Las empresas, comprometidas con el impulso del deporte paralímpico

La participación de las empresas ha permitido el crecimiento y desarrollo del deporte paralímpico en España, pero todavía “queda mucho por hacer”, advierte Miguel Carballeda, presidente del Comité Paralímpico Español (CPE), en la entrevista concedida a ‘Compromiso Empresarial’.
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Los próximos Juegos Paralímpicos de Invierno están a las puertas. La cita será del 9 al 18 de marzo en Pyeongchang (Corea del Sur). Unos Juegos a los que el equipo español acude con la intención de superar las tres medallas de Sochi 2014 (un oro, una plata y un bronce). Sería la recompensa al esfuerzo diario que realizan estos deportistas, todos ellos becados por el Plan de Apoyo al Deporte Objetivo Paralímpico (ADOP), una iniciativa puesta en marcha en el año 2008 por el Comité Paralímpico Español, el Consejo Superior de Deportes y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Su objetivo es proporcionar a los deportistas paralímpicos españoles las mejores condiciones posibles para poder llevar a cabo su preparación y afrontar así con garantía de éxito la participación del equipo español en los Juegos Paralímpicos. Un plan que integra las aportaciones económicas de una serie de grandes empresas españolas, que participan en un programa de apoyo directo a deportistas en el que se prevén becas económicas para que puedan dedicarse exclusivamente al deporte como actividad.

“Con el Plan ADOP no solo hemos conseguido que los deportistas paralímpicos tengan las mejores condiciones deportivas, sino que además ha supuesto el reconocimiento de la administración, de las empresas y de la sociedad en general”, resalta Miguel Carballeda, presidente del CPE.

Los datos de un estudio reciente elaborado por la consultora Nielsen a petición del Comité Paralímpico Internacional indican que el nivel de conocimiento sobre el deporte paralímpico en España es del 86%, lo que sitúa a este país en segunda posición mundial en esta materia, solo superada por Japón, donde el 90% de los ciudadanos tienen conocimiento del deporte de élite de personas con discapacidad. Esos números colocan a España ligeramente por delante de Gran Bretaña, Australia o Francia (entre el 83% y 85% de grado de conocimiento), y a mayor distancia de Alemania e Italia (81%), China (76%), Colombia, Argentina y Brasil (entre el 68 y el 72%), Rusia (62%) o Estados Unidos (55%).

Miguel Carballeda, presidente del Comité Paralímpico Español.

El Plan ADOP y el apoyo empresarial

Un crecimiento que también ha llegado a los medios de comunicación. El Comité Paralímpico Español, según un estudio realizado por empresa MKTG, señala que la presencia del deporte paralímpico en los medios durante los últimos cuatro años (2013-2016) se ha incrementado en un 43% con respecto al cuatrienio anterior (2009-2012).

“Estos datos nos sirven de aliciente para pensar que estamos trabajando en el sentido correcto, pero también nos tiene que servir de acicate para tratar de lograr que el mensaje y los valores de los deportistas de élite con discapacidad lleguen a cuantos más sitios de la sociedad, mejor”, reflexiona el presidente del CPE, quien añade más puntos positivos del Plan ADOP: “Es un instrumento igualador e integrador. Igualador de estos deportistas con respecto a sus homólogos olímpicos e integrador de los mismos en los centros de alto rendimiento y en las estructuras deportivas de alto nivel de nuestro país”.

Desde el Comité son conscientes de que sin el Plan ADOP “no se habrían podido mantener los resultados del equipo Paralímpico Español en los Juegos y en otras citas internacionales y, por lo tanto, no habríamos podido continuar llevando a la sociedad y a los ciudadanos el mensaje y los valores que nuestros deportistas tan magníficamente trasladan”.

También reconocen que nada habría sido posible sin el apoyo de las empresas: “Ellos han hecho posible la preparación de los deportistas. Cerca del 90% de los ingresos del Plan ADOP provienen de capital privado, bien es cierto que animado por unas muy relevantes desgravaciones fiscales. Pero, además, creemos firmemente que las empresas que apoyan a nuestro deporte están logrando un importante retorno social, ya que son percibidas por la sociedad como empresas amables, responsables y comprometidas”.

El apoyo de las empresas fue también una tabla de salvación en “los últimos años de crisis, que se vivió con incertidumbre por causa del recorte en aportaciones públicas. Gracias al gran respaldo de empresas privadas hemos podido dar la vuelta a la situación”.

Cerca del 90% de los ingresos del Plan ADOP provienen de capital privado, animado por las importantes desgravaciones fiscales.

