Unas vacaciones programadas para ayudar

El llamado voluntariado corporativo, inserto en las políticas de RSC del sector privado, promueve la participación de los trabajadores en acciones de colaboración y cooperación desde el puesto de trabajo. Algunas de estas, coordinadas junto con ONG, implican viajar a regiones desfavorecidas con el objetivo de impulsar su desarrollo a través del conocimiento del voluntario.
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Afrikable busca voluntarios para un programa de empoderamiento de la mujer en Lamu, una isla al norte de la costa Keniata. Foto: Afrikable.

El verano es una época propicia para ejercer como voluntario. Son muchas y muy variadas las opciones de colaborar durante la temporada de vacaciones, e incluso viajar a regiones deprimidas con el fin de potenciar el desarrollo de estas zonas. Es más, a veces son las propias empresas las que animan a sus empleados, incluyendo dentro de sus políticas de RSC actividades de voluntariado corporativo, cada vez más en boga.

“El sector privado está empezando a comprender que estas acciones les pueden aportar muchos beneficios a nivel interno, porque repercuten muy positivamente en los trabajadores que participan en ellas y en las capacidades que muchos desarrollan durante su voluntariado”, asegura Ricardo Trujillo, director del Clúster de Impacto Social de Forética y coordinador de la edición española de Give and Gain, Semana Internacional del Voluntariado Corporativo.

Según el Informe sobre tendencias e innovación en el voluntariado corporativo de la red Voluntare, los programas más innovadores son aquellos que están alineados perfectamente con el negocio y que contemplan el voluntariado como una herramienta de gestión de personas. “Las empresas con programas innovadores buscan, a través de la creatividad, otras formas de conseguir que los empleados se involucren en ellos y que puedan evolucionar hacia el concepto de ‘empleado activista’, ofreciendo experiencias y habilidades únicas e implicándoles de una forma más amplia en la sostenibilidad de la compañía”, reza el documento.

En estas iniciativas cada vez juegan un papel más importante las ONG, que en los últimos años han visto crecer sus relaciones con el mundo empresarial. “Está remitiendo ese clima de desconfianza que reinaba entre ambas partes a favor de la colaboración mutua, algo que les aporta un valor mucho mayor a las propuestas de las compañías ya que gran parte del conocimiento social está en las ONG”, afirma el portavoz de Forética.

Los programas más innovadores son aquellos que están alineados perfectamente con el negocio y que contemplan el voluntariado como una herramienta de gestión de personas.

Ejemplos prácticos

En estas tendencias mucho ha tenido que ver la Ley de Voluntariado (Vid. Aprobadas las leyes del Voluntariado y del Tercer Sector, que protege a seis millones de voluntarios y 30.000 entidades) que se aprobó en octubre de 2015 y que todavía está en pleno desarrollo. “Falta el reglamento, que está bastante avanzado, aunque paralizado con el repentino cambio de Gobierno. Esperemos que se retome lo antes posible”, comenta Trujillo. “Va a ser muy útil para ordenar y formalizar las acciones de RSC que se están realizando desde las empresas que tratamos de tener un impacto directo en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) designados por la ONU”, apunta Ana Arévalo, directora de Contenidos y Voluntariado Corporativo de Adecco.

En su opinión, es necesario que las iniciativas que nacen desde las empresas tengan continuidad en el tiempo a medio y largo plazo, que no sean puntuales. “Así conseguimos impactar tanto en nuestros empleados como en la sociedad de forma profunda y duradera”, explica. Adecco trabaja de forma habitual con diversas ONG, (este año con Plan Internacional), implicando a sus empleados en la realización de donaciones a lo largo de todo el año.

“Los compañeros que más demuestran su compromiso solidario viajan con Plan Internacional a los países donde se están desarrollando las iniciativas para ver en qué se está traduciendo su donación”, explica Arévalo.

