Los ‘rallies’, caravanas de solidaridad

El 6 de enero de 2018 arranca una nueva edición del 'rally' Dakar. El primer gran evento deportivo del año sobre el que giran varias acciones solidarias canalizadas a través de la Fundación Techo. Y, en torno a la misma competición, se desarrolla también el Rally Solidario en África.
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X Rally Solidario de las Navidades 2015.

El piloto Thierry Sabine resumió en una sola frase el espíritu del rally más importante del mundo: “El Dakar es un desafío para los que parten, un sueño para los que se quedan”. Palabras grabadas a fuego por todos los participantes que han pasado por este escenario desde su primera edición en 1979.

Como ocurre desde entonces, el rally Dakar abre el año deportivo. Una competición que Sabine, con la ayuda de su mujer y un amigo, puso en marcha en África. El motivo lo desvelaría años después: “Como ya existían carreras de este tipo en Europa, nos decidimos a cruzar el Mediterráneo al grito de: África para nosotros“. Por entonces Sabine no era consciente de que con su lema se convertiría en testigo directo de los problemas que atravesaban (y atraviesan) los escenarios por donde transcurre la competición.

Eso hizo que el rally Dakar pasara a ser mucho más que una carrera: se convirtió también en una caravana solidaria. Las marcas participantes, así como la propia empresa organizadora (ASO), empezaron a realizar distintas acciones solidarias desde Marruecos hasta Senegal (itinerario del rally). El mundo del motor movía dotaciones médicas e infraestructuras para abastecer de agua y otras necesidades de primera mano a las comunidades. Para los lugareños, el Dakar era como lluvia caída del cielo, encontrando por fin respuesta a sus problemas.

Sin embargo, la edición de 2008 se tuvo que suspender a escasos días de comenzar la competición después de que cuatro ciudadanos franceses y tres militares murieran en Mauritania por ataques terroristas. El gobierno francés aconsejó a ASO suspender la prueba. Tras varios días de negociaciones, Etienne Lavigne, rostro de la organización, anunciaba que se suspendía la realización del rally producto de amenazas de otros ataques en la ruta, que podría traer peores consecuencias. La organización tomó una dolorosa decisión, pero necesaria para poder continuar: se trasladaban a Sudamérica. Y con la carrera su caravana solidaria.

Fundación Techo y el Dakar

Desde 2009, la competición, como ocurría en África, atraviesa zonas muy deprimidas del continente. Según cifras de ONU-Hábitat, más de 104 millones de personas que residen en los núcleos urbanos de esta parte del planeta viven en asentamientos informales. “América Latina es la región más desigual del mundo, y esa desigualdad tiene su manifestación más extrema en los asentamientos populares, donde millones de personas no tienen sus derechos y servicios básicos garantizados”, advierte Indira Cichy, directora de Alianzas Corporativas de Techo Internacional, en la entrevista concedida a Compromiso Empresarial.

Pilotos del Dakar participan en un curso de panadería organizado por Techo.

La alianza entre Dakar (ASO) y Techo durante estos nueve años ha dado respuesta a un problema global con acciones locales concretas, “desarrollando proyectos y programas que contribuyen a superar la pobreza y fortalecer las capacidades comunitarias en asentamientos de Perú, Argentina, Chile, Paraguay y Bolivia, los países donde se ha llevado a cabo la competición”, añade Cichy.

El sentido de urgencia y la participación activa de la sociedad ha permitido que la iniciativa se convirtiera en un desafío que actualmente tiene presencia en 19 países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela), y en el cual ya se han movilizado más de un millón de voluntarios, trabajando en más de 700 comunidades en la región.

Techo, como destaca Cichy, tiene dos objetivos principales: “Superar la situación de pobreza en que viven millones de personas en los asentamientos populares y formar a los habitantes de los asentamientos y a jóvenes voluntarios y voluntarias a través del vínculo y el trabajo en conjunto”.

Participación de todos los activos del Dakar

En esos objetivos colabora el rally Dakar a través de 400 proyectos, financiados por los pilotos y patrocinadores, por un total de 1,3 millones de dólares. Una acción que se realiza “por medio del trabajo conjunto entre el voluntariado juvenil y la población en situación de pobreza”. Esa articulación permite el desarrollo de proyectos que fortalecen las capacidades comunitarias, impulsan el ejercicio de la ciudadanía y mejoran las condiciones de hábitat y habitabilidad de los asentamientos.

