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Las ciudades abren el camino hacia una economía baja en carbono

La rehabilitación energética y el fomento del vehículo eléctrico son dos de los puntos clave para abordar con éxito la lucha contra el cambio climático en las ciudades, según se desprende de las conclusiones de la jornada ‘Oportunidades de una economía baja en carbono para municipios’, organizada recientemente en Madrid por WWF España y la Oficina de Javier García Breva.
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Una economía baja en carbono “supone la restructuración de las ciudades para modificar todos los usos de la energía a través de un modelo descentralizado y sin CO2”, explicó durante este encuentro el presidente de la coalición empresarial N2E, Javier García Breva, coincidiendo con la responsable del Programa de Clima y Energía de WWF España, Mar Asunción. “Las ciudades pueden y deben liderar la transición energética hacia un desarrollo bajo en carbono, basado en la eficiencia y las energías renovables; un cambio de modelo energético que inspire a otros y deje un legado duradero”, afirmó esta experta.

En palabras de Javier García Breva, “cómo y quién mide el ahorro de energía y las emisiones es fundamental para una política de cambio climático”. Y es que, a su juicio, “es necesaria una ley de eficiencia energética que transponga plenamente las directivas europeas y un regulador independiente para el medio ambiente”.

Durante el encuentro, al que asistieron más de 60 instituciones y organismos relacionados con la eficiencia energética, se presentaron casos prácticos de éxito en esta materia como Rubí Brilla, un ejemplo de proyecto integral de eficiencia energética en la ciudad más industrializada de Cataluña. Con 75.000 habitantes y más de 3.000 empresas, Rubí Brilla ha implicado a colegios, comunidades de vecinos, empresas industriales y de servicios, etc.

Las cifras hablan por sí solas: El proyecto ha conseguido un 24% de reducción energética, con un ahorro anual de casi 2 millones de euros gracias a medidas de eficiencia energética que han conllevado una mínima inversión, y, por otro, el uso de energía 100% renovable.

“El Ayuntamiento de Rubí ha demostrado que la eficiencia energética no sólo es económicamente sostenible, sino una gran oportunidad para el desarrollo y la mejora social y económica de toda la ciudad”, explicó Carme García Lores, exalcaldesa y promotora del proyecto.

En este sentido, todos los expertos coincidieron en destacar “las grandes posibilidades que tienen las ciudades, gracias a sus competencias, de desarrollar una nueva cultura energética basada en la sostenibilidad integrada en el ámbito local, utilizando los recursos destinados a ello que la Unión Europea y las administraciones públicas ponen a su alcance”. Por eso, “con buenas dosis de consenso y visión estratégica, su contribución para cambiar la cultura energética es fundamental”, añaden expertos como Javier García breva.

Jornada Oportunidades de una economía baja en carbono para municipios

Grandes desafíos por delante

Según explica a Compromiso Empresarial Rodrigo Morell, director general de Creara Energy Experts y presidente de la Asociación Española de Eficiencia Energética (A3E), el mayor desafío al que es necesario enfrentarse es el hecho de que, a día de hoy, “más de la mitad de la población mundial reside en ciudades, y esta tendencia se va a acrecentar durante este siglo”. “Esta presión demográfica se une a los retos de lucha contra el cambio climático y adaptación al mismo, así como a la lucha contra la contaminación local”, añade.

Y aunque “se están haciendo avances en materias como alumbrado público o uso de medios de transporte sostenibles, queda muchísimo por hacer”, señala este experto. En este sentido, “debemos exigir a las autoridades locales que antepongan la sostenibilidad de sus ciudades a otros objetivos, que siendo muy loables, no tendrán sentido si nuestras ciudades se vuelven irrespirables”, recalca Morell.

En el ámbito urbano, el mayor índice de emisiones se produce, según este experto,  por las calefacciones y sobre todo por el transporte. En materia de calefacción, “la eficiencia energética es clave”, pero en cuanto al transporte, “creo que las ciudades deben apostar por facilitar cambios de hábitos en nuestros desplazamientos, que permitan prescindir del coche a favor de otros medios”, añade.

España no está mal posicionada en cuanto a innovación e investigación sobre eficiencia con respecto a Europa, “y tanto las universidades como los centros tecnológicos y el tejido empresarial están volcados en innovar y encontrar soluciones a los problemas relacionados con la energía, las smart cities o la lucha contra el cambio climático, pero también hemos sufrido frenazos en materias en las que éramos pioneros, como las energías renovables”, apunta Morell, que alerta de que “el entorno regulatorio sigue sin promover de forma definitiva la eficiencia energética o el autoconsumo, asuntos clave si queremos avanzar realmente en materia de sostenibilidad energética”.