Otro ejemplo es el de la Fundación Mahou-San Miguel. “Hemos planteado un voluntariado tanto social como profesional”, asegura Beatriz Herrera, directora de la entidad. Uno de los programas que tienen en marcha tiene como objetivo crear oportunidades en hostelería a través del mentoring, acompañando a jóvenes en riesgo de exclusión en su proceso formativo en el sector hostelero.

“Comenzamos hace dos años en Madrid y en Burgos, y en estos programas han participado unas 130 personas en total. Formamos a nuestros profesionales en temas de mentoring social y diseñamos una hoja de ruta para que estos jóvenes tengan un acompañamiento, siempre vinculado a las competencias profesionales de cada uno, antes de realizar sus prácticas”, concreta Herrera.

También la aseguradora Cigna cuenta con programas de voluntariado corporativo, y desde 2011 cede a todos sus empleados ocho horas anuales, en horario laboral retribuido, para que realicen labores de voluntariado que la propia empresa ofrece. “Hemos colaborado con Banco de Alimentos, con Down Madrid, con la Fundación Gozte, con Médicos sin Fronteras…”, enumera Ana Romeo, directora de Recursos Humanos de la compañía en España.

Además, a nivel internacional, la compañía lleva dos años promoviendo un concurso entre sus empleados para que la compañía financie su propio proyecto de voluntariado. “Pueden participar los trabajadores con más de cinco años de antigüedad, que deben plantearlo como proyecto viable y monetizarlo. Los ganadores reciben la inversión necesaria y tres meses de licencia retribuida para poder ponerlo en marcha”, explica.

Quiero ser voluntario, ¿por dónde empiezo?

Da igual estar enlazado a una empresa o no, tener más o menos conocimientos o una edad concreta. Cualquiera que tenga ganas de ayudar puede ser voluntario y aprovechar el verano para colaborar, bien a miles de kilómetros, bien en su propio barrio. La pregunta que a muchos se le presenta es la siguiente: ¿Por dónde empiezo? Son muchas las asociaciones y ONG con contacto directo para resolver esta duda, aunque si contamos con conexión a Internet siempre podemos consultar en la web de HacesFalta.org.

Esta recopila proyectos de multitud de organizaciones de toda España, que pueden filtrarse en función de las características del voluntario: edad, días libres en los que puede participar, horarios… A través de ella es sencillo encontrar una actividad apta para la situación de cada persona, en modo presencial, virtual o internacional.

CC ONG Ayuda al Desarrollo necesita profesores, personal sanitario e ingenieros y profesionales de mantenimiento para los proyectos que desarrollan en Senegal. Foto: CC ONG Ayuda al Desarrollo

El primero de los casos nos da multitud de opciones para colaborar durante este verano, la mayoría vinculadas al apoyo y cuidado de niños y mayores en situación de vulnerabilidad. El segundo busca especialistas que puedan sacar adelante buena parte del llamado ‘trabajo en la sombra’ de diversas ONG sin recursos: creación y mantenimiento de páginas web, elaboración de contenidos redaccionales y audiovisuales, asesoramiento y contabilidad, entre otras materias.

En cuanto a la tercera opción, la del voluntariado internacional, es una de las más solicitadas durante la época estival. Se trata de viajes solidarios de un mes de duración, aproximadamente, a zonas deprimidas de la India, Nepal, Panamá, Mozambique o México, entre otros destinos, en los que el voluntario se desplaza para ofrecer sus conocimientos y su apoyo en determinados proyectos organizados por las ONG.

Son bastante frecuentes los programas de desarrollo de comercio justo, de empoderamiento de la mujer, de trabajo con niños y jóvenes en situación de exclusión social y de protección del medio ambiente.

Opciones hay muchas, solo se necesita voluntad y ganas de emplear horas de vacaciones en convertir el mundo en un lugar un poco mejor. Además, la mayoría de los que viven experiencias de este tipo repiten. Por algo será.

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