El ‘top ten’ de riesgos a los que se enfrentan las empresas

En la actualidad, las empresas se enfrentan a nuevos riesgos para los cuales no existe un consenso claro sobre cómo deben ser priorizados ni atajados.
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La anterior conclusión se desprende de la lectura del último Global Risk Management Survey de Aon, realizado en base a una encuesta bianual con casi 2.000 respuestas pertenecientes a empresas públicas y privadas de todos los tamaños y a una amplia gama de industrias, lo cual representa el estudio más grande de Aon hasta la fecha y uno de los más completos a nivel mundial.

Por segunda vez consecutiva, el daño a la marca y la reputación se ha destacado como el riesgo más alto para las organizaciones, mientras que el riesgo político y la incertidumbre han vuelto a entrar en el top 10 de este año, y el riesgo cibernético se ha encaramado a los cinco primeros puestos.

La lógica naturaleza interconectada del riesgo queda subrayada por otros dos riesgos del top 10, como son la incapacidad para atraer y retener a los mejores talentos y la falta de innovación.

El daño a la reputación, líder

Según el estudio, los diez riesgos principales que amenazan a las empresas son:

  1. Daño a la reputación / marca
  2. Desaceleración económica / recuperación lenta
  3. Aumento de la competencia
  4. Cambios reglamentarios / legislativos
  5. Delito cibernético / hacking / virus / códigos maliciosos
  6. No innovar / satisfacer las necesidades de los clientes
  7. Faltas en la atracción o retención de los mejores talentos
  8. Interrupción del negocio
  9. Riesgo político / incertidumbre
  10. Responsabilidad civil

La mayoría de los riesgos identificados en la encuesta no son nuevos para los gerentes de riesgos. Sin embargo, un examen más detallado revela muchos novedosos factores impulsores que están transformando los riesgos tradicionales, añadiendo urgencias distintas y complejidad a viejos desafíos.

En esa dirección y tomando el daño a la reputación como  ejemplo, se ha visto en los últimos años que mientras que los productos defectuosos, las prácticas comerciales fraudulentas o la corrupción continúan siendo destructores de reputación clave, las nuevas tecnologías de los medios de comunicación han amplificado en gran medida su impacto negativo, haciendo a las empresas más vulnerables.

En la era de Twitter o los vídeos virales, un daño a la reputación puede ocurrir simplemente a raíz de un tweet inapropiado por parte de un ejecutivo, o un video de un empleado que se queja de acoso sexual o discriminación.

A medida que los riesgos tradicionales están evolucionando, las organizaciones ya no pueden confiar en la mitigación de riesgos tradicional o en tácticas de transferencia de riesgos.

Las empresas tienen que trabajar en estrecha colaboración con sus gestores y explorar nuevas formas de hacer frente a estas nuevas complejidades.

Entradas y salidas en la lista de riesgos

Entre los riesgos que entran este año en la lista de 55 riesgos, son destacables el de “fallo del proyecto principal” (puesto 15) y el de “tecnologías disruptivas e innovación” (puesto 20).

El calificado como fracaso del proyecto principal en organizaciones podría costar a la economía mundial cientos de miles de millones de dólares al año.

El calificado como fracaso del proyecto principal en organizaciones podría costar a la economía mundial cientos de miles de millones de dólares al año.

Si bien el fracaso del proyecto principal es a veces causado por factores externos, los expertos también lo atribuyen a elementos internos, tales como fallos relacionados con el mercado y las estrategias, planificación organizacional, liderazgo y gobernanza, subestimación en el análisis, calidad, predicción del riesgo, habilidades y competencias, trabajo en equipo y comunicaciones.

Respecto al otro riesgo entrante, por tecnologías disruptivas e innovación se deben entender aquellas que alcanzan nuevos mercados permitiendo a sus productores crecer rápidamente, y con mejoras tecnológicas para comerse las cuotas de mercado de los principales proveedores.

Entre estas tecnologías se encuentran la robótica avanzada, el almacenamiento de energía, la impresión 3D y el Internet de las cosas. Este tipo de innovaciones no se aplican simplemente al sector tecnológico, sino que cada industria tiene sus propios disruptores potenciales.

Es por tanto fundamental que los líderes empresariales y políticos entiendan qué tecnologías les serán de importancia y se prepararen en consecuencia.

