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La COP22, una conferencia de oportunidades perdidas

La COP22 estuvo marcada por la elección de Donald Trump y el miedo a que Estados Unidos abandone los compromisos del Acuerdo de París.
Lidia Soria21 noviembre 2016
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Concretar los detalles del acuerdo político alcanzado en París. Ese era el objetivo de la COP22 celebrada en Marrakech. Pasar del papel a la acción un año después de que se firmara en la capital gala un acuerdo histórico. Para los políticos, Marrakech ha sido un éxito pero los activistas consideran que la conferencia ha quedado descafeinada, perdiendo la oportunidad de realizar compromisos de altura.

Han sido dos semanas de negociaciones técnicas, con 150 ponentes y más de 5.000 participantes. Delegados de 196 países adoptaron finalmente la Proclamación de Acción de Marrakech el pasado jueves, en una conferencia que seguía a la ratificación y entrada en vigor el pasado 4 de noviembre del Acuerdo de París.

El comisario para Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, consideró que el progreso alcanzado en Marrakech pone de manifiesto que el mundo sigue avanzando hacia una acción climática global. “El cambio climático es más grande que cualquier país. A pesar de todas las  incertidumbres, nuestro mensaje en Marrakech ha sido claro: Vamos a estar al lado de París, vamos a defender París y vamos a implementar París. La transición hacia una energía limpia global ha llegado para quedarse, y Europa seguirá liderando el camino hacia una economía más sostenible y competitiva”, señalaba el comisario.

París sirvió para dar a conocer al mundo que dos grados es la máxima temperatura que el mundo puede alcanzar en este siglo, antes de que el cambio climático comience a desencadenar graves consecuencias. Marrakech ha evidenciado que la comunidad internacional no está haciendo lo suficiente porque incluso con todas las promesas de París cumplidas, el aumento de la temperatura global podría alcanzar entre 2,9 y 3,4 grados este siglo, según un informe de las Naciones Unidas.

Prácticamente un año después del Acuerdo de París, en la 22º sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se esperaban más fondos para proyectos de energía renovable, particularmente en África. Y más aún después de  conocer el compromiso de los países menos desarrollados por el cambio climático. Por ejemplo, Marruecos se está embarcando en una ambiciosa aventura, que le llevará a obtener el 52% de su energía de fuentes renovables para 2030. Compromisos como éste deberían ser apoyados financieramente por los países más ricos, tal y como demandan las ONG.

Marcada por la elección de Trump

El trabajo de la COP22 se vio indirectamente marcado por la elección del republicano Donald Trump como nuevo presidente de los Estados Unidos. Fueron muchos los jóvenes los que salieron a la calle en Marrakech para protestar por el resultado de las elecciones estadounidenses, en un ambiente de incertidumbre por el posible cambio de rumbo de Estados Unidos en lo que se refiere a la protección medioambiental.

Fueron inevitables algunas declaraciones, como la del grupo ‘Basic’, que engloba a China, India, Brasil y Sudáfrica, advirtiendo al republicano de que el Acuerdo de París no se puede volver a negociar. Los cuatro países insistieron en que cambie el Gobierno que cambie no se pueden dar pasos atrás en esta materia en los países desarrollados, que son el ejemplo a seguir para las naciones en vías de desarrollo.

El resto de reacciones fueron más comedidas, invitando al nuevo presidente electo a seguir comprometido con la lucha contra el cambio climático y fortalecer sus lazos con la cooperación internacional. Habrá que esperar para conocer la reacción final de Trump y ver cuánto hay de cierto en sus declaraciones durante la campaña electoral, cuando atacaba duramente las políticas medioambientales, llegando a considerar incluso nulo el acuerdo sellado en París por 195 países y prometiendo cancelarlo o como poco renegociarlo.

El Acuerdo de París entró en vigor cuatro días antes de las elecciones presidenciales estadounidenses, lo que significa que el acuerdo desde el 4 de noviembre de 2016 es legalmente vinculante para aquellos países que lo firmaron, entre ellos Estados Unidos -considerado el segundo país del mundo que más contamina después de China-.

Se teme la reacción final de Trump y sus declaraciones durante la campaña electoral, cuando atacaba duramente las políticas medioambientales, llegando a considerar incluso nulo el acuerdo sellado en París.

Insuficiente para las ONG

Las ONG en general están decepcionadas con el resultado de la COP22. Oxfam lamentó en Marrakech que los Estados todavía no habían conseguido subsanar las lagunas que dejó el Acuerdo de París. Denuncian que se sigan retrasando decisiones, que se hayan dejado los detalles para 2018. Los activistas se quejan de una clara falta de ambición porque en Marrakech se ha seguido dejando desprotegidos a los países más vulnerables, principalmente en términos de financiación.

“Los países ricos han llegado a Marrakech con la manos vacías”, denunciaba Armelle Le Comte, representante de Oxfam. En este sentido, pedía que las buenas palabras y los buenos discursos que se han pronunciado en Marrakech se transformen en acciones concretas. De lo contrario, seguirán pasando los años y seguirán faltando medidas reales.

ONG como Ecologistas en Acción tampoco salió muy satisfecha de la COP22. Después de su participación en la misma emitió un comunicado para alertar del estancamiento de las negociaciones del Acuerdo de París. “Las cumbres del clima se han convertido en recintos feriales con expositores de empresas que han pasado del negacionismo al lavado climático”, denunciaban.

