Skunkfunk, líder en sostenibilidad por convicción

Es impresionante comprobar cómo contra viento y marea, tendencias de mercado o gustos del consumidor, la convicción y los valores personales y profesionales, se anteponen a la lógica empresarial.
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Para Skunkfunk, como ellos mismos dicen, “la sostenibilidad no es simplemente una línea eco de algunas piezas orgánicas o una acción benéfica. La sostenibilidad es un valor que debe integrarse en toda la actividad de una empresa”. Así deberían pensar todas las compañías, ya que es realmente la única forma de que la sostenibilidad, concebida como el cuidado del planeta y de los que en él habitamos, perdure en el tiempo y el impacto sea real. El resto son campañas o parches que no sobrevivirán mucho tiempo.

A la larga, este planteamiento estoy segura les dará una ventaja competitiva que difícilmente será replicable y sino, a ellos les da igual, porque en cualquier caso, “lo hacemos porque nos hace sentirnos mejor con lo que hacemos”. El camino es arduo, pero Skunkfunk ha convertido este desafío en fuente de motivación constante. Ojalá todas las marcas y empresas pensaran así; en pocos años el peligro al que hemos expuesto al planeta y a todos nosotros sería poco a poco revertido.

Skunkfunk es una firma de Bilbao, que se define como empresa de moda (concebida como diseño), sostenible, ética, y vasca. ¡Casi nada! Y cada uno de estos conceptos lo aplican en toda su actividad. En su caso, la sostenibilidad significa tener procesos de producción mucho más largos, laboriosos y muchas veces más caros que hacer moda de la manera convencional. Pero hacerlo de otra forma, significaría formar parte de la segunda industria más contaminante del planeta, y eso no va con ellos.

Ser fiel a sus principios significa ser conscientes de los mismos en cualquier eslabón de su cadena de valor, desde la elección de los materiales y tejidos, al diseño de las prendas, la fabricación, el transporte y el etiquetado así como la gestión empresarial de su día a día. Conseguir equilibrio entre materiales, diseño y procesos dentro del rango de precios en el que están posicionados no es nada fácil.

Los tejidos

Abrazar la sostenibilidad significa tener que producir sus propios tejidos en China e India en vez de comprar los disponibles en el mercado, para asegurarse de la procedencia real de todas las fibras. Las fibras de bajo impacto ambiental son el centro de cada colección.

Esto les ha llevado a ser la única empresa de moda en España con certificado GOTS (Global Organic Textile Standar) para toda su producción de algodón orgánico, una de las fibras más importantes en sus colecciones. GOTS es el certificado más estricto y el estándar de excelencia de los textiles sostenibles. Algodón orgánico sin pesticidas o fertilizantes químicos y no de origen transgénico.

Skunkfunk es la única empresa de moda en España con certificado GOTS (Global Organic Textile Standar) para toda su producción de algodón orgánico, una de las fibras más importantes en sus colecciones.

Además asegura que todos los actores de la cadena de suministro cumplan con criterios ambientales estrictos, desde los tintes utilizados hasta el tramiento de aguas residuales, garantizando además los derechos laborarles de todas las personas involucradas en la producción. Cada seis meses cada colección se audita para conseguir el certificado.

Para abordar el desafío de incrementar el cultivo de algodón orgánico en el mundo ayudando a la transición de la agricultura tradicional a la orgánica, que todavía representa menos del 2% del total de algodón cultivado en el mundo, un grupo de marcas entre las que se encuentra Skunkfunk ha agrupado su volumen de ventas y garantizan con un año de antelación la compra de algodón orgánico a una cooperativa de 38.000 agricultores en el valle de Chetna, en India.

Con ello quitan presión económica a los agricultores y les aseguran un precio justo por su producción. La cooperativa Chetna trabaja en optimizar las prácticas de la agricultura orgánica y mantener la disponibilidad de semillas no modificadas. Además de demostrar al mundo que aunando esfuerzos las marcas pueden asegurar su suministro de algodón orgánico. Según Mikel Feijo, fundador de Skunkfunk: “Ahí nuestro impacto es real y directo. Aunque nos obliga a un compromiso financiero futuro y a comprometer ciertas decisiones de compra”. Son la primera marca de moda certificada Fair Trade en España para su producción en India.

Esta fijación por la sostenibilidad de los tejidos les ha obligado a involucrarse en su investigación y mejora, y en encontrar nuevas opciones sostenibles para lograr el tacto, grosor, caída o trama que necesitan alejándose del look hippie o áspero que suelen tener estas prendas. Meses de investigación para conseguir el tejido que quieren, trabajando con el proveedor mano a mano para buscar la sostenibilidad con el look & feel que necesita la prenda.

