Europa pone coto a diez productos de plástico de un solo uso

Los picnics y fiestas rodeados de vasos, cubiertos y pajitas de plásticos tienen los días contados. También esa facilidad con la que esos desechos se recogen, tiran a la basura y en un gran porcentaje termina en los mares y océanos. A pesar de que existen hace tiempo alternativas que ofrecen la misma ligereza en el transporte o facilidad de recogida como el cartón, cuyo precio no es muy elevado, el plástico de un solo uso sigue estando muy presente por su bajo coste, a pesar de que sale muy caro a largo plazo para el planeta.
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Unos días antes de celebrarse el Día Mundial del Medio Ambiente, la Comisión Europea ha emprendido el camino hacia la limitación, y en algún caso la prohibición, de diez productos plástico de un solo uso, que suponen el 70% de la basura marina. Concretamente, se eliminarán los bastoncillos de algodón, los cubiertos y platos de plástico, las pajitas y los palitos para remover bebidas, así como los palos que a veces se utilizan para sujetar los globos.

La Comisión Europea explicó que ha decidido empezar por estos productos precisamente porque ya existen alternativas accesibles y asequibles al bolsillo de todos para dejar de utilizar el plástico de un solo uso. Precisamente por esta razón las botellas de usar y tirar no serán prohibidas. Aunque existen botellas de cristal, todavía la solución no es una alternativa real por algunas desventajas, principalmente económicas. Sin embargo, la gran cantidad de tapones de plástico que se encuentran en los mares hará que no muy tarde la Comisión obligue a los fabricantes a diseñar un mecanismo para que, al menos, el tapón no se pueda separar del resto del recipiente.

En lo que sí se verán afectadas las botellas de plástico es en su recogida. Se obligará a los países europeos a recogerlas en un 90% para su reciclaje de aquí a 2025. Desde Bruselas se ha sugerido, por ejemplo, que se puedan poner un sistema retornable, que ya ha mostrado su eficacia en ciertos Estados miembros de la UE. Esta medida y otras, como por ejemplo nuevos requisitos de diseño y etiquetado, se llevarán a cabo con aquellos plásticos que no tengan alternativas fácilmente disponibles con el objetivo de limitar su uso, como es el caso del resto de productos que se verán afectados por la nueva Directiva (envases alimenticios de plástico, vasos para bebidas, botellas, colillas de cigarrillos, bolsas de plástico, envoltorios de patatas fritas o chucherías, compresas y toallitas y productos de pesca de plástico).

Esta serie de medidas legislativas también incluyen la obligación de que los 28 Estados miembros reduzcan significativamente el consumo de envases de alimentos o bebidas de plástico en los seis años posteriores a la transposición de la Directiva mediante objetivos nacionales de reducción del consumo, que se pueden lograr utilizando productos alternativos o cobrando por los contenedores actuales.

La medida es potente pero no entrará en vigor hasta al menos el año 2020, aunque la Comisión pide a los países que intenten aprobarla ya para el año que viene porque la necesidad de acción es urgente. También se trabajará desde la sensibilización en las decisiones de compra, que se pueden dar de forma inmediata, sin esperar a que ninguna medida entre en vigor.

El Mediterráneo goza de un título nada envidiable. Es el mar más contaminado del mundo, en el que se encuentran 250.000 millones de microplásticos invisibles.

El Mediterráneo goza de un título nada envidiable. Es el mar más contaminado del mundo, en el que se encuentran 250.000 millones de microplásticos invisibles. Según una alianza de ONG para un futuro sin plásticos, Rethink Plastics, 46.000 millones de botellas de plástico de un solo uso se consumen cada año en la Unión Europea, a lo que añade otros datos impactantes. También cada año se generan 580.000 millones de colillas y 2.500 millones de envases de comidas para llevar, 16.000 millones de vasos de plástico para el café y 36.400 millones de pajitas.