“Marrakech vuelve a dejar patente la sobre-representación de las industrias fósiles, las grandes energéticas, en especial la nuclear, las petroleras y el sector de la construcción, cuyo número de representantes, al menos, triplica al de la sociedad civil… la presencia de multinacionales en estas cumbres supone un constante bloqueo a las iniciativas ciudadanas y ecologistas”, agregaba la ONG.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, posa junto al ministro de Exteriores marroquí, Salahedine Mezouar, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la diplomática mexicana Patricia Espinosa. EFE/Mariscal

Críticas a España

Para el Gobierno de España el medio ambiente parece que sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque organizaciones y empresas siguen trabajando en pro de la sostenibilidad, consiguiendo, por ejemplo, que España sea el país europeo con más proyectos ecológicos a financiar con fondos de la Comisión (Vid. La UE financia la economía verde con 223 millones), el trabajo del Ejecutivo empieza a verse en entredicho.

Según el índice de Acción Climática 2017 (CCPI, en sus siglas en inglés), coordinado por la ONG GermanWatch y Climate Action Network (CAN) y presentado en Marrakech, España ha retrocedido diez puestos en tres años en el ranking de países que mejor combaten el cambio climático. En 2014, ocupaba el puesto 23, en 2015 bajó al 32 y en 2016 retrocedió una plaza más hasta el 33. Básicamente se debe a la carencia de políticas en este sentido, aunque también se explica por haber ido atrás en materia de energías renovables y haber tenido durante tanto tiempo un Gobierno en funciones.

Conocido el informe, la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, apenas pudo destacar las iniciativas locales, regionales e internacionales que ha puesto en marcha España en el marco de la COP22. Sin embargo, hasta la actuación del Gobierno en la cumbre fue ampliamente criticada por las ONG.

Que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no hablara en el plenario de la cumbre fue para los activistas un error, así como llevar el mismo discurso que hace un año se presentaba en París. Para las ONG España está perdiendo una oportunidad de oro para volver a recuperar posiciones en la lucha contra el cambio climático.

Otro dato que no ayuda a España es el de emisiones de gases de efecto invernadero. El INE publicó el último dato, referente a 2014, que sitúa a España como el segundo país con mayor aumento de las mismas de toda la Unión Europea, según denuncia Ecologistas en Acción. Las emisiones subieron un 0,2% respecto a 2013, cuando el compromiso es que se reduzcan.

Desde el Gobierno se anunció el apoyo a la Iniciativa 4 por Mil para el aumento del carbono orgánico de los suelos, la seguridad alimentaria y el clima, “una iniciativa única, innovadora y novedosa que coordina e interrelaciona los objetivos del Acuerdo de París con muchos de los objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, según dijo la ministra.

“El objetivo de esta iniciativa es aumentar el contenido de carbono orgánico de los suelos de manera para que se conviertan en sumideros de carbono, mitiguen el cambio climático, mejoren su resiliencia y, por tanto, la adaptación a los escenarios futuros de cambio climático. Tiene, además, la ventaja de generar múltiples beneficios adicionales, como la reducción de la desertificación y de la erosión, o la conservación de la biodiversidad, aspectos todos muy importantes para España”, señalaba el Ministerio en una nota.

España es el segundo país con mayor aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero de toda la Unión Europea, según denuncia Ecologistas en Acción. Las emisiones subieron un 0,2% respecto a 2013, cuando el compromiso es que se reduzcan.

Avances de la COP22

  • La firma de la Proclamación de Acción en Marrakech, un llamamiento del más alto nivel político para combatir el cambio climático. Lanza un mensaje de unidad global para continuar con los objetivos comprometidos en París y la transición hacia una economía baja en carbón.
  • Un programa de trabajo de París. Las partes hicieron un gran progreso en el reglamento de París, que guiará la aplicación del acuerdo, acordando el camino a seguir para que esté concluido en 2018.
  • Paquete solidario. Una hoja de ruta 2020, en la que todas las partes agradecieron el esfuerzo de los países desarrollados en incrementar las contribuciones para la lucha contra el cambio climático. La meta es alcanzar los 100.000 millones de dólares anuales en 2020 y continuar incrementando la financiación climática.
  • Fondo de adaptación: Los países europeos mostraron su compromiso en apoyar a los socios más vulnerables en combatir los impactos del cambio climático. Varios Estados miembros (Bélgica, Suecia, Italia y Alemania) anunciaron nuevas contribuciones al Fondo, que ahora cuenta con 81 millones de dólares. Concretamente, Alemania invertirá 40 millones.
  • Desarrollo de capacidades: Se acordaron los últimos flecos para que el trabajo del comité de París dedicado al desarrollo de capacidades comience su trabajo en 2017. Ayudará a desarrollar y fortalecer las habilidades y conocimientos de los países en desarrollo para que puedan poner en práctica sus planes nacionales sobre clima.
  • Mecanismo internacional de Varsovia para pérdidas y daños asociados. Sobre esta iniciativa acordada en la cumbre climática de 2013 en Varsovia, se acordó revisarla para mejorar su potencial y eficacia, por ejemplo a través de la colaboración con entidades de dentro y fuera de la UNFCCC (Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático).
  • La Comisión Europea destinará 20 millones a la Iniciativa del G7 de Seguros contra los riesgos climáticos, que pretende proteger a los países de los impactos del cambio climático en países en desarrollo y que espera alcanzar los 400 millones en 2020. También se comprometió con ayudar a África en el impulso de energías renovables.
  • Marruecos, Alemania, Francia, España y Portugal sellaron una hoja de ruta para un comercio de electricidad sostenible que identifique las barreras que se puedan dar en el comercio de la energía renovable entre estos países y ofrecer soluciones.
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