Trabajo decente en las cadenas de suministro: retos y oportunidades

Las cadenas de suministro representan una de las palancas más importantes para que las empresas creen un impacto positivo en el mundo.
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Foto: Simon Burch

Un mercado cada vez más globalizado y la relocalización de la producción hacen que el aseguramiento del trabajo decente en dichas cadenas de suministro sea cada día más importante para muchas empresas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define trabajo decente como “la oportunidad de acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social, libertad para que los individuos expresen sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y la igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y hombres”.

En resumen, el trabajo decente sintetiza las aspiraciones de las personas durante su vida laboral.

Para conocer el estado del trabajo decente en la actualidad, el Global Compact de Naciones Unidas ha publicado recientemente su informe Decent work in global supply chains: A baseline report.

Este estudio pretende resumir los datos de las entrevistas con ejecutivos de cadena de suministro, compras y sostenibilidad de 17 de las empresas que participan en la Plataforma de Acción del Pacto Mundial de las Naciones Unidas sobre el Trabajo Decente en las Cadenas de Suministro Globales.

Cada una de estas empresas está comprometida en hacer que sus cadenas de suministro sean más socialmente responsables y brindar información sobre el mapeo de proveedores, los desafíos y las oportunidades para desarrollar estrategias de compra más sostenibles y los pasos tomados para combatir los problemas de derechos humanos en las cadenas de suministro (como la esclavitud moderna, el trabajo infantil y el incumplimiento de las normativas de empleo).

Esfuerzos para lograr trazabilidad y transparencia

En la actualidad, se estima que 152 millones de personas son víctimas del trabajo infantil en todo el mundo.

Persiste el empleo informal generalizado, y se estima que 24,9 millones de personas están atrapadas en el trabajo forzoso. De ellos, 16 millones son explotados en el sector privado.

Millones de mujeres y hombres jóvenes buscan oportunidades para incorporarse al mercado laboral, y al mismo tiempo, 780 millones de mujeres y hombres que trabajan no ganan lo suficiente para salir de la pobreza.

Persiste el empleo informal generalizado, y se estima que 24,9 millones de personas están atrapadas en el trabajo forzoso.

Para abordar con eficacia los déficits de trabajo decente y prevenir violaciones de derechos humanos en toda la cadena de suministro, las empresas deben adoptar un enfoque holístico para la sostenibilidad de la cadena de manera que aborde las causas fundamentales y vaya más allá del mero cumplimiento de las normas laborales.

Existe una expectativa cada vez mayor de que todos los proveedores cumplan con los estándares, lo que obliga a las empresas a redoblar los esfuerzos para conseguir la trazabilidad y transparencia de la cadena de suministro en todas las actividades de compras.

El desafío que se encuentran la mayoría de las empresas en la gestión sostenible de la cadena de suministro entre los fabricantes de productos es lograr transparencia más allá de los proveedores de nivel uno.

En general, las empresas utilizan un enfoque basado en el riesgo para las compras, mapeando aquellos materiales y bienes que presentan el mayor riesgo estimado para las personas, el planeta y las ganancias.

Esto significa que la decisión de realizar un mapa más allá de los proveedores del nivel uno está muy influenciada por la naturaleza, la ubicación y la prioridad de los productos suministrados.

Por ejemplo, en sectores de alto riesgo, como la minería, el metal y las industrias químicas, los participantes están mapeando hasta siete niveles de proveedores, en algunos casos debido a regulaciones estrictas.

En sectores de alto riesgo, como la minería, el metal y las industrias químicas, los participantes están mapeando hasta siete niveles de proveedores, en algunos casos debido a regulaciones estrictas.

Los impedimentos, tanto internos como externos

Diversos problemas se encuentran las organizaciones a la hora de lograr que el trabajo decente se respete en sus cadenas de valor.

El primero de ellos es la falta de recursos tanto humanos como financieros. Un equipo de profesionales dedicado es fundamental para integrar la sostenibilidad en las operaciones de compras y sin ellos puede ser extremadamente difícil rastrear los proveedores y las normas de empleo en todas las cadenas de suministro.