“Los plásticos pueden ser fantásticos, pero tenemos que usarlos de manera más responsable”, señaló Jyrki Katainen, vicepresidente de la Comisión Europea, en la rueda de prensa donde presentó las propuestas que ayudarán tanto a los fabricantes como a los consumidores a optar por alternativas más sostenibles.

“Los residuos plásticos son innegablemente un gran problema y los europeos deben actuar juntos para abordarlo. Las propuestas de hoy permitirán la reducción de los plásticos de un solo uso en nuestros supermercados y casas gracias a una serie de medidas. Los reemplazaremos con alternativas más limpias para que podamos seguir usando nuestros productos favoritos”, señaló el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans.

Quien contamina paga

Aunque este principio ya existe será sin duda ampliado a todos los productores de envases de plástico. En el caso de los fabricantes de los diez productos que se ven afectados por la nueva Directiva en Europa, estos tendrán que participar en los gastos de limpieza de mares y playas, aunque queda por determinar aún de qué forma y con qué cantidades. La decisión final quedará en manos de cada país europeo.

Los fabricantes de toallitas, compresas y globos tendrán que detallar en las etiquetas de sus productos de forma clara cómo se eliminan los desechos de su producto, los efectos nefastos que tienen para el medio ambiente e identificar la presencia de materias plásticas. Por otro lado, los embalajes alimentarios también son una gran fuente de contaminación ambiental y por el momento se podrán comercializar siempre que la tapa no se pueda separar del envase. Todo apunta a que los Estados irán reduciendo su consumo pero la forma aún queda por concretarse. Una opción son las campañas para la concienciación y sensibilización de la población hacia el uso de este tipo de plásticos.

Por su parte, los fabricantes de objetos de plástico para la pesca también se verán afectados. Las redes y otros objetos de pesca representan cerca del 27% de los desechos marinos, que equivale a más de 11.000 toneladas de basura abandonada en el mar al año. El objetivo es garantizar que estos residuos se gestionen mejor una vez llegan de vuelta a la costa.

Los objetos de pesca suelen perderse con asiduidad, dañando al medio ambiente precisamente porque están diseñados para perdurar en el entorno marino. Tardan cientos de años en descomponerse. Como ejemplo, el hilo monofilamento puede tardar 600 años en desaparecer. Estos plásticos son de muy alta calidad pero su proporción de reciclaje es muy baja. Solo el 1,5% del material se recicla de manera eficiente y por ello la propuesta ofrece herramientas e incentivos para facilitar la recuperación, reutilización y reciclaje del material plástico en artes de pesca.

Los objetos de pesca suelen perderse con asiduidad, dañando al medio ambiente precisamente porque están diseñados para perdurar en el entorno marino. Tardan cientos de años en descomponerse.

Esta propuesta tiene como objetivo “cerrar el ciclo” de los utensilios en las artes de pesca mediante la introducción de un esquema de responsabilidad del productor extendido para los productos que contienen plástico. Esto significa que el objetivo pasa por asegurarse de que el coste de la gestión de aquellos que se vayan a desechar, una vez hayan llegado a la costa, su recogida y reciclado quede en manos de los productores de dichos plásticos y no de los puertos.

Por otra parte, los Estados miembros estarán obligados también a aumentar la sensibilización de los consumidores sobre los efectos negativos de tirar plásticos de un solo uso, así como a incrementar la información sobre la disponibilidad de sistemas de reutilización y las posibles opciones de gestión de residuos para todos esos productos.

Reacciones a la propuesta

Las ONG acogen con satisfacción la iniciativa de la Comisión Europea, aunque también consideran que podría haber ido incluso más lejos. La ONG Amigos de la Tierra Europa reconoce, por un lado, que no existe ninguna iniciativa similar a la presentada por la Comisión en todo el mundo, aunque por otro lado también señala que sin objetivos de cifras a nivel europeo para la reducción de los envases alimentarios, hay un potencial riesgo de fracaso.