Al mismo tiempo, buscan “incidir en política y en la toma de decisiones, mediante la denuncia de la exclusión y vulneración de derechos en los asentamientos, la difusión de información relevante, la generación de propuestas concretas y el fomento de la participación real de la ciudadanía”.

En el marco de la competición se desarrollan proyectos que fortalecen las capacidades comunitarias, impulsan el ejercicio de la ciudadanía y mejoran las condiciones de habitabilidad de los asentamientos.

Durante la carrera se desarrollan actividades que involucran a los organizadores y pilotos, con acciones puntuales adaptadas a los tiempos de la carrera, que van desde espacios de diálogo sobre la pobreza en la región, pasando por talleres de oficios con líderes comunitarios, hasta actividades de construcción en terreno. “En 2017, por ejemplo, pilotos de dos equipos aprendieron a preparar pan con vecinas participantes de un curso de panadería organizado por Techo, en un asentamiento en Paraguay. Para 2018, un par de días antes de la salida, construiremos dos viviendas de emergencia con algunos corredores y familias de un asentamiento en Lima (Perú)”.

Aunque las acciones no solo se llevan a cabo durante el transcurso de la competición. Cichy destaca que “el impacto de la carrera continúa en diferentes proyectos de largo plazo. Algunos de los que se han ejecutado a partir de la alianza son: construcción de más de 300 viviendas transitorias (en Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Paraguay), encuentros de líderes comunitarios, cursos de capacitación en oficios, espacios de apoyo escolar y proyectos de infraestructura comunitaria”.

Una perfecta sinergia que conecta directamente con los orígenes de la competición: “Los pilotos se enfrentan a un desafío único que pone a prueba su talento, su capacidad de resiliencia y su habilidad para trabajar en equipo. Esa es exactamente la misma fórmula con la que millones de familias en asentamientos de América Latina deben enfrentar a diario la situación de pobreza y exclusión en la que viven”.

Al margen de esta acción conjunta entre la organización del rally y Techo son varias las compañías que han decidido sumarse a esta caravana solidaria. Kärcher, por ejemplo, se ha mostrado solidaria frente a la crisis y la situación de emergencia por la falta de agua potable. El año pasado, como consecuencia de las graves inundaciones sufridas en Perú, donaron al país una máquina potabilizadora de agua para producir hasta 13.200 litros de agua limpia al día, así como una cocina de campaña de emergencia para atender las necesidades más primarias de los afectados por la catástrofe natural que asoló Perú.

Por otro lado, ASO guarda un tacto especial con el entorno el por donde transcurre la carrera, apostando por una competición ecorresponsable, facilitando así el respeto del medio ambiente. Además, lleva a cabo la clasificación selectiva y programa de tratamiento de desechos con las autoridades locales. Como indican desde la organización: “El Dakar compensa al 100% su huella de carbono en el proyecto y participa en el programa Amazonía en Madre de Dios”.

¿Y África?

A pesar de las dificultades y las graves amenazas, algunas instituciones se resisten a abandonar el continente africano. Es el caso del Rally Solidario, que nació en 1997 en Sevilla, cuando Miguel Riqueni, su fundador, viajó a Marruecos para entrenar y acabó descubriendo “la multitud de pueblos y poblados que están tan desfavorecidos”.

En esta edición (celebrada del 28 de diciembre al 3 de enero) han cumplido veinte años, recogiendo toneladas de ropa, material didáctico, juguetes y material sanitario. “Durante todo el año realizamos recogidas solidarias donde pueden colaborar tanto particular como cualquier empresa que quiera ayudar, bien a través de la entrega de ropa, zapatos, juguetes, alimentos no perecederos o material escolar”, destaca Riqueni.

El recorrido pasa por Tarifa hasta Marrakech atravesando el Atlas y disfrutando del desierto de Erg Chebbi, la ciudad de Merzouga, donde este año han entregado material sanitario básico en el hospital. Para Riqueni, “es difícil expresar la satisfacción que sentimos cuando repartimos todo el material que recaudamos durante un largo periodo de tiempo, ver cómo somos capaces de hacer sonreír a los niños y adultos con objetos tan cotidianos para nosotros como un bolígrafo, un cuaderno o una pelota”.

A estas iniciativas se une también una educacional, con la creación de un aula para enseñar español en la escuela de Taouz, dirigida a niños de diferentes edades como apoyo a la educación de los menores de la zona. Actualmente cuentan con más de doscientos niños inscritos. “Para nosotros es muy importante ver cómo vamos aportando poco a poco mejoras que ayudan a alcanzar un futuro mejor para los niños”.

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