcionarán informes periódicos, mínimo al año.

Cuando se incumplan los compromisos contractuales en materia ambiental y social, se trabajará sobre medidas correctoras para que, «en la medida de lo posible, el proyecto vuelva a cumplirlas. En caso de no restablecer el cumplimiento, se aplicarán las medidas oportunas».

9. Seguimiento independiente y reporte. Se nombrará un consultor ambiental independiente o se contará con expertos externos cualificados para verificar la información de seguimiento.

10. Presentación de informes y transparencia. Para los proyectos más conflictivos se garantizará, como mínimo, que un resumen de la evaluación de impacto ambiental y social sea accesible y esté disponible online.

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