Tren 339 Bhatinda-Bikaner: el 'cáncer express' de la India

El tren 339 sale de Bhatinda (Punjab, India) hacia las 9.25 pm y llega a Bikaner en el estado Indio de Rajastan sobre las 6 de la mañana, algunas veces con un retraso de una o dos horas. Un recorrido de 326Km y 26 paradas.
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Nada de esto llama la atención excepto que habitualmente más del 60% de sus pasajeros son pacientes de cáncer de todas las edades del estado de Punjab. Una media diaria de 100 pacientes de cáncer y alrededor de 200 acompañantes. La mayoría de los enfermos son pequeños agricultores de los distritos del sur de Punjab, la región de Malwa, lo que se ha llamado el cotton belt (el cinturón de algodón) Indio.

Es un tren para pobres. Sus 12 vagones no tienen aire acondicionado y las plazas no se pueden reservar, por lo que los familiares corren para que los enfermos puedan tener un sitio donde reclinarse a dormir. Los tickets cuestan 140 rupias (1,40 euros) por trayecto pero es gratis para los pacientes de cáncer y un 75% más barato para sus acompañantes. Viajan durante más de siete horas al Acharya Tulsi Regional Cancer Hospital and Research Centre, en Bikaner; el hospital más cercano que pueden permitirse.

Cuando se contemplan los exuberantes y ricos campos de Malwa no parece que escondan una historia truculenta. Pero según los médicos locales, esta región está sufriendo una crisis sanitaria sin precedentes. Los casos de cáncer se han multiplicado por tres en la región en los últimos diez años. Un estudio epidemiológico realizado por  Post Graduate Institute of Medical Education and Research (Pgimer) Chandigarh, concluye que la incidencia de cáncer en esta área es más alta que en el resto del estado con un ratio de muerte por esta dolencia de 51 personas por 100.000 habitantes al año frente a un ratio de 30 personas fuera de la región.

Numerosos estudios y la mayoría de los expertos relacionan este incremento desmesurado de casos de cáncer al uso indiscriminado, excesivo e inseguro de pesticidas, insecticidas y fertilizantes, que además han polucionado el agua. Un estudio de Greenpeace, realizado por los científicos de la Universidad de Exeter (UK) encontró niveles de nitrato mucho más altos de los permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un 20% de los pozos analizados.

Los estudios también han destacado el incremento de otras dolencias relacionadas con el uso de pesticidas como retraso mental y problemas reproductivos. Como dice en The Guardian el Dr. Pritpal Singh, del Baba Farid Centre for Special Children, “Punjab se está muriendo. Punjab era la despensa de la India, ahora es la unidad de cuidados intensivos”.

Algunos científicos y fuentes gubernamentales todavía son reticentes y alegan que no han encontrado una relación directa entre el uso de pesticidas y fertilizantes químicos y los casos de cáncer, pero los médicos locales no les creen.

Los habitantes de Malwa viven en un pozo toxico. La extensión de la región de Malwa es menos de un 15% del Punjab pero consume más de un 75% de los pesticidas usados en la región, lo que deriva en una altísima concentración de residuos de estos productos en la cadena alimenticia y en el agua; se han encontrado restos de elementos pesticidas cancerígenos en la sangre de los campesinos, en el forraje que alimenta sus animales, en las verduras e incluso en la leche bovina y humana.

Sus agricultores usan 15 pesticidas diferentes, siete de los cuales están prohibidos por la agencia medioambiental de EEUU porque afectan el agua potable. Tal y como explica el experto agrícola Dr. SS Chahal: “Aquí, al revés que en otros países, los agricultores no fumigan solo el cultivo, sino todo el área por lo que el suelo está seriamente afectado”.

Algunos agricultores fumigan sus campos una docena de veces cada temporada, cuando la recomendación es de una o dos, y muchos no llevan trajes protectores. Todos los envases tienen etiquetas avisando de los peligros de estos productos y su forma de uso, pero la mayoría de los agricultores no sabe leer e incluso usan los envases vacíos para guardar su comida. El gobierno ha dado sesiones esporádicas de formación, pero es necesaria una formación constante y en terreno para que esta se afiance en la práctica diaria. De momento las empresas de pesticidas y fertilizantes cumplen con sus etiquetas inteligibles para la población.

