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Salud, ahorro y medio ambiente, razones de peso para la movilidad sostenible

Andar, correr, montar en bicicleta, usar el transporte público, un coche eléctrico… ¿Es fácil moverte de forma sostenible en tu ciudad? Los ayuntamientos cada vez son más conscientes de que es necesario impulsar medidas que promuevan e incentiven una movilidad diferente, pero no siempre es evidente para los ciudadanos cambiar ciertos hábitos.
Lidia Soria17 noviembre 2017
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El objetivo primero es reducir los vehículos gasolina o diésel en la carretera, principales responsables de la contaminación que asfixia muchas ciudades y reduce la esperanza de vida de todos quienes la respiran. Para disminuir la contaminación y que la exposición a un aire de mala calidad sea cada vez menor se necesitan políticas comprometidas; decisiones gubernamentales que pongan por delante la salud de su gente y el respeto al medio ambiente.

Desde la Comisión Europea, se ha puesto otro granito de arena en la lucha contra la contaminación atmosférica con una nueva limitación de las emisiones de CO2 para los vehículos y furgonetas de un 30% respecto del objetivo marcado para 2021, que se situaba en 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido. Esto supone que con esta nueva reducción los automóviles tendrían que emitir alrededor de 67 gramos de CO2 por kilómetro en el año 2030. La directiva tendrá que ser aprobada por el Consejo Europeo y la Eurocámara.

Se trata de una potente medida, pero que no recoge ni sanciones para los fabricantes que no cumplan con las cifras ni cuotas de venta de vehículos eléctricos para llegar aún más lejos en su objetivo. Otros países como China o Estados Unidos sí cuentan con objetivos de venta de coches eléctricos y están consiguiendo con ello incrementar de forma considerable la producción. Sin embargo, desde Bruselas se ha preferido optar por la ayuda a la financiación mejor que con la imposición de cuotas en la venta.

Limpiar el aire que se respira necesita del compromiso en todos los niveles de la administración -local, nacional e internacional- que centre su actuación en la mejora de la movilidad, siendo el transporte uno de los sectores clave para conseguir reducir los niveles de polución y mejorar así la calidad de vida de las personas. Pero no basta con medidas aisladas como la prohibición sin más de la entrada de vehículos al centro de las urbes, que también son necesarias, sino que tienen que existir alternativas reales al vehículo para que los desplazamientos sean posibles, con planes exhaustivos de movilidad sostenible.

El transporte compartido ayuda a la Unión Europea a conseguir la meta de una economía baja en carbono. Y consciente de las ventajas, desde Bruselas se anima al conjunto de las ciudades a sumarse a una movilidad limpia. Así, la Unión Europea ha creado dos premios dentro de la semana de la movilidad, uno para las ciudades con menos de 50.000 habitantes y otra para las mayores. También existe un galardón para los planes de Movilidad Urbanos Sostenibles, que reconoce el desarrollo de un plan que aborde las diversas necesidades de transporte de personas y empresas. `Una movilidad inteligente, compartida y limpia; compartir te lleva más lejos´ fue el lema de la campaña de este año en toda Europa.

Pero no toda la responsabilidad es de los gobiernos. La actitud personal como individuos, con las decisiones propias, suma sobre el conjunto global. Y cuenta aún con mayor fuerza la implicación de las empresas. Aquí entra en juego la RSC de cada compañía, que podría centrar sus esfuerzos en que sus empleados encuentren las ventajas de desplazarse hasta la oficina en un transporte no contaminante.

Países como China o Estados Unidos cuentan con objetivos de venta de coches eléctricos y están consiguiendo con ello incrementar de forma considerable la producción.

Movilidad eléctrica

Iniciativas como la movilidad eléctrica son de gran ayuda para reducir la huella ambiental. Pero no sólo para proteger el medio ambiente sino también el bolsillo. Y es en este sentido que algunas empresas, como Endesa, están haciendo esfuerzos por desarrollar la movilidad eléctrica desde proyectos de innovación, labores comerciales y soluciones de movilidad interna.

Endesa cuenta con la tercera edición de un plan de movilidad sostenible, con el que pretende conseguir que más de 500 empleados tengan coche eléctrico para su uso particular. En las primeras ediciones, más de 270 trabajadores se han aprovechado de un plan que permite la compra o renting en condiciones ventajosas de coches eléctricos. La compañía también fomenta su uso, con parking prioritario y zonas de recarga para los mismos o incentivos económicos por la colaboración en dar a conocer el plan de movilidad.

