Los médicos de familia toman conciencia de su responsabilidad social

Durante el 39º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) se ha puesto en valor el potencial de estos profesionales a la hora de reducir el impacto que tienen sobre el sistema de salud la contaminación, la violencia de género y los accidentes de tráfico entre los mayores de 65 años, entre otros aspectos.
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Mesa redonda sobre salud y medio ambiente en el 39º Congreso Semergen.

A finales del mes de octubre se celebró en Granada el 39º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), que en esta ocasión ha puesto especial atención a la repercusión que tienen los cambios que está sufriendo el medio ambiente en la salud de los ciudadanos.

Según datos que se plantearon en la mesa redonda dedicada a este tema, hasta el 2080 se proyecta un aumento de la temperatura y subida del nivel del mar que provocará un incremento de 65.000 muertes anuales en la Unión Europea. Datos como éste han sido extraídos del informe Peseta (Projection of economic impacts of climate change in sectors of the EU base don bottom-up análisis), elaborado desde la Comisión Europea.

En relación con el denominado ‘metabolismo urbano’ (el intercambio de materia, energía e información que se establece entre el asentamiento urbano y su entorno natural o contexto geográfico), se estima que en las grandes ciudades españolas hay un 13% de carga de enfermedades que se podría reducir con una mejor planificación urbana y del transporte.

Por ejemplo: en la guía editada recientemente por el Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (Osman) titulada Urbanismo y salud mental, se muestran resultados de estudios que indican que hay diferencias entre las áreas urbanas y rurales en cuanto a prevalencia de desórdenes mentales comunes, siendo las tasas mayores en zonas urbanas de tamaño medio y grande.

En opinión de Paola Jiménez, técnico en Salud Ambiental del Osman, “las grandes ciudades de nuestro país tienen un medio ambiente urbano muy mejorable”.  La solución pasa por una mejor planificación urbanística, de la gestión energética, del tipo de vegetación que se pone en las ciudades, la accesibilidad a zonas verdes, la gestión de la movilidad o la distribución y accesibilidad a las viviendas. “Todo ello repercute en la calidad de vida de la ciudadanía, siendo causante de enfermedades que afectan tanto a la salud física como mental”, indica la experta del Osman.

Semergen ha recabado datos de muy diversa índole para calcular la huella de carbono que se ha generado con la celebración de su congreso y ha establecido medidas compensatorias.

Para demostrar su compromiso ante esta problemática, Semergen ha recabado datos de muy diversa índole para calcular la huella de carbono que se ha generado con la celebración de su congreso, en colaboración con la Diputación Provincial y la Delegación de Medio Ambiente de Granada.

Aunque estos datos aún se desconocen, desde el comité organizador son conscientes de que serán muy elevados. “Sólo teniendo en cuenta la contaminación provocada por el desplazamiento de los más de 4.500 inscritos en el evento puede uno darse cuenta de que el impacto no ha podido ser bajo”, comenta el presidente de este comité, Manuel Jiménez de la Cruz.

Además, y según detalla Alberto Molinero, del Grupo de Investigación RNM127 Ciencias del Suelo y Geofarmacia de la Universidad de Granada, “en este tipo de congresos se consumen una serie de recursos, como agua y electricidad, y se realizan servicios que originan un gran impacto ambiental. Lo bueno es que la iniciativa se ha unido a una propuesta innovadora adicional de establecer medidas compensatorias”.

Para ello, todos los congresistas tuvieron la opción de llevarse un plantón de un árbol autóctono de su comarca para poder plantarlo en su ciudad. A ello se añade un encuentro entre los miembros de los comités científico y organizador el pasado 11 de noviembre, en el que se llevó a cabo una plantación de árboles en la dehesa de la Alhambra.

Violencia de género

Durante el congreso también se abordó la necesidad de habilitar al médico de familia como punto de apoyo para la mujer maltratada. El doctor Miguel Lorente, profesor titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada, participó en una charla en la que se pusieron de manifiesto una serie de problemas crónicos de salud en el plano físico y en el psíquico que deben ser conocidos para poder identificar a las afectadas y desarrollar una mejor atención.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que aproximadamente el 23% de las mujeres sufrirán violencia por parte de su pareja o expareja en algún momento de sus vidas.