Esto les lleva también a usar poca lana o a no producir con tela vaquera ya que los procesos, fábricas y tejidos son muy diferentes o es difícil certificar el trato a los animales, y de momento no pueden asegurar la sostenibilidad.

El resto de fibras que utilizan son: poliéster reciclado a partir de botellas de plástico, una plaga que está comiendo el mundo. Según un estudio de la Fundación Ellen McArthur “en 33 años habrá en el mar más plástico que peces y un 99% de los peces habrán comido este material“; rami a partir de ortigas; lino cultivado con menos pesticidas; cuero reciclado a partir de los restos de cuero, o Lyocell®, tejido a partir de la celulosa de eucalipto. Y por primera vez, esta temporada han conseguido introducir algodón reciclado hecho a partir del tejido sobrante una vez han cortado los patrones, mucho más sostenible que el algodón virgen.

Con todo ello, han conseguido que un 92% de las prendas de Skunkfunk en la colección SS18 utilice fibras sostenibles y respetuosas con el medio ambiente; en la colección primavera verano 2010, solo era un 8%. El camino ha sido muy complejo, pero siguen trabajando para que en 2020 el 100% de sus diseños usen por lo menos una fibra sostenible y el 100% de su algodón sea orgánico.

Skunkfunk ha conseguido que un 92% de sus prendas de la colección SS18 utilice fibras sostenibles y respetuosas con el medio ambiente; en la colección primavera verano 2010, solo era un 8%.

Patronaje y diseño

Skunkfunk no se contenta con haber alcanzado el puesto número nueve del ranking de marcas a nivel mundial (la primera española), que están transformando la propuesta de fibras de su colección en sostenible, según Textile Exchange Race to the top ranking. Quieren impregnar de sostenibilidad a toda su operación y eso pasa también por el patronaje y diseño.

Lo que conlleva un proceso de diseño mucho más parecido al de las colecciones de antaño, como dice Maia Eder, directora creativa de Skunkfunk: “Hay muy pocas marcas que diseñan de verdad hoy en día. Nosotros tenemos 13 personas en diseño y hacemos tres pruebas de cada prototipo. La noción de la creación como una activo valioso y la moda como arte de vestir han perdido relevancia”.

Por eso, su colección se llena de simbolismo y color con colaboración de los artistas emergentes, siendo fieles a sus valores de marca.

Después de la colección actual (FW17) What is real? donde expresan que “las cosas reales son aquellas que pueden interactuar la una con la otra”, la colección Primavera/Verano 2018, AMA, Women of the Sea, está inspirada en las AMA, buceadoras japonesas buscadoras de perlas de los años 30 dónde, su fuerza y la estética han sido reinterpretadas e impregnadas con la esencia Skunkfunk.

Para conseguir que se use y deseche el mínimo material posible a la hora de diseñar –la media de tejido desaprovechado en el sector ronda el 15-20% lo que supone toneladas de material desechado cada año- han lanzado Zero Waste Colección dónde no se permiten la más mínima merma del tejido a la hora de cortar la prenda. Como nos cuenta Maia, “año y medio nos ha costado pensar en función del corte del tejido”, y de momento lo han conseguido para prendas de talla única, con tejidos muy elásticos, de corte suelto y cortadas a mano en India para no desperdiciar el margen de tela que necesitan las máquinas de corte para trabajar. En la colección SS18, cuentan con los vestidos Arum, Dahlia y Kerria, el top Mezkia sin merma. Todas ellas además certificadas Fairtrade y GOTS.

En el interior de cada prenda de la colección Zero Waste está impreso el patrón que ha permitido este máximo aprovechamiento de la tela.

La Zero Waste Colección no permite la más mínima merma del tejido a la hora de cortar la prenda.

Otro factor diferencial y clave para la sostenibilidad es la incorporación de la negociación de precios en el proceso de diseño. Su precio objetivo no es muy alto y el proceso -como hemos visto- largo y laborioso, lo que se puedan ahorrar en materiales, metros de tela o accesorios lo hacen desde el diseño de la prenda, lo que a su vez redunda en la sostenibilidad de la misma.

Producción y distribución

Su apuesta por la sostenibilidad también afecta a la cadena de producción. Para ellos lo importante es tener una “cadena de producción lo más corta posible y acabar las prendas dónde compran el tejido”.  Lo que contamina menos al no incurrir en emisiones por transporte.

Para conseguir los tejidos o el corte sin residuo Skunkfunk se apoya en una red de productores con la que tiene una relación personal y de colaboración de muchos años y que les acompañan en este camino, que les permite seguir investigando e innovando juntos. Sin esa relación y estrecha colaboración y una apuesta mutua por la sostenibilidad esto no sería posible.

