Escp Europe promueve la inclusión laboral de los refugiados sirios

A través de sus alumnos, la escuela de negocios ESCP Europe está llevando a cabo un proyecto que tiene como fin ayudar a los refugiados que están llegando a Europa desde Siria y sus países limítrofes a encontrar un empleo en sus países de destino. El director de la delegación española de la escuela, Javier Tafur, desgrana para Compromiso Empresarial más detalles del programa.
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Son tiempos complicados en lo que respecta a las relaciones con los países árabes. Los recientes atentados perpetrados en París han dejado tocada a una Europa que desconfía cada vez más de abrir sus brazos a los inmigrantes que llegan del otro lado del Mediterráneo huyendo de la guerra, el hambre y la pobreza. A pesar de todo, no deja de crecer el número de iniciativas que tienen como fin tender una mano a ese colectivo tan necesitado.

Una de ellas ha surgido de ESCP Europe, una escuela de negocios que cuenta con varios campus repartidos por el viejo continente (uno de ellos en Madrid) y cuya sede está, precisamente, en París, donde ha comenzado a desarrollarse el proyecto.

Ideado por uno de sus exalumnos, Alexandre Lederman, cofundador de la asociación benéfica francesa Restos du Cœur, consiste en ayudar a encontrar un empleo a muchas de las personas que se han visto obligadas a abandonar Siria y otros países de su entorno durante el conflicto armado que está asolando el país.

“Se están creando en la escuela distintos talleres que tienen como fin procurar una inserción profesional de esas personas que vienen huyendo de la guerra. La idea es que tengan una mejor acogida en la sociedad de destino, y que sepan gestionar los distintos permisos de trabajo que necesiten para encontrar un empleo semejante que tenían en su país de procedencia”, explica Javier Tafur, director del campus madrileño de ESCP Europe.

Además de clases de idiomas, se están impartiendo talleres para aprender a hacer un buen currículum, cómo realizar una entrevista de trabajo, coaching, asesoramiento… A cambio sólo se le pide a quienes se beneficien de ello que lo transmitan a otros miembros de su comunidad, con el afán de conseguir un efecto ‘bola de nieve’ con un impacto positivo.

“Los voluntarios, entre los que están diversos colectivos de alumnos, antiguos alumnos, profesores e, incluso, personal administrativo de la escuela, tienen el objetivo de ayudarles a encontrar un empleo, ya sea tutelando sus movimientos a través de la mentorización u orientándoles en la búsqueda de una salida profesional”, asegura Tafur.

De momento, el campus de París es el que más avanzado lleva el proyecto. “Nosotros aquí estamos en una fase muy inicial. Apenas hay refugiados asentados en España y aún no hemos recibido peticiones de ayuda, aunque sí se han empezado a gestionar los recursos que se van a poner a su disposición”, apunta el director de la escuela.

En concreto, se están organizando los distintos grupos de trabajo, con perfiles muy definidos, para que todo esté listo cuando empiecen a llegar los primeros alumnos.

“La comunidad de España es la más pequeña de todas. Nuestra plantilla de personal permanente es de 34 personas, una cifra poco reseñable comparada con los cientos de trabajadores que tienen nuestras sedes mayores, pero nuestros grupos de alumnos están comprometidos con el proyecto. Estoy convencido de que daremos un gran servicio”, concreta Tafur.

Vocación humanista

Según el director del campus madrileño, desde sus orígenes (que se remontan a 1819) la escuela ha intentado contagiar a sus alumnos de su carácter humanista. Y no está trabajando en vano.

“La iniciativa de los refugiados se está desarrollando de forma voluntaria completamente, apoyándonos en los estudiantes y en los antiguos alumnos. Nosotros hemos puesto el paraguas institucional, y hemos ofrecido la plataforma y la estructura de soporte, pero la iniciativa ha sido suya”.

Pero no es la primera (ni parece que vaya a ser la última) actividad de carácter social que se ha promovido en sus campus. “La principal asociación estudiantil de ESCP es un call que sigue el modelo de la ONU de gestión de conflictos y análisis de política internacional. Cuenta con más de 80 miembros de nuestros cinco campus”, explica Tafur.

Otra de las iniciativas que ha crecido con el tiempo ha sido el African Business Club, “que canaliza el interés de los alumnos por África”, y que promueve actividades relacionadas con desarrollo de este continente, como charlas con intelectuales, con directivos de origen africano, etc. Nacida en 2003, cuenta con una red de 3.500 miembros, de los cuales un 75% está en Francia.

Por su parte, el campus español organiza toda una serie de eventos y actividades para fomentar el emprendimiento social, no sólo formativas, sino de desarrollo profesional.

“Tenemos un programa específico para el desarrollo de la vocación empresarial, e intentamos fomentar la creación de compañías con impacto social. De hecho, en nuestros programas máster hay opciones de especialización en esta variante”, asegura Javier Tafur.

Llegan los primeros refugiados

En los próximos dos años, España tendrá que acoger a 15.000 personas procedentes de Siria, Irak y Eritrea. Los primeros en llegar aterrizaron hace escasos días en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas: cuatro mujeres y ocho hombres sirios y eritreos que han sido trasladados a centros de País Vasco, Galicia, Valencia y Madrid. A ellos se sumarán otras 854 personas beneficiadas del plan de reasentamiento, que llegarán antes de enero.

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha recalcado que el objetivo del Gobierno no será sólo acoger a los refugiados, sino integrarlos. Contarán con atención sanitaria y educativa, y se les concederán planes de formación para que tengan más posibilidades de acceder al mercado de trabajo.

Según la propuesta europea, se concederán 6.000 euros por refugiado asignado a cada país miembro, con una tasa de prefinanciación del 50% para asegurar que el Estado tendrá medios para actuar con rapidez.

Por otra parte, son muchas las organizaciones que, desde hace varios meses, tienen en marcha programas de ayuda y de captación de fondos. En este ámbito no faltan las más grandes: Acnur; Unicef; Médicos Sin Fronteras; Cruz Roja; Save the Children…

Pero también están trabajando en este campo Accem, especializada en el trabajo vinculado al derecho de asilo y las migraciones; Rescate; la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, que lleva más de cuatro años realizando envíos humanitarios a la zona conflictiva; y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Esta última está organizando también la acogida de familias por parte de particulares. Con más de 25 años de experiencia en este ámbito, CEAR cuenta con cuatro centros de acogida en Getafe, Cullera, Málaga y Las Palmas de Gran Canaria, y diversos pisos tutelados en Barcelona, Bilbao, Leganés y Sevilla.

“Cada año, un equipo multidisciplinar de más de 50 profesionales presta atención social a unas 700 personas, y en la última década hemos acogido a casi 6.000 personas”, aseguran desde la asociación.

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