Nuestros parques naturales y el Programa 2020

Europarc-España está celebrando en estos días su XX Congreso en los Picos de Europa, titulado ‘Sociedad y áreas protegidas’, que coincide con el Día Europeo de los Parques Naturales. En total, nuestro país cuenta con 1.900 áreas protegidas repartidas en siete millones de hectáreas, prácticamente un tercio de nuestro territorio.
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Parque Nacional de los Picos de Europa.

El 24 de mayo celebramos el Día Europeo de los Parques Naturales, en un tiempo en el que seguimos dando más importancia al ladrillo y al asfalto que a la enorme riqueza natural que nos rodea. Un día en el que se conmemora la declaración de los primeros parques nacionales del continente, hace ya más de un siglo en Suecia.

España no tardó en sumarse a la iniciativa: en 1916 la Montaña de Covadonga se convertía en nuestro primer parque nacional. Cien años más tarde contamos con más de 1.900 áreas protegidas, siete millones de hectáreas repartidas por toda la geografía española entre las que destacan nuestros 15 grandes parques nacionales: Teide, Guadarrama, Picos de Europa, Timanfaya, Garajonay, Sierra Nevada, Ordesa y Monte Perdido, Aiguas Tortas y Lago de San Mauricio, Caldera de Taburiente, Islas Atlánticas, Doñana, Monfragüe, Tablas de Daimiel, Archipiélago de Cabrera y Cabañeros. En conjunto acogen a más de 13 millones de visitantes al año.

Con el fin de proteger la mejor de nuestras herencias, en 1993 se creó Europarc-España, una organización en la que participan las instituciones implicadas en la planificación y gestión de los espacios protegidos. Es miembro activo de la Federación Europarc, una organización paneuropea que nació en 1973 y que aglutina a instituciones de 39 países dedicadas a la gestión de áreas protegidas y a la defensa de la naturaleza.

Precisamente esa división española está celebrando en estos días su XX Congreso bajo el título Sociedad y áreas protegidas. El programa se está desarrollando en ese primer parque nacional asturiano enclavado en Covadonga, ahora conocido como Picos de Europa.

Entre los temas que ya han empezado a tratarse y que se desarrollarán hasta el 27 de mayo está el Programa 2020, que tiene como objetivo demostrar los beneficios que aportan las áreas protegidas a la sociedad, mejorar la gestión del territorio protegido (que representa una tercera parte de nuestro país) y concienciar a la sociedad de su potencial.

Tiene marcadas una serie de líneas estratégicas a trabajar, como buscar la integración de las áreas protegidas en el territorio, mostrar los servicios de los ecosistemas para el bienestar humano y potenciar la transferencia del conocimiento científico a la gestión.

Se están poniendo en marcha programas de investigación y seguimiento del cambio climático utilizando estos espacios como observatorios.

Algunas de las metas que el documento pretende conseguir en el horizonte 2020, cada vez más cercano, pasan por promover proyectos en los que nuestros verdes rincones se conecten de forma sostenible y equilibrada con las áreas urbanas. También por potenciar acciones en los sectores más cercanos al mundo rural: la agricultura, la silvicultura, la ganadería o la pesca, entre otros. El objetivo es transmitir un tipo de conocimiento ecológico local que puede combinarse con las nuevas tecnologías para ser mucho más eficiente.

Por otra parte, se están poniendo en marcha programas de investigación y seguimiento del cambio climático utilizando estos espacios como observatorios. Se convierten así en vara de medir de los efectos a largo plazo de las actividades humanas en los procesos ecológicos esenciales. Y siempre combinando el trabajo conjunto de investigadores y gestores.

Lógicamente, también se han tenido en cuenta líneas estratégicas basadas en la comunicación estratégica, creando mensajes con un lenguaje atractivo y comprensible que lleguen a amplios sectores de la sociedad. Pero también en la diversificación de los modelos de gobernanza, potenciando prácticas de buen gobierno, transparencia y participación.

No deben quedar en el olvido los nuevos modelos de financiación que consiguen que esta riqueza natural sea sostenible. Según el Programa 2020, los beneficios socioeconómicos de las áreas protegidas superan sobradamente los costes que supone su cuidado. Su mantenimiento está generando puestos de trabajo, algunos de alto valor añadido, y cuenta con indicadores que permiten hacer el seguimiento del uso de los fondos públicos (europeos, nacionales o regionales) en las acciones de conservación.

Por supuesto, no deben faltar líneas de trabajo de cooperación internacional que sirvan para desarrollar proyectos de colaboración y para sensibilizar a la población sobre las consecuencias y la responsabilidad global de nuestras acciones como individuos y como organizaciones.

En general es un proyecto que ya ha recogido casos concretos de éxito, la mayoría a nivel muy local, que aspira a mantener la buena salud de nuestra Red de Parques Naturales con nuevas técnicas de gestión sostenibles, empleo de calidad y mejores condiciones de vida para los que quieran subirse al carro de las áreas protegidas. No nos queda mucho para evaluar si sus resultados son tangibles o, por el contrario, si son meras palabras que el viento se lleva. En dos años lo sabremos.

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