Para Mikel, “el mayor impacto que hemos tenido no es el de nuestra propia producción, sino que cuatro de nuestros suministradores han conseguido el certificado GOTS, haciendo sostenible al más alto nivel la producción entera de estas cuatro fábricas”.

Además, aunque parezca mentira “contamina más un camión de Portugal a Bilbao que un barco compartido desde China”. Skunkfunk tiene una política flete aéreo cero para minimizar su huella de carbono en el transporte.

Etiquetas y materiales

Como no podía ser de otra manera también actúan en todo lo que hay alrededor de la prenda. Para las etiquetas y su material de oficina usan “el papel más sostenible del mundo”. Junto con uno de sus proveedores en India han conseguido elaborar papel ecológico a partir del algodón de cuarta generación (la de la cuarta floración del algodón al año que da pequeñas flores que luego se tiran), residuos de algodón de hilatura, tejidos sobrantes de corte y toneladas de sábanas usadas en la industria hotelera. Su producción emplea un séptimo del agua requerida para fabricar el papel tradicional y no utiliza productos químicos.

También las bolsas con las que empaquetan sus prendas en la fábrica -600.000 bolsas cada seis meses que como dicen ellos, “no las vemos más que nosotros porque no se sacan al público”-, están hechas, desde el 2008, con bio-plástico, maíz, arroz o fécula de patata 100% biodegradable.

Economía circular; ‘upcycling’ and ‘downcycling’

Para cerrar el círculo, también apuestan por la economía circular, como dice Mikel, “en estos momentos la basura es un recurso enorme”. Además de haber conseguido reutilizar el tejido sobrante de sus patrones, el último viaje emprendido es elaborar materiales con ropas recicladas de la mano de la empresa Koopera, que recoge ropa usada, y conectándola con fábricas de hilatura y tejido.

Además de haber conseguido reutilizar el tejido sobrante de sus patrones, el último viaje emprendido es elaborar materiales con ropas recicladas.

También tienen puntos de recogida de ropa usada en todas sus tiendas y realizan eventos de intercambio de prendas para sus clientas, contando además con un servicio de reparación.

Gestión de energía y embalajes

La sostenibilidad integra también su día a día. Sus oficinas y tiendas en España están abastecidas 100% por energía renovable certificada por Goiener y en el 2016 consiguieron reutilizar el 56% del cartón procedente de envíos.

Y todo esto, manteniendo la rentabilidad de la empresa. Como dice Mikel, “se tiene que ser rentable y sostenible”, y no es fácil. Para producir de esta manera tienes que gestionar muy bien porque tienes que invertir más recursos: de tiempo, para encontrar los tejidos y diseñarlos; de investigación, porque tienes menos dónde buscar; económicos, porque de momento estos tejidos son más caros, y todo manteniendo su posicionamiento de “diseño a un precio asequible”. Manejando 62 tejidos, 500 referencias, todo tipo de productos desde pantalones a abrigos, y producción en siete países con el nivel de involucración que tienen con las fábricas.

Y ya están pensando en los siguientes retos:

  • Introducción de las fibras recicladas postconsumo, ya que la tecnología no está tan desarrollada todavía. Pero es clave: cada español consume una media de 34 prendas al año y desecha en el mismo período entre 12 y 14 kilos de ropa, según el informe de la Asociación Ibérica de Reciclaje Textil (Asirtex).
  • Seguir las tendencias manteniéndose dentro de su gama de precios y fiel a sus principios y avanzar en la sostenibilidad de todas las categorías en las que están presentes a la vez.
  • Comunicar todo esto en el mundo 4.0 en el que todo tiene que ser sencillo y rápido, y cómo ellos dicen: “En un mundo dónde lo queremos todo, lo queremos ahora y sólo queremos pagar una pequeña parte de lo que cuesta”.

Los grandes problemas, como las grandes tragedias, encuentran fácilmente quien las escriba o se aproveche de ellas, pero su solución requiere la gestión humilde y discreta de las pequeñas cosas. Como dicen desde Skunkfunk, “es un viaje largo, requiere mucho aprendizaje y se necesita ir paso a paso”. Pero como hemos visto, los resultados merecen la pena.

Ahora sólo falta que el consumidor apoye, valore y premie a marcas como Skunkfunk y otras de las que os he ido hablando en mis artículos, para que puedan triunfar y decirle al mundo que otra forma de hacer moda es posible y rentable sin agotar un planeta que nos lo está pidiendo a gritos.

Como ellos dicen, “el cambio más grande ocurrirá cuando los consumidores modifiquen sus hábitos y compren menos pero mejor”. El consumidor tiene la última palabra. Es tu turno.

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