Otro desafío importante es la falta de datos sobre las cadenas de suministro. Las cadenas de suministro globales son una red altamente compleja de operaciones que involucran a una gran cantidad de proveedores, subcontratistas y intermediarios que operan en numerosos países, lo que dificulta el rastreo de recursos y materias primas hasta su origen.

La ausencia de sistemas de datos automatizados que sean capaces de monitorear y transferir información de trazabilidad entre compañías y proveedores, aún complica más la tarea.

Las empresas también identificaron la dificultad de obtener la aceptación en diferentes departamentos y sectores dentro de una empresa como un desafío.

A los profesionales de la cadena de suministro a menudo les resulta difícil demostrar y comunicar el valor de la sostenibilidad a las empresas, ya que puede ser difícil cuantificar y evaluar el impacto de la inversión en prácticas sociales y ambientales, al menos a corto plazo.

En cuanto a impedimentos externos, la mayoría de las empresas citan la falta de implicación por parte de los gobiernos como un desafío para la implementación efectiva de la legislación en ciertos países y regiones.

Los países proveedores con estándares de trabajo decente más bajos o capacidades de cumplimiento limitadas perpetúan los problemas de seguridad y salud ocupacional, así como los estándares laborales y salariales inadecuados.

Otro desafío frecuentemente identificado es garantizar el cumplimiento de los proveedores con las políticas de diligencia debida de las empresas. Varias compañías pueden comprar a la misma fábrica y cada compañía puede representar solo un pequeño porcentaje de la producción de la fábrica. Sin suficiente influencia sobre sus proveedores, los cuestionarios y encuestas de diligencia debida a menudo se ignoran o no se consideran lo suficientemente importantes, lo que da como resultado tasas de respuesta generales muy bajas.

Por último, el crimen organizado y la corrupción también tienen una gran influencia en entornos donde se compromete el respeto por las condiciones de trabajo decentes.

94%
de empresas

tienen código de conducta y requieren a sus proveedores de nivel 1 que lo firmen

Retos que se convierten en oportunidades

Como casi siempre, los problemas y los retos se transforman en oportunidades si se saben gestionar correctamente, y en este caso también se acaba cumpliendo.

La colaboración con empresas de la misma industria es una de las formas más efectivas de administrar los riesgos de la cadena de suministro.

Las colaboraciones pueden ser de amplio alcance y ayudan a las compañías a racionalizar expectativas de la industria mediante la creación de directrices éticas y códigos de conducta compartidos, el establecimiento de herramientas comunes de evaluación y selección de proveedores y la oferta de oportunidades para compartir conocimientos y desarrollar capacidades.

Muchas colaboraciones de la industria establecen plataformas compartidas con un conjunto claro de principios rectores y marcos de implementación.

La mayoría de las empresas están convencidas de que el compromiso directo y sostenido con los proveedores en el terreno ayuda a mitigar el riesgo de la cadena de valor.

Los ejemplos de participación con los proveedores incluyen el intercambio de prácticas, el desarrollo de capacidades y los ejercicios de capacitación en sus fábricas.

Las empresas trabajan con socios de implementación sobre el terreno y desarrollan planes de acción tangibles y con plazos que se relacionan con las condiciones reales en la cadena de suministro en lugar de marcos teóricos desarrollados lejos de los proveedores.

Otra forma ampliamente utilizada para mitigar el riesgo de la cadena de suministro es el desarrollo de políticas internas y códigos de conducta externos para los proveedores.

El 94% de las empresas tienen un código de conducta y requieren a todos sus proveedores de nivel uno que lo reconozcan y firmen. También utilizan políticas independientes sobre cuestiones de derechos humanos, como el trabajo infantil o la esclavitud moderna.

Alrededor del 70% de las compañías tienen pautas específicas por escrito sobre los procedimientos en caso de incumplimiento del código de conducta, incluida la finalización de la relación comercial como último recurso.

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