Las energías renovables dan la vuelta al mundo a bordo del Energy Observer

La primera embarcación eléctrica propulsada por energías renovables e hidrógeno, el Energy Observer, hace escala en España en su vuelta al mundo.
Lidia Soria26 septiembre 2018
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La labor de concienciación en materia de energías limpias va buscando nuevos caminos y ha encontrado en el Energy Observer un ejemplo impactante. Este barco, propulsado por hidrógeno que él mismo genera a partir del agua del mar, se ha marcado como reto dar la vuelta al mundo para probar que las energías renovables son viables hasta en situaciones extremas. Este catamarán se encarga de abrir una ventana de oportunidades y presentarla a empresarios, políticos y al conjunto de la opinión pública.

El barco comenzó en Francia —donde nace la idea— su recorrido por el mundo, al que ha llamado Odisea para el futuro, con el alto patronazgo del presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron. Hasta el año 2022, la embarcación pasará por 50 países y hará escala en 101 puertos, desde donde abre sus puertas para que todo el que quiera acercarse a conocer su especial proyecto pueda hacerlo.

Recientemente le ha tocado el turno a España, con su escala en Valencia, a principios de septiembre, y sus paradas en Menorca, Mallorca, Ibiza, Formentera en el mes de agosto. Después de pasar por Tánger, ha llegado a Lisboa y los próximos días 4 y 5 de octubre hará escala en La Coruña para volver a Saint Malo, desde donde comenzó su periplo. Está previsto que el Energy Observer llegue a Tokio, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos, y desde allí moverse hacia Asia, Oceanía y Oriente Próximo, en 2021 y 2022.

En todo este tiempo la población de todas las ciudades por las que pasa podrán conocer de primera mano esta iniciativa y su fuerte compromiso con las energías renovables, la biodiversidad y la economía circular. Los puertos donde atraca contarán con material divulgativo proporcionado por su equipo de científicos para dar a conocer el funcionamiento del barco, aunque el interior del mismo solo se podrá conocer mediante realidad virtual porque el acceso del público no está permitido. Y para amplificar los destinatarios de este mensaje en pro de la sostenibilidad, la comunicación y las redes sociales darán cuenta de esta Odisea, que, además, también quedará plasmada en varios documentales.

La iniciativa nació en Saint-Malo, una ciudad portuaria de Bretaña, en el noroeste de Francia. De allí son el fundador y capitán, Victorien Erussard, y Jérôme Delafosse, jefe de expedición y realizador de documentales. Y de ese mismo enclave también consiguieron reunir a 60 agentes del sector público y privado para hacer de este proyecto una realidad. Según cuenta el capitán, todos los agentes implicados comparten la misma visión, la de un futuro más sostenible y comprometido con el medio ambiente. En este contexto, la Odisea cuenta con el respaldo oficial de la Comisión Europea, de la Unesco y del Ministerio de Transición Ecológica y Solidaria de Francia.

El futuro del hidrógeno

¿Será en un futuro el hidrógeno la energía más común en España? No parece que el cambio hacia el hidrógeno se vaya a hacer en un día, pero para conseguir reducir la temperatura global a dos grados para 2050, tal y como se fijaron en los objetivos de la Cumbre del Clima de París de 2015, es más que lógico que el transporte -culpable del 20% total de emisiones a la atmósfera- tenga que caminar hacia la descarbonización. Y en este proceso, el hidrógeno puede ser el gran aliado. (Vid. El (lento) avance del hidrógeno como combustible alternativo).

Parece un tanto presuntuoso pretender que un medio de transporte no emita ninguna emisión de CO2, pero este primer barco de hidrógeno está empeñado en evidenciar que es posible. No emite ni emisiones de gas de efecto invernadero ni partículas finas. En su caso, las energías renovables alimentan un sistema de producción de hidrógeno a partir del agua del mar, a través de un proceso de electrólisis.

No parece que el cambio hacia el hidrógeno se vaya a hacer en un día, pero para conseguir reducir la temperatura global a dos grados para 2050 el transporte tendrá que caminar hacia la descarbonización.