“Esa labor de detección y atención que se puede hacer desde la medicina de familia es clave para mejorar la respuesta sanitaria y la situación social de la violencia de género”, comentó Lorente durante su intervención. Acciones determinantes que aún deben pulirse, ya que tan solo un 5% de los casos denunciados son detectados desde la atención primaria, “un dato que es altamente preocupante y que nos indica que es necesario mejorar la detección e intervención inicial en estos casos”, reflexionó Carlos San Martín, médico de familia, sexólogo y psicoterapeuta, también presente en la mesa de debate.

En su opinión, los protocolos de detección y denuncia son esenciales en los centros de salud comunitarios. Pero también una mayor concienciación de los profesionales sanitarios, “ya que la poca formación que reciben impide que su labor asistencial sirva como uno de los principales radares para abordar esta lacra y su prevención”.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que aproximadamente el 23% de las mujeres sufrirán violencia por parte de su pareja o expareja en algún momento de sus vidas. Lo cual repercutirá en problemas de salud importantes que influirán en que esas víctimas de malos tratos acudirán un 20% más a consultas.

Como servicio asistencial próximo y continuado, la atención primaria resulta favorable para que las mujeres compartan su experiencia de maltrato. “Confían mucho en el profesional que les atiende, sobre todo cuando se aborda el problema como una cuestión de salud y no se plantea emitir el parte de lesiones como primera y, a veces, única opción”, apunta  Lorente.

Prevención de accidentes en mayores de 65

También desde Semergen se ha intentado sensibilizar a los médicos de primaria sobre un problema en el que pueden dar soluciones: los accidentes de tráfico entre los mayores de 65 años. “En 2016 la letalidad fue casi cuatro veces superior a la del resto de usuarios de las vías abiertas al tráfico”, apuntó Eladio Jiménez, profesor del departamento de Medicina Preventiva y salud pública de la universidad de Granada.

Según datos de la Dirección General de Tráfico, en lo que llevamos de 2017, la implicación de este nicho poblacional en siniestros con víctimas representaron un 11% del total contabilizado en España.

Según datos de la Dirección General de Tráfico, en lo que llevamos de 2017, la implicación de este nicho poblacional en siniestros con víctimas representaron un 11% del total contabilizado en España. El mismo organismo apunta que en 2016 el número de conductores por encima de esta edad superaba los 3,8 millones, una cifra que va a aumentar de forma importante en los próximos años, teniendo en cuenta el envejecimiento progresivo de la población.

Pero, ¿con qué herramientas cuenta la atención primaria para reducir esa siniestralidad? Según el doctor Antonio Gómez, médico de familia del centro de salud Fernando el Católico (Zaragoza), hay cinco puntos clave que el profesional sanitario debe tener en cuenta para detectar deficiencias en el conductor.

Para empezar, hay que evaluar los hábitos de conducción y revisión de la historia clínica en busca de fármacos y enfermedades que puedan interferir en la conducción. También las dolencias que presenta, priorizando el estado funcional y las complicaciones que desencadenan. Por otra parte, hay que prescribirle fármacos que no interfieran en la conducción y, si no es posible, minimizar sus efectos.

No está de más que el médico ofrezca consejos sobre distracciones, consumo de alcohol y hábitos de conducción. Y, por supuesto, evaluar si existe riesgo de conducción insegura. “La visión, el estado cognitivo y las funciones o habilidades motoras, como la fuerza, la coordinación y la flexibilidad, son tres dominios clave necesarios para la conducción segura”, recalca.

Los médicos de cabecera conocen de primera mano las patologías y los fármacos que consumen sus pacientes, especialmente los mayores de 65 años que acuden a su consulta con mayor asiduidad. A juicio del doctor Jiménez, este profesional está en una posición privilegiada, tanto para identificar a conductores de riesgo como para llevar a cabo estrategias preventivas que eviten un mayor número de accidentes.

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