Para 2019, Endesa tiene como objetivo optimizar su flota de vehículos eléctricos hasta llegar a triplicarla y alcanzar un 17% de coches híbridos. Reducir además en un 14% los vehículos de diésel o gasolina, para con ello llegar en dos años a reducir las emisiones de CO2 en un 10%. Desde 2008, Endesa cuenta con la flota de vehículos eléctricos más grande de todo el país, hasta alcanzar las 450 unidades.

Otras empresas como Alphabet España -proveedor de servicios de movilidad corporativa- impulsó el Foro de Movilidad, desde donde se investiga, analiza y promueve la movilidad sostenible. En este marco, se genera información entre los diferentes agentes implicados para determinar, entre otras cuestiones, cuáles son los hábitos de la conducción en España.

Sin embargo, a pesar del esfuerzo de algunas empresas o de iniciativas públicas, España sigue siendo uno de los países con menos coches eléctricos de toda la Unión Europea, con un total de 11.000 vehículos eléctricos de 22 millones que conforman el parque automovilístico. En un foro organizado por Fundación Alternativas quedó patente que el porcentaje de penetración en este país del vehículo eléctrico es de apenas el 0,3%. Gran parte de la culpa de estos resultados fueron achacados a la falta de políticas de apoyo gubernamentales.

Como dato positivo, el pasado mes de octubre se registró un récord de compras de coches eléctricos en España, con ventas que superaron las 1.350 unidades matriculadas, alcanzando los 6.550 vehículos en el cómputo total del año. Son datos publicados por el portal Movilidadelectrica.com, que situaba la cuota de mercado en turismos y todoterreno en el 0,5%.

La pasada semana, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital daba un paso hacia adelante en el impulso del coche eléctrico, presentando el Plan Movalt, que contará con un presupuesto inicial de 35 millones de euros y llegará hasta los 50 millones. Además se destinarán otros 15 millones de euros a la instalación de infraestructuras de recarga.

El pasado mes de octubre se registró un récord de compras de coches eléctricos en España, con ventas que superaron las 1.350 unidades matriculadas, alcanzando los 6.550 vehículos en el cómputo total del año.

A nivel económico, el coste para recorrer 100 kilómetros con un coche eléctrico puede suponer entre uno y dos euros, mientras que con un coche tradicional se pueden invertir entre cinco y seis euros para realizar el mismo recorrido. Y respecto a la contaminación de un coche eléctrico, todo dependerá de cómo se genere la electricidad con la que se recargue, pero siempre contaminará menos que un coche gasolina o diésel aunque la electricidad provenga de una central de carbón.

Pero a pesar de la idoneidad de la movilidad eléctrica, organizaciones como Greenpeace siguen recordando que el único automóvil interesante que contribuye a una movilidad sostenible es aquél que se alimenta de energía renovable.

Y en este sentido, destaca siempre el ejemplo de Noruega, que se posiciona como el país con mayor número de automóviles eléctricos per cápita. Casi la mitad de los coches que tiene matriculados son eléctricos o híbridos, a lo que hay que añadir que el 98% de los coches eléctricos utilizan energía renovable y solo en Oslo se pueden encontrar más de 2.000 puntos de recarga. Es de destacar la implicación del gobierno en una movilidad sostenible, con incentivos fiscales a la hora de la compra o la exención de pagos de aparcamientos o peajes.

El ‘top 10’ de la movilidad sostenible

El último índice de movilidad sostenible de Arcadis, publicado a finales de octubre, dejó patente que Europa y Asia dominan el terreno. Hong Kong lidera el ranking global de las 100 ciudades con una movilidad menos contaminante, seguida de Zurich y París -donde se tiene en cuenta el aspecto social, medioambiental y económico-. En el top 10 son siete las ciudades de Europa, mientras que entre las 20 primeras no aparecen ninguna ciudad americana, que siguen fomentando el uso del coche privado y no desarrollando infraestructuras públicas de transporte.