Sol, viento y agua son la base de generación de energía para el Energy Observer, que ya ha recorrido 10.000 millas —más de 16.000 kilómetros—. A través de paneles solares recoge la energía del sol y se sirve del viento como cualquier otro catamarán. Así, sus dos motores eléctricos se alimentan de tres paneles fotovoltaicos y dos turbinas eólicas.

Cuando no puede tirar de ninguna de estas dos fuentes de energía, el barco se mueve gracias a una cometa de 50 metros cuadrados y los motores reversibles empiezan a generar una corriente que produce hidrógeno a partir del agua de mar. Son todas estas energías las que hacen posible que el Energy Observer sea un barco de cero emisiones.

La embarcación, con 30 metros de largo y 13 de ancho, fue construido en Canadá en 1983 por el arquitecto naval Nigel Irens como el catarán más grande del mundo. Desde entonces ha ido pasando por diferentes manos, ha sufrido varias transformaciones y ha ido cambiando de nombre. Empezó denominándose “Formule TAG” y fue el primer barco de vela capaz de navegar 500 millas en menos de 24 horas. A partir de ahí empezó a ganar carreras y a batir récords de velocidad de navegación. Ahora, ha resurgido reconvertido en un laboratorio energético, que está llamado a ganar la carrera de la sostenibilidad.


Fuentes de energía:

  • Paneles fotovoltaicos que ocupan 130 metros cuadrados.
  • Dos aerogeneradores de eje vertical.
  • Cometa de tracción automatizada de 50 metros cuadrados.
  • Dos motores eléctricos reversibles, encargados de la producción de hidrógeno cuando la cometa mueve el catamarán.
  • Sistema de pila de combustible de hidrógeno acoplado a un refrigerador por absorción.
  • Depósitos para almacenar el hidrógeno producido, almacenamiento de energía a largo plazo con producción in situ por electrólisis.
  • Baterías de ion litio para el almacenamiento de energía a corto plazo y la gestión de las demandas de potencia.

Empresas interesadas en seguir sus pasos

La idea es tan atractiva que son numerosas las empresas que se han sumado a esta iniciativa, buscando en el Energy Observer un punto de referencia que les sirva para copiar y utilizar nuevos sistemas energéticos en sus modelos de negocio. Según aseguran los creadores, su sistema es aplicable a pequeña y gran escala tanto para sectores como el transporte -marítimo, terrestre y ferroviario-, como en la industria y la vivienda.

Luchar contra el cambio climático repensando los modelos de energía que se utilizan en tierra es una posibilidad gracias a las pruebas que este barco-laboratorio propulsado por hidrógeno realizará en sus seis años de travesía. La acogida por el momento parece muy positiva, según relataba el capitán a la prensa española, y todo apunta a que en los próximos diez años se acelere exponencialmente esta energía renovable.

Un ejemplo es la cadena hotelera, AccorHotels, que es uno de los patrocinadores principales del catamarán. En este contexto, la cadena hotelera ha creado una alianza técnica y tecnológica con CEA Tech, un laboratorio de investigación aplicada especializado en energías alternativas y proveedor tecnológico para barcos. Esta colaboración surge con la idea de probar las instalaciones de electricidad del Energy Observer en algunos de sus hoteles antes de considerar un desarrollo a mayor escala.

El acuerdo entre AccorHotels y el Energy Observer es parte de la estrategia de RSC del grupo, enmarcada en su programa Planet 21 ActingHere, con el que se ha planteado dos grandes prioridades de cara al año 2020: el compromiso de los hoteles con la transición energética avanzando hacia edificios neutrales en carbono y ofrecer alimentos saludables y sostenibles a la vez que se reducen los desechos alimentarios.

Mirai es el modelo de Toyota que funciona con hidrógeno.