En cuanto a caídas en el ranking, el daño a la propiedad, que fue clasificado como el número diez en la encuesta de 2015 de Aon, ha caído al número 13, lo cual puede venir explicado simplemente por prioridades cambiantes, en las que el riesgo político y las incertidumbres han tomado una nueva urgencia.

De todas maneras, a nivel de América del Norte, este riesgo sigue estando en el número diez debido a que las continuas amenazas de catástrofes naturales como el huracán Matthew y una serie de otros fenómenos meteorológicos severos incurrieron en pérdidas muy altas para las empresas.

Dos riesgos relacionados con lo anterior han caído en la clasificación en la encuesta de 2017: la “distribución o el fracaso de la cadena de suministro” ha bajado del número 14 al número 19, el más bajo desde 2009, cuando estaba entre los diez primeros. Y el riesgo en “fracaso del plan de recuperación de desastres” disminuyó del número 21 a 28.

Dos riesgos han caído en la clasificación en la encuesta de 2017: la “distribución o el fracaso de la cadena de suministro” y el riesgo en “fracaso del plan de recuperación de desastres”.

Esta clasificación en parte podría explicarse por la suposición de que estos riesgos no están siendo estimados correctamente. Por ejemplo, en vista del creciente nacionalismo económico, la interrupción o el fracaso de la cadena de suministro debería preocupar más a los encuestados puesto que la dependencia de los impuestos históricos y los acuerdos comerciales ya no es algo que esté asegurado totalmente en el futuro.

Sea como fuere, hay que destacar que existen diferencias en los resultados del estudio dependiendo del tamaño de las empresas y las regiones en las que actúan.

La gestión de riesgos está infravalorada

La mayoría de las organizaciones encuestadas manifiestan tener un departamento formal de gestión de riesgos. Cuanto mayor es la facturación de las empresas, más probable es que exista ese departamento.

En todo caso, e independientemente de si la organización tiene un departamento de gestión de riesgos o no, la responsabilidad del riesgo se alinea con más frecuencia con el departamento de finanzas o con el presidente ejecutivo.

Los niveles de personal del departamento de gestión de riesgos se han mantenido estáticos, con un 75% de los encuestados declarando que emplean de uno a cinco empleados.

Los encuestados también han indicado en una escala subjetiva que sienten que la gestión del riesgo sigue siendo infravalorada dentro de sus organizaciones.

El 76% de los encuestados dicen que sus empresas han adoptado un enfoque formal (o parcialmente formal) para supervisar y administrar el riesgo a nivel de junta directiva, siendo el enfoque más formal cuanto más ingresos tiene la empresa.

¿Cómo evolucionarán los riesgos?

El estudio hace una previsión de cuáles serán los riesgos más importantes para las empresas en el año 2020 y en ella se puede ver que respecto a 2017 sólo tres de los actuales riesgos continuarán en la misma posición.

Elaboración propia. Fuente: Aon’s Global Risk Management Survey.

Después de un desempeño bajo en 2016, se prevé que la actividad económica aumente el ritmo en 2017 y 2018, especialmente en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

Sin embargo, existe una amplia dispersión de posibles resultados alrededor de las proyecciones, dada la incertidumbre que rodea la orientación política de la administración estadounidense entrante y sus ramificaciones globales.

Los riesgos negativos notables para la actividad incluyen un endurecimiento de las condiciones financieras globales más fuerte de lo esperado, lo cual podría interactuar con las debilidades del balance en determinados lugares de la zona euro y en algunas economías de mercados emergentes, con tensiones geopolíticas crecientes y con una desaceleración más severa en China.

Con una perspectiva económica tan turbia e incierta, la desaceleración económica seguirá siendo una de las principales preocupaciones en 2020.

Es por lo anterior que se prevé que un riesgo relacionado como es la fluctuación de los precios de los productos básicos volverá a colocarse entre los diez riesgos principales.

Mientras tanto, el riesgo derivado de la incertidumbre política probablemente aumentará debido a un ambiente político más divisivo en Europa y los EEUU, a la tensión geopolítica en Asia, a las amenazas de ISIS, a la violenta guerra civil en Siria y a la situación inestable en la Península Coreana.

Además, como se ha comentado antes, se espera que el riesgo relativo a las “tecnologías / innovaciones disruptivas” entren en el top ten.

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