Vulnerabilidad frente al cambio climático

Morell señala los fenómenos meteorológicos extremos como uno de los puntos más vulnerables de las ciudades con respecto al cambio climático. “Las ciudades deben estar preparadas ante posibles catástrofes que, si hasta ahora se daban en raras ocasiones, comenzarán a producirse de manera más habitual: periodos de sequía, olas de calor, lluvias torrenciales, etc.”.

Además, “se están modificando patrones de temperatura, lo que afecta a la flora y fauna de las ciudades, a lo que deben sumarse cambios en la pauta de riegos, presencia de aves que ya no migran en invierno….”. “Yo diría que lo urgente es conocer cuál va a ser el nuevo entorno al que nos enfrentemos, y hacer lo necesario para adaptarnos a él”, remarca.

Precisamente hace unos días, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha presentado unos mapas interactivos en los que se muestran diversos factores presentes en las ciudades que determinan su vulnerabilidad ante los impactos climáticos.

En este diseño de mapas, las cuatro amenazas más destacadas son las olas de calor, la sequía y escasez de agua, los incendios forestales y las inundaciones, todas derivadas de los efectos del cambio climático, y los principales riesgos a los que en el futuro inmediato tendrán que hacer frente las ciudades europeas.

Según datos de la AEMA, estos impactos se pueden producir especialmente en las áreas verdes urbanas que ayudan a refrescar las ciudades, tanto  en la proporción global de las mismas respecto a  la superficie total urbana,  como  en su distribución a lo largo de la ciudad. Además los impactos también afectarán a la demografía, por los efectos que puede causar en las personas ancianas, más sensibles a los riesgos de salud asociados a olas de calor.

Estos mapas muestran una primera aproximación a la vulnerabilidad de las ciudades y pueden ser complementados con datos locales más concretos. La web de la Agencia Europea de Medio Ambiente dispone de una sección en la que guía a los usuarios para crear sus propios mapas añadiendo datos complementarios y aportando enlaces a otras fuentes de información.

Ésta es una de las razones por las que, según explica a Compromiso Empresarial Javier García Breva, en materia de eficiencia energética las acciones puntuales “ya no sirven”. “Hay que ir a  un concepto de ciudad sostenible que agrupe distintas actuaciones en un mismo proyecto urbano integral”, afirma. Esto es, “una estrategia energética municipal a desarrollar en multitud de acciones puntuales”.

“Los Ayuntamientos ejercen sus competencias en la gestión del territorio, el urbanismo y el transporte. De que sean capaces de ejercer plenamente esas competencias, dependerá en buena medida el éxito en la lucha contra el cambio climático”, defiende García Breva.

Otra de las ventajas de los proyectos urbanos integrales de eficiencia energética es que son proyectos replicables en todos los Ayuntamientos. Pero para avanzar en este tipo de proyectos “es necesario partir de un fuerte liderazgo municipal y construir un consenso general imprescindible para llevarlos a cabo”, añade.

En opinión de García Breva, en estos momentos el punto más vulnerable de las ciudades en relación al cambio climático es, por su relevancia, el transporte. “Se ha pervertido el concepto de ordenación del territorio para actuar libremente sobre el mismo, y éste es el origen de nuestra crisis”, afirma. “El riesgo y, a la vez, el reto es concebir otro modelo de ordenación del territorio que contemple la gestión de la energía como factor clave para la calidad de vida”, concluye García Breva.

Se acaba el tiempo ante el cambio climático

En la misma línea se pronunció recientemente Hoesung Lee, el nuevo presidente del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, durante la toma de posesión de su cargo. Sabemos con un 95% de seguridad que las actividades humanas están causando el cambio climático. Sabemos que todos debemos actuar para evitar las consecuencias generalizadas e irreversibles que vendrán. Sabemos que el tiempo no está a nuestro favor”, señaló durante su discurso este economista, experto en energía y medio ambiente y originario de la República de Corea.

De cara a la gran cita del clima en París, Hoesung alertó de que el planeta “debe unir fuerzas para enfrentar conjuntamente la difícil tarea de reducir las nocivas emisiones globales en, al menos, un 3% cada año hasta final de siglo”, y para ello “es necesario involucrar al sector de los negocios y financiero. Los Gobiernos no pueden resolver solos los problemas del cambio climático. Necesitamos que el sector privado se involucre cada vez más”, advirtió.

También consideró “imprescindible” aumentar el conocimiento de los impactos regionales del cambio climático, “especialmente en los países en desarrollo”. “Otra tarea importante será mejorar la política de comunicación de los descubrimientos e informaciones sobre la situación y sobre la forma de prevenir y adaptarse a esos cambios”, añadió el nuevo presidente del IPCC en Dubrovnik (Croacia), donde este organismo celebró su 42ª reunión.

El primer discurso oficial de Hoesung Lee, tendrá lugar en la Cumbre del Clima (COP21) el próximo mes de diciembre, en la que se espera la adopción de un acuerdo global sobre el clima que suceda al Protocolo de Kioto.

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