En el ámbito del transporte por carretera, la compañía Toyota fue la primera en crear la primera berlina de pila de combustible fabricada en serie en el mundo, por ello no extraña ver a esta empresa ligada al Energy Observer como patrocinadora. Su apuesta por el hidrógeno ha sido clara, desde que lanzara al mercado el Toyota Mirai, que actualmente se comercializa en 11 países: Japón, Estados Unidos y nueve países de Europa. Por otro lado, la empresa está haciendo pruebas de demostración de su vehículo también en Australia, Canadá, China y los Emiratos Arabes Unidos, y ya ha dejado patente que quiere estar allá donde hay posibilidad de promover el desarrollo de infraestructuras de hidrógeno.

La compañía estima que en dos años las ventas de vehículos eléctricos de pila combustible, conocidos como Fuel Cell Electric Vehicles (FCEV), se multiplicarán sustancialmente hasta las 30.000 unidades al año, frente a las 3.000 actuales. Este sistema genera la electricidad a partir de hidrógeno y oxígeno, de forma que estos vehículos no emiten emisiones de CO2 a la atmósfera.

Este modelo de coche lleva una pila donde se une el hidrógeno del depósito con el oxígeno del exterior. Con la reacción química que se produce se genera la electricidad que mueve el vehículo y como residuo lo que queda es simplemente agua. La recarga de la batería se realiza en unos tres minutos y el coche puede tener una autonomía de hasta 600 kilómetros. Y aunque el hidrógeno puede obtenerse a partir de energías renovables, aún es complicado su repostaje porque no hay muchas instalaciones para ello en el mundo. Faltan ‘hidrogeneras’. En la actualidad hay unas 375 repartidas por todo el mundo, seis de ellas en España, aunque para el año 2030 se esperan alcanzar las 5.300.

El objetivo de Toyota es potenciar el crecimiento y las ventas de este vehículo para reducir los costes que conlleva el sistema, para lo que está construyendo nuevas instalaciones —que estarán listas en 2020— que ayuden además a reducir las emisiones en la fase de producción de los vehículos. Este proyecto es un ejemplo de la importancia del hidrógeno para Toyota dentro del Plan desafío cero emisiones de CO2 en las plantas de producción, en el marco del programa Desafío medioambiental Toyota 2050.

La empresa también forma parte del Consejo del Hidrógeno, junto a otras doce compañías líderes mundiales en el ámbito de la energía, el transporte y la industria. Según los cálculos de esta institución, para 2050 los vehículos propulsados por hidrógeno podrían suponer el 20% del total de la flota, lo que equivale a unos 400 millones de turismos, 20 millones de camiones y cinco millones de autobuses. Todas las compañías que lo componen —Air Liquide, Alstom, Anglo American, BMW Group, Daimler, ENGIE, Honda, Hyundai, Kawasaki, Royal Dutch Shell, The Linde Group, Total y Toyota— trabajan para intensificar sus inversiones para el desarrollo y comercialización del hidrógeno y las pilas de combustible, con compromisos de 1.400 millones de euros al año.

Cómo se obtiene el hidrógeno, un problema latente

El hidrógeno parece el salvador del planeta, pero tiene un gran inconveniente: la forma de obtenerlo. Es un elemento limpio, que no emite CO2, y sin duda la mejor alternativa para sustituir a los combustibles fósiles pero no existe de forma libre en la naturaleza sino que está ligado a otros elementos.

En la actualidad, el hidrógeno se obtiene en más de un 90% a partir de fuentes de energía fósiles como el petróleo o el gas por lo que este sistema no interesa por tratarse de un proceso muy contaminante. Por ello, solo se plantea la producción de hidrógeno a partir de energías renovables, como la eólica o la solar, mediante electrólisis.

Para obtener así el hidrógeno se necesita una gran cantidad de energía eléctrica, que no siempre es fácil de conseguir, y por ello no suele ser rentable producir hidrógeno a partir del agua, aunque ya se plantean sistemas como el aprovechamiento de los excedentes de energía eléctrica para que el coste no sea muy elevado. Sin duda el reto del futuro más próximo es conseguir producirlo a menor coste y sin contaminar, para lo que el Energy Observer espera posicionarse como el gran abanderado.

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