Para Laura Chatel, encargada de la campaña para la ONG Zero Waste en Francia, la propuesta de la Directiva representa un “progreso bienvenido”. “Esta es la primera vez que se introducen las normativas con el objetivo de reducir el plástico desde la fabricación y que no estamos abordando el tema del plástico únicamente desde el punto de vista del reciclaje, que no sería suficiente”, indicaba la activista, quien aprovechaba también para instar a los países firmantes del Acuerdo de París a publicar una posición “ambiciosa” en las próximas negociaciones.

Organizaciones como Greenpeace, que llevan mucho tiempo haciendo campaña para prohibir el uso de plásticos de un solo uso, recordaba como no hace tanto que los océanos estaban libres de contaminación plástica. “El uso de plásticos de un solo uso simplemente tiene que parar en todas partes… Y mientras la UE está trabajando para abordar el problema, otros países deben hacer lo mismo porque se trata de un problema compartido por todas las naciones”, decía Peter Willcox, capitán del barco de Greenpeace The Rainbow Warrior.

Las ONG ponen el foco también en otros productos que en este caso la Comisión no ha seleccionado para eliminar, aunque sí controlar en cierta medida, y que son nefastos para el medio ambiente. Es el caso de las toallitas húmedas, las compresas higiénicas o los globos. Insisten en que hay que trabajar en productos que puedan ser sustitutivos pensando en la salud medioambiental. A este respecto, desde la Comisión se pone a disposición de los fabricantes créditos para fomentar la innovación y el desarrollo de sus productos de cara a hacerlos más sostenibles.

Las ONG aplauden que se quiera atajar el problema desde la raíz con la reducción de la producción de este tipo de plásticos.

Del otro lado, la industria europea del plástico ha recibido el anuncio con cierta frialdad, acusando a la Comisión de parcialidad en su razonamiento. PlasticsEurope señalaba en un comunicado que los desechos marinos se dan por una falta de aplicación de la legislación ligada a los desechos tanto a nivel regional como nacional y exigía la puesta en marcha de infraestructuras y la prohibición de vertederos. Centra su discurso en incrementar y mejorar los procesos de reciclados, mientras que las ONG aplauden precisamente que se quiera atajar el problema desde la raíz con la reducción de la producción de este tipo de plásticos.

Qué consigue la Directiva

  • Un ahorro de 22.000 millones de euros por evitar daños ambientales de aquí al año 2030.
  • Evitar la emisión de 3,4 millones de toneladas de CO2
  • Permitirá a los consumidores ahorrar 6.500 millones de euros, según estimaciones.
  • Potenciar que la industria del plástico sea circular y que todos los envases de plástico sean reciclables para el año 2030.
  • Reducir las ocho millones de toneladas de plástico que terminan cada año en el océano, afectando no solo a las especies marinas sino también a la cadena alimentaria humana, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
  • Cambiar los hábitos de la población. Se espera tener una respuesta tan positiva como después de la entrada en vigor de la legislación restrictiva sobre las bolsas de plástico en mayo de 2015, tras la cual el 72% de los europeos indican haber reducido su consumo en un 50%.

A partir de la propuesta de la Comisión, los siguientes pasos llevan a trasladar la Directiva al Parlamento Europeo y al Consejo para su adopción. Desde Bruselas se pide celeridad y se insta a las demás instituciones a que traten esta iniciativa como un asunto prioritario y los ciudadanos puedan tener resultados tangibles antes de las elecciones de mayo de 2019. Seguirá un planteamiento similar al de la Directiva de 2015 sobre las bolsas de plástico, que tuvo una acogida positiva y generó rápidamente un cambio en el comportamiento de los consumidores.

Sin duda es una de las propuestas presentadas en Europa más esperadas. Una vez se abrió el proceso de consulta pública, según marcan los requisitos de Mejor Regulación, el 95% de las personas que participaron en la encuesta consideró que era urgente abordar medidas para restringir los plásticos de un solo uso y un 79% pidió medidas a nivel europeo para que el resultado sea eficaz.

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