En el caso de Hong Kong le ha valido el puesto su innovadora red de metro, bien conectada, y el gran uso que se da al transporte público. “Hong Kong logra muchos de los objetivos de un sistema de transporte urbano efectivo: permite la movilidad integral, crea oportunidades económicas y enriquece la vida de los ciudadanos, negocios y turistas por igual”, señalan desde Arcadis.

En Europa, se suman a Zurich y París, la ciudad de Praga, en cuarto lugar, seguidas de Viena y Londres, con la mejor puntuación en los índices de infraestructuras, metro y compromiso con la tecnología sostenible. Cierran el top 10 global Estocolmo y Frankfurt en las posiciones novena y décima.

Las ciudades asiáticas también han encontrado su espacio en este ámbito, con Hong Kong dominando la movilidad sostenible, Seúl en cuarta posición y Singapur en la octava, gracias al poco uso de coches privados, imponentes aeropuertos y modernos metros. El estudio recalca que otras ciudades asiáticas podrían haber entrado en el ranking pero no lo han hecho por contar con elevados niveles de polución urbana y emisiones.

Zurich, París, Praga, Viena, Londres, Estocolmo y Frankfurt son las siete ciudades europeas del ‘top 10’ de la movilidad sostenible a nivel mundial.

Si se examina el ranking exclusivo del medio ambiente, en el que se tiene en cuenta exclusivamente el impacto medioambiental de un plan de movilidad sostenible, Europa es la clara ganadora. Frankfurt, Munich, Berlín, Estocolmo, Amsterdam, Viena, Zurich, Londres, Copenhague y Amberes, por ese orden, componen el top 10.

“Las ciudades se definen en parte por su distinta movilidad urbana. Ya sea el metro de Londres, las autopistas de Los Ángeles, el sistema de metro de Hong Kong o las bicicletas de Ámsterdam, el sistema de transporte urbano predominante de una ciudad es una característica distintiva que permite la movilidad de residentes, viajeros, bienes y servicios, proporcionando la base para el crecimiento económico… aquellos que deciden tomar medidas audaces para avanzar y diversificar su transporte urbano ganarán una ventaja competitiva: vemos que invertir en una movilidad sostenible dará a las ciudades una mayor productividad, atractivo y calidad de vida en general”, declaraba John Batten, director de Ciudades Globales en Arcadis.

En España se seleccionaron Barcelona y Madrid para el estudio y tras aplicar los 23 indicadores individuales, ambas ciudades lograron situarse entre las 25 primeras ciudades del mundo más sostenibles en movilidad urbana. Barcelona alcanzó la posición 21 y Madrid, la 24. Las dos sobresalen por los medios de transporte, donde destaca el transporte público y las infraestructuras para el transporte en bicicleta.

La salud: principal razón 

Se es lo que se respira. Y la mala calidad del aire provoca muertes prematuras y graves enfermedades cardiacas y respiratorias que reducen la esperanza de vida. En este sentido, el último informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) cifraba en 428.000 las muertes prematuras cada año en Europa por la contaminación atmosférica, donde una de las principales causas es el transporte en coche. A nivel mundial, las muertes pueden llegar a los tres millones de defunciones prematuras, 1,3 millones de los cuales son a causa de la contaminación atmosférica urbana.

El informe también señaló que otros grandes contaminantes como el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico causan alrededor de 78.000 y 14.400 muertes prematuras al año, respectivamente. En las Directrices de la OMS sobre la Calidad del Aire se estima que una reducción media anual de las concentraciones de partículas (PM10) de 70 microgramos/m3, común en muchas ciudades en desarrollo, a 20 microgramos/m3, permitiría reducir el número de defunciones relacionadas con la contaminación en aproximadamente un 15%.

Sin embargo, la OMS también reconoce que incluso cumpliendo con los niveles, como es el caso de la Unión Europea, donde las concentraciones de PM de muchas ciudades cumplen los niveles fijados en las Directrices, se estima que la exposición a partículas de origen antropogénico reduce la esperanza media de vida en 8,6 meses.

“Mediante la disminución de los niveles de contaminación del aire los países pueden reducir la carga de morbilidad derivada de accidentes cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, entre ellas el asma. Cuanto más bajos sean los niveles de contaminación del aire mejor será la salud cardiovascular y respiratoria de la población, tanto a largo como a corto plazo”, añade la OMS.

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