Superados esos momentos de zozobra, el Plan ADOP es actualmente “una realidad que no tiene marcha atrás. Un modelo de éxito que no creo que ningún gobierno vaya a replantear su existencia”. Las becas dependen de los resultados obtenidos por los deportistas en los Juegos Paralímpicos y en los Campeonatos del Mundo. “Se premia la excelencia y los deportistas tienen que renovar año a año que se merecen seguir estando ahí”, indica el presidente el CPE.

Para los Juegos de verano Tokio 2020 se pondrá especial énfasis en mejorar la cuantía de las becas, en busca de una soñada equiparación con las ayudas que perciben los deportistas olímpicos del Plan ADO.

¿Cómo participan las empresas?

La participación privada en el Plan ADOP se estructura en tres grupos, “con unas contraprestaciones y unos derechos de patrocinio acordes con esos niveles de apoyo económico. Después también está la iniciativa y el interés que cada empresa pone en activar el patrocinio, para sacarle el mayor jugo posible y, de paso, ayudarnos en la promoción y difusión del deporte paralímpico en todos los niveles”.

Es el caso de Cofidis, con campañas de publicidad y redes y un apoyo expreso al ciclismo paralímpico; Liberty Seguros, con su campaña multimedia #SeSalen, de ánimo a varios deportistas paralímpicos; AXA, con su respaldo a las promesas paralímpicas de natación; Sanitas en todo lo referente al cuidado médico del Equipo Paralímpico Español; Telefónica que hace un soporte histórico al deporte paralímpico, o todas las acciones llevadas a cabo por Iberdrola.

Un trabajo común que converge en un punto: conseguir los mejores resultados deportivos. Algo que, sin embargo, cada vez es más difícil. Y es que en los últimos años han irrumpido en el escenario paralímpico internacional auténticas potencias. China es el gran ejemplo. Hasta los Juegos Olímpicos de 2008, el deporte paralímpico en el gigante asiático era testimonial. Eso cambió en sus Juegos, donde pasó a liderar el medallero con 211 preseas; media que ha mantenido en Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. Ni siquiera Estados Unidos, con una gran infraestructura y financiación en el deporte inclusivo, ha podido derrotarlos. Pero no son los únicos. También han desarrollado enormemente su deporte paralímpico Australia, Inglaterra o Brasil.

A este aspecto se suma que en cada edición de los Juegos hay más países participantes que en el anterior (en Río hubo 176 delegaciones en los Juegos Paralímpicos de 193 miembros de la ONU, es decir, casi todos), mientras que el número de pruebas sigue siendo el mismo. “Simplemente por pura matemática, la competencia por cada medalla es cada vez mayor”, explica Carballeda.

En los últimos años han irrumpido en el escenario paralímpico internacional auténticas potencias. China es el gran ejemplo.

“De todas formas, y más allá de factores externos, la renovación generacional del Equipo Paralímpico Español se está realizando a un ritmo no adecuado. La media de edad de nuestros medallistas es muy elevada y las nuevas figuras, aunque están surgiendo, no llegan a ser tantas como las que empiezan a retirarse, y no logran además el mismo número de medallas”, se sincera Carballeda sobre esta nueva realidad deportiva. El hito del Equipo Paralímpico Español fue Barcelona 92, con 107 medallas (34 de oro, 31 de plata y 42 de bronce).

En el CPE son conscientes de que será imposible volver a esos números, pero no importa tanto sumar preseas como que el deporte inclusivo siga desarrollándose dentro de la sociedad y en el día a día de la vida deportiva de España. La última buena noticia llegó a finales de 2017 con las palabras del secretario de Estado para el Deporte, José Ramón Lete, quién prometió que la presente legislatura sería la del deporte inclusivo.

“Es una fantástica noticia, en la que, a falta de una mayor concreción sobre cómo se articulará este programa y las leyes que lo regulen, lo que se ha de buscar es ampliar el abanico de posibilidades para que las personas con discapacidad accedan a la actividad física deportiva, sean cuales sean su edad, sus capacidades, su nivel (recreo, tecnificación, alto nivel…), su sexo, su situación geográfica o social. Debe dar un resultado eficaz”.

No obstante, todavía “queda mucho por hacer”. A juicio del presidente del CPE, “el futuro pasa ineludiblemente por lograr la inclusión de los deportistas con discapacidad en todos los niveles deportivos (federaciones, clubes, instituciones…). Es un camino que ya se está recorriendo, pero en el que se debe profundizar. Asimismo, hay que incidir en trabajar y dar más recursos a los proyectos de promoción, canteras y tecnificación. Es responsabilidad de todos”.

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