La ‘revolución verde’

La revolución verde de los 60 y 70 elevó a Punjab a la cima de las regiones agrícolas del país, principalmente a través del cambio de los métodos tradicionales de cultivo por la fórmula del milagro americano: “semillas de alto rendimiento-fertilizantes-pesticidas-agua”. Lo que convirtió a la región en líder en la producción de arroz o trigo y elevó a la India al segundo país a nivel mundial en producción y exportación de algodón; dos tercios del cual se produce en la región de Punjab.

La revolución verde transformó a la India de un país receptor de ayuda alimenticia a exportador de grano. Pero a la larga, estos grandes logros han venido acompañados por un alto precio a pagar. Este boom polucionó el suelo, el agua y el aire, la comida y, por último, su gente, sin posibilidad de vuelta atrás. Como dice el Dr. Sigh, “el rampante y sin sentido uso de pesticidas dio ímpetu a la revolución verde y ahora es el responsable de la angustiosa situación de Punjab”.

En los campos de Malwa el único sonido que se oye es el del siseo de la hierba mecida por el viento. La mayoría de los animales como los gorriones, búhos e incluso las águilas desaparecieron hace mucho tiempo. La acumulación de toxina ha hecho enmudecer al ecosistema.

De momento la respuesta del gobierno está siendo tímida y cauta. Estadísticas oficiales sobre la incidencia de casos de cáncer en la región de Malwa son difíciles de encontrar. “No hay un estudio exhaustivo de la prevalencia de cáncer en Punjab, por lo que no hay datos concretos”, dice el Dr. Sigh. Además, ser un paciente de cáncer o tener uno en la familia es una clara razón de estigmatización por la comunidad por lo que cuando los pacientes son diagnosticados, en muchos casos, la enfermedad está muy avanzada. Los llamados “pueblos cancerígenos” siguen creciendo en la región.

El gobierno regional ha instalado purificadoras de agua en las aldeas más afectadas pero según los residentes no se mantienen ni se limpian adecuadamente. El consejo médico más extendido a los pacientes con cáncer es que beban agua embotellada pero tampoco pueden permitirse las dos rupias que cuesta una botella. El Dr. Sigh revindica que sus habitantes no tienen otra opción que beber agua altamente contaminada y bañarse con agua proveniente de canales donde la industria echa sus residuos con total impunidad.

El consejo médico más extendido a los pacientes con cáncer es que beban agua embotellada pero tampoco pueden permitirse las dos rupias que cuesta una botella.

Según un artículo recientemente publicado en el Indian Tribune, expertos del Tata Memorial Hospital desmienten el mito del “tren del cáncer”. Según ellos la incidencia de casos de cáncer en Malwa no son relevantes y están al mismo nivel que el resto del país. Mientras, el 339 sigue lleno de pacientes oncológicos que no pueden costearse el tratamiento en el hospital más cercano.

Devinder Sharma, renombrado investigador sobre política agrícola y desarrollo indio, dijo recientemente en uno de sus artículos que “Punjab necesita alejarse del sistema de cultivo intensivo que ha seguido desde la revolución verde hacia agricultura ecológica sostenible de forma gradual y rápida”. Como se explica en el artículo Skunkfunk, líder en sostenibilidad por convicción todavía el algodón orgánico representa menos de un 2% del algodón cultivado en el mundo.

Por eso, para asegurarse la producción, incentivar a los agricultores a cultivarlo es clave. De esta necesidad surgió la Chetna coalition donde un grupo de marcas, entre las que se encuentra la española Skunkfunk, se unió para agrupar su volumen de producción y garantizar con un año de antelación la compra de algodón orgánico a una cooperativa de 38.000 agricultores en el valle de Chetna, en India. Todos del mismo valle, para que no haya traspaso de elementos contaminantes de unos campos a otros ni por el aire ni por el agua subterránea. Para Malwa, podría constituir una ventaja competitiva que además sanaría su población.

Cuando se habla de polución del medio ambiente, de la necesidad de consumir menos cantidad y más orgánico, de los problemas de la contaminación del agua… parecen cuestiones lejanas que necesitan medidas en un futuro más o menos próximo, pero cuando existe un tren lleno de pacientes de cáncer, con nombre propios e historias, esta realidad se hace visible, tangible, cercana y realmente aterradora.

Mientras en los países desarrollados se está produciendo un esfuerzo por eliminar pesticidas y fertilizantes químicos de la ingesta, la compra de algodón sigue envenenando a millones de personas.

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